In memoriam: Luis Martínez Noval

Muerte, no te enorgullezcas. Para quienes no conocían o, conociéndolo, no lo querían, el que Luis haya muerto como consecuencia de una caída en una calle de Oviedo, puede convertirse en una anécdota que enmascare el empeño de una vida que discurrió por caminos de la sobriedad, la seriedad y el ejercicio honesto de la inteligencia.

Martínez Noval tenía, exactamente, mi edad. Ambos nacimos en julio de 1948. Nuestros caminos se cruzaron varias veces, en momentos que la casualidad convirtió en intrascendentes, pero que podían haber sido fundamentales, al menos, para mí.

Fuimos ambos penenes en la Facultad de Económicas de Oviedo, cuando era apenas un proyecto, allá por 1976-77. El se encargaba, como profesor asociado, de Teoría Económica. Yo, era ¡encargado de cátedra! de Producción. Eran tiempos, cómo no, convulsos para la Universidad y para la sociedad española. Prometedores, que es tanto como decir, estupendos.

Teníamos muchas reuniones en aquel claustro de urgencia, para definir un futuro cabal para todos aquellos esforzados profesores que apechugábamos con enseñar economía a alumnos que, en su mayoría, casi tenían nuestra edad.  Aprendíamos al tiempo. Porque todos disfrutábamos queriendo saber más.

Luis era sensato; batallador, pero coherente. Serio: un serio con sentido del humor.

Luis trabajaba en la Cámara de Comercio y, como otros colegas inolvidables de aquella época gloriosa, hacía estudios pora SADEI, magníficas herramientos de trabajo para conocer bien la realidad empresarial y social de Asturias.

Cuando tuve que elegir entre la Universidad o la empresa, me quedé con la segunda, lo que nunca llegué a lamentar. Me fui a Alemania y allí estuve cinco años intensos, convirtiéndome -así lo creía, al menos- en especialista en temas del Mercado Común.

Por circunstancias que conté en otra ocasión, yo deseaba volver a España. En junio de 1984, Luis me pidió -por intermedio de otros amigos comunes, así era de discreto- un informe urgente sobre la situación siderúrgica en Europa -“para una reunión con Marín”-, que me apresuré a mandarle, encantado de que, después de tanto exilio, en Asturias alguien se acordara de mí.

Pocos días después, recibí la llamada de un desconocido.

Era Pedro de Silva, presidente entonces de la autonomía del Principado de Asturias, que me proponía hacerme cargo de la Consejería de Industria y Comercio, que venía ocupando Jesús Valdés. Acepté sin darle vueltas, convirtiéndome en el Consejero aúlico más breve de la historia de las Autonomías, porque nunca llegué a ocupar ese puesto, al haber sido objeto de una necia conspiración abortista.

Como las crónicas reflejan, el ministrín sería otro buen amigo, Julio Gavito, compañero en la ingeniería de minas, mucho mejor dotado que yo para soportar zancadillas.

Luis pertenecía a un grupo de profesionales asturianos que no será fácil que vuelvan a producirse ni ellos a juntarse, porque las circunstancias que se dieron han desaparecido. De aquella época, algunos ya han caído, acompañados de ese olor de santidad que se concede fácilmente a los que se van primero, pero que se les suele negar mientras vivían, encubriéndolo de tufos y humaredas. Otros, están/estamos dispersos y distantes, aunque no se nos pueda calificar, sin más, de distanciados.

De las generaciones más nuevas, se sabe poco, salvo que se les ha persuadido de vivir en un país en crisis. ¡Novedad bajo el sol!

Me imagino, al leer algunas necrológicas que le dedican los que quizá conocieron a Luis más y mejor que yo, que estaba dispuesto para hacer muchas más cosas de las que hizo. Era una de las cabezas más visibles del grupo de los fabianos, defensor de la actividad socioeconómica impulsada desde el sector público, un principio activo al que los asturianos sabemos bien que no se puede renunciar sin que se nos caigan los palos del sombrajo.

Estoy seguro, con todo, de algunas de las tareas que Luis llevaba preparadas para el futuro. Disfrutar más de su familia, gozar de la charla con los amigos. Paladear el mérito de una tesis doctoral tardía, pero que será útil para muchos. Enseñar, seguir enseñando, desde la experiencia de quien ha tenido una larga trayectoria política -ministro, diputado, vocal del Tribunal de Cuentas, portavoz parlamentario- e incluso empresarial -últimamente, era miembro del consejo asesor de Hidrocantábrico – a los que no saben e incluso, con paciencia, a los que no quieren saber.

Murió por una caída fortuita. De otros muchos empujones, estos figurados, había conseguido sobrevivir.

Descansa en tu paz, Luis. Allí te habrás encontrado con otro compañero de talante muy similar, Emilio Murcia, al que tampoco podré olvidar. Y, si hay más allá, habrás empezado a relacionarte con los que saben para, con discreción, tratar de mejorar la situación. Que todo es perfeccionable, si se atiende a descubrir las fortalezas de cada uno.

Procesiones y espectáculos

España hace décadas que dejó constitucionalmente de ser católica, aligerándose así del peso de la desgraciada connivencia de una parte del clero con la ignorancia sociológica. Como en otras materias, el estriptís fue tan completo que se arrancó algunos trozos de piel en el empeño.

Pero el agnosticismo oficial no impide que durante la llamada Semana Santa, en muchos pueblos se organicen procesiones, que cuentan con la presencia de representantes religiosos y políticos casi por un igual, cada uno ataviado con los atributos de su particular devoción, que exhiben como quien sabe aprovecharse de una oportunidad.

Las comitivas de encapirotados, secundando el paso de figuras de cartón piedra llevadas por esforzados porteadores, acompañados de damas enmantilladasy  tocadores de tambores y timbales, constituyen, sin duda, todo un espectáculo.

Debe reconocerse, sin embargo, que el objetivo originario del despliegue, que hay que confiar se mantenga para la mayor parte de quienes forman parte de las procesiones -la devoción ante el misterio del sacrificio divino como ejemplo para sus descarriadas criaturas-, ha quedado completamente desdibujado.

No hay más que fijarse en los centenares de curiosos, -en muchos pueblos, miles- que se agolpan en las aceras y balcones para contemplar el paso de los séquitos que se organizan en muchos pueblos de la España agnóstica, pertrechados de cámaras de fotos, y que lanzan una y otra vez luces de flash sobre encapuchados, imágenes y resto de fanfarrias.

Ahitos de espectáculo, esos infieles se irán después, tranquilamente, a quebrantar ayunos y abstinencias en torno a cochinillos o corderos asados o vulnerarán un  momento previsto para recogimiento y penitencia agrupándose, impíos, en discotecas y botellones en donde se entregarán a uno de los pecados más abominados por las leyes mosaicas.

No pretendo ridiculizar, sino señalar como hecho histórico, una decadencia. Las procesiones, como las corridas de toros, como lo fueron los lanzamientos de cabras desde los campanarios, las luchas falsas de moros y cristianos o las quemas falleras, forman el residuo de memorias colectivas de las que se ha perdido la referencia.

Los devotos resultan, en las costosas maniobras procesionales, rara avis. Como en los bautizos o en las bodas, los fotógrafos, -profesionales como aficionados-, no están en lo que se celebra, sino ocupados en dejar testimonio para un luego. Sin saberlo, quizás, se han convertido por ello en los protagonistas de la ceremonia global. Lo mismo que las pléyades de informantes que rodean al famoso, que persiguen, hostigándolos, a encausados, artistas, políticos, y que, con su presencia masiva, construyen su propio espectáculo.

Como España es hoy por hoy tierra de procesiones y espectáculos, propongo que se exprima aún más, la opción de aprovechar los rescoldos de nuestro pasado religioso. No solo por Semana Santa. Saquemos a pasear a los santos, a los penitentes, a los majos y siervas, con cada ocasión litúrgica. Si el pueblo llano no está por penetrar en las iglesias, que salgan a la calle. Y que, como motivo turístico, se declare todo el año momento procesional, temporada alta para gozar del espectáculo.

Problema de competencias

Hoy, 27 de marzo de 2013, cuando, como vengo haciendo a diario desde hace ya bastantes años, me disponía a hacer una pausa en el trabajo posiblemente remunerado para escribir el Comentario de este blog, no tenía una idea precisa acerca del tema a elegir para dar rienda suelta a mi furor scribendi.

Iba a titular, en principio, la entrada con el apetecible interrogante “¿Ni caso a Nicosia?”, pero me pareció que la cacofonía era tan evidente que debía haber sido utilizada por otros autores. Google me contestó, con la celeridad a la que acostumbra, que, de momento, solo había una coincidencia. Por cierto, en un blog muy interesante, cuyo autor es Luis Bagué.

Desistí, pues. Y, como temas no faltan, por desgracia nuestra y mayor gloria de los dioses que nos dominan, me decido por poner mis puntos sobre las íes ajenas ante el caso de las competencias judiciales para investigar la presunta financiación del Partido Popular merced a dádivas de empresarios aspirantes a la adjudicación de obras públicas (o agradecidos por ella).

Algunas de las mentes preclaras de nuestro país para cuestiones jurídicas ya han emitido su dictamen: la disputa dialéctico-procesal entre los jueces de la Audiencia Nacional Pablo Ruz y Javier Gómez Bermúdez, despojada por supuesto de cualquier sospecha de connotación ideológica, dada la independencia que es dogma de fe de nuestro estado de Derecho,  debe ser resuelta a la manera salomónica, esto es, amenazando con repartir al desgraciado infante entre los dos reclamantes del, por otra parte, por su aspecto aparente, maloliente pastel.

Como ninguno de los competentes juzgadores va a ceder su pretensión al otro, a diferencia de la verdadera madre bíblica, y para solaz de observadores ajenos a la jurisdicción y a la política, permanecerá largo tiempo la cuestión como disputa entre putativos, y ello, a pesar del apoyo que desde el palco prestó la Fiscalía a quien de los dos concedió mejores perspectivas.

No veo, por mi parte, dónde está el problema competencial. Una cosa es el desmadre provocado por los papeles de Bárcenas, (ex-tesorero del PP y vigente tocapelotas  de ese partido), aunque no sean suyos. Ese asunto es un delicioso arabesco lateral derivado del caso Gürtel (que es palabra alemana que significa cinturón, aunque también se emplea en geología para designar un cordón o barrera montañosa), por el que se están investigando cuentas en Suiza, evasiones fiscales y pagos extras no declarados fiscalmente por/a muy respetables -al menos, hasta ahora- mandos del tinglado político.

Y otra cosa muy distinta, mariposa, son las entregas de dinero por parte de empresarios  y altos directivos para agradecer que sus empresas hubieran sido adjudicatarias de obras de las calificadas como públicas, vía, naturalmente, los pertinentes concursos y pliegos de condiciones. Porque esta cuestión puede derivar, si se probara, en una figura delictiva que por el lado malo se llama cohecho, malversación y hasta prevaricación y por el otro, éxito comercial.

Aunque hay que tener cuidado con la profundidad con que se escarba o, mejor, se excava. Si, por un casual, al seguir revolviendo en los papeles (sean de Bárcenas o de otros) resultara fundada la sospecha de que todas (bueno, prácticamente todas) las empresas de construcción y servicios del país, para mantener sus tipos, han pasado por las cajas de todos (perdón, prácticamente de todos)  los partidos del país, el asunto puede derivar en un proceso general al sistema, confirmando que lo que tenemos, más que democracia es un apaño para salir de un paso.

De ser así, las consecuencias serían imprevisibles, incluso para mí, que, como ve el lector, hay días en que me siento bastante imaginativo. Si llegáramos al punto de que, levantando papeles, el asunto a juzgar fuera la corrupción total que se hubiera instalado en nuestro pequeño país, solo cabría esperar a que se hiciera justicia en el otro mundo.

¿Ni caso a Nicosia?. Más nos valdría hacerle caso, por si acaso. Porque los guardianes de la aldea global siempre han sido expertos en elegir sus bancos de pruebas en donde someter a sus bucos emisarios (Prügelknabe, en alemán, chico recogetortas en español) a cuidadosos procesos de tortura, hasta que confiesa que sí que él ha sido, el único culpable.

Y en el asunto de la corrupción, creo que por aún ignotas razones, nos han pillado como macho cabrío expiatorio de la ética universal, violada múltiple y acurrucada en una esquina.

Escaparates de Ideas (y 5)

Seguramente el aspecto en el que el sistema socioeconómico español necesita una profunda revisión crítica es en lo que respecta a la integración de los objetivos de los grandes grupos empresariales con sede en nuestro país con los del resto de la sociedad.

Es un asunto especialmente grave, porque las mayores entidades empresariales -incluyo, obviamente, las financieras-, disponen de la mejor visión tecno-económica del sector en el que actúan, y disponen de mayor capacidad y recursos (humanos, técnicos y financieros), en algunos casos, que las propias Administraciones públicas.

La respuesta oficial a esta crítica es, por supuesto, que “se ha avanzado mucho en los términos de fijar la Responsabilidad Social Corporativa” y, en efecto, casi todos los grandes grupos empresriales disponen de Memorias anuales en donde se desglosa (más bien, se glosa) su actividad en beneficio de la sociedad en la que se insertan, con argumentos que encierran un ánimo autolaudatorio y contienen poca relevancia práctica.

Hace falta mucho más, porque la sociedad es un sistema integrado, heterogéneo pero coherente, en el que el principio de que “quien más tiene más debe aportar” no puede soslayarse. Han periclitado los tiempos en los que se dogmatizaba enfáticamente que “el negocio del negocio es hacer negocio” o que “las empresas, al conseguir optimizar su beneficio, cumplen paralelamente su objetivo social”.

Las decisiones que los grandes grupos adopten, pensando exclusivamente en su propio beneficio, pueden resultar gravemente perjudiciales para el resto de la sociedad. El mercado dota a las macroempresas de un instrumental único del que no puede disponer ningún otro agente socioeconómico.

La Administración puede actuar, pero  muy limitadamente, con la legislación y el control esencialmente fiscal (eventualemente sancionador). Los trabajadores no tienen más recurso que la negociación (término ambiguo por excelencia) y, en último término, la huelga, que se ha revelado como un arma de doble filo, pues perjudica a la clientela (esto es, a la viabilidad de la empresa) y supone un desgaste económico y síquico.

De entre las actuaciones empresariales que tienen efectos negativos sobre el mal llamado “mercado laboral”, especialmente sensibles en épocas de crisis, cito, por ejemplo, la internacionalización que supone, no pocas veces, un fuerte desplazamiento de las necesidades laborales a cubrir a países con mano de obra más barata o legislación más permisiva, el traslado de beneficios a paraísos fiscales mediante entramados de participadas que provocan, además, opacidad fiscal, ocultación de datos ambientales (pero no solo), y, por supuesto, la discriminación subliminal por grupos de poder, intereses extracorporativos, por sexos, etc o la existencia -aún no suficientemente esclarecida, aunque algo más vamos sabiendo- de contubernios entre administración pública, partidos políticos y empresas o empresarios sin escrúpulos.

Son muy significativos los puntos de falta de sintonía de muchas -¿todas?- de las grandes empresas españolas con el tejido social. Salarios desproporcionados para sus ejecutivos, oscuridad en las opciones de crecimiento, sorpresa cuando se plantean regulaciones de empleo, falta de información sobre los objetivos, ….

No me parece descartable, al contrario, la integración de  representantes de los trabajadores en los Consejos de Administración, en proporción que habría que discutir. Hay que tratar de vencer definitivamente la idea, aún vigente por desgracia, de que empresarios y sindicatos son conjuntos disjuntos: perjudica a ambos y, por tanto, nos perjudica, de reflejo, a todos.

Estas son, presentado el contexto, algunas ideas para movilizar la interacción entre las empresas y el sistema socioeconómico.

-Impulso a la Diversificación de las empresas existentes, obligándolas -la obligación puede ser social- a presentar públicamente sus vías de expansión natural, para que se analicen sus ventajas, necesidades, inconvenientes. Debe lograrse la integración de objetivos sociales con los empresariales.

-Calendario de  reuniones de trabajo sistemáticas entre directores de desarrollo y producción de las grandes empresas, representantes sindicales cualificados y técnicos de la Administración en donde se analicen, discutan y propongan, medidas de actuación, diversificación, ampliación de actividades y propuestas de emprendimiento lanzadas al resto de la sociedad. Este “Banco de datos” (project pipe line) ha de servir de guía orientadora para seleccionar nuevos proyectos empresariables.

-Calendario de reuniones de trabajo entre representantes de los departamentos técnicos universitarios, centros públicos de investigación y de las empresas significadas, en las que se decida sobre proyectos y patentes viables y se oriente la investigación aplicada de interés para la diversificación. Por supuesto, la difusión de las actas de estas reuniones es parte del esquema de trabajo propuesto. No tengo especial confianza en que esta propuesta funcione al principio, por falta de método, costumbre y, si se me permite, capacidad potencial por parte de (¿muchos?) los intervinientes,  pero hay que intentarlo. Lo necesitamos.

-Generación de cluster que promuevan la interacción entre empresas, universidad y egresados recientes, poniendo en marcha nuevos proyectos tecnológicos, en sectores preferentes (por ejemplo, biomedicina, ergonomía, materiales con características específicas, etc.).

Estas propuestas son, quizá por mi propia limitación, aunque también debo apelar a la complejidad y variedad de las opciones, genéricas. Pero no deben impedirnos reconocer un necesidad que hay que cubrir lo antes posible: nuestra sociedad necesita mucha más infórmación, mejorar la capacitación general, detectar y promocionar a los mejores, eliminar el ruido de muchos intervinientes ignorantes en los debates, y poner en pie una estructura basada fundamentalmente en la ética, la transparencia, la honestidad, el conocimiento.

Ese es el reto: La sociedad del conocimiento tiene que basarse en la ética y la solidaridad, o se caerá sola, sepultándonos a todos con ella.

Escarapate de Ideas (4)

La enumeración de actividades generadoras de empleo que se sean promovidas or iniciativas individuales no puede ser, naturalmente, más que indicativa. Existen interesantes referencias enfocadas a proponer posibles emprendimientos que pueden servir de orientación.

Lo más importante, según mi criterio, es que, antes de decidirse a comenzar una actividad, el futuro emprendedor valore su disponibilidad, su capacitación personal, los recursos de que dispone y realice una primera valoración del mercado potencial y de la competencia, sobre todo, a nivel local. Debe responder con absoluta sinceridad y crudez a esta cuestión principal: ¿Cuál es mi ventaja diferencial?

En fin, estas son algunas de las líneas de orientación en la que quien pretenda generar su autoempleo puede encontrar la idea para su proyecto. No debe desechar, en principio, que exista ya una implantación, incluso intensa, en su posible área de actividad, porque ha de definir si está en condiciones de ofrecer mejoras de calidad o si encuentra que su proyecto a va a significar un elemento añadido respecto a la oferta existente.

Relacionadas con la mejora de la calidad física del ser humano:

-ofertas de proximidad: restaurantes de comida rápida, bares de copas, tiendas de ultramarinos, ferreterías, lugares para reunión y ocio con ofertas de espectáculos variados, guarderías a tiempo parcial (también para animales de compañía), centros geriátricos de día, servicios informáticos a domicilio, oferta de formación específica y de corta duración, arreglos de ropa y reparación de mobiliario, confección de tapicería (también diseño de telas), talabartería, soldadura, tejidos de calidad, reparación de equipos y maquinaria doméstica,  marquetería, fabricación de pequeñas piezas de adorno y uso general, entrega de mercancías a domicilio, cuidado domiciliario de niños y ancianos, gestiones de asistencia relacionadas con vehículos (itv, revisión, etc.), conducción ocasional de automóviles para terceros,  realización de gestiones administrativas de todo tipo, jardinería para comunidades y particulares, etc.

-ofertas de calidad: restauración y recuperación de inmuebles y dependencias (especialmente en zonas rurales), remodelación y decoración de interiores, diseño de mobiliario moderno, mejora de diseño industrial de útiles y maquinaria,  redacción de documentos, traducciones directas e inversas, revisión y corrección cualificada de informes, trabajos de consultoría técnica, económica o jurídica por internet, oferta de equipos cualificados para limpieza de bosques, análisis y control de rentabilidad de empresas (incluso agropecuarias), aprovechamiento de terrenos baldíos, confección de anuncios y catálogos, organización de redes comerciales, mejora de páginas web, gestión óptima de agua y residos (incluída la recuperación o regeneración), reparación de infraestructuras, análisis de mejoras y ahorros de consumo energético, ayudas a la comercialización (orientadas al mercado internacional, en especial), compra-venta por internet de productos y servicios, organización de viajes virtuales, actos culturales, itinerarios históricos o de interés técnico, aprovechamiento de recursos de proximidad (en el caso de la energía: proyectos de placas solares, instalaciones éolicas, prospecciones geotérmicas, etc.)

Relacionados con la mejora de la calidad del espíritu:

– organización de eventos,  iniciativas de coaching, promoción de reuniones para impulsar relaciones y contactos comerciales ( o personales), recopilación ordenada de noticias y oportunidades agrupadas según temas de interés, propuestas a inversionistas (con análisis de rentabilidad y viabilidad técnica) para apoyo a proyectos, búsqueda de referencias técnicas, investigación genealógica y de pasados familiares, apoyo documental, diagnóstico médico a domicilio, consejero espiritual, valoración de obras artísticas, compra-venta de antigüedades, instalación de medidas de seguridad y protección a domicilios y locales (incluso con presencia física), diseño de equipamientos para parques infantiles, diseño de equipos para culturismo y educación física, programas informáticos para optimización de redes de transporte, distribución de mercancías, aprovechamiento del tiempo disponible, revisión de flujos de fabricación, oferta y coordinación en el empleo de recursos de personal senior (en especial, prejubilados y jubilados), gestión de bancos de datos de personal cualificado en diferentes especialidades y ramas de actividad, etc.

(continuará)

Escaparates de Ideas (3)

Una de las creaciones perversas de la economía de mercado es la elevación del emprendedor a ente con características mitológicas. Esta figura, desconocida como tal hasta hace un par de décadas, es ensalzada con pastosa veneración por las Administraciones y sus características defendidas con ardor -conscientes de las dificultades de supervivencia de la especie- por quienes están metidos en el fango por haberse creído llamados a representarla.

Las noticias que han venido de Norteamérica relativas a las excelencias de leche y miel de los terrenos de la inventiva, ha generado un impulso de imitación en estas tierras áridas que ha provocado no pocos descalabros. Se pretende estimular, como si se tratara de un reto personal de demostración de excelencia, a que el mayor número de ciudadanos asuman esa posición peligrosa, sin tener preparación y, lo que es aún peor, sin tener la idea.

Porque, en realidad, para ser emprendedor basta con tener una sola idea. Y para triunfar con ella como empresario, esa idea tiene que ser buena.

Siguiendo con el esquema de esta serie de Comentarios, enumero algunas de las ideas que, en mi opinión, y bajo mi exclusiva responsabilidad, pueden ser el vivero donde los futuros emprendedores recojan la suya.

Están agrupadas en tres líneas de acción que se pueden catalogar de evidentes, pues se refieren a los órdenes básicos de la vida. Suponen el objetivo de cubrir de forma óptima las necesidades corporales -alimentación, cobijo, sanidad, etc.-, las  que podríamos calificar de espirituales -educación y formación, diversión y empleo del tiempo de ocio, lectura y manifestaciones artísticas y creativas en general, comunicación, etc- , y las de sustitución de los recursos utilizados, potenciando alternativas  -ambiente, sustentabilidad, infraestructuras, ayuda al desarrollo, etc.

Hago una reflexión previa. Las nuevas tecnologías de comunicación (tics) han abierto un peligroso espejismo, del que podríamos haber estado curados pues hemos vivido un adelanto con la aparición de la informática. Esto es así, porque la incorporación de una nueva tecnología a los procesos de producción existentes agota muy rápidamente las posibilidades de mejora: es el efecto elefante en la cacharrería, o mejor, del niño que se enfrenta a un escaparate de apetitosos pasteles; comerá un par de ellos y estropeará una buena parte de los restantes, antes de encontrarse saciado y molesto.

Las tics, por sí mismas, están generando desempleo; también lo generaron, en su ámbito, las mejoras de tratamiento de información que supusieron los ordenadores cada vez más potentes y con programas persistentemente más cómodos de usar y más eficientes; perdieron su puesto miles de perforistas, de encargados de mantenimiento de los aparatos, de programadores, de informáticos.  Miles de personas aprendieron lenguajes y programaciones que quedaron inútiles en poco tiempo.

Por ello, y como ya he expuesto en otros trabajos, la necesidad de generar empleo a corto plazo no debe olvidarnos cumplir un objetivo a largo plazo: la cantidad de “trabajo humano” disponible disminuirá y hay que replantearse las formas de distribuir los beneficios de producción entre la población con jornadas menores y premiando la eficiencia con criterios de objetividad.

(continuará)

Escaparates de Ideas (2)

Propuestas de acción a las Administraciones públicas en relación con la generación de actividad y empleo se han escuchado algunas.

No han tenido reflejo, hasta ahora al menos, en disposiciones de impulso a la economía, sino que se ha creído (o admitido) por el Gobierno que era prioritario el “saneamiento presupuestario“, con el argumento repetido de que se había estado gastando por encima de nuestras posibilidades, lo que no ha podido ser probado de manera convincente.

La responsabilidad general atribuída a la burbuja inmobiliaria, que ha sido, en realidad, varias veces “descontada” (en la terminología bursátil al uso) por el sistema, no ha sido sino una forma técnicamente viciosa de derivar la atención de otras responsabilidades y asuntos, penalizando injustamente a inversores privados en el sector de la edificación.

Las medidas adoptadas se han orientado fundamentalmente a la reducción del gasto público -con decretos vergonzosos, como el R.D. 16/2012 y su cómplice el R.D. 1192/2012-, y se ha agudizado la presión recaudatoria (manifestado incluso en el incremento de denuncias por infracciones automovilísticas menores),  con el argumento impuesto por la troika -lamento que no le guste la referencia a esa dictadura de mente centroeuropea a Javier Solana- de que había que ajustar a la baja el endeudamiento del Estado en su relación con el PIB.

Se ha propuesto, en diversos foros y momentos, avalados en el caso general con estudios de viabilidad y con previsiones de creación de puestos de trabajo y actividad arrastrada:

1)  un programa nacional de rehabilitación de edificios, que mejore las condiciones de habitabilidad, disminuya el consumo energético y la accesibilidad general.

2) la continuación de las infraestructuras  que han quedado suspendidas de frorma brusca, y que correspondían a decisiones de contratación adoptadas apenas hace dos o tres años y que se habían avalado con previsiones de ventajas en las comunicaciones, mejora de los flujos de transporte o necesidades de inteconectividad entre localidades y zonas.

3) un plan de ayudas a la generación autosuficiente de energía distribuída (con placas solares, utilización de energía geotermia somera, etc.)

4) la investigación de zonas con potencialidades para la explotación rentable de gas de esquisto.

5) la continuación de los programas de viajes de la tercera edad como forma de mantener la ocupación hotelera y facilitar el sostenimiento de puestos de trabajo en la hostelería y en algunos servicios.

6) potenciar la utilización de la infraestructura viaria para transporte de mercancías, completando y revisando, en su caso, la red existente.

7) impulsar planes locales de limpieza forestal, apoyando su aprovechamiento rentable

8) aprovechar el flujo turístico para impulsar las ventas pre-estacionales, con envío a los domicilios de los viajeros (de ropa, muebles, juguetes, calzados, etc.)

9) remodelar y reorganizar el sector de fabricación de muebles, dotándolo de elementos de modernidad y diseño más funcional, en combinación con la revisión de la población forestal.

10) ayudar a la modernización completa del sector hostelero (restauración), y en especial, en el cumplimiento de la normativa existente en materia de sanidad y trazabilidad, que no es en la mayoría de los casos, que un papel mojado y una amenaza discrecional de cierre permanente sobre no pocos locales.

11) impulsar la exportación de productos de fabricación nacional de alta densidad de empleo (juguetería, moda, calzado, mobiliario, piezas especiales, prótesis, etc.)

12) establecer planes coordinados entre las empresas de manufactura y las Administraciones, que sean previsores y no atiendan a la negociación a posterior, y forzosamente rápida e improvisada de problemas de viabilidad por caídas del mercado.

(continuará)

Escaparates de Ideas (1)

Desde niño he tenido un sueño. Que todas las buenas ideas que pasen por la cabeza de los seres humanos se pongan en práctica.

Ahora tengo otro sueño más profundo, más intenso: que en ese pequeño país, llamado España, -mi patria-, se dedique total atención a cualquier idea que sirva para superar la preocupación mayor de, al menos, 6 millones de personas y de sus familias. Salir del paro. Escrito en positivo: crear empleo.

Conseguir que la estructura socioempresarial genere actividad para que todos quienes dependan de ella vean con tranquilidad su futuro inmediato o el de sus hijos y nietos, parecería un objetivo común, propio de la sociedad global, de un mundo repleto de interconexiones.

Pero como no lo es, y seguramente no lo será nunca, hay que pensar de manera serena, objetiva, fría, en cuáles son las fortalezas -y las debilidades- de la estructura que podemos controlar: desde la Administración del Estado; a partir de las iniciativas de los habitantes de ese Estado, que sean susceptibles de generar actividad en su territorio ;y, por supuesto, mediante la activación del compromiso de las empresas -multinacionales o no- con los ocupantes de ese espacio.

Los tres ejes de actuación -Administración, empresas e individuos- deben coordinarse e impulsarse para que el sistema funcione de manera óptima, aprovechando las oportundidades.

En esta serie de comentarios, a nivel exclusivamente personal, me propongo ofrecer algunas ideas de estímulo, un escaparate de ideas (showcase for ideas), dirigidas específicamente a la iniciativa privada.

Son, como se verá, preguntas surgidas de la reflexión encadenada siguiente:

1. ¿Necesitamos mejorar algo? ¿Podemos hacer mejor algo? ¿Tenemos algún recurso sin explotar?

2. ¿Sabemos cómo hacerlo? ¿Por qué no lo hacemos? ¿Qué barreras nos impiden ponerlo en práctica? ¿Cómo podríamos estimular su realización?

3. ¿Qué habría que hacer para ponerlo en práctica lo antes posible? ¿Qué recursos -técnicos, económicos, laborales y funcionales precisamos? ¿Los tenemos ya? ¿Dónde están, si no los tenemos aquí, y cómo podríamos conseguirlos?

(Continuará)

Títulos para un éxito de ventas (y 2)

(Este comentario es continuación del anterior, y lleva por ello el mismo título, formando con él parte inseparable).

Estos serían algunos títulos de obras que no es necesario que nadie escriba, pero que, en mi opinión y a falta de que el mercado editorial sancione este criterio (lo que, claro está, no hará nunca, con lo que la duda permanecerá), serían éxitos de ventas. Con la consecuencia de que prácticamente todo el mundo hablaría de ellos -como suele hacerse con los bestseller, que nadie se atreve a reconocer que no ha leído-.

Pero, en este caso la imposibilidad para leer un libro que no está escrito es absoluta.

1. Libros de ficción:

Revelaciones póstumas de un Papa emérito: la verdad
La Historia de la humanidad contada por el primer asno diplomado
Por fin: Arbol genealógico completo (verdadero) de la especie humana
Cómo llevar una contabilidad B correctamente
Convierta su maceta preferida en un jardín botánico envidia de los vecinos
Peligros venéreos del amor desmedido a los animales
Predecir el tiempo sin salir de casa ni mirar por la ventana: Meteosat

2. Libros de amor y lujo

Prácticas sexuales en lugares confinados: conventos, cárceles y partidos políticos
Heroína por vocación: carrera política de la cuna a las camas
S.E.D. nació en la cola del paro
Pros y contras de tener como amante a un compañero de trabajo, cuando se pierde éste
Primavera en el otoño y otros misterios sexuales al descubierto: porqué no funciona
Persianas bajadas. Viajar en tiempos de crisis. Conócete a tí mismo.

3. Libros de filosofía

El porvenir: una mirada retrospectiva
Cómo organizar una guerra civil sin recursos
Sentido de la vida y otros sentidos
Angustia existencial en el Paraíso. El problema de la eternidad
Pecados, expiación y cachondeo. Conciencia laxa y felicidad

4. Libros de motivación empresarial

El empresario que lo perdió todo y aún tuvo el arrojo de contarlo antes de quemarse a lo bonzo
Cómo montar una empresa sin tener ni puta idea
No pierdas la esperanza: es muy difícil volver a encontrarla
Autoayuda para responsables de promoción industrial
Aprenda en una noche lo imprescindible para ser Ministro y disfrute de una pensión de ensueño
Crédulos y patanes, la combinación letal
La esposa que descubrió que su marido no se quedaba trabajando hasta tarde en la oficina pero no se lo dijo jamás
¿Quién me ha robado la ilusión de que esto tiene remedio?

5. Política y Sociedad

Programa real del Partido Popular
Programa real del Partido Socialista
Programa real de Izquierda Unida-Los Verdes
Programa real de Unión, Progreso y Democracia
Programa real de Equo
Programa de la Sociedad Civil
Programa de otros Partidos a constituir
Análisis fehaciente de la situación económica española y medidas a adoptar

(etc.)

Títulos para un éxito de ventas (1)

Estoy convencido de que la inmensa mayoría de las obras literarias que se han convertido en éxito de ventas se lo deben al título. No al contenido, sino a lo que figura en la portada.

Tengo serias razones para rebajar el mérito de un futuro bestseller a la correcta elección de unas cuantas palabras, pero me remito a la constatación de que muy pocos libros se leen, por lo que la llamada de atención al comprador no se consigue por los contenidos, sino que se confía a la cubierta.

Los artistas gráficos están en su derecho al poner el grito en el cielo ante esta reflexión que parece despreciar su trabajo. No lo pretendo. Solo que como tampoco ellos leen el libro del que han recibido el encargo de confeccionar el diseño de las tapas, me remito por la propiedad transitiva a traslativa a la aseveración primera.

Desde niño me he venido fijando en los títulos de las portadas, e imaginado qué podrían contener los volúmenes que amparaban, antes de leerlos. No se vea en ello un desvarío, ni una intención de emular al autor, ni adelantar o perjudicar al juicio que me merecería posteriormente la lectura. Era, simplemente, un impulso irreprimible.

Tengo, también, una colección de títulos posibles para novelas y cuentos que, por supuesto, nunca escribiré. Si mi elucubración fuera verdadera, bastaría con encargar a un buen grafista la portada, y ofrecer al comprador unas cuantas (entre cien y cientocincuenta) páginas en blanco. Apuesto a que pocos se darían cuenta que falta la historia. Aunque también puede servir para estimular la imaginación del no-lector, animándole a que escriba su relato.

Lo que no perdono es que me cambien el título de una novela que he leído y que me ha gustado. Me han regalado un ejemplar de “La Señora Bovary”, cuyo autor es Gustave Flaubert. Parece que es el mismo escritor que puso en circulación a mediados del XIX la obra cumbre del romanticismo francés “Madame Bovary” (1). Pero con ese título no me apetece ni leerla ni volver a leerla, en caso de que sea, como obviamente supongo, la misma.

(continuará)

(1) Madame Bovary sugiere, antes de haber leído ni la primera página, una señora de vida licenciosa, oculta bajo una apariencia respetable; esto es, una historia interesante. Señora Bovary me hace imaginar a una gordinflona matrona invitando, a gritos desde la puerta de la consulta, a la consorte de un funcionario consistorial con ese apellido ridículo a que pase al paritorio.