Nuevo modelo para la faja pirítica luso-andaluza

La minería ibérica recibe nuevos impulsos que podrían rescatarla de su atonía, y vienen, por supuesto, del lado de la economía, pero también de la demanda social de empleo estable.

Esas dos fuerzas tradicionales tienen un opositor, de cuño reciente, en los defensores de la naturaleza impoluta, un grupo heterogéneo, pero muy vociferante, que agrupa a ecologistas bien intencionados, catastrofistas desinformados y revoltosos de profesión, además de otras categorías tecnoculturales cuya exacta precisión me llevaría demasiado espacio y, a la larga, considero de poco interés para desarrollar este Comentario.

El 30 de octubre de 2014, el Colegio de Ingenieros de Minas del Sur de España y la Ordem dos Engenheiros de Portugal, celebraron en Sevilla un Seminario de Minería bajo el título “Iniciativas para la innovación en materias primas de la faja pirítica ibérica (FPI). Tuvo lugar en el precioso marco del edificio del consulado de Portugal en la ciudad, parte  principal del pabellón que erigió este país en la Exposición Internacional de 1929, y del que constituye un residuo encantador.

La serie de conferencias, a cuyo desarrollo asistí con máximo interés, abarcó diferentes aspectos de la actual situación de la FPI, aunque, evidentemente, en lo que se presentó como un primer encuentro al que han de seguir otros, tuvo que limitarse a trazar un bosquejo de la amplia problemática.

Tengo que recoger, ante todo, que la labor del moderador del Seminario, el colega y amigo Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper, fue magnífica, tanto en la ponencia inicial, el estricto control que sostuvo del cumplimiento del horario y de las intervenciones (rara avis por estos predios) y, como colofón, en su intento conseguido de impulsar el debate-coloquio al final de las sesiones, al que pude contribuir modestamente.

Tengo a la vista un enjundioso libro (¡mil páginas!) que rescaté hace años, salvándolo de un injusto reciclado, y que se titula “Piritas de Huelva. Su historia, minería y aprovechamiento”. Fue escrito en 1963 por Isidro Pinedo Vara, ingeniero de minas, director que fue de la División Minera de “Piritas españolas S.A.” Me ha proporcionado horas de agradable lectura técnica y, en particular, lo traigo ahora aquí a colación por sus capítulos Sexto “Minas de sulfuro inactivas y Séptimo “Producciones y reservas de piritas”, aunque no oculto que el que tengo más subrayado es el “Apéndice. Breve descripción de la minería no pirítica”, por la relación de mi familia con la explotación de algunos de los criaderos de manganeso.

Justifico con ello, a posteriori, el sentido de mi intervención en el Congreso. ¿Por qué no se unifica el disperso banco de datos, con informaciones de diversa naturaleza, de las explotaciones habidas y actuales de la faja pirítica, volcándolo sobre un modelo tridimensional, que permita poner en máximo valor la explotación de ese fenómeno único de la geomorfología?.

No tuve respuesta, de momento. Queda, por tanto, el sabor amargo de una realidad en la que han proliferado, desde remota antigüedad, los picoteos sobre los depósitos y mineralizaciones, generando centenares de emprendimientos independientes a lo largo de la historia, y que han tenido, por su naturaleza fundamentalmente especulativa, una vida relativamente corta, condicionada por las evoluciones mundiales del precio de los metales, con intereses que poco tienen que ver con las necesidades y objetivos de las comarcas de la Faixa Piritosa Ibérica.

Enhorabuena a los organizadores, que personifico en Felipe Lobo y Carlos Caxaria y felicito de manera especial a Fernando Tornos , investigador del CSIC, que protagonizó, desde mi peculiar criterio, la intervención más original y atractiva del Seminario, ilustrándonos con fluidez e inteligencia provocadora sobre “El futuro de la investigación geológica en la faja pirítica”.

 

Pacto o Ley anticorrupción?

Por supuesto, el lector habrá adivinado que el título de este Comentario tiene su referente gramatical en el ¿Truco o Trato? que se nos ha colado por la puerta trasera de la influencia norteamericana en nuestras vidas.

La explosión simultánea de múltiples cargas de profundidad que se encontraban ocultas -ya se ve que de forma insuficiente- en las miserias de nuestra vida pública, imagino sin esfuerzo que ha despertado en los lugares adecuados, grandes dosis de miedo de que se descubra que nuestra democracia iba desnuda.

O no. Quiero decir, que esta democracia a la española no es diferente de la italiana, la francesa, la alemana o la norteamericana. Solo se la distingue por los ropajes con las que se la enmascara.

Porque también cabe imaginar que lo que se ha puesto de manifiesto con este ir y venir ante la Justicia de personajes públicos que hasta hace poco nos ilustraban sobre su honradez y hasta nos daban consejos sobre cómo apretarnos el cinturón, no es sino un ejemplo -triste muestra- de que aquí nos diferenciamos de los países más desarrollados en la ocultación de las impudicias públicas, en que nuestros corruptos son tan torpes, o tan ingenuos, que ni se molestan en tapar las heces de sus contubernios.

Puestos a aportar mi propia dosis de empatía con el cinismo dominante en las cavernas de la política pragmática (no la teoría que se estudia en las Facultades de Sociología y afines) , sospecho sin distorsión de mi capacidad de análisis, que los esfuerzos del partido que actualmente nos gobierna (mal) por acordar con el partido que nos gobernó (en los últimos años, mal) una Ley anticorrupción, responden, en realidad, únicamente al intento de pactar una Ley de borrón y cuenta nueva, que permita salvar los trastos por la puerta de atrás.

Y ahí sí que no me dejo llevar por la corriente con pretensiones catárticas. No creo necesario pactar ninguna Ley anticorrupción. Sería como recuperar para la legislación reglada los Mandamientos de la Ley de Dios o la Etica universal, que coinciden en proclamar como axioma deontológico indiscutible el “no robarás” que, para los gestores de la cosa pública, se puede traducir sin menoscabo en “no te apropiarás de los bienes ajenos que la sociedad te ha encomendado”.

Me resulta también muy difícil entender las declaraciones de asombro, los gritos de acusación, contra los viejos compañeros ahora cogidos con las manos en la masa de sus cuentas en Suiza, por parte de quienes fueron hasta hoy mismo sus íntimos compañeros. Los reconozco como una combinación del cinismo prolongado y la voluntad controlada de mantenerse al margen, negándolo todo con cara de jugador de póker, esperando que el vendaval no los arrolle a ellos también, agarrados a su palo de escoba.

Por otra parte, me pregunto qué podemos esperar de este proceso a la española de levantar algunos de los escondrijos que han servido de guarida a corruptos, corruptores y cómplices, y cómo se detendrá esa vorágine, si es que alguien tiene la facultad y el poder para valorar las consecuencias y reconducir el caballo desbocado.

Porque todas estas historias que van saliendo a la luz (pero existían en la oscuridad, y seguramente muchos de los que ahora se llevan las manos a la cabeza no lo ignoraban), están favoreciendo el crecimiento de una corriente inmensa de descontento, de voluntad de cambio drástico, de condena multitudinaria, que pueden desembocar en un linchamiento general hacia quienes se dedican actualmente a la política y a la economía.

Si no se es capaz de introducir matices, de aislar el hecho de que lo sustancial está incólume, de que no somos diferentes a lo que se produce en otros lugares, porque el aprovechamiento vicioso de las situaciones es consustancial a la naturaleza humana cuando se la deja sin control externo, vamos camino acelerado de una revolución sin sentido práctico, que nos aislará de otro países con los que compartimos lo que se puede llamar “cultura occidental del desarrollo económico-político”.

No veo la solución en esos partidos nuevos que aparecen como incólumes, puros, precisamente, porque no han tenido el poder y que se atribuyen, obviamente sin posible réplica, la presunción de inocencia y lealtad al servicio de la generalidad.

Me parece muy grave lo que nos está pasando, porque nos ha dejado solo con el malestar, con el desagradable sabor de boca de que muchos -si no muchos, más que suficientes- de quienes nos estaban, y están, exigiendo sacrificios, ni los hacían ellos mismos e incluso, no tenían empacho en robarnos el tres o el cinco por ciento de cada obra pública que contrataban.

Paremos este carrusel. Estoy mareado con los giros de la rueda de las mentiras, la ambición, la insolencia de creer que los demás somos tan tontos que nunca se descubriría que nos estaban engañando. Los de las cuentas en Suiza, los de las comisiones introducidas en sus bolsillos cuando seguramente pretendían alimentar la voracidad de sus partidos o sindicatos, los que pensaron que sus sueldos oficiales no eran suficientes para compensar su sacrificio, ¿cuántos son?

¿Lo sabremos algún día, o solo se descubrirán los manejos de los caídos en desgracia, de los más odiados, de los que murieron en el curso de las investigaciones judiciales? Y esos individuos a los que se les va poniendo cara de aterrados, ¿no tuvieron la inteligencia suficiente para eliminar las huellas de sus latrocinios? ¡tanta impunidad imaginaban ellos y los que les apoyaron y animaron a actuar de esa manera?¿Cuántas veces vamos a tener que escuchar en los próximos meses que las fortunas de quienes fueron referentes económicos, políticos o sociales provienen de una herencia no declarada?

¿Truco o trato?

Espatuxando (y 3)

Las disputas por el agua pocas veces surgen en relación con el agua para beber. Quienes no tienen acceso a esa cantidad mínima que necesitamos para la vida propia, o la ingieren en mal estado, sencillamente, se mueren. No hay grandes movimientos económicos en torno a ese agua para consumo vital que, como expresé, supondría disponer de la ridícula cantidad de 12.000 Millones de litros al día (12 Hm3 diarios, menos de la mitad de la que se capta anualmente para abastecimiento de una ciudad como Gijón).

Los beneficios económicos derivados del empleo del agua provienen de la agricultura. Disponer de agua para regar los campos supone alcanzar cifras muy altas de rentabilidad, si se elige el tipo de producto adecuado a cada suelo, se utilizan abonos y pesticidas y se dispone de las horas de insolación precisas. También algunas industrias consumen o necesitan mucha agua (en los sectores siderometalúrgico y en aquellos procesos en donde se trabaja a altas temperaturas con equipos refrigerados por ese líquido), en particular), o la contaminan gravemente (empresas lácteas, mataderos, granjas porcinas, químicas, etc.)

Estamos asistiendo, con una tranquilidad impropia de la gravedad del momento, a cambios intensos respecto al control del agua. Es intolerable, por supuesto, que hoy existan seres humanos que mueran de sed o por no disponer de agua potable de calidad, o carezcan de los sistemas mínimos de alcantarillado -no digamos ya de depuración- que impidan que sus recursos hídricos se deterioren irreversiblemente. Es intolerable que la tierra agraria se haya convertido en un elemento de especulación a nivel de países, y que existan compras de grandes extensiones de terreno por parte de agencias extranjeras en zonas social y económicamente deprimidas.

Es urgente un compromiso internacional respecto al agua, que solucione el abastecimiento del recurso a toda la población mundial, y debe hacerse con infraestructuras que tengan en cuenta la necesidad de vertebrar los países, deslocalizando en lo posible las grandes urbes y generando nuevos focos de asentamiento que sean viables.

Como parte de ese compromiso internacional debe figurar el análisis de los rendimientos de la tierra agraria, la regulación más rentable de la producción agrícola, atendiendo a su variedad y al abastecimiento suficiente de las poblaciones. La cuestión del precio del agua puede parecer importante, pero no lo es. Lo importante es difundir la correcta gestión global del recurso, extraer al agua del campo de la especulación interesada, y considerarla un bien esencial para la solidaridad y la cohesión internacional, regulando según normas de derecho compartido el uso y cuidado de los acuíferos transfronterizos, los cursos de agua que discurran por más de un país, los lagos y humedales de interestatales, etc.

Ya, ya sé. No se va a hacer nada. Los expertos seguirán reuniéndose para hablar de cómo ajustar los precios a los costes, debatir sobre si las concesiones hídricas son o no regulares, argumentar sobre la viabilidad o improcedencia de los cánones, y acerca de si la gestión pública es mejor que la privada, o al revés.

Pero debería hacerse mucho. Y pronto.

Espatuxando (2)

El análisis de la problemática vinculada al agua implica no perder de vista la complejidad derivada de la confluencia de factores económicos, sociales y ambientales sobre ella. Su distribución sobre la superficie terrestre es desigual, y las necesidades derivadas de la concentración de las poblaciones y, sobre todo, de los consumos agrícolas e industriales, muy diferentes según zonas.

En ese contexto, hablar de un derecho al agua genérico puede mover a graves confusiones. Los humanos necesitamos para la supervivencia apenas dos litros de agua diarios, cifra muy alejada de los 60 a 120 litros/persona y día -e incluso más- que son precisos para equilibrar el consumo de un urbanita con baño, lavadora y lavavajillas.

Pero el mayor consumidor de agua es la agricultura. Cierto que no necesita el nivel de calidad de lo que se llama “agua de boca” (esos dos litros o tres que ingerimos a diario como máximo), aunque sí es el grave causante, debido al empleo masivo de pesticidas, herbicidas y abonos, de la contaminación de acuíferos, lagos y ríos.

Aquí aparece una primera panoplia de análisis en relación con la necesidad de generar puntos no naturales de acceso al agua, captación del recurso hídrico, costes de conducción y tratamiento hasta aquellos, y las expectativas de rendimiento derivadas del uso o consumo del agua, y su canalización posterior, depuración y reutilización.

Los lugares de necesidad de agua no coinciden con los puntos de disponibilidad, ni en cantidad ni en calidad. Las poblaciones, inicialmente ubicadas donde había agua, han crecido, incluso desmesuradamente, y contaminado sus fuentes con los residuos. Algunas industrias imprescindibles para el desarrollo son grandes consumidores de agua y, además, expelen un efluente muy contaminado. Devolver el agua a un estado puro es difícil (en algunos casos, imposibles) y, caro.

El ciclo completo del agua para uso doméstico -incluida la depuración de la residual-cuesta, actualmente, entre 1,5 y 2,5 euros cada 1.000 litros. En los países desarrollados, pagar por los 30 o 40.000 litros que una persona puede necesitar al año (incluidas esas otras necesidades distintas de beber el líquido, que son las que verdaderamente hacen correr los contadores) no supone sacrificio para la gran mayoría.

Por eso, los servicios de agua en estos países pueden calcular muy bien sus ingresos: los impagados no superan el 2%, y existen, además, grandes posibilidades de combinar imaginativamente los precios que se cobran por el agua, según usuarios domésticos o industriales, o por zonas, o penalizando altos consumos, o implantando tarifas o subvenciones para determinadas situaciones familiares o económicas.

No resulta complicado, por tanto, hacer la previsión de ingresos y gastos en las empresas de gestión de agua encargadas de dar servicio a poblaciones con aceptable nivel de vida, y se puede (y debe) incluir en el precio la renovación de las infraestructuras, o las ampliaciones de canalizaciones, instalaciones de depuración, etc. que se precisen. La tentación de incluir otros elementos ajenos al coste del agua en el precio que se cobra por el servicio, es muy alta, y no son pocas las Administraciones que incorporan partidas al mismo que ayudan a compensar déficits de otros sectores.

En los países en desarrollo, los desequilibrios son notorios. El agua no llega a toda la población, no se trata adecuadamente y, en lo económico, no es extraño que solo un 40 o 60% de los usuarios domésticos paguen la factura. Es muy difícil alcanzar el equilibrio entre ingresos y gastos y la necesidad de subvencionar a amplios sectores de la población convierte la gestión en una combinación de política social y apelación a decisiones técnicas que obligan a priorizar actuaciones en relación con el coste-efectividad, que involucran la esencia misma de la colectividad y su desarrollo futuro.

Se ha puesto recientemente en evidencia que la crisis ha generado, incluso en España, “desahucios hídricos”, es decir, cortes de agua a familias que no pueden pagárselo, y que han tenido que decidir entre “comer o pagar por el agua”. Con más de un millón de familias con todos sus miembros en paro, no me atrevo a poner en duda esta cuestión, que exige un inmediato control y revisión de las actuaciones desde el punto de vista de la sensibilidad social.

No disponer de 10 o 20 euros/mes para pagar el agua revela un estado de necesidad dramático, que más que conducirme a elevar gritos en contra del desahucio hídrico, me lleva a pensar que estamos condenando al rechazo humanitario a mucha gente, y que el desequilibrio mundial avanza en varios frentes: quien se ve castigado cruelmente al corte de agua por no pagar una cantidad así, ha sufrido con anterioridad penalidades muy superiores que ponen de manifiesto la insolidaridad de nuestra sociedad.

Así es: en países en desarrollo hay quienes se están enriqueciendo aceleradamente -generando mayores desequilibrios entre muy ricos y muy pobres- y en los desarrollados se están generando nuevas bolsas de pobreza, con los mismos efectos: el problema de “la factura del agua” es solo un reflejo de la necesidad de replantear, y con urgencia, los supuestos cimientos de nuestra sociedad, retrayéndolos a la luz de la ética, la ayuda a los ocasionalmente marginados para que puedan vovler a reintegrarse y la cooperación internacional.

He propuesto, y en muchos foros, incluso cuando estaba trabajando como director de aguas para una empresa privada, que debería fijarse un margen máximo al beneficio por la gestión del agua. También he propuesto que, con mayor motivo al que sirvió de creación del embrión de la Unión Europea, la CECA, o a la política agraria común, debería crearse un fondo universal para solucionar el problema mundial del agua de boca.

Debería crearse, y de inmediato, una Unión Mundial por el Agua, en la que los países aportaran las cantidades necesarias para implantar las infraestructuras y gestión técnica cualificada para que ningún ser humano dejara de disponer de agua de boca suficiente. La cuantía ha sido puesta de manifiesto por varias entidades, incluido el Banco Mundial: entre 100.000 y 200.000 millones de dólares anuales durante los próximos diez años. El fondo podría constituirse con aportaciones equivalentes a la mitad de ese importe: menos de 10 dólares/año por habitante de un país desarrollado, que, desde luego, debería acomodarse al PIB de cada estado, y reflejarse en los presupuestos anuales, transfiriéndolos a la entidad gestora del fondo, que actuaría a modo de una Comisión Supranacional del Agua.

Distinto es el caso, incluso en los países desarrollados, de implementar un precio para el agua utilizada para regadío. Cerrar económicamente el ciclo del agua que se destina a usos industriales, puede implicar instalaciones complejas de depuración, con tratamientos químico-físicos de gran especificidad y, por tanto, altos costes que, si no existe una legislación e inspección severas, las empresas tendrán tendencia a evitar.

(seguirá)

Espatuxando (I)

Decimos en Asturias, cuando alguien está tratando de hacer valer su opinión sobre las de otros, sin atender a las razones que se le exponen, que está espatuxando. Es decir, chapotea en el charco del decir, embarulla, distorsiona.

Uno de los temas que, por su naturaleza, resultan más adecuados para espatuxar es el del agua. Como todos bebemos de ese líquido varias veces al día y no hay nada más acogedor y relajante que un paisaje con ella, nos sentimos animados, cuando se nos presenta ocasión, para opinar con autoridad sobre el tema.

Agua para todos, derecho al agua, muertes por insuficiencia o falta de calidad del recurso, depuración de aguas usadas, control de regantes, negocios en torno a la gestión del asunto, etc., son algunos de los tópicos que garantizan un ferviente debate cada vez que alguna entidad abre la caja de pandora.

Asistí hoy, como muchas otras veces (mi voluntad de estar atento a lo que dicen los demás espero que no se agote mientras viva), a uno de esos diálogos en torno al agua, que, en realidad, se constituyen en pluri-monólogos que vienen a demostrar que es muy difícil ponerse de acuerdo cuando los que tienen alguna información se aferran a su conocimiento parcial del tema, y no se preocupan en liberarlo de errores de información o apriorismos ideológicos.

En torno al agua no me duelen prendas ni quiero aparentar modestia impropia, si me postulo como uno de los técnicos españoles que tienen más experiencia práctica sobre el agua, habiendo ocupado responsabilidades en la empresa pública como en la privada, en la gestión nacional como en la internacional; he podido también aportar mi formación jurídica y financiera en distintos proyectos.

Pues bien: cuando oigo, especialmente en foros españoles, hablar a los entendidos sobre lo que hay que hacer con el agua, sobre la bondad o maldad de los planes hídricos (en los que no han participado, claro), sobre la conciencia ciudadana (de los demás), el precio justo que ha de darse al líquido (sin haber tenido que cobrar por él para organizar el servicio) , la reglamentación local o mundial que correspondería implementar (con mensajes hacia un ente incorpóreo), etc., etc., me he acostumbrado a callar.

Mientras se esté en la fase de espatuxar, lo mejor es mantenerse alejado para evitar las salpicaduras. Llevamos así, si no calculo mal, en esa tarea de chapotear en los charcos, más de treinta años, que yo sepa y seguro que los más viejos del lugar aún son capaces de ponerle un horizonte más lejano.

(seguirá)

Los límites de Sobornópolis

¿Cuántas veces hemos oído o leído en los últimos años que en España tenemos una Tangentopolis, similar hasta en los andares lascivos al estallido de la burbuja de la corrupción que conmovió Italia en 1992? Muchas.

¿Y cuántas hemos leído u oído que lo que hay en España en este 2014 no es comparable a aquello, porque los límites de la corrupción están bien acotados, y lo que está saliendo al descubierto son los resultados puntuales de la ambición desmedida de unos cuantos -pocos-, que han actuado al margen de las instituciones, ya sean partidos políticos, empresas, representantes de la judicatura o presidentes de clubes deportivos? Muchas.

No tengo, por supuesto, la bola de cristal ni soy amigo del Diablo Cojuelo (aquel que podía ver a través de los tejados que encubrían la hipocresía), pero muevo ficha para aventurar que no son pocos los que se han dejado llevar por la vorágine de poner la mano en los dineros públicos, recoger porcentajes por la adjudicación de obras y servicios destinados al uso colectivo, asignarse comanditariamente salarios de fantasía para protegerse en masa de sus desmanes, o arrimarse al tráfico de influencias para envolver, arrollándolos, a jueces, profesores, seleccionadores, fiscales, amigos y enemigos…

Puede que esto se acabe aquí con un par de miles de encausados, algún suicidio (raro en estos lares), nuevas confesiones de arrepentidos o despechados (más de lo segundo que de lo primero), tres o cuatro jueces expedientados por salirse del guión y otros amenazados de muerte por atenerse a lo que han jurado o prometido…Si la historia se repite, los partidos actualmente mayoritarios perderán influencia, habrá unas cuantas sacudidas al árbol pétreo de la democracia, con mayor o menor ímpetu, y, entre cumplimiento de períodos de prescripción, caducidad y hastío, quedarán solo un par de docenas enjaulados, que, con el pasar del tiempo, olvidaremos hasta cómo se llamaban y, por supuesto, qué pasó con ellos.

Puede incluso que algunos vaguen convencidos de que nuestro Berlusconi -aquí sí que seríamos originales, salvando las distancias ideológicas-, apoyado como él en el dominio de los media, (aunque sin ser propietario de ninguno), sería ese líder de hastiados, míseros, marginados y descontentos en que se ha constituido el segundo Pablo Iglesias.

No lo veo así, sin embargo.

No será Pablo Iglesias el libertador de Sobornopólis, sino el profeta que sirve de revulsivo para volver a la senda. Su verbo florido, ágil en la dialéctica para repetir verdades que duelen como puños, su imagen mesiánica, reforzada con el apoyo juvenil y descarado de su grupo de sociólogos universitarios y cuidadores de imagen a lo artista de Holliwood, intuyo que solo llevará a la convicción mayoritaria de que, desde luego, es necesario pasar página, pero no de la manera que Podemos nos va revelando: rompiendo la baraja.

Mientras las televisiones más rentables lo presentan, una y otra vez, repartiendo latigazos sobre los mercaderes del templo de los dineros, tanto a diestra y siniestra, gritando algo así como “¿Qué habéis hecho con los dineros de mis padres?”, siento la necesidad creciente de acotar los terrenos de Sobornopolis o Corruptopolis, y robustecer urgentemente las ramas sanas sobre las que está apoyada nuestra sociedad. Porque no es la corrupción la que nos sostiene, sino la seriedad y el trabajo honesto, continuado, leal, de la inmensa mayoría.

Esto es lo que Podemos y Debemos poner en valor. No nos obsesionemos con detectar y destruir los focos de corrupción que se han colado en nuestro país. Así consumiremos las energías en una dirección equivocada. Pongamos en primera línea lo mucho que tenemos de positivo. Los jóvenes de Podemos y quienes los siguen en su discurso, son parte de la solución, sin duda, pero no son la Solución. Cabría aplicarles el dicho gallego: Podemos tiene razón, mas la razón que tiene es poca, y la poca que tiene, no nos vale.

Al menos, no nos vale como solución definitiva, sino como elemento de la fase de catarsis.

 

 

 

Aparecen brotes verdes en las grietas del edificio del Instituto de la Ingeniería de España

El 21 de octubre de 2014 se produjo el fenómeno. Duró apenas dos horas y media, y no hubo muchos testigos, a pesar de que la posibilidad de que se produjese esa anomalía estaba anunciada por los correos electrónicos que el coordinador de Comités de la rancia institución había enviado, para su prevista masiva distribución entre los asociados, centros universitarios y empresas.

Lo digo ya. Ese día, entre las 18h 30min y las 21 h tuvo lugar la Sesión “Emprendimiento en el marco de la Ingeniería y el Desarrollo Sostenible“, en la que participaron cuatro empresas creadas por ingenieros (y otros universitarios), cuyos representantes expusieron, brillantemente, la situación actual de las mismas, sus perspectivas de crecimiento e hicieron una valoración de las dificultades que habían tenido que vencer y sus expectativas de crecimiento.

La Jornada había sido anunciada con este mensaje: “El Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible (CIDES) del Instituto de la Ingeniería de España (IIE) considera que la promoción del emprendimiento y el fomento de la capacidad para crear proyectos empresariales deben ser una prioridad de la formación académica y una alternativa que debe ser impulsada, como una forma eficaz de generación de empleo por los profesionales de la ingeniería. ”

La invitación, continuaba de esta forma:” (…) Se plantea como un intercambio de experiencias de éxito en torno al proceso del emprendimiento innovador, desde que se concibe la idea, pasando por su planificación,  la creación de la empresa, su evolución, la búsqueda de financiación para apoyar el crecimiento, analizando los principales desafíos que se encuentran en el camino y las satisfacciones vinculadas al vencimiento de las dificultades.

“Con esta iniciativa, y una primera Jornada a la que seguirán otras, el CIDES quiere contribuir a dar a conocer actividades emprendedoras realizadas por profesionales de la ingeniería, en el marco de la innovación tecnológica y del desarrollo sostenible. Esperamos, por ello, contar con la participación activa tanto de ingenieros jóvenes como senior, profesores universitarios, representantes de empresas tecnológicas y de entidades financieras y fondos de inversión, cuya presencia en la Jornada ayude a dinamizar un debate siempre estimulante.”

 Los Ponentes fueron:  ANA MENDEZ MÁRQUEZ, Responsable de Comunicación y Ventas de la Empresa CREANDO REDES.
ALEJANDRO GOMEZ VILLARINO, Dr. Ingeniero Agrónomo. Director ejecutivo de la Empresa ECOWORKING.
JORGE BARDISA ASENSIO, Diplomado en Empresariales y Máster en Marketing Promocional y Relacional de la Empresa INGENATURE (Ingeniería al servicio de la naturaleza).
MIGUEL ARIAS BERMUDEZ .Ingeniero de Caminos, MBA. Director de Operaciones de la Empresa CartoDB. y
JAIME CAVERO GANDARIAS, Ingeniero Industrial. Socio Fundador (especialista en financiación) de la Empresa DYRECTO consultores.

Los tres primeros, glosaron un proyecto aún en su fase preliminar (la que, refiriéndose de manera genérica a la evolución general de los proyectos que se inician desde una start-up), Cavero definiría como “valle de la muerte”. Lo hicieron con un elemento común, detectable en sus exposiciones llenas de frescura y sinceridad, que es la ilusión, la seriedad técnica y la voluntad de crear una perspectiva de autoempleo y, por supuesto, de negocio duradero, que está sirviendo, sin duda, como base para crear otros puestos de trabajo, actividad y riqueza. Su enfoque hacia nichos de mercado ciertos, en parte dirigidos hacia países latinoamericanos o en vías de desarrollo, estuvo claro, también, en la definición de los objetivos asumidos en sus novedosos planteamientos.

Miguel Arias presentó un proyecto ya consolidado, CartodB, con ejemplos concretos destinados a hacer valer la versatilidad que permite su producto, un software complejo, ofrecido en abierto (open source), que permite múltiples aplicaciones para integrar sobre un mapa cualesquiera los datos, propios u obtenidos de la red, que facilitan la toma de decisiones: en empresas, trabajos de investigación o universitarios, administraciones e, incluso, de índole periodística.

Jaime Cavero explicó la amplia disponibilidad de subvenciones o ayudas de que pueden disponer los proyectos novedosos, y se detuvo en la opción de financiación que pueden proporcionar, superada la fase inicial -que deben soportar los emprendedores-, tanto los business angels, el crowdfunding o el recurso a la financiación proyecto o los fondos de inversión.

El coloquio resultó también muy animado. Enrique Fagúndez, desde el público (es miembro destacado del CIDES) apuntó a una opción muy querida por este Comité, del que actualmente soy secretario: animar a que los ingenieros senior constituyan un fondo de inversión para start-ups, que sirva de cauce a impulsar proyectos promovidos por ingenieros jóvenes, destinando capitales y tutela técnica y aportación de experiencia proporcionados desde él.

No puedo menos que felicitar al CIDES, a su actual presidenta, María Jesús Rodríguez de Sancho, y al moderador de la Jornada, Domingo Gómez Orea, por la iniciativa.

Lo dicho en el título: Brotes verdes entre los resquicios de una institución añeja (más de cien años de funcionamiento) que necesita, desde luego, una renovación impulsora y que Jornadas como la que hemos vivido el 21 de octubre de 2014, ayudan a consolidar. Esta sesión es la primera de otras con igual objetivo y, como se anunció, las exposiciones estarán disponibles en la web del Instituto, pues han sido grabadas.

Mi Diccionario desvergonzado en el Blog Action Day (Parte III)

Smile (esmail). 1. Canción de culto de Michael Jackson  (léase Máikel Yácson), muy tarareada y poco aplicada, que aconseja sonreir como terapia contra el miedo y la tristeza. 2. Emoticon (léase emoticón) cuyo uso se remonta a 1857, cuando el National Telegraphic Review and Operators Guide (léase como se quiera, pueda, o ambas cosas) incorporó el número 73 con el significado de “amor y besos” y que fue propuesto por mi coetáneo especialista en computación Dr. Fahlman en 1982, para  expresar que un texto era una broma con los signos “: )”,lo que tuvo tanta aceptación que, desde 2002 son interpretados automáticamente por los procesadores de textos como J

Sorry (sórri) 1.Expresión utilizada en los transportes públicos cuando alguien, al realizar el vehículo una parada o movimiento brusco, te toca ligeramente. 2. Fórmula convencional  para pedir disculpas a un desconocido al que le acabas de adelantar en una cola, con el pretexto de que tienes prisa.

Sport (espór)  1. Prenda que, en otra época, solo se ponía en el propio hogar un domingo por la tarde para arreglar el desagüe de la lavadora, y que en la actualidad es la forma ma´elegante conocida de vestir. 2. Automóvil con capota deslizable (o sin ella) con el que aún se puede ligar ventajosamente, a costa de correr el riesgo de que una piedra desprendida del asfalto te perfore la cabeza.

Star (estar) 1. Actor de cine que tiene un lío con un compañero de trabajo, para promocionar una película. 2. Premio que se da en los colegios de pago a los niños que han hecho algo bien, para estimular a sus papás. 3. Jugador que ha conseguido un salario desmesurado por hacer lo que le gustaba de pequeño.

Ticket (tíke). Entrada a un espectáculo o resguardo de utilización de un párking (léase parque o garaje) o medio de transporte, que si no se guarda con esmero, acabará perdido entre otros papeles, causando intensa tensión al presunto portador y acompañantes.

Tuenti (tuenti). 1. Red social para adolescentes, preferida por los pederastas para documentar su vicio. 2. Edad a la que, si no se ha sentado la cabeza, ya no habrá remedio para la tontuna.

Weight (véit). Dígitos que aparecen en una pesa o balanza, que es muy probable se encuentren expresados en libras (léase, póuns), siendo necesario tener una máquina calculadora a mano para interpretarlo en el sistema internacional.

Whisky (guisqui). 1. Antes de la incorporación al diccionario de la RAE como palabra española, bebida alcohólica fabricada por la casa DYC, vendida como de origen escocés en los bares. 2. Dedal de un brebaje con alto contenido alcohólico que sirven en el extranjero en un vasito adecuado, y que sirve para enjugarse la boca.

Words (uórs) .Conjunto  aproximado de palabras de los que se compone un escrito, que aparece en la parte inferior de un escrito redactado con ayuda de un procesador de textos pirateado, y que es imprescindible tener en cuenta si se envía un mensaje en twiter (léase tuiter) o se desea participar en un concurso de microrelatos.

Honney (jóni) 1. Expresión cariñosa con la que se refieren a su pareja en las películas americanas mal traducidas al español. 2. Composición parecida a la miel, que contiene gran cantidad de azúcar y colorantes. 3. Manera de dirigirse a un cliente por parte de una vendedora sudamericana.

Scan (escan) 1. Resultado de la operación de copia de un documento o fotografía, realizada por una impresora  dotada de esta función específica, lo que evita acudir a un local de reprografía; la operación realizada se llama escanear y, antes de la materialización de la economía recreativa , se llevaba a cabo con papel carbón por unas profesionales extintas llamadas mecanógrafas. 2. Dícese de la operación de rastrear de virus un equipo informático, que siempre dará por resultado, si se emplea el más reciente de los programas antivirus, que aquel se encuentra infectado y en grave riesgo.

Lobby (lóbi) 1. Agrupación de individuos que pretende conseguir algo para lo que no tiene pleno derecho. 2. Conjunto de empresas que manipulan los precios y las disposiciones legales para acomodarse a su idea de lo que debe ser el mercado.

Mi Diccionario desvergonzado en el Blog Action Day (Parte II)

Flower (fláuer). 1. Término empleado en la expression “ni fláuers”, equivalente a las más vulgares, “nanái”, “nasti de nasti” o “caca de la vaca”, todas ellas delatoras de su procedencia cultural urbana. 2. Nombre comercial utilizado, solo o combinados con otros, en negocios de hostelería, discotecas, tanatorios y, en menor medida, empresas de jardinería, al encontrarse protegido como marca . 3. Flower power (léase fláuer páuer) fue el lema utilizado por los hippies (léase jípis) en los setenta del pasado siglo, secta juvenil  con ideas muy interesantes sobre la no violencia, hacer el amor en lugar de la guerra, y arruinar a las tabacaleras fumando las plantas cultivadas en las macetas  de la abuela y que fracasó al contaminarse letalmente  con el comunismo.

Friskies (frisquis). 1. Calientes o excitados sexualmente (no confundir con los frikies (léase, fríkis), que lo están por las nuevas tecnologías, causa frecuente de impotencia . 2. Desayuno  muy querido por los regímenes de adelagazamiento, consistente en copos de materia vegetal mezclados con leche desnatada, que  suele completarse a media mañana, con un sándwich (léase sánuich) de jamón y queso con un zumo de naranja.

Golden. 1. Tarjeta que conceden las entidades financieras a dos tipos de personas: a los que la utilizan para  cargos de comidas de empresa y regalos extramatrimoniales y a los que sospechan superarán regularrmente el crédito máximo, y a los que cargarán con descomunales  intereses de descubierto. 2. Adjetivo muy utilizado para indicar que algo es fantástico, hasta que se comprueba su verdadera calidad. (Nota: no confundir con tarjeta black (léase blác) que solo utilizan los miembros de los consejos de administración de ciertas entidades –se ignora cuántas, aunque se sospecha que todas- para ocultar sobresueldos y ventajas fiscales.

Good-bye (gúdvái). 1, Despedida sentimental a la pareja con la que se ha compartido piso, por parte de quien  se queda con él. 2. En la modalidad de bye-bye (bái bái), especialmente, si forma parte de un correo electrónico (léase émeil) se debe interpretar como que no se tiene intención de volver a ver a esa persona, porque si la despedida fuera cariñosa, se escribiría únicamente bye, e incluso, simplemente, by (léase bái).

Gourmet (gurmé).´1. Persona de alto standing (léase éstándin) a la que gusta pedir los platos más caros de la carta cuando se le invita en un restaurante. 2. El que sabe distinguir el vino peleón del de marca y el jamón de jabugo del de sabugo sin necesidad de mirar la etiqueta del producto.

Hacker (jáquer). 1. Especialista en reventar las defensas antivirus y las protecciones de seguridad sin haber estudiado informática. 2. Obsesionado por piratear programas y bajarse películas y canciones sin pagar, al que se acude para no tener que comprarlas en el comercio especializado.

Heavy (jévi). 1. Tipo de música muy fácil de bailar, porque no es necesario ni siquiera escucharla. 2. Dícese de cualquier noticia a la que no se quiere dar crédito.

Homeless (jónlés). 1. Persona que vive en la calle, durmiendo en soportales, cajeros y bancos de parque, y que trabaja como pedigüeño a la puerta de los comercios de ultramarinos y tiendas de vestir, con la intención de conmover las conciencias de los que entran o salen del establecimiento, lo que ha provocado, como reacción, su endurecimiento. 2. Cada uno de los tipos que se encuentran en las plaza y parques bebiendo cervezas de litro y comiendo latas de sardinas, y que no están participando en un botellón.

Kit (quit) 1. Conjunto de aparatos de los que, con suerte, solo sirve uno para lo que se necesita. 2. En los hoteles, conjunto de gratuities (léase, gratuitis), consistente en gorro de baño, cepillo de dientes, peine y maquinilla de afeitar, que los clientes acostumbran a llevar a casa sin usar, para coleccionarlo en los armarios, a la espera de alguna ocasión en que puedan utilizarlos, lo que rara vez llega.

Late (léit) 1. Última sesión de una obra de teatro, a la que suelen asistir los familiares y amigos de los actores y actrices. 2. La expresión too late (léase tú léit), se utiliza como indicación de que no se aceptarán las disculpas que se están dando, lo que, en caso de una pareja, anuncia un repaso agrio a los comportamientos de las familias políticas.

Life (láif). 1. Revista de amplia difusión en los setenta y ochenta, para cuyo disfrute no era necesario saber inglés, pues lo interesante eran las fotografías. 2. Acròstico de un sin número de programas de actuación de organismos públicos, nacionales e internacionales, que guardan alguna relación con el propósito encomiable de detener el imparable deterioro de la naturaleza.

Make-up (méic áp) 1. Potingue que se ponen las mujeres para enmascarar las pecas y otras imperfecciones de la piel, y que sabe bastante mal. 2. Fórmula que utilizan las esposas para llegar tarde a todos los sitios, y que se complementa con la indicación a la pareja, cada diez minutos aproximadamente, que ya están listas.

Movie (múvi). Película de dibujos animados, a la que los niños acuden con las tías a las que ven poco, y que carece de argumento inteligible para un adulto.

Net (nét). 1. Apócope culto de internet (lease interné), red virtual a la que se entregan las esperanzas fallidas de encontrar algún alma gemela. 2. Conjunto de individuos que conspiran para alcanzar un propósito, posiblemente ilegal.

Ok (ó kéi). 1. Expresión de conformidad, para dar a entender que se ha comprendido algo o se está de acuerdo con una propuesta, y que, si corresponde a un concepto importante, conviene repetir, para estar seguro de que se va a hacer lo que corresponde. 2. En internet, fórmula rápida de contestar a un correo, sin haberlo leído.

Outlet (aútlé). 1. Anuncio de liquidación de prendas que no han conseguido venderse a su precio previsto, y que se ofrecen al precio que deberían haber tenido desde el principio. 2. Aviso en el exterior de un comercio de que se encontrarán prendas rebajadas en el interior, que formarán parte del verdadero fondo de armario de quien se aventure a adquirirlas.

Restaurant (restaurán) , 1. Restaurante al que se le ha caído la letra e del letrero que lo anuncia. 2. Comedor en el que se ofrece a los clientes la carta, siendo preciso solicitar el menú del día al camarero, si no se quiere pagar dos o tres veces más de lo necesario para amortiguar el hambre.

Sale (séil) 1. Con la expresión  “for sale”, visible en un letrero en el salpicadero de un automóvil, se indica que se pretende vender el viejo vehículo a un turista despistado. 2. Tercera persona del presente del verbo salir (se pronuncia entonces como se lee), utilizada por las madres para ocultar que su hija está viviendo con alguien.

Sandwich(sánduích). 1. Tentempié de jamón de york que llevan los niños al colegio para comer en el recreo; no confundir con bocadillo, que consiste en un bollo de pan con tortilla Española o salchichón o jamón sobresaliendo por los lados, y que es la forma frecuente de amortiguar el hambre cuando se está de vacaciones en un lugar. 2. Aprisionamiento del vehículo en un aparcamiento de playa, que obliga a hacer incontables maniobras para sacarlo de allí.

Mi Diccionario desvergonzado en el Blog action Day (parte I)

After-shave (aftershéif).- Loción que se aplicaba después del afeitado con cuchillas o navajas, y que, con la reaparición masiva de las barbas, las mujeres utilizan como desmaquilladora ocasional.

Bits (bits). 1. Mordisquito que se da en la oreja, para estimular la líbido. 2. Pedacitos  de cualquier cosa, empleados como aperitivo cuando no se tienen a mano aceitunas con sabor a anchoa. 3. Según creencia general, unidad de medida de la que está hecha la memoria de un aparato utilizado para procesar información, y que nadie ha conseguido ver hasta ahora.

break dance (brecdáns) 1. Tipo de baile urbano trasplantado de Africa, que consiste en hacer prácticamente lo que al danzante le venga en gana. 2. Película de culto por los aficionados que, como suele ser habitual, todos dicen haber visto pero pocos recuerdan el argumento.

Brunch (branch). Manera relativamente barata de desayunar y comer fuera de casa, muy utilizada por los padres con niños pequeños y por aquellos que se encuentran de viaje y se aprovechan del bufé libre del hotel en el que se hospedan, para prepararse unos bocadillos.

Burger (bárguer). 1. Emparedado que contiene una carne de imprecisa naturaleza, muy apreciada por los niños pequeños. 2. Cadena de restaurantes  en la que se ofrecen todas las variaciones imaginables de patatas fritas y hamburguesas, con altas dosis de kechúp (léase quechú) y mostaza, lo que iguala su sabor.

Business angels (bísnesényels). Fórmula de financiación, desconocida en realidad por estos predios, que consiste en que gente con dinero confía su inversión a desconocidos para que lo dilapiden como les parezca.

Butterfly (báterflái). 1.Marca comercial empleada en un sinnúmero de productos, amparándose en que las mariposas figuran en el imaginario colectivo como los primeros dibujos que hacen los abuelos cuando se quedan a cuidar a sus nietos y han agotado los demás argumentos. 2. Apodo de un travestido que sirvió de título a una película inolvidable en tiempos en que se iba al cine con el objetivo de participar después en un cine fórum.

Champú (champú).1. Jabón para el pelo, que debe adecuarse al tipo de cabello, aunque los efectos son idénticos, y, en todo caso, no atenúan la tendencia a quedarse calvos, más bien temprano que tarde. 2. Forma elegante de referirse al cava, bebida idéntica al champán francés, aunque sin tanto pedigrí.

Chips (chips). 1. Lámina delgada de patata o su sucedáneo, con tanta sal que es imposible detenerse hasta consumir todo el paquete. 2. Cualquier trozo de algo, usado como aperitivo, siempre que sea comestible.

Cinema (sinéma). 1. Local en donde se proyectaban películas e incluso representaban obras de teatro, actualmente disponible para otros usos. 2. Combinación de gran aparato de televisión y vídeo, en el que se ven películas obtenidas del videoclub o, más habitualmente, pirateadas de internet.

Clic (clic). 1. Acción consistente en darle a una tecla o a un botón del ratón (léase máus) para acceder a cualquier información, si se dispone de clave de acceso autorizada mediante otros clics previos. 2. Señal que advierte al usuario de que se han enganchado dos piezas de un aparato, lo que no siempre resulta sencillo de lograr, en especial tratándose de las sillas para transportar infantes en el automóvil.

Corner (córna) .1. En el fútbol (léase fúrbo), acción de patear la pelota desde una esquina del campo, conduciéndola hacia un grupo de jugadores que se empujarán y patearán con cierta violencia mientras el esférico se encuentre en el aire. 2. Lugar de un restaurante o local en donde el acomodador sitúa a quienes no tienen recomendación o reserva; a veces, se utiliza como nombre del establecimiento, añadiendo el gentilicio correspondiente: así, en Irish´s corner, German´s corner,  o lesbian,s corner.

Crispy (críspi). 1. Material comestible realizado de harinas y grasas vegetales o animales, que, por ser crujiente, es necesario empapar en leche previamente para poder ingerirlo en el desayuno. 2. Cualquier tipo de gosolina, cuando no se conoce su nombre verdadero.

Crowfunding (cráufándin) .Inversión colectiva en un negocio probable, que suele devenir pérdida segura.

Dockers (dóquers) 1. Pantalones chinos, concebidos como prenda de batalla, utilizados como vestimenta regular por los oficinistas jóvenes. 2. En algunos sitios, estibadores y en otros, marineros del lugar que auxilian en las maniobras a los patronos de barcos de recreo en los veranos y algún que otro fin de semana.

e-learning (elérnin) Forma de enseñanza por correspondencia digital, que permite obtener gran variedad de títulos sin necesidad de tener la menor idea.

Elevator pitch (elevéitor pích) Persona muy ocupada que orienta sobre la viabilidad de un negocio a un emprendedor, mientras ambos coinciden en un ascensor; no confundir con el urinating pitch (urinátin pích), que hace la mismo función en los lavabos.

Eyeline (áiláin) 1. Línea, dibujada sobre los ojos, con la intención de resaltar la potencia de una mirada, sin que afecte a la propia vista.2. Combinado con fake lashes (féic láses), los efecto suelen ser irresistibles, aunque no debe olvidarse quitar las pestañas postizas si se consigue el resultado apetecido, cuando la pareja quede dormida.

Facebook (féisbúc) Red social en la que se pueden hacer contactos sin ningún efecto práctico con miles de desconocidos.

Fiambre. 1. Muerto reciente, antes de ser incinerado o enterrado. 2. Rodajas de porcino o vacuno, cortadas tan finas como lo admita la máquina fileteadora.

Fitness (fítnes) 1. Obsesión pasajera por tener un cuerpo atractivo, que desaparece con gran regularidad con el matrimonio.  2. Centro con alta cuota de entrada, en el que existen multitud de aparatos gimnásticos de los que solo se utilizan las espalderas, la bici estática, las bandas  y las duchas.