Cuerdas, hilos y ataduras

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Para quienes, conscientes de que no hay tiempo para profundizar en todo, pero curiosos para conocer lo más, nos quedamos con lo que se presenta como esencial de una partitura, la teoría de cuerdas es un modelo de física teórica por el que se admite como principio que las partículas elementales, que aparecen como puntos cuando observados con instrumentos de la máxima precisión conocida, no son sino estados de vibración en el espacio de más de cuatro dimensiones.

Esas vibraciones corresponderían a la actividad de unos entes imaginados, con pura existencia teórica, no comprobada, que, por analogía con lo conocido, se identifican con cuerdas de carácter metafísico.

1.Cuerdas .-No tendría sentido que me pusiera ahora a dar una torpe clase de física cuántica, cuando lo que me propongo es analizar, desproveyéndola de cargas emocionales, el importante suceso (para nuestro pequeño escenario de polichinelas) por el que Mariano Rajoy, en cumplimiento ciego de lo que se había convertido en previsible en las últimas semanas, fue revalidado como Presidente del Gobierno de España.

Cualquiera que se tome la molestia de acercarse a la partícula Rajoy -fácil de observar en su quietismo aparente-, convendrá conmigo en que es la suma de multitud de estados de vibración, unos más fuertes que otros, entre los que predominan quienes, complacidos con lo que tienen y creen poder obtener, defienden que las cosas no cambien lo más mínimo, o que, en caso de que lo hagan, sea para recuperar un estado gravitacional aún más placentero. Esa minoría -digamos, intelectual- está apoyada por un grueso de votantes (no me atrevo a designarlos como simpatizantes), en el que se combinan, -además de la convicción de que el mejor estado es el que se tiene y el deseo intuitivo de que es mejor estar arropados por una mayoría anodina que en encontrarse en un tumulto-, la comodidad, la ignorancia, el miedo y la desconfianza hacia las personas y actitudes que apoyan cualquier cambio.

Nadie crea, en su inocencia, que la derecha no tiene trabajo por hacer. Albert Rivera, que es una partícula inteligente, razonable en sus argumentos y con atractiva proyección mediática, tiene, por su parte, gran recorrido como renovador de la derecha española, hoy también sin rumbo (se verá al poco tiempo de empezada la legislatura de la que, con descaro incomprensible, algunos se han sentido tan satisfechos). Está agotada para ella la opción simple, con la que tan bien le fue, de mimetizarse con ciertos avances y logros de la socialdemocracia, asumiéndolos como suyos, para, entre bambalinas, seguir tejiendo sus hilos de Ariadna.

2. Hilos.- Casi de forma simultánea, los que tuvimos ocasión de ser testigos, gracias a los despliegues mediáticos, de la evolución de otras actitudes particulares, ya de partículas como de sus cuerdas subyacentes, vimos a Pedro Sánchez, hasta hace nada líder del Partido Socialista, presentarse ante la opinión pública como dispuesto a iniciar su peculiar marcha penitencial, recorriendo en su coche la España de chichas y nabos para hacer resurgir -dijo-la verdadera esencia del socialismo en el suelo patrio. Su actitud merece todo el respeto, tanto por el talante y el contenido, como por la sorpresa para quienes ya no tenemos lágrimas, de encontrarlo al borde de deshacerse en sollozos.

La partícula Sánchez no está, ni mucho menos, sola, sino que en su espacio metafísico (y, por supuesto, en el físico), hay miles de cuerdas vibrantes y varios millones de cuerdas calladas, dispuestas a votar potencialmente en las próximas elecciones -que tendrán lugar muy pronto- por un Gobierno que explique con menos petulancia y mucho más calor social, cuál debe ser el mejor destino para las plusvalías colectivas.

Estar de acuerdo con Sánchez no significa, sin embargo, estar dispuestos a seguir a Sánchez. El hipotético Partido Todos Junto a Sánchez (PTJS) no tiene apenas fuelle. La partícula Sánchez hubiera sido de maravillosa contemplación al microscopio demoscópico, sino fuera por la interferencia de otra partícula con mucho mayor peso mediático, Pablo Iglesias (al menos, al principio de la noche oscura de las elecciones). Si ambas fueran estrellas del firmamento visible, diríamos que Pablo tiene potencia lumínica inferior a la unidad negativa (es decir, está pasado de vueltas) y Pedro, también muy brillante, pero menos,  andaría rondando la potencia uno. Sirio frente a Betelgeuse, para entendernos.

La relevancia de las estrellas y de las constelaciones depende del momento. En esta época del año, Sirio destaca como ningún otro astro del firmamento visible. Entrada la noche, sin embargo, desaparecido Sirio bajo el horizonte, Betelgeuse recupera un espacio propio, y ya con nuestra vista acostumbrada a la nocturnidad, las constelaciones de las Pléyades o de las Hiadas -entre otras- atraen poderosamente la atención del curioso noctámbulo, por su singularidad y belleza. Pero el cosmos gira aparentemente sobre la polar, las constelaciones visibles pasan a ser otras, y las noches pueden ser neblinosas, oscuras y hasta tétricas para el espectador temeroso.

3. Ataduras.-Permaneciendo en la metáfora cuántica, si se pone la lupa del análisis sociológico en la partícula Iglesias, se descubre en ella un batiburrillo de cuerdas disonantes. Junto a los seguidores estrictos de la filosofía más detectable de la cúpula de Podemos (ahora, Unidos Podemos), que, en esencia, y sin ánimo de vulgarizarla, sino de poder entenderla mejor, sería la de generar una discontinuidad disruptiva en la Historia de España, encontramos  la amalgama de cientos de miles de partículas y cuerdas de grado inferior, en un totum revolutum, hasta alcanzar la cifra de varios millones.

Muchos son los mimbres, pero fuertes las ataduras, aunque no se distingan a simple vista, entre los votantes de Unidos Podemos. Quienes se manifiestan públicamente -la mayoría visible- son, si me perspicacia no me falla, funcionarios del Estado, -desde profesores universitarios y centros de enseñanza públicos a profesionales de la Sanidad, técnicos de las administraciones-, desempleados y amenazados por las próximas “reconversiones” de la decadente sociedad industrial, jóvenes ni-nis y jóvenes postuni-nis. Está ahí el núcleo duro de los filósofos de la viabilidad del preconizado cambio de paradigma.

Lamento mucho indicar además, porque parece que estoy dando la razón a quienes se encuentran muy distantes de mi forma de pensar, pero advierto que entre las cuerdas y partículas de Podemos son extraordinariamente visibles, junto a los que protestan con sus buenaws razones, los alborotadores profesionales y los psicópatas con tendencias agresivas, que no tienen ninguna. Estas ataduras no son nada sencillas de eliminar, y espantan al más pintado.

4. Partículas.- Repuesto Rajoy y animadas de nuevo sus cuerdas de apoyo en el poder oficial para ordenar las cuentas del Estado, la preocupación -no obsesiva, prudente- de quienes no nos sentimos identificados con el espacio de acción pública del conservadurismo, debiera ser la reconstrucción de un orden finalista con las cuerdas más sólidas del descontento, conformando una mayoría de cambio, pragmática, creíble y realizable, agrupándolas en torno a partículas de gran competencia y experiencia y un guión con empuje social.

No se consiguió en 2016, pero debe conseguirse, y a la primera de cambio. Por eso, el momento tiene un gran atractivo, porque configura una situación novedosa. El camino hacia la mayor igualdad en las prestaciones sociales, en hacer pagar más -de verdad- a los que más tienen, en defender la viabilidad de iniciativas que favorezcan a los más necesitados, desenmascarar las trampas del liberalismo, extremar la vigilancia para que los talentos no se pierdan pero el capital no los absorba y monopolice, etc., tiene largo recorrido.

Me apetecería decir lo contrario, porque Pedro Sánchez ha adquirido en estos meses un bagaje de expresividad y experiencia del que carecía, pero sin escaño y aspecto de escaldado, no tiene opciones reales para reconstruir las fuerzas de la izquierda socialista. Tiene demasiados enemigos y afectos al abrazo del oso dentro del PSOE -y fuera de él- y, después de un período de reflexión, encarado con el duro frío de la estepa ideológica para un solitario, abandonará su periplo y, como otros, escribirá sus memorias. Le han precedido en esa señal de la fe derrotada otros insignes líderes frustrados.

Entre tanto se organizan las huestes derrotadas – que otros analicen si fue por no haber sabido reunir fuerzas, por retirarse a destiempo, por atacar en sitio equivocado y haber desviado la atención hacia las cuerdas sin poner en valor a las partículas-, me siento, cómodamente, a esperar que el tiempo cambie.

Está todo muy seco, y necesitamos como comer que llueva pronto en este campo.


P.S. Los flamencos, como otras aves migratorias (garzas, ánades, etc.) vuelan aparentemente dirigidos por un cabecilla, al que las demás de su grupo, siguen ordenadamente, formando una o varias uves, muy vistosas desde tierra. La observación atenta ha detectado, sin embargo, que los líderes cambian de cuando en cuando, aunque el objetivo conjunto de llegar al destino previsto, permanece. Cuando la que encabeza desfallece, se retira a la cola para descansar, y el instinto de otra la impulsa al lugar vacante, dispuesta a romper el aire de la marcha, que demanda un mayor esfuerzo que hacer de séquito, si bien todas parecen saber o intuir a dónde van.

Hay algunos momentos, en que el grupo parece sufrir la amenaza que lo llevaría a descomponerse en varios. Se incorporan otros migrantes, y se precisa una reconstrucción de fuerzas dirigentes, puede que también de objetivos. ¿A Fuente de Piedra, Santa Pola, Doñana, …?  Se forma en las alturas un aparente guirigay. No tardan los expedicionarios, sin embargo, en volver a encontrar su posición ideal: alguien que dirige, más fuerte o más osado, dispuesto incluso -quién sabe por qué razones misteriosas- hasta inmolarse en el empeño. Y los demás, siguiéndolo. No ciegos, sueltos. Qué cosas, qué aves.

La foto, correspondiente a la migración de flamencos rosas de paso por Navarra, fue tomada en octubre de 2016. Hay más historias, para otros momentos.

 

 

 

 

Impulsos migratorios

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Será avanzada la tarde cuando el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy, que se ha prolongado durante más de 300 días, adquiera carácter de estable naturaleza. Lo será, en principio, para los próximos cuatro años, que es lo que la Constitución prevé que dure una legislatura completa.

No hay indicios de que el renovado en su cargo, pero impávido presidente, sustituya más allá de un par de ministros de quienes aún conservan, si bien vacías de contenidos, sus carteras. Incluso, si me aventuro a leer las primeras líneas del manual que sustenta los principios de quien ha conseguido, contra cualquier pronóstico sensible, mantenerse en el poder político, supongo que su intención real sería no mover a ninguno. Aparentar continuidad, ofrecer resistencia a todo cambio, seguir haciendo lo mismo, aunque sin hacer ascos a afirmar, si se le presiona, que tiene la voluntad de hacer algo distinto.

El potingue de continuismo será explicado cada viernes, con la labia grandilocuente de Sáenz de Santamaría, que seguirá dando clases de liberalismo económico para inocentes, utilizando como forzados intermediarios a los periodistas a quienes su profesión obliga a trasladar al pueblo llano las decisiones de los gobiernos.

Mientras los conservadores y retrasadores lo celebran, se habrá consumado un acto más de la escisión del PSOE. Se romperá, y no tanto por la razonable expulsión de los diputados que no se atendrán -escribo en la mañana del 29 de octubre- al mandato de abstenerse en bloque, emitido por la Comisión Gestora, del Comité General y muchas voces de militantes, todos ellos reclamando la imposible unidad. La escisión tendrá raíces más hondas, sociológicas, pragmáticas, menos visibles y, por ello, más terribles. No es lógico que el partido socialista prescinda de algunos diputados indisciplinados en la votación de investidura, enviándolos con la espada flamígera, al grupo mixto, con el efecto doble de perder las ventajas -económicas y estratégicas- de ser el primer partido de la oposición y consolidar exteriormente la ruptura.

No. El tema no va por ahí, por una decena de diputados más o menos. Es mucho más grave. Se trata de entender primero y transmitir después, cuáles son los objetivos migratorios de un partido descabezado y desnortado.

No será posible mantener a machamartillo la postura de manifestarse contrario a cualquier decisión del Gobierno, y para negociar pactos puntuales hay que tener las ideas claras y saber transmitirlas, no ya a los que tienen ahora nuevamente el mango de la sartén del poder, sino a la ciudadanía, y más en particular, a los antiguos votantes, los desaparecidos en la batalla de la confusión ideológica de las últimas elecciones, en las que todos pudimos ver al partido, en secuencia dramática, abrazarse a Ciudadanos, descolgarse de cuanto olía a PP, enzarzarse a porrazo limpio con Podemos, para disputarse el colmenar de la izquierda clásica, y declararse vencido ante la realidad de no encontrar aliados fiables y suficientes para gobernar solo o en compañía de otros.

No me hagan caso, señores dirigentes socialistas, si no quieren, pero me parece fundamental acercarse a aquellos votantes de Unidos Podemos que, con su repulsa a las posiciones socialdemócratas, han venido a soportar la expresión de un descontento destructivo, o, por lo menos, revolucionario contra las instituciones y el propio Parlamento. Al actual partido de Iglesias le espera una escisión aún mayor que la que se barrunta en el PSOE, y no es de extrañar que se forme una nueva oferta, superando los límites de la socialdemocracia agotada, para encandilar a los votantes en la que, si todo sucede como es de vaticinar, serán las nuevas elecciones dentro de un año, más  o menos.

Mucha labor por delante, para el Gobierno y para los líderes de los partidos. Cruzo mis dedos para que la economía occidental mejore algo, y podamos recoger las migajas caídas de la mesa, para poder vivir el señuelo de una recuperación desde el capitalismo liberal pasado por las aguas de una débil oposición. Y me acuerdo, cómo no, de Keynes, del que siempre se puede encontrar una frase al pelo: “la avaricia es un vicio, la práctica de la usura es un delito, y el amor al dinero es detestable…Debemos una vez más valorar los fines por encima de los medios y preferir lo que es bueno a lo que es útil” (1945-1946). La cita la tomo del libro de Zygmunt Bauman, “¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?”.

La respuesta de Bauman, como la de cualquiera que conozca la economía real, es “No.” Ténganlo presente los aspirantes a líderes de conducirnos a alguna parte más tranquila.


P.S. Mi foto para este Comentario corresponde a una migración de estorninos. Miles de aves forman como un cardumen celeste, moviéndose de un lado para otro en sincronía prácticamente perfecta. No puedo entender cómo no chocan algunos entre sí, qué les hace intuir los movimientos de los que vuelan al lado. Cierto, también me sorprende la manera compacta en que ruedan los ciclistas en pelotón, aunque alguna vez les he visto caerse, al atravesarse en la carrera un necio aficionado, o encontrar un obstáculo imprevisto.

Esta bandada de estorninos surcaba, impecable, los cielos de la laguna de Pinillas, en Navarra. De pronto, se posaron en tropel sobre el camino que tenía ante mí, en donde había unos cuantos charcos de agua. Me temblaba la mano, de solo pensar en la fotografía que podía hacer, pero cuando me lancé hacia el coche, en el que acababa de guardar la cámara, levantaron el vuelo y tornaron a dar vueltas sobre mi cabeza, en círculos cada vez más amplios, sin volver a posarse en el buen rato que permanecí observándolos.

Asnos y burras ejemplares

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Las acémilas han sido siempre los animales preferidos a la hora de elegir protagonistas de cuentos con propósitos ejemplificadores. Aunque algunas especies del grupo han perdido población en ciertos países -pienso justamente en asnos y burras-, otras, incluso, han demostrado su adaptabilidad: los caballos, hasta hace poco, utilizados en la guerra -y hasta dieron su nombre a una de las armas de los Ejércitos,  la Caballería- , son muy apreciados como signo de distinción de clase. Saber montar a caballo es algo parecido a tener un máster en Historia del Arte.

Del amplio elenco de opciones de burros consagrados, me detengo hoy en dos. La burra de Balaam y el asno de Buridan. No es la primera vez que recurro a su ejemplo. La burra de Balaam, incorporada a las Sagradas Escrituras, se detuvo al ver a un ángel que les interceptaba el paso. Azotada por su amo, le recriminó, con sabias palabras (la gracia divina le permitió expresarse), el castigo y le advirtió del peligro que suponía seguir adelante.

El asno de Buridan, tuvo una existencia aún más problemática, pues resulta ser un invento del filósofo para ilustrar sobre la necesidad de no perder el tiempo reflexionando sobre la prioridad que debe darse a dos opciones semejantes. El asno de su historieta, encontrándose hambriento y sediento, a pesar de haber sido puestos a su disposición un cubo con agua y un montón de heno, falleció al ser incapaz de decidirse si beber o comer primero.

He encontrado a lo largo de mi vida aplicación para ambos cuentos asnales. Hay momentos en que no somos capaces de ver el peligro de continuar haciendo lo mismo, empecinados en el error, y solo nos salvará de la debacle un hecho fortuito, asimilable a una intervención celestial inexplicable. Otras veces, las opciones previas que se nos presentan son tan similares (aunque incompatibles) que demoramos tomar una decisión más importante, con riesgo de perder la oportunidad de ejecutarla; siendo más claro, nos detenemos obsesivamente en lo que no es sustancial, sin comprender que debemos seguir adelante, pasando por encima del obstáculo, hacia una meta mayor.

No me resulta difícil encajar estas historias de burros con la situación que le ha tocado vivir al PSOE en estos momentos de la Historia de España. Me atrevo incluso a aventurar, con cierto respeto, que el papel de burra de Balaam lo ha representado Pablo Igleasias, junior (líder, por el momento de Podemos), con su oferta para apoyar a Pedro Sánchez, mientras éste se encontraba de cháchara con el Rey Felipe VI, autopostulándose como vicepresidente de Gobierno, haciendo de paso trizas la coalición que el líder del PSOE había pactado con Albert Rivera, de C`s, que debería conducirnos a la Tierra Prometida.

Pero aún mejor aplicación encuentro al asno de Buridan, con éste empeño de Javier Fernández, presidente de la gestora de circunstancias del PSOE a lo que condujo el “no es no” de Sánchez y los suyos (me remito a nueva lectura del ejemplo de la burra de Balaam, con estos mimbres), en que se vaya en bloque de su bancada de diputados a abstenerse en la votadura de Rajoy como Presidente de Gobierno, propósito de cumplimiento imposible. ¿No sería óptimo, beber lo mínimo -once diputados abstenidos- y comer de la coherencia con los demás- oponerse en bloque a la investidura? No encuentro mejor disciplina de voto ni mayor coherencia ideológico-doctrinal que esa propuesta, que, por lo demás, y sin que yo sea un clarividente en cosas de la política, apoyé desde hace meses.


P.S. La foto que hoy incluyo en mi Comentario es la de una pareja de buitres leonados, a punto de aterrizar en su atalaya, en donde les esperan varios congéneres. Los buitres son aves carroñeras y, por nuestras  tierras, en donde no existen grandes carnívoros que abandonen las carcasas casi mondas de sus presas en la sabana después de haber saciado su hambre,  tenían como alimento sustancial los desgraciados ejemplares de ganado que pastaban libres y que, en un mal paso,  se despeñaban, junto a las que habían sido presa de lobos o de su muerte natural y, también, de aquellas nodrizas o sus crías que morían de malparto.

La escasez de piezas en descomposición natural está animando a que, en los lugares en donde están protegidos, se les pongan a disposición vísceras y cadáveres que les sirvan de sustento.

La colonia a la que pertenece la pareja que fotografíé hace un par de días está ubicada en el Parque Natrural de las Bárdenas Reales, en Navarra. en cuya región tienen censados algunos miles. Supongo que, por lo que apunté más arriba, en gran medida, son alimentados por piezas de desecho colocadas a su disposición por el hombre.

El gran depredador humano ha convertido a estos y a otros animales, antes salvajes, al cambiar sus propios hábitos, en sostenidos. Son, por así decirlo, huéspedes supervivientes de nuestro pasado agropecuario, rehenes de nuestra obsesión por ocupar la Tierra, dejando en ella nuestra huella devastadora.

A la mierda la alta tecnología

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Necesitamos, en media, 2.100 kcal diarias, unos más y otros menos. Los 6.000 millones de seres humanos sobre la Tierra, precisamos unos 12 billones (esto es, millones de millones, 10 exp 12) a diario para no encontrarnos desnutridos. En  la presentación del Indice Mundial del Hambre 2016, Bärbel Dieckmann, presidenta de la organización humanitaria alemana Welthungerhilfe, recordó que 795 millones de personas en el mundo,  todavía (la cifra tiene una ligera tendencia decreciente, de ahí el uso del adverbio de tiempo) padecen desnutrición.

Hay zonas en las que se están produciendo dramáticos desplazamientos de población, como consecuencia de las guerras y de la sequía, principalmente. En nuestro apacible reducto de comodidad seudo-intelectual y de minusvalías éticas, hemos puesto cuotas de refugiados a los que estamos dispuesto a acoger, y encerramos con diligencia, a la espera de no soy capaz de entender bien qué acontecer, en Centros de Internamiento, a aquellos insensatos con mala suerte que no han conseguido escapar de los controles de frontera, y que han llegado hasta aquí con su desnudez por único pasaporte.

Hemos leído con tranquilidad superlativa que China ha comprado 3 millones de Hectáreas al gobierno de Etiopía, para atender a las necesidades crecientes de su población, sin llegar a valorar el significado para un país en el que 13 millones de etíopes sufren crisis alimentaria. India, Japón y otros países más poderosos económicamente se están haciendo con las mejores tierras del cuerno de Africa, del Sahel y de otras zonas paupérrimas del continente africano. La apropiación de Israel de tierras palestinas, los avances de las urbanizaciones de élite sobre deltas y áreas agrícolas de sus propios países, tiene el mismo fundamento: aprovecharse de la debilidad del otro en beneficio despiadado propio.

No empece a esta situación de desequilibrio el que se nos indique, por serios estudios, que la Tierra tiene capacidad suficiente para alimentarnos a todos, y bien. Solo que las oportunidades, los medios económicos y la tecnología no están bien distribuidos. No hace falta, en realidad, movilizar grandes masas de capital. Tampoco alta tecnología.

Para poner en marcha bombas de baja potencia con las que extraer agua de los niveles freáticos poco profundos, para instalar baterías de alimentación solar capaces de abastecer autónomamente de electricidad a pequeñas poblaciones, para tender unos cuantos kilómetros de tubería de pvc con la que llevar agua a territorios yermos, para ilustrar sobre los cultivos más adecuados a las características de la tierra, para educar a los niños en el mejor conocimiento de cómo ayudar a su país dándoles capacidad para replicar a los hijos de los magnates que pudieron educarse en prestigiosas escuelas del exterior, para trasladar vacunas que erradiquen las enfermedades ya superadas  en Occidente o para dotar a hospitales básicos de medios elementales con los que elevar el nivel sanitario,…no hay que apelar a genios de la ingeniería, la medicina o la sociología. Hace falta solo el concurso de voluntades, la oferta real de medios humanos y materiales sobre el terreno.

Por eso, el título de mi Comentario. A la mierda la alta tecnología. Por supuesto, la creo imprescindible para avanzar como colectivo humano. La defiendo y he defendido con el rigor de que soy capaz. Pero, por razones éticas de las que no quiero desprenderme, tengo que lamentar que, mientras celebramos, por ejemplo, que la tecnología de móviles evidencia la potencia creativa de -como recordaban hace unos días en un programa científico-, al menos, veinte premios Nobel, no seamos capaces de atajar crueles conflictos, arrumbar a dictadores de sus injustos pedestales (no hace falta matarlos, ni menos provocar un conflicto), y, sobre todo, llevar la mínima tecnología y recursos a las zonas más pobres de la Tierra, para conseguir -no dentro de décadas, mañana- que nadie muera de hambre, que nadie sufra de desnutrición, que nadie perezca ni sufra por no haber sido asistido en su enfermedad, de la que se conoce cómo curarlo y hasta como prevenirla.

Se trata, en fin, de extender la capa de solidaridad sobre la Tierra, como un manto de protección ética contra nuestro exterminio como especie o contra la pérfida valoración de que el lugar de nacimiento o la clase social determinan el futuro del individuo. No debería haber duda en emplear lo que ya sabemos como especie,  -y basta empezar con lo más elemental para lo más urgente-, en recoger a los últimos de la fila, para que -mierda- sobrevivan.

Repito lo que ya escribí hace varios meses. El mugriento trapo con la frase “Refugees welcome”, que luce en el edificio central del Ayuntamiento de Madrid, me golpea el ánimo. Que lo quiten, por favor. Se me antoja una exhibición cruel de nuestro cinismo.


P.S. En el comedero de pájaros sobre el que tengo una visión privilegiada, un gorrión citadino alimenta a otro, con alta probabilidad, de la nidada de este año, mientras otros dos observan -una pareja- encaramados en el artilugio; parecen tutelar la operación. Dos aves más, una hembra y un juvenil, esperan su turno sin tomar su parte aún del apetitoso mejunge que el vecino ha puesto a la libre disposición del muestrario avícola de la zona.

Me resulta chocante que, a pesar de que el talludito juvenil tendría  acceso directo al alimento, siga recibiendo el cebado de quien supongo fue su progenitor, que, cumpliendo con un impulso natural, no duda en proporcionárselo. Alguna deficiencia, invisible para el ojo humano, debe detectar el adulto en la que fue su cría. Puede que solo desee estar seguro de que recibe la dosis de alimento precisa.

No actúa aquí el instinto de supervivencia propio, sino el cuidado del ajeno, esto es, de lo colectivo.

Identidades al descubierto

carbonero volando

Recibimos continuas advertencias sobre la necesidad de preservar nuestra identidad -de la policía como de amigos-, pero, como seguramente no sabemos en qué tipo de piltrafa expuesta a la observación pública se ha convertido la referencia a lo que nos identifica públicamente, no hacemos mucho caso.

Estaríamos en lo cierto si sospecháramos que en los inmensos bancos de datos que Google pone a disposición de quien quiera pagar por la información o introducirse subrepticiamente en el fangal, está prácticamente todo de lo que nos concierne, y una buena parte de lo que ignoramos de nosotros mismos.

Otros cazadores de identidad no son tan sutiles ni usan medios sofisticados. No será la primera vez que increpo a un fulano que, con pinzas manejadas hábilmente, detecto buscando documentos bancarios en los colectores de papel: es una labor más selectiva, y supongo que fructífera, que la de los que revientan sin más los contenedores: me imagino que algún capitán de mafias bien pertrechadas para sacar partido a esos datos les pagará por el trabajo.

El 20 de octubre de 2016 los media nos recordaron (por si hacía falta) que hace cinco años que ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada, y celebramos, en efecto, que desde entonces, no mata a nadie. Es un torpe alivio, que no puede borrar la memoria de los 829 asesinados en el holocausto de una causa demencial. Que la comunicación de esa descarada indulgencia fuera realizada por tres encapuchados, que pretendían darnos por enterados de que nos perdonaban la vida, la angustia y el sufrimiento, me hace recoger sus palabras con la escobilla del desprecio hacia la forma en que los asesinos y sus cómplices escogieron defender sus razones, a las que convirtieron en inaceptables, sin necesidad de entrar a considerar su fondo.

Están proliferando los portadores de identidades ocultas, que tiran piedras sobre los valores comunes y esconden sus identidades. Grafiteros , estafadores, corruptores y corruptos, ladrones de guante blanco y al descuido, vándalos que se ocultan entre la multitud aprovechando congregaciones culturales o deportivas, incluso universitarios a los que se debe exigir más formación y mejor criterio, junto con otras muchas categorías de tipos sin identificar, que nos hacen daño. Unos se divierten con ello, otros se aprovechan de nuestra confianza, los más se mueven a hurtadillas por la propiedad común y la propia, para quitarnos lo que no les pertenece.

No creo que el diagnóstico certero, ante tantas identidades falseadas o enmascaradas, sea que nuestra sociedad está enferma. Me parece más bien que, amparados por nuestra parte en la esperanza de que no nos afectarán, nos hemos convertido en débiles y apetitosos objetivos.


P.S. Es fácil distinguir entre el herrerillo común (parus caeruleus) y el carbonero común (parus major). El primero, bastante más pequeño, tiene la coronilla azul y el segundo, negra. La foto con la que decoro este Comentario es la de un carbonero garrapinos (parus ater), tan pequeño como el herrerillo, que tiene la coronilla y la pechera negras y una mancha blanca en la nuca.

Otros muchos tipos del pájaro carbonero son más propios de otras latitudes, salvo el herrerillo capuchino, que lleva una cresta que, en la mayoría de los casos, lo hace inconfundible. Identificar aves es una actividad apasionante, y si se pretende fotografiarlas en vuelo, además de un buen objetivo, son precisas mucha paciencia y la voluntad de pasar desapercibido.

La enfermedad infantil del socialismo hispano: Escenificando una escisión

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No importa que el lector no haya leído a Lenin, porque hace ya varias décadas que no figura como libro de texto obligado de la izquierda española, caladero hondo de la actual “derecha civilizada”, esto es, los capitalisto-liberales. Quédese con la idea de que la obsesión por conseguir  ávidamente la implantación del comunismo, provoca que el populismo se adueñe de la ideología, destruyendo los avances. La enfermedad infantil de la izquierda comunista era, para Lenin, el maleficio del movimiento pequeño burgués, que se cuela, con mejor método, en los aún tiernos avances de la izquierda proletaria, ideológicamente más ayuna, lenta en sus acuerdos, torpe en defender sus propósitos ante la resistencia, propia y ajena.

El PSOE español está a punto de escindirse. No porque haya habido en su seno un debate ideológico descarnado. No hay Suresnes. No disputan Vladímir y Yuli, ni una fracción moderada discrepa de otra más agresiva sobre las actuaciones futuras contra el capitalismo. No. Lo que se debate es si once diputados de un PSOE decadente se deben abstener o no, para permitir que un partido burgués, del que destacados representantes han utilizado sus esferas de poder para enriquecerse y, con gran probabilidad, financiar al PP que los sostenía, gobierne y camine seguro hacia su debacle, obstaculizado por las restantes facciones políticas para llevar a cabo, no su programa (aquí no hay programas), sino su peculiar propósito de la enmienda.

No es ajeno a esta situación desastrosa del PSOE, que es un reflejo, por lo demás, de la caída en descrédito de los partidos políticos como instituciones creíbles capaces de mejorar el bienestar general, el que le haya surgido, al menos de boquilla, un competidor por su izquierda, capaz incluso de travestirse cuando haya ocasión. Podemos (y su inocente adjunto, Unidos) representa perfectamente la rentabilización del descontento social, es decir, del fracaso de los partidos para contener el paro y generar riqueza en esta situación de crisis general y cambio de condiciones de contorno, como consecuencia de la tercera revolución industrial.

Resulta lamentable que la escisión del PSOE se produzca como consecuencia de la valoración social de la resistencia de un líder de bajo nivel (Mariano Rajoy, experimentado en sostenerse manejando muchas veces incoherencias propias de los hermanos Marx o de Mariano Ozores, el cómico ininteligible que nos hizo reir a los hoy mayores durante el franquismo). No se rompe por la existencia de un amplio margen hacia la izquierda pragmática, ni porque se haya visto, al menos hasta ahora, la necesidad de tener tiempo para lamerse las heridas y recuperar posiciones ideológicas.


P.S.- Mi Comentario, hoy, no se ilustra con pájaros, sino con uno de sus “simpáticos depredadores”. El gato de mis vecinos, de caza por el jardín, al atardecer, buscando el sitio ideal donde apostarse. Cuando lo encuentra, se queda quieto (en la modalidad de caza al rececho), hasta que la noche se hace espesa. A la mañana siguiente, si tuvo suerte, el resultado de su esfuerzo queda testificado para mí con un montón de desordenadas plumas.

 

 

Cadáveres exquisitos

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Quizá deba empezar el Comentario recordando que “cadáveres exquisitos” es un juego de palabras que ha sido empleado por varios autores literarios, atraídos por su antinomia. Entre otros, Thomas Noguchi (médico forense como profesión principal), y Patricia Highsmith (que llamó así a una recopilación de doce de sus relatos cortos. El primer uso conocido de la paradoja lo hicieron André Breton y otros surrealistas, para designar un juego que inventaron por el que los participantes deberían continuar, por turnos, el comienzo de un relato  imaginado por uno de ellos. “Le cadavre exquis boira le vin nouveau” habría sido la expresión de la frase primigenia del pasatiempo.

Algo travestido por el paso del tiempo, algunos círculos instruidos entienden que  un”cadáver exquisito” es toda creación de un grupo. La dirección de AHORA, en su último número, pretende que se recuerde como “cadáver exquisito” en los  anales de la Historia de la información el experimento colectivo que iniciaron en febrero de 2015 y feneció, al agotárseles el combustible finanaciero, el 14 de octubre del año siguiente. Supongo que la intención subyacente del autor o autores de la idea, tenían presente el origen surrealista del juego de palabras.

Pero yo me permito titular así este Comentario, haciendo notar que nuestra actualidad sociopolítica (esto es, también económica), se nos ha llenado de cadáveres nada exquisitos, sino harto pestilentes. Zombies procedentes de un pasado inmediato en el que fueron cuerpos gozosos con presunción de impunidad, que andan ahora sueltos en el panorama diario, y se nos  aparecen hasta en la sopa.

Pienso, claro está, en los autores del caso Gürtel (rectius, Correa, como él mismo se encargó de corregir entendiéndolo más acorde, en el proceso en el que se le juzga, cabecilla de una trama generadora de cadáveres con vocación de exquisitos transmutada en monstruos de nuestra idiosincrasia). Se me añaden, en tropel, los cadáveres con olor a podredumbre ya vieja de los beneficiarios de las tarjetas opacas, convertidos, por confesión de otros “arrepentidos” suicidas, en zombies deambulando por las salas del juzgado, contagiando de pasmo nuestra credulidad tan mancillada.

No quiero imaginar, aunque todo apunta sospechosamente hacia allí, que la generación de tanto cadáver pestilente tenga un origen en el propio Partido Popular, quien nos gobernó por tantos años y nos habrá de gobernar al comienzo de la próxima legislatura. Parecería que alguien avieso hubiera utilizado un lanzador de pelotas-bomba que les hubieran explotado en las manos a esos impávidos inocentes que nada veían, nada sabían nada oían.

Tengo que aceptar también, como fundada sospecha -que a tal abismo mental me ha conducido tanta podredumbre-, que en los demás partidos, en cuando tocaron poder, hubo similares generadores de cadáveres supuestamente exquisitos. No empaña mi desoladora impresión que la mayoría de los cuales no fueron descubiertos, o no lo hayan sido aún. Ni que hayan prescrito en su propia hediondez, o estén mejor cubiertos de tierra y hojarasca que los que han quedado a la intemperie: intuyo incluso que habrá celosos cuidadores en cada cementerio de las distintas afecciones espantando a investigadores, arrepentidos y curiosos.


P.S.

Incluyo la fotografía de un cadáver de un ave, seguramente atropellada por el paso de cientos vehículos en una carretera cualquiera.

 

Ahora

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El semanario AHORA comunicó en su número del pasado viernes (7 de octubre de 2016) que el próximo será el último. Los socios de “Papel Futuro 2014 S,L.”, decidieron, a la vista de que las pérdidas registradas habían reducido el patrimonio neto a menos de la mitad del capital, disolver la sociedad, constituida el 21 de febrero de 2014 por tres socios fundadores.

He procurado comprar el semanario desde la aparición del primer número, todas las semanas, allí donde estuviera. A veces, resultaba difícil encontrarlo y no porque se hubiera agotado antes. “Lo trajimos un par de veces al principio”, me explicaron en Grado (Asturias),  “pero como nadie lo compraba, dejamos de recibirlo”. En Toledo no lo encontré. En algún VIP y en la gasolinera de Arturo Soria tuve que rescatar el paquetito de ejemplares que estaba sepultado bajo otros periódicos. En León me dieron el de la semana anterior, inadvertidamente, aunque admito que, cuando me percaté, lo sustituyeron por el que acababan de recibir…

Mi amigo, hoy fallecido, Santos Castro, era propietario de 600 acciones de esa entidad por importe inversor de 6.000 euros que, con clarividencia conformista, dio desde el primer momento por perdidas. Aunque trató de convencerme al principio de la andadura de la publicación para que me incorporara al grupo inversor, nunca lo hizo con intensidad. Y yo preferí convertirme en el tipo de la calle que compra a los  kiosqueros la nueva publicación, variando en lo posible el lugar de la adquisición, en la pretensión de crear sensación de interés.

Ya veo que, sin éxito.

Lo siento mucho. Miguel Angel Aguilar, el presidente de la sociedad, afirma no querer recibir condolencias ni valerle excusas. No va la mía para él, sino para los habitantes de este país desnortado. AHORA era/(es aún) una excelente publicación, que recogía temas de máximo interés tratados por personas de excepcional conocimiento del tema y que se podía leer con la misma calma del que lee un buen libro. Entre los firmantes habituales figuran algunas de las mejores cabezas pensantes de este país, y procedentes de escenarios muy diversos: periodistas, sociológos, intelectuales, técnicos, científicos, médicos, literatos, etc..

Hoy, en el Día de la Patria, mientras algunos escenifican su separación de la mayoría, mientras otros creen llegada la hora de la insensatez y la discrepancia frontal, quiero decir aquí, es decir, Ahora, sin moverme un ápice de mis convicciones republicanas ni de mi agnosticismo sereno (o así lo creo), lo que entiendo son valores actuales a los que debemos sacar el máximo beneficio.

Tenemos un rey y una familia real de los que cualquier otro país europeo se mostraría orgulloso, y no entiendo por qué nosotros no deberíamos estarlo. La multitud que se agolpaba hoy en las calles principales de Madrid o se encontraba delante de los televisores manifestó, incluso con su silencio, o su pasivo interés, su cohesión como españoles, ante la máxima autoridad del Estado, como patriotas, y en una manifestación emotiva y vistosa de la noble profesión de servir a la defensa nacional.

En nada nos beneficia sostener internamente nuestras discrepancias y ser incapaces de ofrecer al exterior una posición coherente y solidaria en apoyo de nuestros intereses comunes. Las Fuerzas Armadas, desfilando ordenadas, manifestaron públicamente la consciencia de su cometido y  la obediencia  a la Constitución. No lo olvidemos: también su disposición a morir por la Patria.

Lo que nos falta ahora -siempre en mi modesta opinión- es liderazgo social, que transmita la capacidad de decisión para afrontar con plena responsabilidad la peculiaridad de este momento.

No creo que el Partido Popular -quiero con esto decir, lo que conozco de él- tenga la capacidad ni la solvencia para solucionar los múltiples problemas que nos han crecido y, en particular, los del paro y el cercenamiento de la corrupción: de la lacra de la segunda, algunos de sus significados militantes han sido protagonistas conspicuos, por más que las causas judiciales aún esté pendientes de su resolución definitiva.

Tampoco veo en el PSOE, en descomposición provocada por ambiciones, desencuentros inconcebibles y ausencia de visión de futuro, esa capacidad ni solvencia. Confío, ya lo tengo escrito, en que Javier Fernández pueda, al menos, capitanear la actuación de urgencia que supondrá conseguir que su partido se abstenga en la investidura para que Rajoy gobierne bajo tensión.

Y en cuanto a Unidos Podemos y Ciudadanos, formaciones en las que también tengo amigos y conocidos, no puedo sino mantenerme en la posición de que los propósitos de la izquierda emergente y la derecha más civilizada, aún deben madurar para hacerse creíbles como proyecto de futuro.

Echaré de menos a AHORA. Es un ejemplo más, aunque modesto, de nuestra incapacidad colectiva para detectar el valor de lo que merece la pena y sostenerlo.

—-

P.S. Incorporo al Comentario la fotografía de dos cotorras, que tomé esta misma mañana, bajo la lluvia intensa. Eran parte de un grupo numeroso, que se había apostado sobre una verja y aguantaban el chaparrón, hasta que mi presencia les resultó insoportable y se fueron. Como es sabido, en esas condiciones, ni las aves vuelan con ligereza -ni siquiera estos pájaros de dura resistencia y cierta envergadura-. En Madrid, como en otras ciudades, estos ruidosos animales son ya legión: gregarios, vocingleros y carentes de enemigos naturales. En algunos sitios, se ha autorizado a cazarlos, en la consciencia del daño que causan a la fauna autóctona  y, no con menor razón, por su afectación a los humanos.

Javier Fernández y la abstención técnica del PSOE

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Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias desde mayo de 2012 y de la gestora del PSOE desde hace un par de días, está acostumbrado a lidiar en plazas difíciles. Como es conocido (al menos, para quienes seguimos con interés la política de la región norteña) fue investido por segunda vez como presidente en 2015 con los votos de su partido y los de los cinco diputados de Izquierda Unida (grupo que también lo apoyara en la anterior legislatura; en esta, tanto Podemos como Ciudadanos se abstuvieron.

Me unen a Javier Fernández bastantes cosas. Las más evidentes son que ambos hemos nacido el mismo año (me dice mi mujer que él “se conserva” mejor que yo), y que somos ingenieros de minas. Tenemos varias vivencias comunes, algunas soterradas por la distancia posterior (la geográfica) y, tal vez, por la prudencia que es atributo de las personas que no desean molestar ni llamar la atención al otro salvo en caso necesario. Cuando hace dos años el Colegio de Ingenieros de Minas quiso nombrarle ingeniero del año, lo que se había acordado por unanimidad de la Junta, declinó, expresando algo así que “otros lo merecían mejor”.

Ideológicamente, me encuentro cómodo con lo esencial de los argumentos que le escuché, en esta ocasión y también en otras. Lo he percibido siempre sensato, serio, coherente y, como rareza en esta polis, con esfuerzo logrado en manifestarse técnicamente solvente, enterado. No hará falta precisar que yo no milito ni milité en el PSOE (ni en ningún otro partido político), aunque esta reluctancia no me ha impedido -al contrario- defender causas socialdemócratas- Libertad de acción que me permitió apoyar, cuando me parecieron sensatas, razones liberales esgrimidas por personas dialogantes. Incluso, pasé algunas semanas mirando con simpatía los debates del 15 M y admirándome con los impulsos iniciales de Podemos, antes de que su líder cayera en el despotismo ilustrado y la grey se convirtiera en un guirigay .

Cuando ayer escuchaba a Javier Fernández en la Sexta, y hoy releo El País sus ideas respecto a lo que debiera ser un partido socialista renovado, capaz de mirar a izquierda y derecha sin dogmatismos, con pragmatismo y vocación de servir a la mayoría, me siento identificado, como estoy seguro que lo hacen o harían muchos españoles, que quieren paz y sensatez donde otros solo ven, a la menor, estupenda ocasión para emprenderlo a bofetadas.

El espectáculo público lamentable ofrecido por los miembros del Comité federal del PSOE debe ser rápidamente sepultado con inmensas dosis de sensatez y cordialidad, que reconstruyan las discrepancias donde deben estar, en la discusión de propuestas programáticas. Cuando advertí la deriva que tomaban las argumentos de Pedro Sánchez, empecinado en marcar territorio frente a Rajoy y el PP, pero sin fuerza para conformar un gobierno del cambio después de la injustificable posición de Podemos que, sin rumbo ideológico, le negó la abstención de su bancada, propuse, desde mi modesta atalaya, que al PSOE solo le quedaba abstenerse (eso sí, solo con el mínimo de diputados que permitieran la investidura del líder del PP) y perfeccionar, desde la calma, su estrategia de control implacable y de captación de votos perdidos.

Tiene toda la razón Javier Fernández al proclamar que la abstención es producto de la táctica, y no una decisión política. Solo queda esperar que la Gestora, el Comité federal, los militantes del PSOE y, sobre todo, los votantes (los que lo fueron y los que abandonaron el apoyo), lo entiendan así.

Y, qué caramba, ya era hora de que un ingeniero alcanzara, en estos tiempos de palabrería y falsificación, el máximo poder en un partido con vocación de Gobierno, aunque sea en sus horas bajas (las del PSOE, obviamente, no las de Javier, que está en alza merecida). Basta leer la entrevista a la que me referí más arriba, para entender que su lenguaje y, sobre todo, su forma de expresión para comentar sus propuestas de acción, prudente pero firme, escueta pero contundente, permite detectar inequívocamente un orden de preferencia central a las ideas respecto al ropaje de las palabras.

Yo, lo he visto así, y así lo comento.

P.S.

Incluyo aquí la fotografía de un arrendajo, volando. Ya en otra ocasión completé un comentario con la instantánea de este ave, aunque en reposo. En Asturias, se les llama glayus, es decir, gallos. Decimos de alguien, para alabarlo, y resaltar que está dando lo mejor de sí, que sobresale, que ye un gallu, oséase, un glayu.

También hay que tener en cuenta que los arrendajos son córvidos, de plumaje vistoso (algunas plumas se utilizaban para adornar los sombreros), pero muy reservados. A finales de verano y comienzo de otoño, se acercan, en las madrugadas o en los atardeceres, a las pomaradas para picotear los frutos maduros. Si atisban peligro, rápidamente se vuelven a emboscar, lanzando un estridente graznido, grito que, cuando se realiza un paseo por el bosque asturiano, suele escucharse, viniendo de la espesura, y que sirve de aviso para otros animales.

La influencia de la iniciativa privada en el desarrollo de Asturias

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Organizado por la Real Academia de Ingeniería de España, el día 27 de septiembre de 2016 tuvo lugar en Oviedo, en el Salón Covadonga del Hotel de la Reconquista, un HOMENAJE A LOS INGENIEROS DE MINAS LUIS ADARO Y MAGRO Y JERONIMO IBRAN Y MULA, que desarrollaron su actividad profesional en la región en la segunda mitad del siglo XIX y primera década del XX.

Fui invitado a intervenir en el segundo de los Paneles, que respondía al propósito de analizar la: “Situación actual y posibilidades de futuro: qué pueden hacer la ingeniería, la minería y la industria para el crecimiento económico”.

Titulé a mi ponencia: “La influencia de la iniciativa privada en el desarrollo de Asturias”, y este fue el texto que preparé para la ocasión.

A la entrada de la catedral de Oviedo, según cuenta en su libro Northern Spain -publicado en 1897-, el etnógrafo y taxónomo alemán Hans Gadow, que había realizado un detallado viaje por el norte de España durante los dos años anteriores, figuraba el letrero: “Se prohíbe entrar con madreñas”.

Las fotografías de la época no muestran, desde luego, a los pragmáticos ovetenses utilizando zuecos para andar cómodamente por las embarradas calles, por lo que la advertencia a los visitantes del lugar de culto iría destinada a aquellos pocos que, posiblemente, irían directamente del trabajo del campo a la devoción.

Pero la imagen me sirve como metáfora para ilustrar la dicotomía entre progreso y resistencia, entre crecimiento industrial frente a los principios de tradición, costumbre, comodidad e independencia que siguen siendo, en mi opinión, una característica de la ciudadanía de Asturias, y que la entiendo vinculada a la tierra más que a la persona, porque actúa como un elemento de contagio tanto para los nacidos aquí como para los venidos de fuera.

Esta combinación hace a Asturias especialmente atractiva al tiempo que, actuando como una tenaza, la dificulta para lanzarse hacia el riesgo y la aventura de incorporar lo ajeno en beneficio de lo propio.

La iniciativa privada en Asturias se ha movido históricamente, salvo escasas excepciones, en un marco de subsidiaridad respecto a los emprendimientos de Gobierno, ya fueran promovidos directamente desde la Jefatura del Estado y su entorno, como desde las empresas públicas.

Desde la llamada primera revolución industrial esta situación consolidada ha generado una macrocefalia de la que le es imposible desprenderse ni curarse, pues también le ha reportado importantes beneficios colectivos y está en la esencia de su actual fisonomía como región única en el contexto industrial y sociológico español.

Dos momentos industriales diferentes. Dos personalidades irrepetibles

Es interesante comparar la situación industrial en Asturias en la segunda mitad del siglo XIX con el esquema de producción y perspectivas actuales de crecimiento que tiene la región. Servirá, por una parte, como contribución al homenaje a dos ilustres ingenieros de minas que ejercieron su actividad profesional en Asturias  en prometedoras, aunque difíciles circunstancias. Por otra, me resulta de imprescindible apoyo para destacar las sustanciales diferencias en las estructuras económica y social del Principado entre dos épocas separadas siglo y medio y, sobre todo, para poner de relieve las especiales características de las tecnologías dominantes en la actualidad, atendiendo a su naturaleza, y a sus formas de origen, control y difusión del momento presente.

Ibrán y Adaro fueron dos personajes excepcionales que actuaron de catalizadores de una oportunidad que estaba latente, desperdiciada. Como algunos otros pocos elegidos tenían una capacidad especial para poner en práctica lo que sabían, aprender rápidamente la utilidad de lo que aún ignoraban para poder aplicarlo, y tenían el empeño necesario para sacar adelante sus propósitos contra toda dificultad.

No eran genios, eran ingenieros. Modelo, por tanto, de lo que debe ser, hoy también, como siempre, un ingenioso, un creativo con los pies en el suelo. La combinación idónea de emprendedor y gestor.

Nacidos ambos fuera de Asturias, en gran medida autodidactas, imaginativos y tenaces, poseían también una sensibilidad social que contrastaba con la tendencia dominante de los poseedores del capital a menospreciar al obrero, al que consideran un mero instrumento de la producción. Esto no les impedía, desde luego ser conscientes de la necesidad de apoyar con inteligencia y tacto a quienes detentaban el poder económico y político, de los que fueron empleados eficaces.

Resalto en ambos su carácter estudioso y su curiosidad. Como empresarios, estaban atentos a los desarrollos ajenos para incorporarlos a las empresas de las que fueron responsables. No es que, realmente, les interesara todo: su curiosidad no era universal, aunque sí muy amplia. Se focalizaban a lo que tenía aplicación práctica, no solo inmediata, sino en el medio plazo, a la mejora del rendimiento de las empresas de las que eran responsables. Tomaban decisiones arriesgadas, aunque técnicamente solventes, para mejorar los márgenes económicos.

Volvamos a la realidad actual. Por las circunstancias esencialmente distintas de la región, en un mundo globalizado y con otras exigencias y sensibilidades, me expongo hoy a afirmar que, fuera de admirar ese talante en nuestros homenajeados, la copia ciega del modelo resultaría, sino imposible, inútil. Otras son las necesidades de la población, la cultura; distinta la forma de valorar la rentabilidad e interés de los recursos, más dura y general la competencia.

Pero, sobre toda consideración, lo que me parece fundamental es que sectores crecientes de la sociedad están reconociendo que el mejor recurso del que puede disponer es la formación y creatividad individual y que es imprescindible para dinamizar ese recurso, llevar la ilusión, la competencia, el estímulo a todos los agentes.

Reconozcamos que la época en que vivieron Ibrán y Adaro, fue muy interesante, pero tampoco resultaba fácil. A ambos, su intensa dedicación, su compromiso personal, su visión adelantada, acabó pasándoles factura física y no dejó de proporcionarles algunos serios desengaños.

La semilla, sin embargo, quedó sembrada. Los hijos -al menos, una parte de ellos- continuarían en el empeño de explotar nuevas actividades, en beneficio tanto de la familia como, sobre todo, de la región. Porque quiero enfatizar algo que se ha puesto aparentemente de moda: eran verdaderos emprendedores sociales, enfocaban sus emprendimientos, por encima del enriquecimiento personal, hacia el beneficio colectivo. Las vicisitudes de los distintos miembros de la saga merecerían también un análisis especifico.

Recordemos, con unos breves apuntes biográficos, que la presencia física en Asturias de Ibrán y Adaro aparece y se extingue prácticamente de forma simultánea. Es su huella la que perdura y se engrandece con el tiempo.

Luis Adaro y Magro, nacido en 1849, mantuvo su actividad profesional en Asturias hasta 1909, en que, después de la quiebra de su proyecto más singular, la entidad de Promoción Crédito Industrial Gijonés, dimite de la dirección de Duro Felguera y se reintegra a Madrid como funcionario, siendo nombrado para el importante cargo de Presidente de la Comisión Nacional que se encargaría de completar el mapa geológico de España.

La trayectoria profesional de Ibrán es más opaca, aunque aparece vinculada a las actividades económicas del duque de Riánsares (1) y al banquero Numa Guilhou (2) y principalmente circunscrita al desarrollo de la comarca del Nalón (Langreo).

Los ingenieros de la época eran funcionarios, servidores del Estado. Solo unos pocos pedían la excedencia, pasando a la categoría de supernumerarios, para dedicarse a actividades privadas. En ese caso, las características del trabajo del ingeniero del siglo XIX, que había decidido suspender la posición que le correspondía por escalafón, para convertirse en ordenado y fiel gestor al servicio del capital, o entregarse a sacar adelante sus propios emprendimientos, manteniendo en ambos casos la independencia de actuación que surgía de sus especiales conocimientos técnicos, están manifiestas en la vida de Ibrán en momentos cruciales.

En 1897, Ibrán tenía 55 años. Había superado ampliamente la media de vida de los españoles, que era de sólo 38 años. Ese año, dejó la Fábrica de Mieres, empresa cuya escritura de constitución ante Notario había revalidado con su firma el 23 de marzo de 1879, junto a los propietarios Numa Guilhou (hijo) y Protasio García Bernardo (3), en calidad de director de la misma. Llevaba trabajando desde 1.873 con Numa Guilhou padre, que le había encomendado la renovación de las instalaciones y la organización de nuevos talleres. Jerónimo Ibrán había cumplido el encargo con dedicación, pero, además, puso especial interés en mejorar la formación de los trabajadores y sus condiciones laborales, mecanizando los procesos allí donde era factible.

España era un pueblo en crisis política e institucional, a punto de perder Cuba y Filipinas.  Tenía una población de 19 millones de personas de las que casi el 40% no sabían leer ni escribir. Los ingenieros eran una clase profesional y social muy especial. En 1913, por la Memoria que presenta Gámir en el homenaje póstumo a Ibrán, nos enteramos que en España había solo 254 ingenieros de minas. Las promociones en la escuela de Madrid, eran de 10 a 20 miembros, e incluso algún año no había egresado ningún alumno. No pensemos solo en la dificultad de las enseñanzas (cuyos contenidos nos harían sonreír hoy día), sino en las exigencias para el acceso al cuerpo, porque se trataba, ante todo, de proveer funcionarios para el Estado y ajustarse a los presupuestos y a otros intereses menos claros.

En ese año de 1897 Ibrán pareció desprenderse de previas ataduras. Incorporado a Duro Felguera, como consejero con Luis Adaro, manifestó una gran actividad diversificadora, tratando de aprovechar oportunidades de mercado ajenas a la minería. Creó azucarera de Lieres, en 1898, cuando el azúcar proveniente de Cuba dejó de llegar a España, e intensificó relaciones con otras familias foráneas inversoras, como los Tartiere y los Masaveu. Fallecería el 21 de marzo de 1910 en Oviedo.

Una visión retrospectiva: el precedente

Nuestros homenajeados tienen un predecesor también eminente en la figura de Guillermo Schultz. Este geólogo y minero alemán no estará ya en Asturias cuando aparecen ambos en la escena regional, pues se había ido en 1854, iniciada la puesta en marcha la Escuela de capataces de Mieres, que había identificado como clave para el desarrollo de la región. Se había retirado a Aranjuez, en donde fallecería el 1 de agosto de 1877, a los 72 años. Fuertes intereses políticos inconciliables y la tensión entre las burguesías de Gijón y Oviedo, habrían provocado la decepción de Schultz, que había visto que sus propósitos se convirtieron en irrealizables.

Cito el antecedente de Schultz, porque opino que sirve para resaltar la idea de continuidad en los propósitos, aunque hayan aparecido como fallidos. El desarrollo industrial no se improvisa, porque es, sobre todo, obra de persistencia, de objetivos a medio y largo plazo, y hacen falta actores para ese camino, que pueden convertirse, también, en sus víctimas. En la tumba de Shultz, siguiendo sus indicaciones, se puso un epitafio que refleja bien a qué conduce tanto esfuerzo en ocasiones: “Murió pobre, pero sin deudas”. En su testamento, en donde declaraba carecer de antecedentes y descendentes, manifestaba haber fijado su objetivo vital en “buscar el bien público, servir a los amigos y conocidos y socorrer a los necesitados”. Un ideal propio para un monje.

Schultz se había incorporado de forma natural a la línea argumental de Jovellanos y otros ilustrados, asumiendo una concepción pragmática respecto a lo que correspondía hacer en Asturias. Porque la región aparecía, al iniciarse la segunda mitad del siglo XIX, con un importante porvenir industrial. Tenía carbón y hierro, con numerosos afloramientos detectados, aunque carecía de infraestructuras para dar salida al material. Los mimbres estaban allí, para quien tuviera la capacidad de verlos.

A Schultz le parecía que lo más urgente era crear una estructura ferroviaria que conectara Mieres con el puerto de Avilés, para reducir costes de transporte (se hacía a hombros de porteadores y en carros tirados por acémilas) y favorecer la exportación del carbón hacia Inglaterra, que era el mercado predominante. Habría que estar preparados para la salida de los materiales hacia el interior de España, si se producía la previsible activación propia. Un ramal secundario enlazaría, además, las cuencas carboníferas centrales (Riosa, Llanera -Santo Firme, Ferroñes-, etc.) para conducir el material a Avilés o Luanco (puerto éste que se estimaba más conveniente, por estar más protegido que el primero). En fin, según las ubicaciones de las minas, la infraestructura ferroviaria enlazaría con el ferrocarril de Langreo-Gijón.

Esta visión integradora de los focos de producción asturianos, tropezó con las rivalidades de la burguesía regional y, sobre todo, con la visión egoísta de los capitales que habrían de involucrarse en las explotaciones mineras, que sería la base por la que se apoyó con subvenciones el ramal Langreo-Gijón, que era lo que beneficiaba a Riansares y a sus socios, aislando a Mieres y, por elevación, a Asturias.

Asturias estaba, ignorantes de ello sus habitantes, en venta. Sus factores naturales permitían prever que, si se movilizaban los capitales necesarios, los emprendimientos tendrían éxito asegurado. Había financieros e inversores extranjeros que estaban dispuestos a explotar las cesiones de los recursos mineros, que se concedían arbitrariamente desde el Estado, para el que primaba, no precisamente el interés público, sino los de las personas próximas al gobierno y a la misma familia real.

La movilización de capitales en torno a los recursos de Asturias fue relativamente importante. A mediados de 1830 se creó en Arnao la Real Compañía Española de Minas de Carbón, la primera gran empresa con apariencia asturiana, aunque, en realidad, estaba impulsada por empresarios belgas y capitalistas  vinculados al Gobierno, (Joaquín María Ferrer, Presidente de las Cortes y senador vitalicio y Felipe Riera Rosés, marqués de Casa Riera desde 1834). Se esperaba explotar el carbón de Arnao para fabricar armamento con destino a la Marina pero la materia prima resultó inadecuada. La compañía no consiguió la esperada rentabilidad hasta que Jules Hauzeur, ingeniero belga sobrino del propietario principal, la transformó en un establecimiento metalúrgico para fabricar zinc, explotando la calamina de Santander y la blenda guipuzcoana. El puerto de Avilés quedó al servicio de esta compañía. (Para obtener detalles de esta historia, imprescindible el libro de Germán Ojeda, que investigó, entre otras fuentes, en los archivos de Duro Felguera)

La rivalidad empresarial de Adaro e Ibrán converge en su visión social y la voluntad de entregarse a la mejora del saber hacer

Jerónimo Ibrán y Luis Adaro llegaron a Asturias poco después de terminar su carrera, y sus trayectorias tendrían, muy pronto, el trasfondo de una estimulante rivalidad profesional. Se llevaban solo siete años y el primero había sido profesor de Metalurgia del segundo, en la Escuela de Minas de Madrid, que, como las enseñanzas entonces, tenían un enfoque modesto, pero práctico. Suficiente para estimular las mentes más audaces al conocimiento tecnológico de los avances que se estaban produciendo -en su mayoría, fuera de España- con gran rapidez.

Del conocimiento que tengo de sus biografías -imprescindible la lectura reposada de los libros de Ramón Mañana, cuidadoso y serio historiador de sus vidas-, no me atrevería a caracterizarlos como empresarios, al menos, en la mayor parte de su actividad profesional. Fueron excelentes dirigentes de empresa.

Adaro, calificado por Germán Ojeda en su libro Asturias en la industrialización española, 1833-1907. (Edit. siglo XXI, 1985) como ”la combinación del ingeniero más inteligente y el empresario con más iniciativas que tuvo la historia industrial asturiana”) llegó a la región con 24 años, en 1873, para hacerse cargo de la jefatura del distrito minero. Pronto pasaría a la dirección de la empresa D´Eichtal y Cía., empresa de capital francés que tenía minas en Asturias.

Entregado a una visión de conjunto, apoyaba Adaro la fusión de los dispersos emprendimientos mineros y un enfoque derivado hacia la producción de acero en hornos y con procedimientos nuevos, utilizando el mineral de hierro vasco y aprovechando el flete de retorno para enviar a Bilbao el carbón excedentario. En 1895, la empresa de Pedro Duro entra en grave crisis (Duro falleció en 1886), incapaz de competir con la siderurgia vasca, y la necesidad de un drástico reajuste se hacía evidente. Como está documentado, Ibrán estaba en el consejo con Luis Adaro desde 1897, aunque dedicado con intensidad a sus actividades particulares. En 1906, con 57 años, Adaro sería nombrado el primer director general de Duro Felguera, constituida en 1900, y que se acababa de fusionar con la Unión Hullera y Metalúrgica, propiedad de los Urquijo.

El futuro de las cuencas del Nalón y del Caudal estaba trazado en sus líneas gruesas.

Algo de teoría sobre la iniciativa privada y su aplicación práctica a la realidad asturiana

El concepto de iniciativa privada ha evolucionado hasta el punto de que no es admisible identificarlo con la idea primigenia del extremismo liberal, de que hay que dejar en entera libertad a los individuos particulares para generar actividad económica. Existen importantes limitaciones a la iniciativa privada que, al menos en la teoría de las economías socialmente avanzadas, se reconocen como esenciales: el respeto a los principios éticos y a la ley, pero, sobre todo, la necesidad de contribuir al soporte de la carga social a las actuaciones del Estado, no ya solamente desde el punto de vista fiscal (impuesto de sociedades, etc.) como, incluso, de compromiso social, en lo que se ha dado en llamar responsabilidad social corporativa, que incorpora elementos intangibles y externalidades económicas. Se reconoce, pues, en ese contexto, que desde la libertad individual no es posible optimizar el bienestar para toda la población, y que debe existir una cierta orientación y, desde luego, un control sobre las actuaciones y beneficios, que no solo corresponde al Estado, sino al conjunto de la sociedad y que puede y debe ser ejercido por los particulares, las organizaciones no gubernamentales, etc. Se trata de valorar desde el mercado incluso el cumplimiento de normas voluntarias de calidad, seguridad, ambientales, de vinculación al territorio en la generación de empleo y actividad, o a su desarrollo, etc.

Se puede, sobre el papel, detectar el interés en orientar las iniciativas privadas en sectores que pueden aparecer, a priori, como preferentes para el desarrollo regional o nacional.  Existen múltiples estudios, algunos dirigidos especialmente hacia la región asturiana, con teorías brillantes acerca de lo que debería hacerse. Mi opinión personal es que, fuera de los círculos académicos y políticos, han tenido poco efecto. La iniciativa privada no se deja motivar ni conducir por estudios académicos.

En 1994, bajo la dirección de Manuel Castells, y la coordinación de Juan Vázquez, -catedrático de la Facultad de Economía aplicada de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Oviedo, se publicó el Libro Estrategias para la reindustrialización de Asturias (Biblioteca Civitas, Economía y Empresa, Serie Especial) , con  consejos generales que, por su amplitud y su propio carácter, pueden estimarse parte del fondo de comercio intelectual para  iniciativas de desarrollo, en cualquier región del mundo: necesidad de modernización empresarial, impulso a la promoción de nuevas actividades, recurso complementario a la atracción de inversión extranjera, y potenciación del papel de la gran empresa y, paralelamente, mejora del entramado propio formado por las pymes regionales.

Se concedía en aquel análisis, énfasis especial a la necesidad de impulsar el turismo regional como una de las actividades con mayor futuro para Asturias, propugnando el esfuerzo inmediato de comercialización de lo que se valoraba como principal producto turístico de la región: Picos de Europa y costa oriental.

Algunos años antes, en julio de 1989, yo había leído mi tesis para obtener el título de Doctor, dedicada al desarrollo industrial, “Planteamiento de una estrategia de futuro industrial para Asturias a partir de la experiencia reciente (1983-1988)”. Aunque, por su índole, no era estrictamente un trabajo de investigación, sino que recogía mi experiencia práctica como Director de la Sociedad Regional de Promoción de Asturias, combinaba la apreciación de lo que habían sido factores de éxito en las regiones alemanas afectadas por la crisis del carbón y la siderurgia que conocía bastante bien, porque hacía poco tiempo había retornado de una estancia de más de cinco años en Alemania.

Mi tesis era crítica respecto al interés de la empresa privada asturiana por el desarrollo tecnológico, y, como resultado de mi experiencia acerca de la actividad regional, reflejaba que las empresas asturianas habían surgido y cobrado impulso por el aprovechamiento de mercados cautivos o variables locales con escasas posibilidades de crecimiento, buscando beneficios con bajo riesgo y a corto plazo.

Hoy, en apreciación que admito puede estar equivocada, el panorama industrial ha cambiado, pero para peor. Los datos son incontestables. En 1988 existían 7.600 industrias en Asturias (concentradas en los sectores de transformados metálicos, edificación y obras públicas y sector maderero, que suponían más del 70 % de los establecimientos).

Pues bien, según datos que tomo de un reciente estudio de Joaquín Lorences (Catedrático de Fundamentos de Análisis Económico de la Universidad de Oviedo), sobre la estructura empresarial asturiana, la industria estaría hoy formada por 3.186 empresas, en la que un 84% tiene menos de 10 trabajadores, y solo el 3% (94 empresas), superarían los 50 empleados.

En 1988, Ensidesa tenía 17.600 empleados y Hunosa casi 26.000. El tamaño medio de las 277 empresas que Asturias veían situadas en ese momento entre las 5.000 mayores de España (según el Anuario de Duns 15.000, consultado como uno de las fuentes de datos para mi tesis) era de 263 empleos/empresa, empleando a 73.000 personas en empleo directo y con una facturación de 642.200 Mill. Ptas. (9.132 Mill. euros, a valor actual, según índices del INE), que se reducía a solo 99 empleos/empresa si se eliminaba el efecto de los dos gigantes públicos. Es decir, se trataba, estrictamente, de pymes, según la definición comunitaria.

La industria manufacturera estaría generando actualmente, siguiendo a Lorences, poco más de 1.800 Mill. euros/año y emplearía a 42.000 personas (valor aportado por persona: 42.857 euros). Una situación minifundista que sería deseable, pero en absoluto sencillo, corregir. (4)

No quiero entrar en un baile de cifras. Según el INE, Asturias tenía, a principios de 2016, y según 67.675 empresas, de las 37.139 carecían de empleados y 28.132 tenían menos de 9 trabajadores. La estadística del INE eleva a 3.421 empresas las dedicadas al sector industrial, apuntando que son 15.117 las dedicadas al comercio y que el peso fuerte de la actividad económica asturiana la detenta en la actualidad el sector servicios, con 40.687 empresas.

La cuestión de generación de empleo, entendido como objetivo social más acuciante en la región, como fórmula que permitiera la incorporación de los jóvenes, no pocos de ellos, sobre cualificados, es, sin embargo, más importante que los análisis de la estructura empresarial actual.

El declive en la cuantía y calidad del empleo es innegable. Con una población empleada de 520.000 personas, en 2015 el Ministerio de Hacienda destacaba que en Asturias había 57.692 empleados públicos, de los que 36.422 trabajaban en las dependencias autonómicas y que la tasa de funcionarios y personal contratado por la Administración respecto a la población activa era del 16%.

No parece que pueda esperarse, por su propia situación, que el crecimiento en el empleo de Asturias provenga de las mayores empresas existentes, al menos, en cifras significativas.

 

Mayores Empresas asturianas Empleos en Asturias Observaciones
ArcelorMittal España 5.800 (3.800 fijos, 2.000 temporales y 1.750 en subcontratas) El residuo de la antigua Ensidesa
Alimerka 4.460 (y 1.150 fuera de la región) Sector de distribución
Lacera servicios y mantenimiento 2.000 Dedicada a trabajos de limpieza
Duro Felguera 1.900
Hulleras del Norte 1.750 El residuo de Hunosa
Daorje 1.500
Corporación Alimentaria Peñasanta 1.400
Hijos de Luis Rodriguez 1.100 Alimentación minorista
Imasa Ingeniería y Proyectos 1.080
Merkarecio 900
Azvasa (Asturiana de Zinc) 900
TSK electrónica y electricidad 800
EDP 800 Antigua HEC

 

En lo relativo a las pequeñas empresas, tanto la FADE (Federación Asturiana de Empresarios) como el Gobierno Regional y el Consejo Asesor de Estudios Económicos han puesto de manifiesto la necesidad de aumentar el tamaño de las empresas, favoreciendo procesos de fusión y adquisición.

La propuesta es interesante, pero, como ante cualquier opción voluntarista, cabe preguntarse cómo conseguir plasmarla en cifras concretas. En un ejercicio de interés académico, el citado catedrático Lorences elucubra, incluso, qué sucedería en Asturias, en relación con el empleo, si se aplicase a la media por empresa el patrón alemán, indicando que se podrían  alcanzar los 112.405 empleos. Lamentablemente, conseguir propiciar el crecimiento de las iniciativas presentes en una región periférica, y en declive, reviste innegables dificultades.

Iniciativas con perspectiva de acudir en ayuda del desarrollo regional

Porque ahora no se trata de explotar los recursos naturales o mejorar su aprovechamiento. Demostrada fehacientemente la falta de competitividad del carbón asturiano, admitido que las decisiones en el sector siderúrgico adoptadas desde un objetivo de rentabilidad y desde una sede distante de la problemática regional, las iniciativas con perspectiva se concentran en muy pocos sectores:

– el sector turístico, para el que la región, especialmente para el turismo interior, que es un mercado con base coyuntural, favorecido por la circunstancia de la peligrosidad de los más apetecidos destinos extranjeros y la disminución de la capacidad media adquisitiva del viajero español. Los empleos que crea, sin embargo, tienen una fuerte componente temporal y siendo la cualificación precisa para desarrollarlos, en general, baja, las remuneraciones son acordes a la formación y la competencia desde la base de la pirámide laboral, muy alta.

-la potenciación en los mercados exteriores a partir de la resistente estructura de producción metalmecánica, que está consistiendo ya en la entrega de piezas de calderería sofisticadas o en instalaciones llave en mano, como complemento cada vez más determinando del mercado interior, que no despega. Las obras en el extranjero están, en general, dirigidas por técnicos cualificados de las empresas asturianas, y, desde luego, hay un mercado creciente que, forzoso es decirlo, no generará puestos de trabajo regionales, aunque favorecerá el sostenimiento de las cifras de negocio. La competencia, además, es fuerte y aumentará en la medida en que, en los países en desarrollo, se incrementen las capacidades técnicas locales. Hay que seguir en la senda de la alta cualificación y asumir riesgos de ejecución y precios crecientes.

– aparece, en este contexto, como objetivo que demanda un interés y apoyo especiales, el impulso decidido a la mejora de la capacitación del recurso humano. Hay que extremar la calidad de la formación académica, haciéndola alcanzar, no ya niveles de máxima eficiencia, sino involucrándola en la generación de la actividad empresarial. Con nuevos emprendimientos, en nuevas tecnologías y asumiendo el riesgo de que no pocas de esas empresas quizás fracasen a los pocos meses o años de vida, pero supondrán la elevación de los niveles de cultura empresarial adaptada al nuevo entorno global.

Motores teóricamente potenciales de la creación de empleo

En mi tesis de 1989, al analizar el acceso a las tecnologías, ponía de manifiesto la especial dificultad que se presentaba en las regiones en declive industrial, como era, desde luego, el caso de Asturias, por la resistencia al desmoronamiento que provenía de los sectores tradicionales (especialmente desde la fuerza laboral, pero también desde el factor capital), y las dificultades intrínsecas para erigir nuevos modelos de desarrollo de forma autónoma. Apoyaba, por ello, que Asturias debería preocuparse por la implementación vertical de las nuevas tecnologías, es decir, en su aplicación y no en su implementación horizontal, es decir, en su fabricación, porque entendía que ello correspondía a una estrategia suprarregional, que debería descansar en una decisión de Estado.

Pasó bastante tiempo, pero mantengo mi simpatía hacia la propuesta de apoyar la industria de bienes de equipo y la fabricación de piezas con nuevos materiales, creando una estructura micelar, que vinculase industria y Academia, en torno a ese sector motriz. Todos los medios regionales, y en especial -escribía- los técnicos y los informativos, escribía, deberían apoyar este lanzamiento, modificando los planes de estudio para que incluyeran nuevas especialidades y facilitase el conocimiento en áreas mixtas. Porque la política industrial de Asturias habría de concentrarse en el desarrollo de productos comercializables que pudieran ser rápidamente rentabilizables por empresas de pequeño y medio tamaño.

Las iniciativas público-privadas se han ido clarificando con el tiempo, y de la panoplia de elementos de ayuda a la reindustrialización (PAUR, ZUR, SRP, SRR, etc.), las propuestas aparecen hoy concentradas en el IDEPA (Instituto de Desarrollo Empresarial para Asturias, antiguo IFR) y en el Parque Tecnológico de Llanera, puesto en funcionamiento en 1991, socio fundador de la APTE (Asociación Nacional de Parques Científicos y Tecnológicos).

La información pública lo define como un Parque consolidado, con 130 empresas instaladas en él, 2.500 empleados y una ampliación en perspectiva. Algunas de los componentes del Parque presentan un indudable interés como empresas innovadoras e incluso, en algún caso, como ejemplo de spin-off desde la Universidad.

Sigue hablándose en Asturias de una Estrategia de Planificación Inteligente, y, en efecto, el RIS3 realizado por la Administración del Principado, pretende recuperar el liderazgo industrial a través de la tecnología y la generación de un nuevo modelo de gestión del territorio articulado en torno a seis prioridades: 1) materiales avanzados; 2) nuevos modelos de predicción; 3) tecnología para redes, 4) polo industrial del acero; 5) mercado agroalimentario y 6) envejecimiento y calidad de vida.

Hay que admitir que el modelo tiene hondas raíces teóricas e históricas. Ya a finales de la década de los ochenta del siglo XX. Florencio Ornia, entonces Director General de Innovación Industrial y Tecnología, al definir el modelo industrial que se propugnaba desde el Ministerio, definía tres direcciones para España: desarrollar sectores polivalentes con alto valor estratégico; incorporar nuevas tecnologías a los sectores tradicionales y permitir la entrada selectiva de multinacionales.

La tercera de las propuestas de Ornia se topó con dificultades prácticas importantes, además de con la explosión de la globalidad, que trazó una tendencia a la ubicación de las multinacionales allí donde existieran recursos y mano de obra barata cuando se trataba de producir y focos importantes de consumo cuando se trataba de vender. La implantación de empresas multinacionales en Asturias y otras regiones sin mercado propio de importancia se reveló, por tanto, con escasas posibilidades y en lo tecnológico, el pretendido estímulo a la Universidad tradicional y a la industria local, apareció como limitado.

Aparición de un nuevo elemento a considerar: La Tercera revolución industrial

La situación de declive industrial de Asturias parece haber alcanzado fondo, pero eso no deja de ser un espejismo, porque la Tercera revolución industrial no ha hecho más que empezar. La generalización de la aplicación de tecnologías aún poco implementadas o en desarrollo –sobre todo, robótica, telecomunicaciones, informática, con nuevas creaciones continuas en el contexto del llamado Internet de las Cosas – elimina continuamente mano de obra que difícilmente será compensada, y en ningún caso de forma inmediata, por el nacimiento de nuevas empresas.

En los países y regiones más avanzados tecnológicamente y con fuerte capacidad exportadora debería ser posible, teóricamente al menos, combinar la cantidad de empleo sostenible suficiente para que la presión fiscal sobre empresas y empleados permita soportar las necesidades de la población inactiva, muy probablemente creciente (estudiantes, jubilados, desempleados, etc.). No será sencillo, pero debería ser factible. En todo caso, no aparece como una medida que se pueda adoptar a nivel de región.

Desde las regiones como desde los países hay que estar atentos, y con especial sensibilidad de los agentes socioeconómicos, para prepararse para un cambio sociológico que se adivina brutal, y que aparecerá en pleno desarrollo en solo un par de décadas.

Se estima que en menos diez años 2022 el 25% de los trabajadores industriales -unos 18.000-, alcanzarán en Asturias la edad de jubilación, por lo que, en teoría, deberán ser sustituidos con anterioridad. Es imposible ignorar que, por lógico final vegetativo, desaparecerán la mayoría de las rentas obtenidas por jubilados y prejubilados (y, por tanto, el consumo que propician). La mitad de la población asturiana tendrá más de 45 años al comenzar la segunda década de este siglo.

La revolución industrial provocada por las Tics presenta, sin embargo, algunas ventajas. La creación de empresas industriales demanda fuertes inversiones y, por tanto, reclama una estabilidad a medio plazo. Las empresas de servicios, los emprendimientos nacidos de la imaginación, en particular, no suponen apenas inversión: tiempo del creador, ideas a desarrollar, apoyo inicial para que la iniciativa prenda y alcance un tamaño mínimo que permita vender el producto.

Referencia al papel de la Universidad en el impulso a las iniciativas privadas, junto a otras cuestiones relacionadas

Desde una región como Asturias no cabe plantearse un cambio de modelo general. Es una ilusión creer que se puede influir en el paradigma (o como quiera llamarse) dominante. Hay que acomodarse a él, saber aprovecharlo. La oferta de empleo global disminuirá, en tendencia natural, y una parte de él se hará más exigente en calidad. En los sectores de servicios, también, porque las máquinas y los recursos de comunicaciones y programas informáticos permitirán reducir personal, especialmente del menos cualificado, disminuyendo la duración de las jornadas y, seguramente, por tanto, su la remuneración.

No puedo menos que reconocer que mantengo una querencia positiva al impulso que debe sostenerse y potenciarse desde la Universidad.

Por supuesto, la creatividad no es precisamente monopolio en la Universidad, y ni siquiera está muy presente en las Facultades o Escuelas tecnológicas. Tradicionalmente, los doctores obtienen su grado exclusivamente en caso de que deseen dedicarse a la docencia y hacer carrera universitaria y la polarizan hacia materias y temas que son elegidos en relación con líneas de investigación del interés de las cátedras, o por la facilidad de enlazar la investigación con anteriores trabajos de otros miembros del departamento al que se adscriben. Las empresas no incorporan doctores a sus plantillas, porque no consideran que les aporten valor añadido. Un doctor, directivo de una empresa española, confesaba que había quitado de sus tarjetas, la referencia al título: “Es equivalente a ofrecer a tu interlocutor un bolígrafo Bic”, se justificaba.

Para mayor reconocimiento de la dificultad de la situación, España no está bien situada en el reconocimiento oficial del nivel de su formación universitaria. No se corresponde con la valoración de los egresados que se deciden a trabajar en el extranjero, muy apreciados. Me parece, por tanto, que esa minusvaloración tiene una base injusta, aunque el desbarajuste provocado por la peculiar implantación de los acuerdos de Bolonia a la enseñanza superior y media, no creo que haya venido a mejorar la perspectiva. Cualquiera que sea la crítica que quiera hacerse a la fórmula de posicionamiento, la tradicional clasificación de Shanghái, que evalúa varios parámetros para definir la calidad de los establecimientos académicos, solo hay 12 Universidades españoles en 2015 entre los 500 mejores, y la más alta, en el ranking 151-200, es la de Barcelona.

La contención de la tendencia negativa implica incorporar sectores preferentes acomodados a los nuevos desarrollos y necesidades. Alguna referencia he hecho ya a la selección de las líneas de desarrollo preferentes que pudieran servir para Asturias, Creo que hay que reclamar un apoyo en este sentido desde el Gobierno central, para que se concentren en la región los recursos y estímulos sobre uno o varios sectores estratégicos. El impulso a un Centro específico de desarrollo de nuevos materiales (en especial, en torno al grafeno) sería esencial.

Y la Universidad tiene que estar en primera línea en ese apoyo a la generación de iniciativas empresariales, motivando a los egresados e involucrando al profesorado y a los demás agentes sociales en la presentación de oportunidades.

Otra cuestión a analizar y corregir, es el escaso interés por las actuaciones colectivas

En España y, no hay que dudarlo, en Asturias, se constata un bajo nivel asociativo. Es imprescindible vencer esa inercia que propende al individualismo, y ha de conseguirse, ante todo, mediante la introducción en la educación, incluso en fase muy cercana, de principios de solidaridad, respeto a la autoridad y a la norma, potenciación de la imaginación, y apoyo a la generación de foros en donde se discutan las propuestas con seriedad y serenidad, acostumbrando a los colectivos a saber elegir los mejores, y a los que propongan soluciones, a defenderlas con coherencia y claridad, y no solo con vehemencia.

Es necesario apoyar todo tipo de tareas en colaboración, y, con carácter especial, a los clusters tecnológicos, es decir, agrupaciones complementarias de empresas, Universidad y grupos empresariales grandes, -reales o virtuales, con presencia física en una zona o inter relación por la vía de las comunicaciones- que desarrollen nuevos proyectos. El apoyo no ha de ser únicamente económico, también organizativo y los medios no deben ser solamente los que se controlan desde el propio clúster, sino que debe estimularse el intercambio de capacidades, tanto de personal como de medios físicos, avanzando en la mejora colectiva sin reservas de dominio egoístas.

Me parece también detectar que, en la incorporación de mejoras al diseño de piezas, elementos, aparatos, mecanismos (no solo estéticas, sino fundamentalmente, al amparo de la revisión técnica o tecnológica) hay un campo de trabajo importante para Asturias, tanto a nivel de particulares especializados en ese campo, como de las empresas.

Y, finalmente, teniendo en cuenta el aumento de la edad de las poblaciones, hay que considerar la aparición de nuevas necesidades y posibilidades vinculadas a la gerontología, al disfrute del ocio en las edades pos jubilación, la movilización de recursos creativos, formativos y de inversión o financiación ahora ociosos de ese sector de la población. Su análisis profundo debe servir para promover iniciativas y soluciones que, dada la generalidad de los problemas, son exportables por su misma esencia.

Relación del crecimiento endógeno con los mercados exteriores y su aprovechamiento

Hago aquí una primera referencia a la forma de evaluar la eficacia de las medidas e incluso para diagnosticar la situación. Porque no me parece correcto fijar en el aumento del pib o en indicadores económicos globales la valoración de que se está ante un “aumento colectivo del bienestar”. Los riesgos de estabilidad parecen claros y hay que prepararse para analizar la manera de sostener el actual bienestar con otros índices (reconociendo que el bienestar tiene una base tecnológica ineludible y que está en crecimiento de sus potencialidades).

Mirando hacia fuera, puesto que la población potencialmente activa mundial es de 3.150 millones de los que solo 650 millones se encuentran en los países desarrollados, se deduce de inmediato que la capacidad potencial laboral (medida exclusivamente en horas de actividad disponibles) es de 4:1 a favor de los que, en este momento, tienen menor capacidad tecnológica. Considerando que las horas de trabajo potenciales por persona son de 2.000/año, llegamos a la cifra abrumadora de 5 billones (millones de millones) de horas/año disponibles en los países menos desarrollados en tecnología, de los que, desde luego, China, India y Brasil concentran la mayor parte.

Un gran potencial que puede y debe ser también aprovechado por las regiones más eficaces. Existen modelos de éxito que evidencian ventajas respecto a nuestro modelo actual de producción y consumo. Son nuestros competidores de alto nivel (Alemania, Francia, en especial, a los que cabe añadir, a su escala, Suecia, Noruega, Holanda o Dinamarca, por no hablar de Estados Unidos o Canadá). Como es bien conocido, Alemania y Francia compiten con éxito tecnológico respecto a nuestras empresas, pues son nuestros principales proveedores extranjeros de mercancía con mayor valor añadido.

Pero existe otro grupo de países, conformado por quienes tienen necesidades tecnológicas, de infraestructuras, de fabricación, de mejora e implantación, aún importantes en relación con sus expectativas de crecimiento, y que se podrían cubrir desde nuestro nivel tecnológico, y que constituyen y constituirían el principal destino exportador de nuestras mercancías (China, India, Corea del Sur, Indonesia, Brasil, Chile, Colombia, México, entre otros ejemplos).

Es una situación boomerang, sin duda. China, por ejemplo, país-continente que aparece como interesante destino para nuestros productos tecnológicos (por supuesto, en competencia con los demás productores, incluidas las propias empresas chinas), se está convirtiendo en principal productor de mercancía de baja y media tecnología, que desplazan, por falta de competitividad, a las empresas españolas.

Finalmente, existe un tercer grupo de países que, por proximidad, relaciones históricas u otras razones –incluso humanitarias- puede ser la base para cimentar una tercera línea de crecimiento exportador, con beneficios a medio o largo plazo (Marruecos, países centroamericanos, la región del Sahel, Etiopía, Bangla Desh, Pakistán, etc.)

Esquema colectivo de desarrollo

No se puede alimentar un sistema de actuación tan complejo confiando únicamente en las iniciativas individuales. Por una parte, el apoyo con información y conocimiento es imprescindible para los pequeños inversores: la sociedad debe avanzar en conjunto en su modelo productivo. El individuo está desvalido frente a la vorágine tecnológica. No se puede confiar, como durante el siglo XX y anteriores, en que las iniciativas individuales servirán, actuando independientemente, para generar un modelo estable y auto sostenido.

Es una cuestión ligada a la supervivencia colectiva. Se trata de implantar un modelo mucho más solidario, en el que el reconocimiento a las medidas sociales o altruistas sea visto como algo natural y prestigioso.

Hace algunos años que el doctrinario para alimentación cultural colectiva y, en especial, el catecismo empresarial, incorporó la “creación de valor” como objetivo.  La creación de valor no está vinculada a la especulación, ni a las burbujas económicas, ni siquiera a la explotación de los recursos naturales de aquellos países o zonas más atrasadas tecnológicamente, con legislaciones más permisivas o administraciones más complacientes.  Esa forma de creación de valor falsaria tiene un desplazamiento continuo por el planeta, como una plaga de langostas, que cuando agotan o creen haber agotado una zona, se desplazan a otra de inmediato.

En la verdadera creación de valor están los empresarios solidarios, los centros de investigación, los laboratorios y fundaciones públicos y privados, los departamentos universitarios y de Escuelas Técnicas, etc. Esa creación de valor está vinculada a la generación de mejoras tecnológicas, no a especulaciones financieras.  Por eso, hay que convencer a los responsables universitarios, a los profesores y a los propios alumnos, de que son parte sustancial de la necesidad de cubrir el espacio de la creación de valor.

Vuelvo pues, a una idea ya esbozada con anterioridad. Para Asturias, me parece muy necesaria la coordinación entre las Escuelas de Ingeniería y las facultades técnicas. A todos los niveles.

La diferenciación entre las carreras no puede ser ficticia, la competencia de los egresados se desarrolla con gran frecuencia en campos trasversales o ajenos a la formación académica. Hay que crear, además, una Plataforma de Investigación regional, definir líneas de investigación y desarrollo práctica, en relación con las empresas, y, sobre todo, tuteladas por expertos independientes.

Me parece, también, esencial, incorporar a expertos a la Universidad. Siento decirlo, pero las enseñanzas técnicas se han ido desconectando de la realidad práctica, convirtiéndose en nichos altamente endogámicos. He dado una fugaz revista a los títulos de las tesis recientes (en la Universidad asturiana, pero también en el conjunto de las Universidades españolas) y me atrae cada vez más el modelo de la Politécnica de Catalunya: los temas de tesis se proponen contando con la opinión y necesidades empresariales y del contexto socioeconómico.

No hago el menor menosprecio, muy al contrario, los sitúo en el foco de especial atención, a esos miles de personas, básicamente jóvenes, no pocos sin formación universitaria, que se afanan en sus espacios en generar soluciones informáticas, basadas en las tics, en la esperanza de que tengan una idea y un desarrollo genial que les proporcione éxito y, tal vez, la recompensa económica a su esfuerzo.

Hay que proteger y estimular a estos creativos, en la confianza de que surgirán de sus trabajos, cientos de start-ups de las que, convenientemente apoyadas y dirigidas, decenas de entre ellas tendrán éxito, sobrevivirán, crecerán y formarán parte del nuevo tejido empresarial.

Consideración especial a dos sectores de interés

Incorporo a mi desordenado análisis una valoración personal respecto a dos sectores de gran interés y su importancia para el desarrollo de Asturias.

El medio ambiente es, sin duda, uno de los sectores de dedicación preferente: el control general y la presión normativa para proteger mejor el ambiente generan, sin duda, empleo. Para las empresas existentes, el camino hacia la sostenibilidad ambiental, generará extra costes, por la incorporación de las externalidades, que antes eran desconocidos o, simplemente, asumidos por toda la sociedad y que también presionará sobre el empleo, pero negativamente.

El mejor cuidado del medio ambiente generará cantidad de puestos de trabajo, aunque se debe analizar el efecto neto. A nivel global, y para una región eficiente como Asturias, la implantación de las nuevas tecnologías no solo en España, sino, sobre todo, en los países menos desarrollados –en particular, la producción de energía con métodos renovables-  ayudará a la generación de empleo y actividad local. El estudio de todas las posibilidades de cooperación con los países en desarrollo o menos desarrollados exige, por sí mismo, un Libro blanco de las actuaciones: en producción y distribución de energía, mejora de gestión de recursos –hídricos, mineros, agrarios, forestales, etc.-, acceso general a la electricidad y las comunicaciones, incorporación de mejores prácticas disponibles en procesos, etc.

El cambio climático es una amenaza grave y, a tenor de los principios de acuerdo de la COP 21 de Paris una oportunidad para poner en práctica soluciones eficientes, que es imprescindible desarrollar o perfeccionar. Está vinculada la corrección de la tendencia al calentamiento global irreversible a muchas tecnologías en las que Asturias, y sus agentes creativos, deberían posicionarse: el desarrollo de coches híbridos, el impulso al transporte colectivo, la mejora de la eficiencia energética, la implementación de energías verdes, las técnicas de ahorro y reutilización del agua, aprovechamiento de residuos, etc.  Incluso el análisis y propuestas de corrección o amortiguación de los previsibles impactos del calentamiento global para España, deberían ser materia de generación de actividades para Asturias. Existe un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático –nacido en 2006- del que se han derivado, hasta el momento, tres Programas de Trabajo (el vigente, con validez 2014-2020), y se ha creado un Grupo de Trabajo de Impactos y Adaptación al Cambio Climático coordinado por la OECC, con participación de las Comunidades Autónomas.

Consideración particular en este contexto que pretende analizar posibles medidas de aplicación general relacionadas con la actividad económica y el empleo, ha de concederse a la energía. La energía es un input básico para una gran parte de los procesos productivos y es un elemento coadyuvante principal hacia el objetivo de bienestar. Las directrices de la Unión Europea imponen el uso masivo de energías limpias en la generación, y se inclinan por un énfasis mayor, y progresivo, en mejora la eficiencia energética.

En lo que respecta a la generación eléctrica, las energías denominadas renovables han conseguido, especialmente en el caso de las eólicas, una creciente competitividad que las hace, a corto plazo incluso, preferibles a la producción con centrales convencionales de gas o carbón.  La producción discontinua de la energía producida con ellas, sin embargo, obliga a mantener generaciones de apoyo y la localización de su producción en determinadas zonas (crestas montañosas, áreas de mayor insolación, por ejemplo), dirige la atención hacia los métodos de almacenamiento de la no consumible y su distribución.

La generación renovable distribuida, -ya sea como paneles fotovoltaicos, generadores eólicos, centrales de biomasa, fuentes geotérmicas, etc.- pone el acento sobre la funcionalidad actual de las redes de distribución y abre líneas de investigación y actividad que podrían ser abordadas desde Asturias.

También se avanzará, con seguridad, en la necesidad de aumentar la seguridad de suministro energético, la implantación de generadores destinados al autoconsumo, de origen en la energía renovable, combinados con redes inteligentes que optimicen la distribución de las necesidades y los sobrantes. La aplicación de nuevas tecnologías en este sector repercutirá en la creación de empleo.

Mejora de la empleabilidad como objetivo social

Para cumplir estos objetivos generales, se ha puesto énfasis en muchos foros en la importancia de la enseñanza dual, y la necesidad de impulsar la formación profesional con Programas específicos, que revisen su adecuación con la demanda actual y previsible, para aquellos trabajos que impliquen aprendizaje práctico o habilidades manuales o físicas que hay que detectar y fomentar.

El Programa ha de hacerse en coordinación con los sectores profesionales, puesto que la formación ha de cubrir previsiones globales de necesidad de técnicos especializados en resolver problemas concretos, ya sean de montaje de mecanismos, mantenimiento de equipos, manejo de maquinaria, instalación de sistemas de producción energética, control de aparatos de telecomunicaciones, etc. Su capacidad generadora de empleo, medida correctora de la crisis y estímulo a la actividad emprendedora de la población más joven aparece como muy positiva.

No es posible tampoco ignorar que, siendo grave la situación de desempleo a todos los niveles formativos, cuantitativamente, el problema mayor se encuentra en los estratos con menor formación, escasos medios económicos y deficiente base cultural, a los que habría que dedicar atención especial, si el objetivo es la reducción directa y masiva, del paro existente. No nos parece, por ello, que la eliminación de los empleos que subyacen en la economía sumergida, haciéndolos aflorar, mediante incremento de la presión inspectora, a la economía contabilizada, sea, por sí mismo, una medida concluyente. Se trataría de cambiar empleo real (aunque irregular) por empleo regular (aunque más reducido).

Por su parte, la búsqueda del incremento de la empleabilidad de quienes tienen una formación universitaria (ingenieros egresados de las Escuelas técnicas, en particular) no tiene las mismas dificultades, ni puede resolverse con el mismo enfoque, que la de quienes no tienen ninguna formación académica o muy escasa. Aumentar la empleabilidad de esos titulados superiores, es especialmente urgente y exige programas específicos. Las razones son prácticas: por una parte, el desembolso realizado en ellos es alto, y debe hacerse recuperable; hay que evitar que se rentabilice esa formación solo en el extranjero, aumentando la competitividad ajena a nuestro modelo de desarrollo.

Se debería también incentivar el retorno de los expatriados, estimular su retorno, al cabo de corto tiempo, con nuevos conocimientos y experiencias, y no solo esperar pasivamente en que lo hagan, por su propia voluntad, al cabo de los años.

Las medidas a adoptar no pueden ser promovidas desde las instancias públicas, en mi opinión. Es necesario crear un clima de cooperación y solidaridad regional, que premie, por la vía del reconocimiento y el apoyo al consumo y a la difusión de sus logros, a las empresas comprometidas y a los particulares eficaces. Prejubilados y jubilados, dispuestos a convertirse en business angel o en monitores y coucher eficientes tienen ahí también su lugar preminente.

La crisis ha provocado, entre otros efectos perversos, uno muy significativo. La tendencia observable en este momento es que se han generado “maxijobs”. El maxijob es, como se sabe, un empleo, remunerado como trabajo normal (e incluso menos), que exige al empleado cumplir un horario de trabajo excesivo, ante el riesgo de perderlo. La extensión del problema del maxi-job afecta especialmente a los trabajadores más cualificados, y tiene como beneficiario exclusivo, al empresario.

Hay que recuperar en esto como en todo, la senda de la trasparencia, allí donde se hubiera perdido. Y admitir que la puesta en pie de un modelo de desarrollo regional consistente, en este nuevo escenario de la Tercera revolución industrial y la apreciación de un mundo global y con nuevos parámetros de competitividad y bajo un marco irrenunciable, y exigente, de responsabilidad social, supone la incorporación de la solidaridad como premisa esencial al que debe acomodarse, pero desde la independencia creativa, la iniciativa privada.

Los tiempos han cambiado, aunque el ejemplo de personalidades como Ibrán y Adaro perdurará en lo esencial como modelo siempre adaptable.

Muchas gracias por su atención, y confío en haber aportado algunas ideas al debate.

Oviedo, 27 de septiembre de 2016

Notas

(1) Agustín Fernández Muñoz y Sánchez, primer duque de Riansares, título creado en 1844 por la reina Regente María Cristina en favor de su segundo marido, con el que se había casado en secreto en 1833 y con el que tuvo ocho hijos, había invertido como accionista en varias empresas de Langreo, lo que favoreció el que se diera la prioridad política -por la vía de créditos, y subvenciones del estado, apoyando la construcción de las vías férreas adecuadas- a la Cuenca del Nalón frente a la del Caudal. Esta línea de apoyo fue seguida por la reina Isabel II, su hijastra.

Fernando María Muñoz y de Borbón (1838-1910), II duque de Riánsares emparentó con la alta burguesía asturiana, Estuvo casado con Eladia Bernaldo de Quirós y González de Cienfuegos, hija del VII marqués de Campo Sagrado y de María Josefa Antonia González de Cienfuegos y Navia Osorio, hija por su parte de los condes de Marcel de Peñalba, señores de Allande.

(2) Aunque habrá sido glosado por otros conferenciantes y, en todo caso, está ampliamente reflejado tanto en la excelente biografía que realizó Ramón Mañana como en la brillante tesis doctoral de Germán Ojeda, de los que tomo referencias, en 1861 se había creado en París la sociedad Houilliere et Metallurgique des Asturies, teniendo por socios al banquero parisino Numa Guilhou y a Charles Louis Bertiere. Estos habían asumido una compañía al borde de la quiebra y adquirido también las minas de hulla del duque de Riansares y la mayoría de las acciones del Ferrocarril de Langreo. Cuando en 1868 la Houilliere entra en crisis -los vaivenes económicos eran constantes, porque variaban las condiciones de contorno de los negocios, por los avances tecnológicos y otros factores, con extraordinaria fluidez- fue subastada en París y, en 1870, la compañía fue adquirida nuevamente por Numa Guilhou, con todas sus concesiones y emprendimientos.

(3) Se ha especulado respecto a la entidad de este firmante con nombre propio tan poco común, asumiéndose que debería ser un hombre de paja del segundo duque de Riánsares, ya que en 1873 había fallecido el primer duque. Un Protasio García Bernardo, Teniente fiscal de la Audiencia de Santander con antigüedad 2 de enero de 1883 aparece citado en la Gaceta de Madrid del 1º de febrero de 1885, en concurso de traslado para la provisión de la misma plaza en la Audiencia de Valladolid, que obtendría Tomás de Zumalacárregui y Arrúe.

(4) Según información del IDEPA, la participación industrial al conjunto regional en estos últimos años sería de 3.300 Mill. euros. Soy incapaz, con la información disponible, de avanzar en valorar la coherencia de las cifras disponibles. Las tomo como órdenes de magnitud. Apunto también que, según datos de 2012, el empleo industrial representaba solo el 15% del empleo total, aunque superaba en poco el 20% de aportación al PIB regional. La caída en el empleo comparado con 1980 es impresionante. Entonces había 117.000 empleos industriales (datos de SADEI), que, en 2012, habrían bajado de 55.000. Según SADEI, en enero de 2013, había en Asturias 66.900 empresas, de las que 3.705 pertenecían al sector industrial y solo 122 tenían una plantilla de más de 50 trabajadores.