Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia.

El 4 de mayo pronuncié, invitado por el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo, una conferencia con algunas reflexiones sobre la posición de Asturias frente a la llamada Revolución de la Inteligencia. Como no leí ningún papel, me acomodé a lo que me pareció podría ser más relevante y puse énfasis dramático en la idea de no cansar al público asistente, por lo que la versión oral fue, no solo más reducida, sino más entretenida (quiero creer).

Después de 45 minutos de exposición, se dedicó tiempo al coloquio, que resultó, como suele decirse, animado e interesante. En este caso, con singular razón. De él no tengo más constancia que la de mi memoria y la de los asistentes que casi llenaron la sala, aunque ese jueves en Oviedo parecían haberse concitado todos los organizadores de actos de la región para ofrecer opciones donde pasar el rato.

Agradecería que todos aquellos que encuentren el texto interesante, lo difundan. ¡Por Asturias!

Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia. (Reflexiones sobre las actuaciones con mejores perspectivas y su posible aplicación para Asturias)

Ponencia de: Angel Manuel Arias, Dr. Ingeniero de Minas y Abogado

Introducción

Desde distintos ámbitos, se ha difundido que nos encontramos en la tercera revolución industrial. Incluso, como las cosas van rápidas, piensan otros que estamos ya en la cuarta. Qué más da. En todo caso, se está de acuerdo en que la inteligencia artificial y las tecnologías de relación de datos y difusión de la información, están introduciendo y, lo han hecho ya en muchos ámbitos, nuevas variables desconocidas hace muy pocos años.

Me parece imprescindible analizar las consecuencias prácticas de esta avalancha tecnológica, que ha convertido a una mayoría de la población mundial en usuarios encantados o, al menos, en espectadores maravillados de las excelencias que ofrecen aparatos, materiales y programas, sobre todo, en el área de las comunicaciones. El verdadero elemento de unión entre esas multitudes es que no tienen la menor idea de cómo se fabrican y una ligera intuición de dónde.

Es una situación con un potencial ambivalente, y una deriva hacia consecuencias que pocos se han detenido a valorar, obsesionados con el disfrute momentáneo, ya que la sensación de satisfacción amenaza con no ser duradera, o, al menos, no lo será para todos. Mi punto de partida no es poner el énfasis en la calidad y carácter de esas tecnologías, de la que existen algunos productos de empleo muy difundido. No. Mi observatorio va a focalizarse en la realidad de que estas creaciones de prestaciones en crecimiento exponencial, están dividiendo a la sociedad en dos grupos: los usuarios finales, legos tecnológicos, y la élite de creativos, usuarios primarios y secundarios, que, bien como empleados pero también como autónomos, son los creadores, fabricantes y transformadores de las tecnologías.

Los flujos económicos relacionados con las tecnologías de esta Sociedad de la Inteligencia están trastocando brutalmente los que se consideraban habituales y a los que se creía conocer. Nuevas grandes empresas y protagonistas de todo nivel se están situando para controlar desde posiciones dominantes, o, cuanto menos cómodas, la masa dineraria que se mueve, en cantidades ingentes, desde el consumo hasta la generación. Claro está que los consumidores no siempre podrán pagar lo que desean, si no tienen forma de generar recursos, por lo que el grupo de usuarios finales, potencialmente inmenso, también se acabará reestructurando en subgrupos, de acuerdo con su disponibilidad de acceso -no técnico, sino económico- a esas maravillas de la tecnología.

En medio de este escenario me gustaría detectar una clase media socio-tecnológica, que estaría formado por quienes producimos y consumimos mayoritariamente bienes y servicios en los que las tecnologías consolidadas siguen jugando un papel central. En ese grupo, que es, por su esencia, el único en que militamos todos, solo unos pocos parecen haber detectado que la Sociedad de la Inteligencia, también amenaza las esencias de la vida en comunidad y genera una continua tensión emocional, social y, en lo que más debe interesar a las regiones, de empleabilidad.

Con este trabajo pretendo contribuir a la reflexión sobre la manera en que las tecnologías de la Revolución de la Inteligencia están afectando, y, en mi opinión afectarán aún más, al sostenimiento de la sociedad del bienestar.

Como idea general, si no se actúa con fórmulas de resistencia, lo harán a peor, deteriorándolo; y el deterioro se hará desastroso, por lo que deberá ser imprescindible poner pantallas de contención a las corrientes desordenadas de producción y consumo derivadas de las tecnologías en las que una región o país sean usuarios y no contribuyan a su creación, Paralelamente, se deben generar y apoyar puntos de actividad cercanos y asequibles a la gran masa de población, ya que la tecnología -en sentido amplio- y la globalización, suponen una interferencia constante sobre la contribución de capital y trabajo en la producción de bienes y servicios.

Primero. La tecnología como factor determinante de la rentabilidad

En los manuales clásicos de economía, al referirse a la función de producción, se estudiaban las interacciones entre capital y trabajo, considerando las influencias de los tipos de interés del dinero, la forma de financiación de equipamientos, instalaciones y circulante, o la selección y mejora de cualificación de los empleados, con el objetivo general de aumentar la eficiencia.

El propósito de hacer la producción más rentable (optimización del beneficio, mejor calidad, más cantidad, para entendernos) pasaba también por introducir automatismos en las máquinas, reducir residuos y desechos, y, en suma, disminuir los costes de producción, aunque no se analizaba con carácter global que la tecnología, en sentido amplio, llegaría a interferir de manera sustancial sobre la función de producción. Hoy día no se duda que, en muchos procesos, y en número creciente, se ha convertido en el factor determinante de la rentabilidad y que su efecto más claro para la masa social es que presiona continuamente sobre la empleabilidad.

Hablamos de desarrollo, pero en realidad, cuando nos planteamos el desarrollo regional, lo que pretendemos es contener la corriente impetuosa de pérdida de actividad y empleo que, en un entorno de competencia global y casi continua modificación de las mejores tecnologías disponibles, amenaza con llevarlo todo por delante.

La generación de empleo se vincula tradicionalmente a la creación de actividad económica, admitiendo que la movilización de recursos económicos creará puestos de trabajo. La automatización de los procesos ha llevado al empleado a una situación de riesgo permanente de ser sustituido por la máquina. Para el trabajador desplazado en una “reconversión”, y conducido al paro, ese estado de mercancía puesta en un mercado en el que desconoce (no solo él) las claves de la competitividad, no solo genera grave insatisfacción, sino que, al perder seguramente para siempre, el medio de sustento para él y su familia, pasa a depender de la asistencia social y de la solvencia y carácter de las prestaciones públicas.

Los responsables de las regiones son especialmente conscientes de la situación de deterioro y, muy concretamente, las que tienen estructuras heredadas de la actividad industrial de los sectores que entraron en crisis irrecuperable, por efecto de los avances tecnológicos. Asturias, con una cabecera industrial desproporcionada, creada y fomentada para servicio del resto del país, fue tempranamente sufridora de ese corte tecnológico. Ni el esfuerzo de los agentes socioeconómicos, ni las subvenciones, ni los programas de reconversión, reactivación industrial o desarrollo tecnológico, han permitido recuperar aquella posición de los años sesenta y setenta del pasado siglo.

La economía de la región asturiana se sostiene, en buena medida, que no me atrevo a cuantificar con exactitud, por la existencia de rentas del capital privado acumulado en años de bonanza y, sobre todo, por los ingresos por pensiones de jubilación y prejubilación.

Que una región castigada en su geografía por industrias potencialmente contaminantes o deterioradoras del ambiente como la siderurgia, la producción térmica de energía eléctrica, o la extracción minera, haya apostado, con éxito, por la promoción de sus valores turísticos, no dejaría de parecer una paradoja. Pero el turismo también puede ser pan para hoy y riesgo para mañana, pues los atractivos -precio, novedad, naturaleza, calidad de servicios, etc.- también entra en la bolsa de la competencia desaforada y, por sólido que nos parezca el escaparate, el mantenimiento del negocio depende de las decisiones de los clientes, en menor medida que la calidad o buenos propósitos de los oferentes.

Segundo. Mantener la actividad económica regional

No deseo abrir demasiado el espectro de las reflexiones que pondré sobre la mesa de discusión, para no sucumbir en el empeño de querer abarcarlo todo. Por ello, y volviendo a la teoría, someto a consideración que el mantenimiento de la actividad económica de un área o región, puede intentarse desde dos grandes opciones, que actúen sobre el tejido industrial y de servicios:

1) bien potenciando al máximo el crecimiento endógeno, analizando y utilizando todos los recursos disponibles (de naturaleza, minerales, profesionales, formativos, económicos, etc.)

2) o introduciendo elementos especialmente elegidos, que se incorporen al tejido ya generado, y creen nuevas interacciones con él.

Ambas propuestas no son incompatibles, pero en el desarrollo regional se ha de decidir mayoritariamente por una u otra.

Podemos asimilar estas propuestas con lo que se aplica en fruticultura o jardinería. Si queremos un efecto rápido y vistoso, podemos intentar trasplantar árboles ya bien formados. El riesgo es alto, y la posibilidad de éxito, escasa. Hay que extremar los cuidados profesionales, escoger vegetales con excelente cepellón y que sean, por sí mismos, resistentes. En terminología empresarial, una gran empresa que sea atraída para reimplantarse en otra zona diferente a la que creció, habrá impuesto altas exigencias para el traslado, y la difusión de sus deseados efectos activadores en la nueva será siempre problemática. Su posición dominante la hará exigente y la región dedicará a su mantenimiento recursos (económicos y laborales) de los que privará a otros agentes económicos.

También se puede optar por injertar en un árbol nodriza existente, con buen vigor y ya bien arraigado, una rama de aquella estructura que nos parezca más interesante, por sus frutos o por su calidad. Esta opción tiene, en fruticultura como en la economía empresarial, muchas más probabilidades de éxito y, además, puede intentarse con muchos vegetales; esto es, con muchas empresas del tejido propio anterior. Hablo de acuerdos de cooperación, join venture, sociedades mixtas, etc.

Tercero. Captación de sedes de multinacionales, con o sin Brexit.

Hay una situación novedosa que algunos creen ofrece opciones de captar sedes empresariales importantes. Como se ha ya difundido, la posibilidad de que el Brexit (salida de Gran Bretaña de la Unión Europea) se haga efectivo, y en paralelo a las negociaciones de salida, ha abierto una carrera diabólica entre las grandes ciudades europeas, tratando de convencer a los grandes grupos empresariales implantados en Gran Bretaña y que sostienen una parte sustancial de su mercado en la Unión Europea, para que muevan sus sedes para quedarse en ella.

Casi todas las capitales europeas están concentradas en negociar ese apetitoso botín, siendo París la mejor situada para obtener el mayor beneficio de los desplazamientos que tengan lugar. En España, Barcelona es candidata para la implantación de la Agencia del Medicamento, que cuenta con 900 empleados y un presupuesto de más de 300 millones de euros. Madrid ha anunciado recientemente la creación de un Think Madrid para atraer empresas británicas. Decenas de ciudades europeas se plantean los mismos objetivos.

En este asunto, como en cualquier pretensión de activar un desplazamiento de un grupo empresarial o convencer a un gran inversor de las ventajas de un área -negociaciones en las que los agentes asturianos tienen amplia experiencia, más bien de fracasos que de éxitos-, no hay que obsesionarse en presentar los méritos propios, sino situarse en la posición de quienes deben tomar la decisión por parte de aquellos a los que se pretende atraer. Se deben vencer dos resistencias: la propia del país en el que el complejo está implantado, y que estará atento a revisar su oferta -disminución de impuestos, fundamentalmente- y la oposición natural a cambiar, por los riesgos que comporta y la aversión de los ejecutivos y personal empleado a cambiar su residencia. A ello debe añadirse, la presión y desórdenes sociales que reflejará la inquietud de los trabajadores que teman ser despedidos y de las empresas que formen el cluster en el área de prestaciones de servicios, equipos y material, relacionadas con la principal.

No tengo dudas de que conseguir captar un grupo empresarial británico que haya decidido reimplantarse en la Unión Europea restringida, tendrá relación con el apoyo a las nuevas tecnologías y sería una buena noticia para la ciudad y la región que lo acoja. Por el contrario, me parece que el Brexit puede significar una pérdida significativa de ingresos a algunas regiones españolas que hayan contado con el turismo inglés o con las exportaciones al Reino Unido.

Por lo demás, la oportunidad de captar algún grupo de empresarial británico movilizado hacia territorios de la Unión, equivale a adentrarse en una segunda vuelta de un proceso en el que existe un candidato ya elegido, próspero, conveniente, que no ha perdido ninguna de las cualidades propias, sino al que se han modificado algunas condiciones externas. Salvo que la sede venga obligada por disposiciones de la Unión y, en todo caso, en dura competencia, pocas opciones veo para las ciudades españolas y, lamentablemente, ninguna para Asturias.

No está de más poner de manifiesto que el mayor hándicap que tiene España y, por ello, sus ciudades, para atraer multinacionales, es la escasa internacionalización de sus cuadros. Las pocas grandes empresas españolas disponen de muy pocos directivos extranjeros. Coincidimos en esta rémora con Francia, cuyas multinacionales raramente emplean extranjeros en puestos clave. Por el contrario, en los países anglosajones la discriminación no es tan aparente, y en los Estados Unidos, especialmente, los staff tienen un carácter manifiestamente plurinacional.

Cuarto. Rivalidades intrarregionales

El afán, consciente o inconsciente, del magma colectivo asturiano para constituirse permanente en un campo de pruebas y en la repetición de los esquemas suprarregionales, que han hecho más daño que bien a la economía española, mantiene una pugna estéril, incluso negativa, entre Oviedo y Gijón; Avilés, Mieres o Langreo permanecen en lo opaco de esta rivalidad intrarregional, que se asemeja a la permanente tensión entre Barcelona y Madrid.

Nada bueno me parece que provenga de alimentar esa bipolaridad, que ha producido demasiadas repeticiones de los mismos modelos culturales, de desarrollo industrial, etc., formando barreras ficticias entre ciudades que están distantes menos de 30 km. No necesitaba Asturias ni dos Escuelas Técnicas Superiores (con el mismo objetivo formativo, ya que Minas e Industriales compiten por la misma oferta de empleo), ni duplicar centros de promoción industrial, de investigación, de cultura y formación a todos los niveles (pero particularmente en aquellos que exigirían disponer de un personal docente muy cualificado), ni distanciarse cultural ni en ofertas de creación y de ocio, como si hubiera algo positivo que obtener para la región de potenciar municipios de pequeño tamaño como si se tratara de ciudades estado -¡estamos hablando de una región que tiene 1 millón de habitantes, y que concentra en el núcleo central, en un radio de quince a veinte kilómetros, casi las dos terceras partes de esa población.

Asturias debe ceder su voluntad de forzar localismos desde los Ayuntamientos, en particular en los núcleos urbanos relativamente más importantes, y ceder el poder de coordinación e impulso al gobierno regional. La sociedad civil, en ese concreto aspecto, como en otros, precisa de unir todas sus fuerzas en el objetivo común de gestionar la actividad, la promoción científica, la formación universitaria, y, por ende, las perspectivas de creación de empleo.

Quinto La orientación al mercado mundial como riesgo

Hemos pasado por un período de máximo énfasis hacia la globalización de los mercados, y la orientación hacia la exportación ha salvado y está salvando, sin duda, las cifras de resultados de algunas empresas que pudieron encontrar un mercado alternativo a la pérdida de los mercados interiores, o desarrollaron un producto de calidad internacional o encontraron, a tiempo, un mercado local exterior aceptable. Tampoco debemos confundir los términos. Exportar no es sinónimo de ofrecer calidad, ya que, normalmente, dentro de unos márgenes, el factor determinante para la competitividad es el precio.

Sin embargo, el mayor peligro de las regiones que orientan obsesivamente sus sistemas económicos al mercado mundial reside en que se pierdan las referencias hacia las necesidades de la propia ciudadanía. De ser así, con un enfoque con sesgo exportador, la situación puede convertirse en muy grave, dando lugar al deterioro de las prestaciones, calidad y servicios locales y a que las empresas, alcanzando facturaciones en la exportación interesantes, vayan derivando, allí donde sea posible, la producción hacia los países de destino.

En concreto, en las empresas de servicios, el aumento de facturación en el extranjero, y las cifras de incremento del empleo global, atrae pocos beneficios reales a las regiones en donde se asientan sus sedes centrales: los empleados que prestan los servicios deberán ser locales en su inmensa mayoría y el personal desplazado se restringe a técnicos y profesionales con alta cualificación, siendo la repatriación de beneficios, si los hay, raramente posible, obligando a su reinversión en el país de la filial.

Tanto a escala general como, en especial, a nivel regional, el desarrollo debe ser visto una opción colectiva, asumida por todos, que no se puede confiar a la actuación descoordinada de los agentes socioeconómicos y no tiene mucho que ver con las directrices de las empresas con más peso en la región que, por una especie de efecto mágico, consiguieran encontrar un camino idóneo para la mayoría que coincidiera con sus intereses.

Nuevamente en este apartado quiero referirme al impulso de la sociedad civil, cuya falta de organización y debate es patente en Asturias (no se ha plasmado, en todo caso, en un objetivo regional) y la necesidad de que las actuaciones, también las propuestas que sean negociadas con la Administración Central y con otras Administraciones Regionales, se realicen a nivel exclusivo de la Administración autonómica, con el apoyo, eso sí, de los municipios o comarcas supramunicipales. Especialmente, de Gijón y Oviedo.

Sexto. Los individuos no somos globales

La cuestión clave, desde la perspectiva sociológica, es decidir, ¿dónde deseamos situar en el desarrollo regional al ser humano? ¿Qué esperamos de las empresas, de los promotores, de los inversores y de las actividades ya implantadas o desarrolladas, y qué buscamos de las futuras, en relación con esa premisa?

Porque, por muy global que sea el mundo, los individuos no somos globales. Nuestra vida, aunque la normativa de los comportamientos se haya ido uniformizando, al menos en cuanto a las aspiraciones de bienestar, sigue siendo muy local. Pasamos toda nuestra vida en el mismo lugar,  y en ese lugar en el que ahora vivimos, deseamos estudiar, trabajar, desarrollarnos, interactuar, y, por supuesto, disfrutar de un entorno agradable. La calidad de vida que deseamos para nosotros y nuestros hijos no mejora porque sepamos que otros ciudadanos de países más o menos alejados viven estupendamente. Al contrario, ese conocimiento, y, en su caso, no poder alcanzar esos niveles, se traduce en frustración, en exigencias de equiparación, en tensiones.

Con esa orientación, la economía regional debe poner la atención en la organización de la calidad de vida en áreas reducidas, tomando como medida esencial de su éxito, la valoración del paisanaje. En un mundo global, la orientación de la economía no puede perder el énfasis local, que, incluso, debiera ser lo más importante. Los agentes deben comprender la complejidad de los modos de comportamiento globales (técnicos y económicos), activando y consolidando sus puntos fuertes, pero mirando su aplicación y efectos hacia lo regional.

Analizado de este modo, la base sustancial de una economía regional no debiera ser alcanzar la excelencia como competidor en la economía global (por ejemplo, con un tejido industrial basado esencialmente en mercancías destinadas a la exporación). La satisfacción a la generalidad de su ciudadanía y la estabilidad de sus estructuras descansan en otro baremo.

El objetivo de la economía regional debe ser alcanzar el abastecimiento y prestaciones óptimas de su población, y posibilitar el sostenimiento de su nivel de vida y subsistencia de forma autónoma.

Séptimo. La economía regional es subsidiaria de la economía nacional

Una economía regional debe interpretarse, en mi opinión, como un complemento, una derivada segunda de la economía global, y no ha de tratar de reproducirla. La orientación simplista a la economía global, se traduce en dependencia de la deriva de esa economía que no se controla, y aumenta el peligro de que cualquier inestabilidad de los mercados exteriores, por efecto multiplicador o tsunami económico, se traduzca en un desastre local. Por el contrario, una economía regional que se oriente económicamente, de manera sólida y en alto porcentaje, hacia la producción independiente y la autonomía de las prestaciones, podrá aprovechar las ventajas de la mayor desvinculación del exterior de su tejido de producción y servicios, que se encontrará orientado hacia las necesidades de la población local.

En el fondo, la idea no hace sino responder a la reflexión de que la solidez de lo grande se compone de la solidez de lo pequeño, y, apelando a la estrucutura fractal, también este caso, la economía global puede servir de ejemplo consciente para la construcción de muchas economías regionales, repitiendo a escala reducida el mismo modelo.

Octavo. Orientación de la economía regional

La orientación regional de la economía ofrece las siguientes características ventajosas:

1)      La producción se focaliza hacia el consumidor final, al que se conoce, y esa proximidad,  hace los procesos más trasparentes para el cliente y es garantía del cumplimiento de la legalidad, de la satisfacción de los deberes éticos y, por supuesto, de la legislación ambiental.

2)      Para los empleados y clientes, la proximidad recíproca entre los lugares de habitación, trabajo y formación o disfrute (centros educativos, culturales, de diversión, etc.) aumenta la sensación de felicidad, disminuye los tiempos de transporte y de ausencia de la vivienda familiar, reduce las emisiones contaminantes, incrementa el tiempo de ocio, etc.

3)      En la cuestión meramente técnica, la focalización hacia la clientela regional, disminuye la dependencia de lo local respecto a los avances de los desarrollos supraregionales y global, por lo que se rebaja el efecto nocivo de la competencia global, construyendo barreras naturales (es lo que en lo que en lenguaje coloquial se suele interpretar con frases como „mi proveedor conoce mis gustos, y me atiende mejor“)

4)      Cuando se prefiere y activa el empleo de los recursos locales, su utilización intensiva arrastra capacidades derivadas, aumentando la carga de las empresas locales, y, por ello, se vincula la formación y capacitación con las estructuras productivas, aumentando la capacidad de generación de empleo local. Se aprovechan, en suma, mejor las potencialidades de los recursos humanos y se aumenta su satisfacción.

No quisiera que estas consideraciones se vieran como crítica a lo que se está haciendo en Asturias. Al contrario. Mi pretensión es, si así se estima conveniente, ayudar a repensar las formas de activar la vinculación de la economía con los recursos regionales y el consumo. Al fin y al cabo, esta idea no puede ser más simple.

Noveno. Ideal de la economía regional

A este nivel genérico, lo expuesto conduciría a definir el ideal de una economía regional:

Será aquella que pueda proporcionar esta combinación:

  • El abastecimiento y satisfacción de las necesidades básicas de su población con sus propias capacidades y recursos. Estas necesidades vitales fundamentales suponen disponer de producción de alimentos variados, vivienda digna (concepto difuso, aunque admitido por la generalidad sin discusión), centros para impartir la formación adecuada, oferta de actividad cultural, servicios de sanidad satisfactorios, transporte interior y red de comunicaciones (tic) proporcionadas todas ellas por medios propios.
  • La oferta de mercancías, servicios o capacidades especiales al mercado global, que compensen la necesidad de efectivo para la compra de mercancías y prestaciones ajenas.

No trato de defender una autarquía inconsciente, sino saber actuar de manera inteligente. La posición, tamaño e intereses de las regiones no se pueden identificar con las de un país. Que un país como Estados Unidos cierre fronteras a la globalización es una amenaza global. Que una región del tamaño de la asturiana decida concentrarse en el apoyo a lo local, es obligación de supervivencia.

La combinación de ambos elementos debe facilitar una existencia regional autárquica en lo fundamental para la existencia y bienestar de sus habitantes, combinado con un aprovisionamiento complementario de bienes especiales, innecesarios o de lujo.  Hay que apelar a la solidaridad regional como concepto de mantenimiento del bienestar social. Esto es, hay que dar voz predominante a la sociedad civil.

Por supuesto, el analizar de este modo la cuestión no es exclusivo. La problemática es común absolutamente a todas las regiones del mundo, con independencia de si se trate de un país en desarrollo o de los que se consideran ya desarrollados y a la cabeza tecnológica. Los asesores de Trump no son imbéciles cuando apuestan por el impulso a la producción y consumo propios, a apoyar el sector de defensa o a despreciar las consecuencias del cambio climático. Son insolidarios, pragmáticos, fieles al principio de „sálvese quién pueda“

Décimo. Algunas ventajas del pasado

En España, la división territorial plantea problemas de dimensión insuficiente. En mi opinión, hay que revisar el mapa autonómico, simplificándolo. Tengo hechas propuestas en este sentido y desde hace tiempo. La unión natural de la región asturiana es con el arco cantábrico (Galicia, Cantabria, País Vasco) y, si las comunicaciones fueran mejores, con León (incorporando, en especial, la comarca del Bierzo). Cuando la ausencia de comunicaciones, o su deficiencia, obligaba a extremar la capacidad de producción propia, algunas regiones se concentraron en extraer la máxima producción de sus recursos naturales.

La posición de Asturias, inducida por su histórico aislamiento, supuso la orientación hacia el mayor aprovechamiento del terreno -vegas regadas por las corrientes naturales en donde se cultivaban todo tipo de hortalizas, cereales ylegumbres; terrenos que se procuraban dedicar a pastos para el ganado y se cuidadaban con esmero y, en fin, la explotación razonable de bosques y arbolado, con interés en la producción de frutos comestibles-. Se formaron cabañas pecuarias adaptadas a la producción de esos campos, la naturaleza se protegía porque era parte sustancial del sustento. Las familias vivían razonablemente felices en la optimización de su aislamiento.

Ni siquiera el descubrimiento de los yacimientos de carbón o de hierro, aunque abundantes, provocó demasiado convulsión sobre la estructura, al menos hasta mediados del siglo XX. Fue la creación de Ensidesa, la unificación de las explotaciones deficitarias en Hunosa, y la concentración de inversiones públicas fabriles en Asturias y la formación de una industria exclusivamente orientada al servicio de los mastodontes públicos, la que generó un grave desequilibrio regional, convirtiendo a la región en un monstruo de gran cabeza sin cuerpo suficiente que lo sostuviera.

Aunque la situación ha merecido diversos análisis -a ello dediqué mis esfuerzos profesionales cuando retorné de Alemania, y expuse mis propuestas en 1988 en mi tesis doctoral, que completé con varios trabajos posteriores- existiendo informes de gran calidad, mi opinión es que se ha puesto perfectamente el dedo en la llaga pero no se han activado las soluciones correctoras suficientes. Existen sí, medidas muy cualificadas, pero de escasa entidad para producir efectos relevantes, aunque nadie puede cuestionar su mérito.

Cuando sucedió, de manera brutal, el hecho terrible que varios de los sectores básicos en los que se había apoyado la economía del país -siderurgia, hullero, agropecuario, lácteo, naval, defensa, etc.- fueron reducidos a su quintaesencia, por acuerdos de reducción de cuotas en la Unión Europea, la eliminación de subvenciones, la competencia intraeuropea o las rebajas arancelarias, Asturias se quedó, como suele decirse vulgarmente, con la mano en la brocha y sin escalera.  Faltó, y no hay que culpar a nadie, porque era imposible conseguirlo, ni contando con todo el tiempo del mundo, la sustitución de las producciones fallidas por las de otros sectores equivalentes. No era posible reconstruir una economía regional que se había orientado hacia el abastecimiento nacional, y lo había hecho desde una posición de autoarquía, para conseguir hacerla competitiva y rentable, y con la misma capacidad de empleo, introduciendo nuevas empresas que sustituyeran a las eliminadas, o exprimiende la creatividad y el emprendimiento regional hasta agotar su jugo.

Undécimo. Capacidad para recuperación autónoma

He defendido, y sigo defendiendo, la posición pragmática de que la región asturiana carecía y carece de capacidad para su recuperación autónoma a los niveles que tenía. Y no es cuestión de tamaño, solamente. Otras regiones con parecida densidad de población han podido construir una estructura económica y de producción mucho más enraizada, más acorde y desagregada, de conformidad con los recursos, disponibilidades y capacidades propias. Pero no tenían iguales servidumbres de partida.

En mi opinión, como también expuse en reiterados documentos a los que di publicidad, la incorporación de alguna filial o sucursal de multinacional, con la idea utópica de que serviría para reactivar la economía, no sirvió más que como adorno. Lo que la región necesitaba, y necesita, para mantener el nivel de empleo y de actividad de consumo que se creó entre 1950 y la crisis de la siderurgia y del carbón, es un entronque sustitutivo con las líneas estratégicas de desarrollo imprescindibles para el conjunto del país y activar al máximo sus capacidades propias, sin despreciar ninguna.

Hay aquí un dilema que en la región asturiana no está, en opinión de mi exclusiva responsabilidad, resuelto. Tiene la limitación,en primer lugar, de su insuficiente masa crítica, de carecer de un tamaño mínimo, pero, también está falta de encaje, en distintos escalones, con la estructura global del país y, en ulterior grado, dentro de la Unión Europea. No dispone de las relaciones de interactividad suficientes con los centros de producción y formación de los restantes países europeos.

La contención del deterioro de la capacidad de empleo en un marco de competencia global, no está ligado, como ya dije, al mantenimiento de las cifras económicas, ni siquiera el pib. Carece de todo sentido que las regiones se planteen de forma autónoma el reto de sostenimiento de la riqueza productiva y, simultáneamente, de su capacidad de empleo. La continua racionalización de los procesos productivos se traduce en la imparable pérdida de competitividad de muchos emprendimientos anteriores, que no por ello han de ser tildados de ineficaces, ni achacable la pérdida de productividad a empleadores o empleados.

Menos aún sirve trasladar a la economía, la ingenua idea con la que se pretende animar a un enfermo grave, “animo, tú puedes, que de esto se sale”. La capacidad y voluntad individual es, no solo insuficiente, sino, en general, innecesaria; incluso se puede convertir en un estorbo.

En la gravedad de la situación de la región asturiana, el potencial de generación endógena incontrolado es mínimo para cumplir con el objetivo de saneamiento. No necesitamos más bares, mercerías, peluquerías, ni tiendas de la esquina. La adaptación de las estructuras tecnológica y terciaria de las regiones a las nuevas condiciones -que son variables de continuo, y que están afectando y afectarán sustancialmente a la cantidad y calidad de las aportaciones de los seres humanos para la generación de actividad y riqueza, no puede confiarse al azar, ni a la complementariedad de las actuaciones individuales.

Aquí no sirven ni Smith, ni Samuelson, ni Keynes ni Hayek. En realidad, ya no sirve la economía. Hay que dejar el paso de la iniciativa a la técnica -no solo a las técnicas más avanzadas, también a las básicas, perfeccionándolas- y volver, simultáneamente, la vista a la sociología, a la conciencia social, a la reestructuración territorial, considerando las comarcas periféricas de la almendra central (Oviedo-Gijón-Avilés-Mieres-Langreo) como entidades a las que dotar de capacidad de sostenimiento autónomo suficiente; no solo en servicios, también en producción.

La falta de conocimiento y la escasez de ideas eficaces para impulsar el desarrollo, han llevado a algunas opciones políticas a colocar el énfasis sobre el aumento de los impuestos sobre los beneficios de las sociedades o aumentar la presión fiscal sobre las rentas de capital o trabajo. Lo que hay que conseguir es que los beneficios empresariales y el consumo y los ahorros de particulares se reinviertan en crear más actividades productivas.

Duodécimo. Coordinación a nivel de Estado

Por fuertes e ilusionados que sean los impulsos regionales, no se puede ignorar que el sostenimiento de la sociedad del bienestar y, en particular, el nivel de las prestaciones sociales alcanzadas, depende sustancialmente de la economía del país. En la Unión Europea, también está vinculada a la solidaridad entre Estados y a las medidas de apoyo conjuntas.

Los poderes regionales tienen poca relevancia en este aspecto y carece de sentido sobretensar la cuerda de las responsabilidades de los gobiernos regionales o de las capacidades propias. Las medidas que se adopten solo pueden considerarse coadyuvantes, subsidiarias. La posición en el conjunto del Estado debe ser coordinada y apoyada desde la visión de conjunto. La repetición obsesiva de los mismos esquemas en las regiones de un país -en educación, en investigación, en promoción de las mismas actividades y sectores, etc.- es, sencillamente, un intolerable despilfarro de recursos y conduce, sin duda, a una posición conjunta inferior a la que se obtendría de haber actuado coordinadamente.

Décimo tercero. Aumento de resistencias en la Economía de la Inteligencia

La objetividad de esta reflexión no impide apoyar que el cambio o modificación de la orientación económica de la región asturiana, como de cualquier otra que se plantea seriamente aumentar su capacidad de resistencia en la Economía de la Inteligencia, pasa por ahondar en estos factores de estabilidad:

1)      Revisar los flujos de producción y consumo en la estructura regional. Hay que volver a las tablas de Leontieff, aunque de una manera totalmente pragmática. No nos compliquemos la cabeza. Se trata de analizar de dónde vienen los insumos y quién adquiere y cómo se emplean los productos y servicios fabricados en la región. El objetivo del análisis es plantearse, y garantizar, hasta donde sea posible, que la mayor parte de los flujos económicos se encuadren en el marco de la economía regional. De forma simple: que la parte del león del dinero con que pagamos al panadero, al lechero, a la agencia de viajes, al comercio en el que adquirimos la lavadora, el televisor, el ipad o ese aparato que nos mola de última generación, se quede en la región y se consiga así, con él, un factor multiplicador.

 

¿Se está haciendo así? ¿Damos prioridad a lo producido por la empresa, el comercio o el equipo profesional cercano, o no nos importa? ¿Sabemos apreciar, de verdad, el origen, la calidad de los productos, o solo nos guiamos por la prisa, la ignorancia o un precio aparentemente ventajoso?

 

Deberíamos pensar en que el dinero no fluye de forma inocente, y deja huella. Más en la  sociología, en la demografía y en el bienestar general, que en la economía Hace décadas, cuando se adquiría, por ejemplo, el pan al panadero de nuestro pueblo, que lo elaboraba con harina del maiz que compraba a otro paisano del mismo lugar o del de al lado, que había molido gracias al accionamiento del agua sobre la rueda de su industria familiar, las cosas discurrían de forma muy transparente.

 

Con ese dinero -si es que no había trocado directamente el pan, digamos, por verduras producidas en el huerto del receptor- compraba la carne o las verduras que se criaban o cultivaban en la comarca, y así siguiendo, activando toda una cadena previsible de compensaciones próximas. Esos intercambios se basaban en producciones reales, creando riqueza que circulaba.

 

No era lo mismo que el brillante ejemplo propuesto por Frederic Bastiat,  en el siglo XIX, en las primeras lecciones de economía para dummies que se conocen, en el que ilustraba sobre las consecuencias funestas de que el hijo del cristalero, pretendiendo aumentar el negocio de su padre, se dedicara con ahínco a romper los cristales de los vecinos, pues todos se arruinaban, también el cristalero.

 

No es lo mismo, pero se parece mucho en esencia. En este momento de globalización desigual, en el que los individuos tratan de satisfacer sus necesidades básicas o ficticias, en una sociedad líquida, movida por la publicidad, el egoismo y la estupidez, el comprar obsesivamente los productos más vistosos, presentados como apetecibles por otros interes, sin importar dónde están fabricados, ni su calidad, sustituyendo continuamente a productos que no han sido amortizados ni alcanzaron su obsolescencia, conduce, con otras palabras pero el mismo efecto, a la situación provocada por el hijo del cristalero. Todos pierden.

 

Podemos medirlo en indices, auque en Asturias, una región tan pequeña, para detectar las consecuencias de lo que está sucudiendo, basta salir a la calle con la mente abierta, darse un paseo por la región sin utilizar las vías rápidas.

 

Décimo Cuarto. Flujos monetarios en la economía regional

Siguiendo con la exposición de sugerencias, y conservando la numeración, aunque la haya titulado de forma independiente, indico uno de los elementos que considero centrales para la activación de una base de resistencia regional, en la intención de que sea interpretado como un mensaje para Asturias.

 

2)      Tiene inmenso atractivo, analizar de forma suficiente cómo fluyen los dineros en la economía regional, y quiénes son los beneficiados, en última instancia, de las corrientes económicas de consumo.

 

Porque en una economía global, aunque lo sea parcialmente, habrá regiones fuertes y regiones débiles; es decir, las que resulten ganadoras o perdedoras. Para las primeras, el círculo de insumos y consumos es virtuoso; para las segundas, el círculo es diabólico. Para estas últimas, se va perdiendo sustancia, poder adquisitivo, actividad creadora, sucumbida ante la fiebre consumista. No quisiera tener que escribirlo, pero tengo la desagrable sensación de que Asturias está en el camino de pertenecer al núcleo enquistado de regiones perdedoras.

Estos son los síntomas:

1)      se forma personal, incluso con alta cualificación, pero no hay trabajo para la mayoría en la región, y, sobre todo, los mejores, se ven obligados a emigrar a regiones o países en donde cubren sus expectativas y son remunerados de acuerdo con sus conocimientos; quedarse supondría alimentar los riesgos de depresión e insatisfacción, contentarse con míseros salarios que…obviamente, disminuyen los poderes adquisitivos.

En una región perdedora,

2)      los emprendimientos que se generan son de escaso tamaño, tienen una tasa de mortalidad es elevada, por falta de clientela que las sostenga, financiación o capacidad gerencial. Faltas de perspectiva, esas iniciativas, son típicamente, formas de autoempleo o empleo familiar y actúan en sectores de servicios muy básicos, dirigidos a una clientela muy reducida (bares, pequeños restaurantes, peluquerías, tiendas de la esquina, mercerías, etc.); son negocios de subsistencia, si capacidad ni voluntad de crecer, por su propia característica; si están ubicados en una zona de éxito, y si la suerte les acompaña, rápidamente son absorbidos por cadenas de distribución y abastecimiento pluriregionales o multinacionales.

No deberíamos observar con tranquilidad la sustitución de los modelos empresariales para: a) abastecimiento de productos de primera necesidad por otro esquema en el que los centros de decisión nos son ajenos: a nivel de proximidad, tiendas regentadas por ciudadanos chinos copiadas todas de un patrón bien estudiado y financiadas de manera misteriosa (también se pueden encontrar algunos ejemplos, por zonas, de comercios alimentarios regidos por nativos marroquíes con productos de su país, y segundas calidades nacionales); b) a nivel de gran superficie, en macrocomercios en que se puede comprar de todo, muy poco realmente producido en la región y con empleados de bajos salarios. En consecuencia, se produce una descapitalización acelerada en potencial humano y económico, convirtiéndose la región en drogodependiente de la producción de otras regiones o países, y el único dinero que fluye hacia dentro es el de salarios típicamente reducidos.

Décimo quinto. Futuro crítico cuando se pierdan subsidios y pensiones

No nos engañemos. En Asturias, la persistencia de rentas, procedentes de pensiones y, en menor medida relativa, pero aún significativa, de subvenciones y de una actividad residual de restos de empresas públicas, privatizadas, o aquellas empresas que han reorientado su polo hacia la exportación, alimenta aún flujos económicos dedicados al consumo, que permanece intenso. Pero esa situación idílica se romperá en la medida en que la evolución natural de la pirámide vegetativa modifique los ingresos regionales y la exportación no sea factible o se dificulte por nuevos competidores. Porque esos flujos de consumo no están sirviendo para generar empresas de futuro, sino que, en los casos en que los captadores de ingresos no reinvierten en Asturias (solo se dispone en la región del efecto de los salarios, cada vez más disminuido), conforman escapes monetarios que favorecen otras áreas.

La preocupación aquí expuesta ha dado lugar a propuestas, convertidas en alguna ocasión en experiencias dignas de análisis, aunque se encuentran en fase de desarrollo, en las que se pone en valor estos intercambios en „dinero regional“, distinguiéndolos así de la moneda oficialmente vigente. La contabilidad de estos flujos económicos es clave para entrender la urdimbre regional y su interdependecia de otras áreas y regiones.

Las regiones con mayor capacidad de resistencia a la crisis continua de la revolución de la inteligencia son aquellas en las que los reflujos de capital son empleados en alta proporción para adquirir productos fabricados por otras empresas regionales, conformando una red de insumos y pagos o contraprestaciones que, analizada como entramado, permite detectar si se pueden aumentar las conexiones entre empresas para hacer más densa la red de producción y consumos. Y, para no tener que complicar la contabilidad, puesta la región de acuerdo, las empresas funcionan con una moneda regional, amparada por la Administración y el compromiso efectivo de los intervinientes en el esquema transaccional. Serían los nuevos „belarminos“, a los que cabría desear mejor final. Equivale a pintar la esquina de los billetes de curso legal, o marcarlos como hacíamos de niños con la ingenia frase: „vuelve“.

Asturias tiene un bajo índice de resistencia, medido en „dinero regional“. Las entradas de dinero a la región se producen, en una medida nada despreciable por pensiones derivadas de la inactividad laboral.

El número de cotizantes a la Seguridad Social (parece ser, según algunas cifras publicadas, del orden de 390.000) está muy próximo al de pensionistas (unos 310.000). Con una pensión media de 1.250 euros mensuales, por esta vía se insuflan a la región (aceptando que todos ellos vivan y consuman aquí) 4.650 millones de euros/año, que se dedican, fundamentalmente, en mera suposición admisible, a consumos de necesidades básicas, muchas veces, al sostenimiento familiar, al ser la única renta que entra en la familia.  Esta cantidad sería superior a la facturación del sector industrial, que según el IDEPA, alcanzaba en la región poco más de 3.500 Mill. de euros anuales.

Sería interesante conocer la distribución de las cantidades aportadas por las empresas a la SS, para deducir las magnitud de los salarios: en las empresas de servicios, como se sabe, cercano al salario mínimo.

Las empresas industriales de la región, en su mayoría pymes  -y de las de mayor tamaño relativo, solo un centenar escaso tendrían más de 50 trabajadores, lejos de los 250 mínimo, que las caracterizaría como „gran empresa“- adquieren preferentemente sus materias primas en el exterior y la reversión monetaria que, por su vía, se reintroduce aquí es la derivada de los salarios y derivada hacia la atención de necesidades básicas, no contribuye a la cadena productiva industrial.

Décimo sexto. Orientación hacia tecnologías de pequeña escala y a la producción de software

3)      En el marco específico de la revolución de la inteligencia, quiero llamar la atrención acerca del interés en dedicar esfuerzos a la implantación de empresas e iniciativas orientadas hacia las llamadas tecnologías de pequeña escala, es decir, tecnologías medias o „más adecuadas“ a las necesidades del tejido empresarial existente.

 

Nacidas para ser empleadas en países en vías de desarrollo, han encontrado, como los microcréditos, uso eficiente en los países desarrollados. Estas tecnologías se llaman, en alemán, „angepasste Technologien (AT)“ y, en inglés, „appropriate technology“. Existen movimientos sólidos a favor, desde hace décadas, con asociaciones que promueven la práctica tecnológica enfocada a procesos y tecnologías de las denominadas „socialmente atractivas“ (o de sensibilidad enfocada hacia las necesidades concretas del ser humano) y que, por supuesto, sean responsables con el medio ambiente. En Alemania, por ejemplo, la AT-Verband fue fundada como una Organización sin beneficios en 1988 y cuenta actualmente con 30 miembros que son consultores independientes, investigadores, institutos, expertos y compañías asesoras. Su objetivo central es concienciar a los usuarios y capacitarlos para desarrollar y aplicar soluciones técnicas en su propio interés.

 

4)      Debemos ser conscientes del poder y nivel de nuestros competidores, y buscar alianzas con ellos. Alemania tiene 415 institutos reconocidos oficialmente para educación de alto nivel: 106 universidades,  6 centros para formación de docentes, 16 centros para masteres tecnológicos, 51 para grados relacionados con las artes, 207 universidades de ciencias aplicadas, y 29 centros de formacion de administración pública. Las Universidades y centros educativos alemanes proporcionan 13.500 programas de grado a más de 2 millones de estudiantes, de los que aproximadamente 250.000 son extranjeros. Las investigaciones de alto nivel mundial se realizan en cientos de institutuciones científicas, de las que los más relevantes son el Fraunhofer-Gesellschaft, la Helmholtz Association, la Leibniz Association, y la Max-Planck-Gesellschaft. Estos centros actúan con independencia de las Universidades, con las que mantienen acuerdos de colaboración.

Décimo séptimo. Realidad de la investigación tecnológica en Asturias

He consultado la web del Ministerio de Economía y Competitividad, en el apartado dedicada a la Dirección General de Transferencia de Tecnología y Desarrollo empresarial. El Plan Estatal de investigación científica, técnica y de innovación, que cubrió el período 2013 -2016, registra 63 Centros tecnológicos (la enumeración llega a 127, con múltiples saltos) y solo 10 Centros de apoyo (la enumeración, igualmente con huecos, alcanza a la cifra de 16). Asturias tiene  en esa lista dos centros, el Centro tecnológico de la Fundación ITMA, antes Instituto Tecnológico de Materiales, hoy apodado Materials Technology (http://www.itma.es) y la Fundación de CTIC, Centro tecnológico para el desarrollo de en Asturias de tecnologías de información y comunicación (http://www.fundacionctic.org).

 

A estos Centros se suman, según la información de la web del propio Principado de Asturias, la Ficyt, (la muy resistente Fundación para el Fomento de la Investigación Científica, ver su última memoria, http://www.ficyt.es/memoria2015), el Repositorio Institucional de Asturias (RIA) enmarcado en la Open Acces Initiative (http://ria.asturias.es/RIA), el Centro de Investigación en Nanomateriales y Tecnología (CINN, creado junto al CSIC), el “viejo” y querido INCAR, Instituto Nacional del Carbón

(http://www.incar.csic.es/), con tres departamentos de investigación, dedicados a química de materiales, al medio ambiente y al carbón, dispone de una web no actualizada, y en su directorio figuran 130 empleados), la Fundación Barredo, el SERIDA, para Investigación y Desarrollo agroalimentario, http://www.serida.org/index.php), el IPLA, para Investigación de productos lácteos, también del CSIC (http://www.ipla.csic.es/)

 

El esfuerzo es evidente. La escasez de medios, también. El primero de los citados (ITMA) se dedica a la investigación de materiales y cuenta, según la última Memoria, con 112 empleados, de los que 55 son titulados superiores. Tiene convocadas 4 becas de 700 euros/mes para titulados superiores (una miseria). El CTIC fue fundado en 2015 y tiene publicada la convocatoria para contratar por un año, prorrogable, a un titulado sin experiencia, que, después de un período de formación, contaría con un salario de 13.200 euros anuales (no parece mucho).

 

No faltan, al contrario, en mi opinión, sobran, iniciativas de apoyo tecnológico en Asturias. Existe un núcleo de creatividad que promueve multitud de proyectos, reuniones de trabajo, propuestas, pone en circulación capacidades y posibilidades de subvención que exceden, con mucho la posibilidad de asimilación de las empresas regionales, que están siempre en todos los foros, a la espera de conseguir algún beneficio, pero no aparecen, o son muy pocas, nuevas iniciativas. La región, que se mantiene como rehén de su historia anterior, dedica la mayor parte de los efectivos al sostenimiento y desarrollo de tecnologías y proyectos que sirven de apoyo a las empresas existentes, no a la diversificación del empleo regional. Siento tener que decirlo tan claro, porque sé que no va a gustar, pero una Fundación que es dirigida por una gran multinacional, servirá a los intereses de esa empresa, fundamentalmente.

Vuelvo, pues, a la idea que considero central en estas reflexiones: hay que aumentar el número de productores regionales, extremar el conocimiento de los productos que fabrican y ayudarles a generar una red interactiva de mercado, en la que utilicen al máximo las estructuras de producción y distribución. Las particularidades regionales deben, por supuesto, ser difundidas y asimiladas por la población asturiana y ser convertidas en una fortaleza regional, en un propósito compartido.

Esa estrategia regional debe ayudar a comprender y difundir la respuesta a preguntas como ésta: ¿de dónde procede, en verdad, la carne, la leche, las hortalizas, que compro en el mercado? ¿son de producción ecológica? ¿dónde se fabrican los muebles, los equipos de música, los aparatos de comunicación que utilizo? ¿qué tipo de energía utilizan? ¿cuánta gente emplea en mi región? ¿cómo cuidan y protegen el medio ambiente? ¿qué proveedores tienen las empresas que están ubicadas en Asturias?¿quiénes son sus propietarios y accionistas y qué vinculación tienen con Asturias?

Décimo octavo. La cooperación y la unión de efectivos, en especial, para la satisfacción de necesidades de primer orden

Un aspecto que no ha tenido mucho éxito en Asturias, por falta de formación de sus integrantes y apoyo y seguimiento institucional, en general, es la constitución y apoyo de cooperativas. La Ley, en realidad, no puede ser más permisiva: para la constitución de las llamadas de primer grado bastan solo tres socios y para las de segundo grado, dos cooperativas. En el caso de inscripción de la constitución:

Las cooperativas de primer grado deben estar integradas por al menos, tres socios y las de segundo grado por dos cooperativas, (Ley 27/1999, BOPA de julio de 1999). Mucho más restrictiva es la reglamentación, por ejemplo, en Alemania, donde la Ley de estructura de mercado exige, al menos 7 socios, de entre los cuales una entidad con personalidad jurídica, que asume la gestión conjunta. La ventaja del esquema es que los pequeños productores pueden concentrarse en la producción y confiar la comercialización a la empresa que forma parte de la cooperativa, con efectos de sinergia y compensación crecientes.

La promoción de actividades por parte de empresarios individuales debe contar con apoyo financiero específico. Los microcréditos son instrumentos interesantes y, en muchos casos, imprescindibles. La creencia común los vincula a países en desarrollo, pero los países desarrollados pueden aprovechar también sus efectos, incluso de particular a particular. Opino que, en el sector agropecuario, estos instrumentos son esenciales para animar a la movilización de productores, además de referirme, de paso, a que la reconversión agropecuaria (al abrigo de un mandato de la UE que no se negoció pensando en las consecuencias a medio plazo) ha significado un tremendo error para Asturias.

La recuperación de espacios abandonados agrarios y forestales, y de edificaciones abandonadas debe contar con un programa especial de ayudas. Puede ser, con las ayudas y estímulos adecuados, una forma de rehabilitar zonas y pueblos con riesgo de convertirse en fantasmas, rehabilitar casas que ya no se estaban utilizando como vivienda y, al mismo tiempo que se favorece el asentamiento de jóvenes en ellas, se crea empleo. La sociedad del conocimiento o de la inteligencia no precisa de espacios industriales, ni parques tecnológicos vacíos, y la conectividad se consigue por las comunicaciones inalámbricas, con cualquier lugar del mundo. Estén en Estados Unidos, en Francia, o en la India.

Décimo nono. La minería es un recurso más

En un escenario como éste, con público formado mayoritariamente por ingenieros de minas, no puedo menos que indicar algunas ideas sobre la necesidad de explotar los recursos minerales de Asturias, y, en general,  de España, venciendo incomprensibles resistencias de algunos colectivos, que, en ceremonias de confusión, creen anteponer la defensa del medio ambiente a la generación de actividad y medio empleo.

Ayer, 3 de mayo de 2017, en Zaragoza, mi colega de la ingenería de Minas, compañero del Consejo Superior, Pascual León Marco, pronunció una conferencia „La mineria como actividad basica para el desarrollo economico y tecnico de la Humanidad“, cuyo texto tuvo la amabilidad de enviarme. Recoge en él que, desde mediados del mes de Junio de 2006, la Comisión Europea identificó 14 materias primas minerales consideradas “fundamentales” para la industria,  porque el riesgo de escasez de abastecimiento y el impacto de la misma en la economía es mayor que si escasearan otras materias primas. Son el antimonio, berilio, cobalto, flúor, galio, germanio, grafito, indio, magnesio, niobio, platino, tierras raras, wolframio y tantalio. La Comisión preve que la demanda de algunas de esas materias primas podría más que triplicarse entre 2006 y 2030.

En cualquier escenario económico, no podemos escapar de la necesidad de utilizar minerales y rocas. La economía verde también necesitará de minerales: por ejemplo, 1 tonelada de teléfonos móviles contiene 1 kg de plata y 300  de oro. 1 parque eólico convencional precisa de 2,7 t de Cu por MW y, si es marino, de 3 a 5 veces más. El grafito es indispensable en todas las industrias emergentes, y su empleo equipará, solo en ellas, al consumo actual, siendo el elemento central para la fabricación del grafeno. Los nanominerales (desarrollados en procesos de fabricación utilizando materias primas molidas a tamaños inferiores a 0,001 micras) utilizan arcillas especiales (montmorillonita, sepiolita, atapulgita), talco, óxidos de titanio, caliza, y su gama de aplicaciones crece exponencialmente, por lo que su precio se incrementa, al mismo tiempo que aumentan los costes de transporte.

¿Qué consecuencias cabe extraer de un contexto en el que lo material seguirá siendo imprescindible, frente a la avalancha aparente de lo virtual? Que habrá que revisar las políticas restrictivas al empleo de los recursos minerales, con legislaciones que hoy obligan a desproporcionados desembolsos, no justificados ambientalmente, y poner el énfasis, no en la negativa cerril, sino en la recuperación de los espacios afectados y en la respetuosa explotación con el medio ambiente y el derecho. Si existen recursos minerales en la región, y su explotación es rentable y general empleo local, ¿qué sentido tiene negarse? ¿a quién beneficia la oposición? Por lo demás, conviene recordar que muchas explotaciones del pasado (también del inmediato) constituyen focos de atracción turística y, en algunos casos, la restitución al medio se ha convertido en un activo ambiental de la comarca.

Conclusiones-

Todas las iniciativas de activación regional son bienvenidas, pero es imprescindible priorizar la movilización de la producción y consumo regional de bienes de primera necesidad. Propongo la revisión cuidadosa de todos los flujos de insumos y de circulación del dinero que se mueve en Asturias, preparándose para la próxima pérdida de los recursos que provienen de las pensiones.

Hay que animar a la cooperación y, no solo al debate, a la acción, a la sociedad civil. También, se precisa educarla, difundiendo con sinceridad los problemas, las posibles soluciones, los dilemas.

La región debe fortalecer su capacidad de resistencia, concentrando y unificando recursos. En la formación, los programas de las Escuelas Superiores, de las Universidades y de los centros de formación a todos los niveles deben priorizar la orientación a la resolución de las necesidades locales y, por tanto, la empleabilidad en la región. Los egresados que deben marcharse de Asturias porque no encuentran empleo aquí son una pérdida de recursos, de ilusión, y de posibilidades de futuro.

Existen excesivos centros y fundaciones de investigación para los medios disponibles. No se vence a la crisis por tener una desmedida ambición, sino por ajustar las actuaciones a la realidad y a objetivos alcanzables.

La sociedad asturiana debe dejar de inmediato de competir consigo misma. Las directrices de formación, de desarrollo, de actividad industrial, de impulso económico, han de coordinarse desde lo central de la Administración regional, no desde los municipios. Alimentar el eje de rivalidad Gijón-Oviedo, en concreto, es destructivo, porque resta recursos.

Se debería revisar el impulso a las organizaciones y formas de trabajo y actividad cooperativas, tanto desde el punto de vista de la producción como del consumo.

La recuperación de espacios abandonados agrarios y forestales, y de edificaciones abandonadas debe contar con un programa especial de ayudas.

La sociedad de la inteligencia ha de activar conceptos como la libre circulación de la información, la confianza en que unir esfuerzos mejora la capacidad individual, la difusión de los programas fuente abiertos (Open Source), de la información veraz y obtenida por contraste de múltiples puntos de información no mediatizados (Open Media), de la circulación de patentes abiertas a uso general, particularmente en farmacología, medicina, biología, tecnologías de ahorro energético, etc-

En fin, concentro el mensaje en pocas palabras: Hay que reducir la dependencia de la región asturiana (y sirve como máxima de general aplicación) de la economía global, siendo conscientes de los peligros aque entraña.

Aquellas regiones que se concentran en producir bienes para la exportación, es cierto que en situaciones de bonanza global, pueden conseguir altos ingresos, pero pierden, en situaciones de crisis económicas, la posibilidad de comprar con urgencia las mercaderías que necesitan para su producción propia.

Por ello, además de tratar de especializarse en sectores muy específicos -jamás deben tratar de emular un planteamiento global que solo corresponde al Estado, o si la Unión Europea funcionase como una verdadera federación, a esa instancia superior-, el fortalecimiento de la economía regional es fundamental para proporcionar los bienes y servicios vitales para la ciudadanía y garantizar el autoabastecimiento básico en cualquier circunstancia.

La versatilidad de la economía regional, se fortalece tecnologías de tamaño medio, y una contabilidad regional que clarifique el flujo monetario y proporcione argumentos a los enfoques centralizados, para la toma de decisiones que beneficienn al conjunto asturiano, eliminando competencias internas cuando suponen despilfarro o infraempleo de recursos.

Oviedo, 4 de mayo de 2017

 

 

Anexo.

Extraigo del texto de la conferencia que tuve ocasión de pronunciar en Oviedo, algunas ideas expuestas allí. (Acto de Homenaje a dos ingenieros de minas ilustres, Jerónimo Ibrahim y Luis Adaro, 27 de septiembre de 2016, organizado por la Real Academia de Ingeniería de España)

Aparición de un nuevo elemento a considerar: La Tercera revolución industrial

La situación de declive industrial de Asturias parece haber alcanzado fondo, pero eso no deja de ser un espejismo, porque la Tercera revolución industrial no ha hecho más que empezar. La generalización de la aplicación de tecnologías aún poco implementadas o en desarrollo –sobre todo, robótica, telecomunicaciones, informática, con nuevas creaciones continuas en el contexto del llamado Internet de las Cosas – elimina continuamente mano de obra que difícilmente será compensada, y en ningún caso de forma inmediata, por el nacimiento de nuevas empresas.

En los países y regiones más avanzados tecnológicamente y con fuerte capacidad exportadora debería ser posible, teóricamente al menos, combinar la cantidad de empleo sostenible suficiente para que la presión fiscal sobre empresas y empleados permita soportar las necesidades de la población inactiva, muy probablemente creciente (estudiantes, jubilados, desempleados, etc.). No será sencillo, pero debería ser factible. En todo caso, no aparece como una medida que se pueda adoptar a nivel de región.

Desde las regiones como desde los países hay que estar atentos, y con especial sensibilidad de los agentes socioeconómicos, para prepararse para un cambio sociológico que se adivina brutal, y que aparecerá en pleno desarrollo en solo un par de décadas.

Se estima que en menos diez años (2022) el 25% de los trabajadores industriales -unos 18.000-, alcanzarán en Asturias la edad de jubilación, por lo que, en teoría, deberán ser sustituidos con anterioridad. Es imposible ignorar que, por lógico final vegetativo, desaparecerán la mayoría de las rentas obtenidas por jubilados y prejubilados (y, por tanto, el consumo que propician). La mitad de la población asturiana tiene más de 45 años al comenzar la segunda década de este siglo.

La revolución industrial provocada por las Tics presenta, sin embargo, algunas ventajas. La creación de empresas industriales demanda fuertes inversiones y, por tanto, reclama una estabilidad a medio plazo. Las empresas de servicios, los emprendimientos nacidos de la imaginación, en particular, no suponen apenas inversión: tiempo del creador, ideas a desarrollar, apoyo inicial para que la iniciativa prenda y alcance un tamaño mínimo que permita vender el producto.

Referencia al papel de la Universidad en el impulso a las iniciativas privadas, junto a otras cuestiones relacionadas

Desde una región como Asturias no cabe plantearse un cambio de modelo general. Es una ilusión creer que se puede influir en el paradigma (o como quiera llamarse) dominante. Hay que acomodarse a él, saber aprovecharlo. La oferta de empleo global disminuirá, en tendencia natural, y una parte de él se hará más exigente en calidad. En los sectores de servicios, también, porque las máquinas y los recursos de comunicaciones y programas informáticos permitirán reducir personal, especialmente del menos cualificado, disminuyendo la duración de las jornadas y, seguramente, por tanto, su la remuneración.

No puedo menos que reconocer que mantengo una querencia positiva al impulso que debe sostenerse y potenciarse desde la Universidad.

Por supuesto, la creatividad no es precisamente monopolio en la Universidad, y ni siquiera está muy presente en las Facultades o Escuelas tecnológicas. Tradicionalmente, los doctores obtienen su grado exclusivamente en caso de que deseen dedicarse a la docencia y hacer carrera universitaria y la polarizan hacia materias y temas que son elegidos en relación con líneas de investigación del interés de las cátedras, o por la facilidad de enlazar la investigación con anteriores trabajos de otros miembros del departamento al que se adscriben. Las empresas no incorporan doctores a sus plantillas, porque no consideran que les aporten valor añadido. Un doctor, directivo de una empresa española, confesaba que había quitado de sus tarjetas, la referencia al título: “Es equivalente a ofrecer a tu interlocutor un bolígrafo Bic”, se justificaba.

Para mayor reconocimiento de la dificultad de la situación, España no está bien situada en el reconocimiento oficial del nivel de su formación universitaria. No se corresponde con la valoración de los egresados que se deciden a trabajar en el extranjero, muy apreciados. Me parece, por tanto, que esa minusvaloración tiene una base injusta, aunque el desbarajuste provocado por la peculiar implantación de los acuerdos de Bolonia a la enseñanza superior y media, no creo que haya venido a mejorar la perspectiva. Cualquiera que sea la crítica que quiera hacerse a la fórmula de posicionamiento, la tradicional clasificación de Shanghái, que evalúa varios parámetros para definir la calidad de los establecimientos académicos, solo hay 12 Universidades españoles en 2015 entre los 500 mejores, y la más alta, en el ranking 151-200, es la de Barcelona.

La contención de la tendencia negativa implica incorporar sectores preferentes acomodados a los nuevos desarrollos y necesidades. Alguna referencia he hecho ya a la selección de las líneas de desarrollo preferentes que pudieran servir para Asturias, Creo que hay que reclamar un apoyo en este sentido desde el Gobierno central, para que se concentren en la región los recursos y estímulos sobre uno o varios sectores estratégicos. El impulso a un Centro específico de desarrollo de nuevos materiales (en especial, en torno al grafeno) sería esencial.

Y la Universidad tiene que estar en primera línea en ese apoyo a la generación de iniciativas empresariales, motivando a los egresados e involucrando al profesorado y a los demás agentes sociales en la presentación de oportunidades.

Otra cuestión a analizar y corregir, es el escaso interés por las actuaciones colectivas

En España y, no hay que dudarlo, en Asturias, se constata un bajo nivel asociativo. Es imprescindible vencer esa inercia que propende al individualismo, y ha de conseguirse, ante todo, mediante la introducción en la educación, incluso en fase muy cercana, de principios de solidaridad, respeto a la autoridad y a la norma, potenciación de la imaginación, y apoyo a la generación de foros en donde se discutan las propuestas con seriedad y serenidad, acostumbrando a los colectivos a saber elegir los mejores, y a los que propongan soluciones, a defenderlas con coherencia y claridad, y no solo con vehemencia.

Es necesario apoyar todo tipo de tareas en colaboración, y, con carácter especial, a los clusters tecnológicos, es decir, agrupaciones complementarias de empresas, Universidad y grupos empresariales grandes, -reales o virtuales, con presencia física en una zona o inter relación por la vía de las comunicaciones- que desarrollen nuevos proyectos. El apoyo no ha de ser únicamente económico, también organizativo y los medios no deben ser solamente los que se controlan desde el propio clúster, sino que debe estimularse el intercambio de capacidades, tanto de personal como de medios físicos, avanzando en la mejora colectiva sin reservas de dominio egoístas.

Me parece también detectar que, en la incorporación de mejoras al diseño de piezas, elementos, aparatos, mecanismos (no solo estéticas, sino fundamentalmente, al amparo de la revisión técnica o tecnológica) hay un campo de trabajo importante para Asturias, tanto a nivel de particulares especializados en ese campo, como de las empresas.

Y, finalmente, teniendo en cuenta el aumento de la edad de las poblaciones, hay que considerar la aparición de nuevas necesidades y posibilidades vinculadas a la gerontología, al disfrute del ocio en las edades pos jubilación, la movilización de recursos creativos, formativos y de inversión o financiación ahora ociosos de ese sector de la población. Su análisis profundo debe servir para promover iniciativas y soluciones que, dada la generalidad de los problemas, son exportables por su misma esencia.

Relación del crecimiento endógeno con los mercados exteriores y su aprovechamiento

Hago aquí una primera referencia a la forma de evaluar la eficacia de las medidas e incluso para diagnosticar la situación. Porque no me parece correcto fijar en el aumento del pib o en indicadores económicos globales la valoración de que se está ante un “aumento colectivo del bienestar”. Los riesgos de estabilidad parecen claros y hay que prepararse para analizar la manera de sostener el actual bienestar con otros índices (reconociendo que el bienestar tiene una base tecnológica ineludible y que está en crecimiento de sus potencialidades).

Mirando hacia fuera, puesto que la población potencialmente activa mundial es de 3.150 millones de los que solo 650 millones se encuentran en los países desarrollados, se deduce de inmediato que la capacidad potencial laboral (medida exclusivamente en horas de actividad disponibles) es de 4:1 a favor de los que, en este momento, tienen menor capacidad tecnológica. Considerando que las horas de trabajo potenciales por persona son de 2.000/año, llegamos a la cifra abrumadora de 5 billones (millones de millones) de horas/año disponibles en los países menos desarrollados en tecnología, de los que, desde luego, China, India y Brasil concentran la mayor parte.

Un gran potencial que puede y debe ser también aprovechado por las regiones más eficaces. Existen modelos de éxito que evidencian ventajas respecto a nuestro modelo actual de producción y consumo. Son nuestros competidores de alto nivel (Alemania, Francia, en especial, a los que cabe añadir, a su escala, Suecia, Noruega, Holanda o Dinamarca, por no hablar de Estados Unidos o Canadá). Como es bien conocido, Alemania y Francia compiten con éxito tecnológico respecto a nuestras empresas, pues son nuestros principales proveedores extranjeros de mercancía con mayor valor añadido.

Pero existe otro grupo de países, conformado por quienes tienen necesidades tecnológicas, de infraestructuras, de fabricación, de mejora e implantación, aún importantes en relación con sus expectativas de crecimiento, y que se podrían cubrir desde nuestro nivel tecnológico, y que constituyen y constituirían el principal destino exportador de nuestras mercancías (China, India, Corea del Sur, Indonesia, Brasil, Chile, Colombia, México, entre otros ejemplos).

Es una situación boomerang, sin duda. China, por ejemplo, país-continente que aparece como interesante destino para nuestros productos tecnológicos (por supuesto, en competencia con los demás productores, incluidas las propias empresas chinas), se está convirtiendo en principal productor de mercancía de baja y media tecnología, que desplazan, por falta de competitividad, a las empresas españolas.

Finalmente, existe un tercer grupo de países que, por proximidad, relaciones históricas u otras razones –incluso humanitarias- puede ser la base para cimentar una tercera línea de crecimiento exportador, con beneficios a medio o largo plazo (Marruecos, países centroamericanos, la región del Sahel, Etiopía, Bangla Desh, Pakistán, etc.)

Esquema colectivo de desarrollo

No se puede alimentar un sistema de actuación tan complejo confiando únicamente en las iniciativas individuales. Por una parte, el apoyo con información y conocimiento es imprescindible para los pequeños inversores: la sociedad debe avanzar en conjunto en su modelo productivo. El individuo está desvalido frente a la vorágine tecnológica. No se puede confiar, como durante el siglo XX y anteriores, en que las iniciativas individuales servirán, actuando independientemente, para generar un modelo estable y auto sostenido.

Es una cuestión ligada a la supervivencia colectiva. Se trata de implantar un modelo mucho más solidario, en el que el reconocimiento a las medidas sociales o altruistas sea visto como algo natural y prestigioso.

Hace algunos años que el doctrinario para alimentación cultural colectiva y, en especial, el catecismo empresarial, incorporó la “creación de valor” como objetivo.  La creación de valor no está vinculada a la especulación, ni a las burbujas económicas, ni siquiera a la explotación de los recursos naturales de aquellos países o zonas más atrasadas tecnológicamente, con legislaciones más permisivas o administraciones más complacientes.  Esa forma de creación de valor falsaria tiene un desplazamiento continuo por el planeta, como una plaga de langostas, que cuando agotan o creen haber agotado una zona, se desplazan a otra de inmediato.

En la verdadera creación de valor están los empresarios solidarios, los centros de investigación, los laboratorios y fundaciones públicos y privados, los departamentos universitarios y de Escuelas Técnicas, etc. Esa creación de valor está vinculada a la generación de mejoras tecnológicas, no a especulaciones financieras.  Por eso, hay que convencer a los responsables universitarios, a los profesores y a los propios alumnos, de que son parte sustancial de la necesidad de cubrir el espacio de la creación de valor.

Vuelvo pues, a una idea ya esbozada con anterioridad. Para Asturias, me parece muy necesaria la coordinación entre las Escuelas de Ingeniería y las facultades técnicas. A todos los niveles.

La diferenciación entre las carreras no puede ser ficticia, la competencia de los egresados se desarrolla con gran frecuencia en campos trasversales o ajenos a la formación académica. Hay que crear, además, una Plataforma de Investigación regional, definir líneas de investigación y desarrollo práctica, en relación con las empresas, y, sobre todo, tuteladas por expertos independientes.

Me parece, también, esencial, incorporar a expertos a la Universidad. Siento decirlo, pero las enseñanzas técnicas se han ido desconectando de la realidad práctica, convirtiéndose en nichos altamente endogámicos. He dado una fugaz revista a los títulos de las tesis recientes (en la Universidad asturiana, pero también en el conjunto de las Universidades españolas) y me atrae cada vez más el modelo de la Politécnica de Catalunya: los temas de tesis se proponen contando con la opinión y necesidades empresariales y del contexto socioeconómico.

No hago el menor menosprecio, muy al contrario, los sitúo en el foco de especial atención, a esos miles de personas, básicamente jóvenes, no pocos sin formación universitaria, que se afanan en sus espacios en generar soluciones informáticas, basadas en las tics, en la esperanza de que tengan una idea y un desarrollo genial que les proporcione éxito y, tal vez, la recompensa económica a su esfuerzo.

Hay que proteger y estimular a estos creativos, en la confianza de que surgirán de sus trabajos, cientos de start-ups de las que, convenientemente apoyadas y dirigidas, decenas de entre ellas tendrán éxito, sobrevivirán, crecerán y formarán parte del nuevo tejido empresarial.

Consideración especial a dos sectores de interés

Incorporo a mi desordenado análisis una valoración personal respecto a dos sectores de gran interés y su importancia para el desarrollo de Asturias.

El medio ambiente es, sin duda, uno de los sectores de dedicación preferente: el control general y la presión normativa para proteger mejor el ambiente generan, sin duda, empleo. Para las empresas existentes, el camino hacia la sostenibilidad ambiental, generará extra costes, por la incorporación de las externalidades, que antes eran desconocidos o, simplemente, asumidos por toda la sociedad y que también presionará sobre el empleo, pero negativamente.

El mejor cuidado del medio ambiente generará cantidad de puestos de trabajo, aunque se debe analizar el efecto neto. A nivel global, y para una región eficiente como Asturias, la implantación de las nuevas tecnologías no solo en España, sino, sobre todo, en los países menos desarrollados –en particular, la producción de energía con métodos renovables-  ayudará a la generación de empleo y actividad local. El estudio de todas las posibilidades de cooperación con los países en desarrollo o menos desarrollados exige, por sí mismo, un Libro blanco de las actuaciones: en producción y distribución de energía, mejora de gestión de recursos –hídricos, mineros, agrarios, forestales, etc.-, acceso general a la electricidad y las comunicaciones, incorporación de mejores prácticas disponibles en procesos, etc.

El cambio climático es una amenaza grave y, a tenor de los principios de acuerdo de la COP 21 de Paris una oportunidad para poner en práctica soluciones eficientes, que es imprescindible desarrollar o perfeccionar. Está vinculada la corrección de la tendencia al calentamiento global irreversible a muchas tecnologías en las que Asturias, y sus agentes creativos, deberían posicionarse: el desarrollo de coches híbridos, el impulso al transporte colectivo, la mejora de la eficiencia energética, la implementación de energías verdes, las técnicas de ahorro y reutilización del agua, aprovechamiento de residuos, etc.  Incluso el análisis y propuestas de corrección o amortiguación de los previsibles impactos del calentamiento global para España, deberían ser materia de generación de actividades para Asturias. Existe un Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático –nacido en 2006- del que se han derivado, hasta el momento, tres Programas de Trabajo (el vigente, con validez 2014-2020), y se ha creado un Grupo de Trabajo de Impactos y Adaptación al Cambio Climático coordinado por la OECC, con participación de las Comunidades Autónomas.

Consideración particular en este contexto que pretende analizar posibles medidas de aplicación general relacionadas con la actividad económica y el empleo, ha de concederse a la energía. La energía es un input básico para una gran parte de los procesos productivos y es un elemento coadyuvante principal hacia el objetivo de bienestar. Las directrices de la Unión Europea imponen el uso masivo de energías limpias en la generación, y se inclinan por un énfasis mayor, y progresivo, en mejora la eficiencia energética.

En lo que respecta a la generación eléctrica, las energías denominadas renovables han conseguido, especialmente en el caso de las eólicas, una creciente competitividad que las hace, a corto plazo incluso, preferibles a la producción con centrales convencionales de gas o carbón.  La producción discontinua de la energía producida con ellas, sin embargo, obliga a mantener generaciones de apoyo y la localización de su producción en determinadas zonas (crestas montañosas, áreas de mayor insolación, por ejemplo), dirige la atención hacia los métodos de almacenamiento de la no consumible y su distribución.

La generación renovable distribuida, -ya sea como paneles fotovoltaicos, generadores eólicos, centrales de biomasa, fuentes geotérmicas, etc.- pone el acento sobre la funcionalidad actual de las redes de distribución y abre líneas de investigación y actividad que podrían ser abordadas desde Asturias.

También se avanzará, con seguridad, en la necesidad de aumentar la seguridad de suministro energético, la implantación de generadores destinados al autoconsumo, de origen en la energía renovable, combinados con redes inteligentes que optimicen la distribución de las necesidades y los sobrantes. La aplicación de nuevas tecnologías en este sector repercutirá en la creación de empleo.

Mejora de la empleabilidad como objetivo social

Para cumplir estos objetivos generales, se ha puesto énfasis en muchos foros en la importancia de la enseñanza dual, y la necesidad de impulsar la formación profesional con Programas específicos, que revisen su adecuación con la demanda actual y previsible, para aquellos trabajos que impliquen aprendizaje práctico o habilidades manuales o físicas que hay que detectar y fomentar.

El Programa ha de hacerse en coordinación con los sectores profesionales, puesto que la formación ha de cubrir previsiones globales de necesidad de técnicos especializados en resolver problemas concretos, ya sean de montaje de mecanismos, mantenimiento de equipos, manejo de maquinaria, instalación de sistemas de producción energética, control de aparatos de telecomunicaciones, etc. Su capacidad generadora de empleo, medida correctora de la crisis y estímulo a la actividad emprendedora de la población más joven aparece como muy positiva.

No es posible tampoco ignorar que, siendo grave la situación de desempleo a todos los niveles formativos, cuantitativamente, el problema mayor se encuentra en los estratos con menor formación, escasos medios económicos y deficiente base cultural, a los que habría que dedicar atención especial, si el objetivo es la reducción directa y masiva, del paro existente. No nos parece, por ello, que la eliminación de los empleos que subyacen en la economía sumergida, haciéndolos aflorar, mediante incremento de la presión inspectora, a la economía contabilizada, sea, por sí mismo, una medida concluyente. Se trataría de cambiar empleo real (aunque irregular) por empleo regular (aunque más reducido).

Por su parte, la búsqueda del incremento de la empleabilidad de quienes tienen una formación universitaria (ingenieros egresados de las Escuelas técnicas, en particular) no tiene las mismas dificultades, ni puede resolverse con el mismo enfoque, que la de quienes no tienen ninguna formación académica o muy escasa. Aumentar la empleabilidad de esos titulados superiores, es especialmente urgente y exige programas específicos. Las razones son prácticas: por una parte, el desembolso realizado en ellos es alto, y debe hacerse recuperable; hay que evitar que se rentabilice esa formación solo en el extranjero, aumentando la competitividad ajena a nuestro modelo de desarrollo.

Se debería también incentivar el retorno de los expatriados, estimular su retorno, al cabo de corto tiempo, con nuevos conocimientos y experiencias, y no solo esperar pasivamente en que lo hagan, por su propia voluntad, al cabo de los años.

Las medidas a adoptar no pueden ser promovidas desde las instancias públicas, en mi opinión. Es necesario crear un clima de cooperación y solidaridad regional, que premie, por la vía del reconocimiento y el apoyo al consumo y a la difusión de sus logros, a las empresas comprometidas y a los particulares eficaces. Prejubilados y jubilados, dispuestos a convertirse en business angel o en monitores y coucher eficientes tienen ahí también su lugar preminente.

La crisis ha provocado, entre otros efectos perversos, uno muy significativo. La tendencia observable en este momento es que se han generado “maxijobs”. El maxijob es, como se sabe, un empleo, remunerado como trabajo normal (e incluso menos), que exige al empleado cumplir un horario de trabajo excesivo, ante el riesgo de perderlo. La extensión del problema del maxi-job afecta especialmente a los trabajadores más cualificados, y tiene como beneficiario exclusivo, al empresario.

Hay que recuperar en esto como en todo, la senda de la trasparencia, allí donde se hubiera perdido. Y admitir que la puesta en pie de un modelo de desarrollo regional consistente, en este nuevo escenario de la Tercera revolución industrial y la apreciación de un mundo global y con nuevos parámetros de competitividad y bajo un marco irrenunciable, y exigente, de responsabilidad social, supone la incorporación de la solidaridad como premisa esencial al que debe acomodarse, pero desde la independencia creativa, la iniciativa privada.“

 

Oviedo, 4 de mayo de 2017

 

Mi conferencia en el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo

  • El 4 de mayo próximo, a las siete y media de la tarde, pronunciaré una Conferencia sobre el tema “Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia”. Será en la sede del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo, calle Asturias 2. La entrada es libre y, finalizado el coloquio, se servirá un vino español.
    El título puede parecer a primera vista, complejo, teórico, o ambiguo. El contenido de mi charla, puedo adelantar, será conciso, fundamentado y… provocador.
     
    Analizaré las actuaciones que, en mi opinión, debe abordar Asturias para crear puestos de trabajo y contribuir al mantenimiento del nivel de bienestar. O, al menos, para que no se deteriore más.
    Estáis todos invitados. Y si difundís la conferencia a vuestros amigos que puedan están estar interesados, os lo agradezco aún más. Necesitamos, entre todos, abrir la manzana de la ignorancia, la rigidez conceptual y el miedo a decir la verdad, confiando en que las soluciones vendrán por sí solas.

http://www.coimne.es/cgi-vel/ctrlweb/VINCULO-W-COMUNIC.BUS?COMCOD=718

 

 

Cómico o ridículo (1)

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Me gusta utilizar la ironía, arma de fogueo que solo debe emplearse entre gente inteligente y distendida, y siempre bajo la condición no escrita de que te pueden devolver el disparo. Como en todo deporte con armas, se corre el riesgo de que, si no calibras bien, el tiro te salga por la culata. La ironía tiene un pariente lejano muy desagradable, que es el escarnio, que no es deporte de salón, sino de taberna inmunda.

No comprendo al chistoso, y aún menos entiendo la supuesta relación del chiste con el subconsciente, por mucho que haya teorizado Freud sobre el asunto (salvo como guía para detectar algún posible desvío mental en quien se cree gracioso). En las sobremesas con grupo, siempre hay alguien que aprovecha los instantes de sopor que siguen a las libaciones para lanzar una retahila de chistes verdes -no solamente groseros, sino, por lo general, machistas, racistas o, por agruparlos en una categoría única, infumables-.

Un momento especialmente peligroso, que yo suelo aprovechar (si tengo esa libertad) para marcharme, aduciendo que voy al baño, es cuando otros de la cofradía se animan al reto de contar los suyos.

Nunca comprenderé porqué la mayoría se ríe tanto más si el chascarrillo es archiconocido y tampoco, qué mueve a los chistosos a contar variantes, tan pronto el primero del club de la comedia acabó con lo suyo.

Con estos antecedentes de seriedad más bien palurda, se comprenderá que pocas ocasiones han atravesado mi vida por las que pueda, con sinceridad, afirmar que me sucedió algo digno de ser calificado de gracioso.

Mi padre me recordaba de vez en cuando que, al poco de nacer, puesto encima de la mesa del comedor de la abuela, oriné. “Fue muy gracioso”, apostillaba. Ninguna gracia me hizo, por supuesto, que el primer día en que me incorporé como gerente de aguas de Vigo, después de llevar a mis jefes al aeropuerto de Peinador, tuve que empujar el vehículo que andaba flojo de batería y me rompí los gemelos cruzados. Al día siguiente, aparecí con una pierna escayolada y muletas y, al pasar entre las limpiadoras de la entrada, resbalé y dí con las posaderas en el suelo húmedo y brillante. “Fue muy divertido”, me dijeron más tarde.

El ridículo sí que soy consciente de haberlo hecho muchas veces. Recuerdo, con bastante sonrojo, mi introducción al exquisito Comité de Laminoirs a Froid, en el París de la Francia, a la que Javier Millán (q.e.p.d.) que era Jefe de Laminación en frío de Ensidesa había sido gentilmente invitado. Le acompañaba yo, como más experto en el idioma de Molière. Llegamos cuando ya estaba muy avanzada una de sus reuniones ordinarias. La puerta no se abría, y tuve que darle un golpecito (quizá una leve patada).

Se produjo un silencio y las miradas se concentraron en los intrusos. Sentí la necesidad de presentarnos: “Nous sommes ici par première fois. Je suis Angel Arias d´Espagne, acompagnant au chief de Laminoirs à Froid d´Ensidesa, Javier Millán”

El que parecía jefe de la erudita reunión se levantó y, en perfecto español, mientras nos ofrecía sendos asientos a su lado, y antes de hacer la presentación oficial, me aclaró: “Sr. Arias, es usted el primero de España, pero habría sido el quinto de Alemania.”

Los idiomas siempre han estado revoloteando sobre mis anécdotas. En casa de los Acuña, con los que me unía una buena amistad, después de una exhibición de ballet del profesor con la hermana pequeña de las hijas de la familia, realizada con riesgo indudable en el salón, y en la que a cada evolución temíamos que la lámpara se nos cayera encima de la cabeza, el danzarín, que era francés y dominaba el español, nos contaba que, recién llegado a nuestro país y estando aquejado de gripe, entró una farmacia para solicitar remedio.

No estaba seguro de cómo decir pastilla, aunque, dada la proximidad entre ambas lenguas, imaginó que debía ser parecido a pilule. Como era alérgico a la aspirina, precisó a la joven dependienta, señalando su destacable nariz: “Quiero una pirula, pero no vale la normal, tiene que ser especial. La otra me hace daño”.

(continuará)


El jilguero es un fringílido, como el pinzón vulgar. Era un ave preferida para jaula, puesto que, los machos, tienen un trino bastante variado y melodioso, que sacan a relucir, de forma agradecida, a poco que les de el sol de la mañana.  Tiene más variaciones su voz que la del pinzón, aunque éste suele terminar su canto de pocas notas con un floreo muy vistoso.

Su pasado de esclavitud, debió forzar a los jilgueros a ser muy cautos con la especie depredadora máxima, aunque a finales de otoño se les ve agrupados en bandadas, donde se mezclan los nacidos en el año con los más avezados, que son quienes les guiarán a tierras más cálidas, atravesando el estrecho de Gibraltar.

Durante bastante tiempo creí que a los machos se les distinguía por tener el rostro de un conspicuo rojo sangre, en tanto que las hembras y los juveniles tenían la cara limpia. No es así, sin embargo, y los adultos tienen casi idénticos colores, incluso, por supuesto, las alas de plumas negras y amarillas que les dan un porte muy vistoso.

En mi época de adolescente, tuve un jilguero al que llamé Sirjós -no recuerdo por qué-. Era muy cantarín y vivaz. Parecía casi domesticado: cuando ponía un grano en el dedo, y lo acercaba a los barrotes, me lo arrebataba con delicadeza y parecía agradecido. Un buen día, cuando estaba limpiando su jaula, se escapó.

Me dijeron en el pueblo que, si mantenía abierta la puerta de la jaula, seguro que volvía, pues estaba acostumbrado a encontrar allí el grano que le servía de fácil alimento.

Pero nanay del Paraguay. Nunca volvió. Consulté con mi madre sobre la conveniencia de poner un cartel con la foto del pájaro y la leyenda: “Se extravió. Agradezco a quien pueda informar de su paradero”. Me hizo desistir. Fue hace casi sesenta años.

La cuarta dimensión

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Contra todos los pronósticos que se hacían desde nuestro pequeño país, y a despecho de las buenas vibraciones que le enviaban a su opositora casi todos los responsables de las ejecutivas europeas, Donald Trump será el nuevo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.

La campaña que le llevó a encumbrarse como máximo dirigente del país aún más poderoso de la Tierra ha sido incomensurable. Defendió Trump, y no solo metafóricamente, la necesidad de establecer barreras frente al mundo exterior para conseguir reactivar la economía norteamericana con los mimbres estrambóticos de hacer que las grandes empresas paguen menos impuestos, expulsar a millones de irregulares que hacen el trabajo sucio, reducir las ayudas al desarrollo internacional a países en los que se fomentan las guerras civiles y olvidarse de majaderías reconocidas por la comunidad científica como los males de la contaminación industrial y las consecuencias catastróficas del deterioro del medio ambiente.

En sus discursos,para conseguir ocupar de manera convincente las primeras páginas y los prime time de todos los media, incluidas las conversaciones en círculos privados,  insultó a rabiar a la candidata demócrata, Hillary Clinton (a la que trató de enferma mental, de incapaz, de filtrar secretos de estado), a los mexicanos -en las propias barbas de su presidente-, a los inmigrantes regulares y clandestinos (sin apreciar que su mamá era escocesa y sus abuelos, alemanes), a los musulmanes (a los que confundió con terroristas), a las mujeres (a las que presentó como proclives a sucumbir sexualmente ante los encantos del dinero)…Destruyó con un par de martillazos la imagen de cooperación internacional y no tuvo problemas en cuestionar la defensa de los valores democráticos y, sobre todo, de ayuda social, de los que Barak Obama, el presidente saliente, había hecho su estandarte. Negó el cambio climático…

59.182.321 de norteamericanos no pueden estar equivocados, sin embargo. Son, desde luego, unos cuantos votos menos de los 59.349.282 que consiguió la candidatura derrotada, que, dada la magnitud de la cifra, tampoco pueden estarlo. Así que el bipartidismo ha generado su monstruo perfecto: han aflorado nuevamente las dos caras de la bifronte nación americana.

El elefante y el burro tienen otra vez la misma fuerza, pero esta vez el candidato ganador no tuvo necesidad de aparentar que las dos opciones se acercaban a un punto medio. Trump  pudo mostrarse tal cual es, sin ambages, ahondando en el precipicio entre republicanos y demócratas. ¿Por qué iba a utilizar la politica? ¡El es un empresario de éxito en el país de las oportunidades!. Eso le permitió ser mentiroso, despótico, despreciativo de los políticos, antisistema, reaccionario, incoherente, defraudador, misógino, xenófobo, etc. Su exceso de munición dejó la pantalla de juego llena de agujeros en su caza de marcianitos.

Ni siquiera puede objetarse nada contra el sistema electoral de ese curioso super estado que, utilizando una modalidad del strip póker, permite atribuir todos los escaños que corresponden a cada uno de los 50 estados que lo componen, a la candidatura más votada en él, lo que permitió a Trump obtener 290 escaños en el Congreso frente a los 232 de Hillary Clinton. ¿Quién se atreverá ahora a criticar al país que es modelo de democracia, paladín de la defensa de los valores occidentales?

Para los que estamos convencidos, por las evidencias anteriormente acumuladas por la Historia, que hay una cuarta dimensión física desde la que actúan las poderosas fuerzas de lo ilógico, lo acaecido no  es sino una prueba más de su existencia. Suceden así las cosas porque se trata de hacer  el camino de la Humanidad hacia su autodestrucción, más entretenido. Ya se sabe que las películas con desastres, villanos pésimos, malos con doble fondo sentimental, buenos inocentes y torpes, mujeres exuberantes, tipos con tupé, lacrimales para cocodrilos, sufrimientos inesperados, muertes súbitas, caídas de resbalón, son más divertidas.

Utilizo, en fin, como ilustración de este Comentario una sección del Cuadro “La cuarta dimensión”, justamente aquella en la que he representado a una joven que está haciendo el ejercicio intelectual de penetrar en ella. Es una pintura mixta (óleo y acrílico), de gran formato para lo que yo suelo hacer, y relativamente reciente (2014). Sobre la mesa, se encuentra la banda de Moebius y la botella de Klein. La representación sobre un plano de un cubo de cuatro dimensiones es sugerida desde la misma tabla en la que apoya su brazo la pensadora. (1)

No le tengo miedo, por supuesto, a Trump. Estoy lejos para respirar de su aliento y soy mayor para que me asuste un fantoche. He oído su discurso de ganador y también el de Clinton, defendiendo la necesidad de apoyarlo, en virtud de los valores democráticos, el reconocimiento del vencedor y sus argumentos sobre la defensa de los suyos, y todas esas cosas que hacen llorar a los simpatizantes y bramar de alegría a los seguidores del victorioso.

Es curioso, por cierto, que Hillary haya tenido tantos apoyos relevantes (aparentemente) que resultaron inútiles, en tanto aparecía que su contrincante se movía solo por los escenarios iluminados llenos de lentejuelas de los diferentes Estados.

Pero, en verdad, no estaba solo. Faltó ver la cuarta dimensión, aquella en la que se mueven las fuerzas de lo ilógico para todos los que solo nos obstinamos en ver desde las tres dimensiones. Allí, en la cuarta, moran los intereses económicos más poderosos, las voluntades de poner trabas en las ruedas del avance social, los que alzan muros de incomprensión ante las voluntades de acceder al bienestar por parte de los más débiles.

También están allí los que se encargan de convencer, con argumentos cuya coherencia no se sostiene intelectualmente, a los suficientes millones de votantes indecisos, perdidos en el bosque de la complejidad de los intereses, y que otorgarán, con su decisión contra natura, desafiando lo que aparecería como lógico, la presidencia del país que aún es el más poderoso de la Tierra a uno de los demiurgos que conectan la cuarta dimensión con el mundo real.

Donald Trump, congrats. You won; how much we lost with your victory?

(1) La idea ya la recogí en otros comentarios de mi amplia producción literaria. La banda de Möbius es un falso objeto tridimensional superficie, ya que puede recorrerse de cabo a rabo con un bolígrafo, sin necesidad de levantarlo de ella. Se consigue uniendo los extremos de una cinta, girada sobre sí misma. La botella de Klein es una botella que no es capaz de contener ningún líquido, porque, aunque aparenta estar cerrada, se vuelca sobre sí misma. Se la puede construir hundiendo, por ejemplo, el fondo de una botella de las de sidra o cava y estirándolo hasta que, una vez se haya atravesado uno de los laterales, se le haga conectar con la boca del recipiente.

En cuanto a la representación en el plano del cubo de cuatro dimensiones… lo dejamos para otro día, ¿no?

Espíritu grupal, objetivos y liderazgos

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Tinta china y acuarela: “Expedición de buscadores de nada” (oct 1987, @angelarias)

La idea no es nueva, y no es el único dibujo con el que la expresé. Un grupo heterogéneo de gentes, con banderas, símbolos y bagajes, avanzando por un terreno desértico. No falta un vigía que parece señalar, como renovado Rodrigo de Triana, un destino invisible; hay musicantes, danzarines, avasallados por la turba, amantes, niños…Alguien mira hacia atrás, tal vez incluso añorando el desperdicio que se abandona.

En estas mismas páginas, en la serie “Cuadros comentados”, glosé el significado de otro dibujo satírico, trasunto en aquel caso del famoso de Lecroix “La libertad guiando al pueblo”, al que no puedo sino remitir al lector curioso.

Me han preocupado siempre los liderazgos sin razones, los seguidores sin crítica, los objetivos sin futuro, los argumentos sin matices. A lo largo de mi vida, he tenido múltiples ocasiones de observar el comportamiento de líderes y guías y, cómo no, de analizar los de sus seguidores, ya sean subordinados, colaboradores, fieles, devotos, y hasta esbirros. De una manifestación grupal, me interesa estudiar el resultado pretendido: para el que promueve el objetivo, para los que lo apoyan convencidos, para quienes esperan conseguir, a cambio de su apoyo, prebendas y dádivas.

Es muy difícil conseguir seguidores; no digamos ya, adeptos. Quienes escribimos, por ejemplo, en un blog, -sin padrinos, desde la independencia de partidos, grupos o sectas, sin nada que ofrecer a cambio más que el eventual producto de nuestro reflexión cultivado en el terreno ignoto del parecer peculiar de cada lector-, sabemos cuánto cuesta que te lean, qué riesgo supone que te malinterpreten los que te lean, que milagro se tiene que producir para que los que te hubieran leído, y te hayan interpretado sin sesgos, intervengan. Qué pocas opciones hay de que los otros se manifiesten contigo, aunque sean en tu contra, en desacuerdos fundados.

Por eso, cuando veo a varios cientos de miles, parece incluso que millones, siguiendo un objetivo que no alcanzo a comprender, en pos de uno o varios líderes que no comprendo lo que dicen (igual me da que se expresen en español que en inglés o en su prístina lengua vernácula), vuelvo la vista a este cuadro que cuelga de una de las paredes de mi casa, y me pregunto: “¿quo vadis?”. Porque, estas huestes a las que me refiero hoy, no huyen de nada ni de nadie, -no las persiguen por sus creencias, no hay guerra en sus predios, no les amenazan de muerte por existir a su manera-.

A esas gentes, no les caracteriza ni su lengua, ni su pasado histórico común, ni la mayor eficacia presunta de sus capacidades y estructuras propias. Si tal creyeran, estarían ahondando únicamente en sus limitaciones: porque hablar un idioma particular, anclarse en la Historia pasada, pretender que se tienen inteligencias superiores, no son más que argumentos de los que no se puede comer ni con ellos disfrutar de una vida mejor.

Así que a esas gentes las guía solamente la promesa de que alguien -atribuyéndose una credibilidad mesiánica, una portavocía sideral-  les ha dicho que tendrán una existencia más feliz si se separan del grupo en el que, juntos, íbamos. Les han hecho incluso creer, trileros del lenguaje y del pasado común, que les hemos estado quitando algo que era suyo.

Dejemos a los aguirres con su cólera de dioses ultrajados, y a los que le siguen, con firmeza, cariño o despecho, según cuadre, vayámosles quitando sin tapujos las vendas que tapan sus ojos, para que, pudiendo mirar en rededor sin anteojeras, abandonen esa expedición de buscadores de nada. Persuadidos de lo que nos es a todos útil, únanse a nosotros, a todos nosotros. Les estaremos esperando allí donde se dejaron seducir por adormecedores cantos de faunos, trasgos,  mendaces sabihondos y mórbidos sirenos.

¿A dónde váis, lloviendo y de alpargatas?

Este verano se fue para siempre -a ese no lugar en donde ubicamos a los muertos- mi tía Inés . Era mi tía más joven y, como en la familia somos formalmente bastante ordenados, fue la última en decir adiós, por lo que, de mis hermanos y primos carnales, el siguiente en la lista soy yo.

No tengo especial emoción por las consecuencias previsibles que corresponderían a ocupar un lugar de tan hipotético privilegio, pero tampoco me preocupa en absoluto ser el que ocupa el primer lugar de los destinados a pasar al más allá, o sea, a desaparecer para siempre. Al fin y al cabo, es el destino de todo ser vivo, aunque nos lo adornen con promesas de vida eterna, transmitidas por enviados nada creíbles de los imaginarios designios de un -no lo niego- deseable poder superior pero claramente poco conspicuo de interesarse específicamente por nosotros.

La interrogación con la que titulo este comentario veraniego la tomo de un escrito procesal de uno de mis tíos más exóticos, el abogado Mario Fernández Carrio, fallecido hace dos años, también en verano.

Ante la pretendida erudición con la que un colega adornaba de latinajos su alegato jurídico, escribía, en primer lugar, que había consultado la traducción de los mismos con un viejo sacerdote, quien, después de mucho cavilar, había concluido que bastantes de ellos eran intraducibles, o estaban mal construidos o no tenían el significado que se pretendía para ellos.

Así que mi tío, rechazando los argumentos de contrario con el descrédito, que es la forma más segura (y cruel) de avanzar en una defensa, recordaba que, en el pueblo, un día que llovía mucho, una paisana del lugar (tal vez la misma que contestaba, a quien se interesaba por cómo se encontraba, con la frase feliz de “Ay, fíu, menos la regla tengo de todo”) le increpaba a un guaje que, despreciando las madreñas, se aventuraba por la caleya camino del bar:

“¿A dónde vas, rapaz, lloviendo como tá y de alpargates?”.

Pues eso. Leyendo y escuchando muchas opiniones de las que, no solo nuestros políticos, sino muchos de los que creen saber por dónde van, me pregunto qué hacen de alpargatas por los charcos.

—-

P.S.
Mi tía Inés era la viuda de mi padrino de abogacía, Justo de Diego Martínez, fallecido hace poco más de cuatro años. Era una adolescente cuando yo nací, y me paseó muchas veces, en el carrito aparatoso en el que se lucía por entonces a los niños bien, por el Bombé y otros lugares del campo de San Francisco, y de Oviedo.  Descansa en paz.

Cuento de verano: La niña sabihonda y el hipopótamo locuaz

Como es seguramente conocido, muchas personas, cuando encuentran a alguien dispuesto a escucharles, le largan un interminable discurso, sin importarles que no tenga el más mínimo interés para su forzado interlocutor, que se limita, por lo general, a asentir de vez en cuando con la cabeza y a mirar a todos los lados, confiando en que suceda algo, aparezca otra persona o se produzca una explosión devastadora, que les libere del suplicio.

Margarita Sabihondilla ertenecía a ese grupo de personas, sino, más bien, al del lado contrario. Esto era así, porque siempre que alguien intentaba darle un consejo, contarle una anécdota, ofrecerle cualquier información, ella le cortaba diciendo:

-Eso ya me lo se.

Y otras veces, sin abundar en más explicaciones, se expresaba tajante con un:

-Eso no es así.

Si se atiende a tales manifestaciones, podría suponerse que Sabihondilla era un prodigio de sabiduría. Porque daba igual que se hablase del tiempo que posiblemente iría a hacer mañana, de la formación orogénica del cuaternario o de las dificultades para encontrar productos para diabéticos en el barrio, su comentario era siempre uno de estos dos:

-Eso ya me lo se/Eso no es así.

Con tales antecedentes, es comprensible de inmediato que los que la conocían se abstuvieran, salvo contadas excepciones, de darle información relevante alguna, pues, después de haberle comunicado la novedad de la que la querían hacer partícipes, era muy fastidioso encontrarse con que, por mucha ilusión que hubieran puesto en la comunicación de tal noticia, Sabihondilla la descabalgara con lo que parecía un desprecio absoluto.

-Eso ya me lo sabía.

Obviamente, Margarita Sabihondilla estaba lejos de ser ninguna capitana de entre los sabios y se acercaba, más bien, al lado de la necedad donde habitan los ignorantes supinos. Sus dos frases estereotipadas correspondían a una mezcla implosiva de timidez convulsiva y exacerbada petulancia, que le mantenía agarrotada desde muy niña la inteligencia emocional, como producto -casi con seguridad- de una educación ineficiente, que no se había esforzado en corregirle ese deformante vicio de la personalidad cuando había opciones de enderezarle la estrambótica chulería.

Un día del pasado otoño, encontrándose en el Africa subsahariana por mor de un safari fotográfico que había sido organizado por la Agrupación de Devotos de los Dogmas, a la que pertenecía como socia protectora de esta especie en extinción, el vehículo todoterreno que portaba a su grupo se estropeó y hubo de detenerse a punto de embocar un paso donde se podrían contemplar varios paquidermos, amén de algunos cocodrilos.

El conductor, que era también el guía del asunto, aconsejó vivamente a los turistas que se mantuvieran dentro del coche, y esperasen hasta que llegase el equipo de rescate con un nuevo vehículo, porque la zona era peligrosa debida a que era lugar de asentamiento de hipopótamos, que no toleraban intrusos.

Sabihondilla, que escuchó la advertencia, como los demás, no evitó comentar de inmediato la misma con una de sus dos frases favoritas: “Eso no es así” (lo pronunció, para ser exactos, en inglés: “That´s not true”). Pero, como estaba de vacaciones, se sintió cómoda para ser algo más explícita, apostillando:

-Lo se, porque en un cuento que me leía mi mamá cuando era niña, se contaba una historia muy tierna en la que un hipopótamo locuaz era su mejor amigo. (Esto ya lo dijo en español, porque sus conocimientos del idioma extranjero no le permitían grandes malabarismos idiomáticos).

De los otros siete turistas que ocupaban el coche, molestos como estaban por el inconveniente, cuando no, medio muertos de miedo, cuatro parecieron no entenderla, y otros dos, el que había estado dos veranos de vacaciones en España y la que había hecho un curso de Erasmus en Salamanca, la miraron estupefactos. Pero el séptimo de los integrantes de la expedición, catedrático de Metafísica Aplicada a las Artes Sutiles, que era natural colombiano, increpó a Sabihondilla con estas palabras.

-¿Qué tiene que ver un cuento infantil con la realidad? Lo que nos dice el guía es fruto de su propia experiencia y la de gentes entendidas como él, y lo que te leían de niña era solo el producto de la imaginación de quien lo escribió, contado para divertir.

-Eso no es así, -fue la réplica de Sabihondilla, la cual, por hallarse de vacaciones, completó con otras palabras-. Porque no se trataba de un cuento, sino de una historia verdadera. Recuerdo muy bien lo que mi madre me decía cuando me lo leyó, a los seis años de mi existencia: “Si alguna vez te encuentras con un grupo de hipopótamos, pregunta si alguno de ellos es el hipopótamo locuaz”.

Tales cosas decía, mientras abría la puerta del todoterreno, y avanzaba, contra todo pronóstico, corriendo, hacia el grupo de hipopótamos que se divisaba en lontananza.

-¿Alguno de vosotros es el hipopótamo locuaz? ¿Podéis sacarnos de aquí?

El guía trató de detenerla, pero fue mala suerte que, al salir atropelladamente del vehículo, pisara mal con el pie izquierdo y se rompiera un hueso que llaman calcáneo, que además de lo mucho que duele, para el caso que aquí se refiere, le impidió caminar.

Los obedientes turistas, a pesar de reconocer que la situación era delicada, prefirieron no intervenir, pues nada bueno podría venirles de ello, pasara lo que pasara. Entre “era ya tarde para reaccionar” o “no había forma de detenerla en su loca determinación”, discurrieron sus posteriores argumentos justificativos de la inacción.

Consultado el guía como testigo principal del posterior suceso, jura que Margarita Sabihondilla, mientras se alejaba, no cesaba de repetir, incluso en inglés, estas palabras:

-Are you there, Hypo Loquacious? ¿Estás ahí, hipopótamo locuaz? Do you undestand my language? ¿Entiendes mi idioma?

Fueron tales frases, seguidas de varios gritos desgarradores, las últimas señales audibles de aquella mujer singular. Afortunadamente, la lontananza a que nos hemos referido algo más arriba de este relato, estaba suficientemente alejada para que los extranjeros cazaimágenes selváticas que formaban la expedición no vieran exactamente lo que sucedió, aunque, intuyeron los resultantes efectos.

Fue una historia triste, que les amargó bastante el resto de las vacaciones. Y lo más lamentable es que Margarita Sabihondilla no tuvo ocasión de poner en práctica la enseñanza recibida de que todos los cuentos que, cuando niña, le refería su mamá para entretenerla, no eran ciencia. Alguien debería haber dicho a las claras que le quedaba mucho por aprender y que una forma segura de disminuir la ignorancia es tener en cuenta la experiencia de los demás.

FIN

Cuento de verano: El crédulo y la pitonisa

Erase una vez que se era, un hombre crédulo. No se trataba de una característica en grado superlativo, sino sustancial, es decir, sin fisuras. Sencillamente, era incapaz de imaginar que nada de lo que se le pudiera contar por otro ser humano pudiera estar basado en la falsedad o la mentira, por lo que le daba la máxima credibilidad. esto es, toda.

Las razones por las que había desarrollado tan extraña capacidad resultaban, en verdad, desconocidas. No existían antecedentes familiares; ni en la colectividad donde desarrollaba su existencia, las crónicas oficiales o los más antiguos del lugar registraban o recordaban comportamiento similar.

Ni siquiera la experiencia vivida personalmente por el crédulo había minado la más mínimo lo que, en puridad, nadie consideraba virtud, sino defecto.

-¿No puedes entender que mentir, especialmente en las cuestiones esenciales, es una manera de defensa? Cubriendo la realidad con mentiras bien urdidas, se protege la intimidad, la hacienda, los propios intereses -le decía uno de los pocos amigos que tenía, porque para la mayoría resultaba aburrido compartir vivencias con alguien que no veía en ellas doblez ni maldad alguna.

-No. -Fue la respuesta escueta del crédulo supino.

Seguramente por curiosidad, un buen día, nuestro crédulo se encontró frente a la consulta de una pitonisa. El lector debe saber de inmediato que no se trataba de una de esas personas que, con palabras, silencios y otros subterfugios, pretenden adivinar el pasado de quienes les visitan, para que ellos mismos deduzcan el futuro que, por su mala cabeza, les espera.

Aquella vidente había desarrollado una habilidad especial, como consecuencia de haber seguido estudios muy cualificados de análisis de series, estadística cuántica y economía aplicada. En su consecuencia, podía ser capaz -así se jactaba de ello en los anuncios con los que se publicitaba- de “deducir, por métodos científicos, el ámbito más probable en el que se desarrollará cualquier actividad humana”.

El crédulo preguntó, ante todo, al ser conducido al cuarto, lleno de ordenadores y otros cachivaches informáticos, en donde la adivina desarrollaba su actividad, cuánto había de costarle la consulta.

-Esto dependerá de la complejidad de la pregunta, -fue la respuesta.

-Pues bien, -no se arredró el inocente-, ya que estamos, aquello que con más interés desearía saber es si alguna vez la Humanidad en su integridad llegará a tener un solo objetivo.

Esa consulta es gratuita, -dijo la pitonisa, esbozando una sonrisa-. Porque ese momento hace tiempo que ha llegado, y todos los hombres y mujeres del planeta se esfuerzan desde entonces por alcanzarlo.

Solo al salir de nuevo a la calle, rumiando, entre sorprendido y satisfecho, el valor de aquella simple respuesta que borraba las dudas que de vez en cuando le atormentaban, comprendió el crédulo que debía haber pedido mayor precisión, y se lamentó de no haber preguntado a la pitonisa cuál era, en verdad, ese objetivo que la Humanidad perseguía con ahínco.

Pero, confiado en que, siendo tan común, cualquiera de sus contemporáneos podría informarle acerca del mismo, abordó al primer transeúnte con aspecto de respetabilidad que se cruzó en su camino, y le preguntó si conocía cual era el objetivo de la Humanidad.

El interpelado, que era un clérigo, le miró con curiosidad, tratando de descubrir si el crédulo le estaba tomando el pelo, y, creyéndolo algo alienado, aunque sin faltar a sus principios, le respondió con lo primero que se le vino a la cabeza:

-El objetivo de la Humanidad es vivir dignamente de acuerdo con los designios que Dios tiene marcados para el hombre.

(Ah, -pensó nuestro hombre, mientras daba las gracias al gentil entrevistado-, ¿cómo no se me ocurrió antes?. Lógico que así fuera).

Apenas había andado unos pasos, sintiendo que la respuesta que había obtenido precisaba mayor concreción, asaltó a una joven que llevaba un carrito con un bebé.

-¿Sería tan amable de aclararme una duda? ¿Cuáles son los designios que la divinidad tiene señalados para la Humanidad?

La joven, que pertenecía a uno de los grupos que se tienen por alternativos, entendió de inmediato que debía estar siendo filmada para uno de esos programas que deleitan a los desocupados ofreciendo a sus audiencias la muestra de su vacuidad cerebral, y quiso aprovechar la oportunidad para lanzar una reivindicación.

-No creo que a ninguna divinidad le preocupe lo que hagamos. Lo que debemos hacer es vivir conforme a las reglas de la naturaleza.

Magnífica observación, se dijo el crédulo para su coleto, y soy muy torpe para no haberme percatado de tan obvia solución a mis inquietudes. Sin embargo, comprendió pronto que, para ser efectivo, el consejo debería completarse aún, por lo que, atravesando la calle, detuvo a un individuo bien trajeado que se acababa de apear de una lujosa berlina, y, conforme a lo que llevaba deducido, tuvo arrestos para encajarle esta cuestión:

-¿Cuáles son las reglas de la naturaleza?

El asaltado, que era un alto ejecutivo de una multinacional polivalente, estaba, justo en aquel momento, repasando las notas fundamentales del discurso de presentación de los resultados de la compañía a la Asamblea de accionistas que tendría lugar en unos instantes. Así que, para quitárselo de encima, tomándolo por un pordiosero, le contestó:

-La naturaleza no tiene reglas. La única fórmula es trabajar duro, siguiendo la propia intuición y con la seguridad de que cada hombre acabará encontrando el sitio que le corresponde.

Increíble -rumió el crédulo, encantado con la facilidad en que había conseguido concretar la solución a la preocupación que hasta entonces le había consumido tantos momentos obsesivos-. No hay respuesta más pertinente que la que este hombre me ha dado. El objetivo de la Humanidad es poner a cada uno en su sitio, ¿qué otro podría ser, sino ése?.

Y, distraído por tan profundo pensamiento, no se percató en que un autobús de línea avanzaba despendolado por el carril preferente que momentáneamente ocupaba, siendo arrollado por el vehículo, que le proporcionó muy graves heridas.

Mientras yacía en el suelo, ensangrentado, rodeado de curiosos espectadores que demandaban con urgencia un médico, dicen los testigos que estaban más cerca del moribundo que musitó estas palabras: Humanidad, mi sitio queda libre.

Nadie entendió a qué podría referirse.

FIN

Problemática mundial de la gestión del agua

Madrid sigue siendo una ciudad en la que o das un conferencia o te la dan, aunque dada la inmensa proliferación de Centros, Fundaciones, Asociaciones, Jornadas y Congresos, y -en mi caso, al menos- las limitaciones de tiempo y categoría, lo más habitual es que te la den, o al menos, intenten dártela.

En cuanto puedo, acudo a escuchar a los demás, especialmente a las personas que ocupan cargos en las Administraciones públicas y grandes empresas o asociaciones de este país. Me da información de primera mano y me permite analizar talantes, intuir transfondos de las personalidades y, desde luego, si hay turno de preguntas, no desaprovecho la ocasión de intervenir. No tanto por afán de protagonismo -uno es consciente de que le quedan pocos trotes- sino por ayudar a que esa mayoría silenciosa que, por timidez y recelo individual nunca se expresa, al menos obtenga algunas respuestas fuera del guión.

El 20 de julio de 2013 el Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible (CIDES) del Instituto de Ingeniería de España organizó una Jornada bajo el lema: “El Agua, efectos transversales”.

Figuraban como ponentes dos de las personas que más saben del agua en España -Rafael Fernández Rubio y Roque Gistau- y, además, Liana Ardiles, que es actualmente Directora de Agua en el Ministerio de Ambiente y Agricultura, o sea, que la que manda en el sector.

La presentación corrió a cargo de Rafael Ceballos, presidente del Comité, quien estaba previsto que moderase la mesa redonda posterior, pero que no tuvo lugar -hubo solo una pregunta, pues no queríamos correr el riesgo de quedar encerrados junto a la cápsula del tiempo-. porque la Sesión comenzó con retraso (estuvimos esperando un buen rato a la Directora, hasta que nos dimos cuenta de que solo acudiría a dar su charla). Seguro que por aquello de compensar el tiempo que nos hizo perder al principio, la intervención de Liana Ardiles, interesante y didáctica, superó ampliamente los veinte minutos previstos, a las que los demás ponentes nos ajustamos.

He escrito “nos” porque el cuarto ponente era yo, y el título de este Comentario fue el de mi charla. Tenía un subtítulo también muy ambicioso: “Estrategias, conflictos de intereses. Resultados y cuestiones pendientes”. Había preparado, como es mi estilo, una intervención llena de datos y con varias propuestas provocadoras que, rompiendo el esquema clásico, presenté como conclusiones desde el principio de mi charla.

Me sorprendió que en el Salón de Actos, a pesar del esfuerzo de difusión de la convocatoria, no hubiera más que dos decenas de personas. Eso sí, todas ellas relevantes, y todas buenos amigos.

Yo ya me he acostumbrado a que mis esfuerzos por comunicar no encuentren el eco que me desearía, pero, ¿y el interés que tiene lo que puedan decir los demás ponentes de una mesa como la del día 20 de febrero? ¿Estamos saturados? Roque es Presidente de la Asociación Española de Abastecimiento y Saneamiento, y fue Presidente del Canal de Isabel II, Comisario de la Expo de Zaragoza y un largo etcétera. Rafael es Premio Jaime Primero a la Protección del Ambiente, fue catedrático de Hidrogeología y mantiene una actividad como consejero internacional en temas hídricos que le hace aparecer como uno de nuestros mejores expertos. Liana, en fin, es la responsable de la Planificación Hídrica española y nos dió una magnífica y actual visión sobre la problemática.

Yo…Pero ¿a quién le importará todo esto? Por si acaso, en algún Comentario posterior haré un resumen de mi ponencia, e invito a visitar la web del Intituto para conocer de qué hablaron los demás.

Comentarios publicados en 2012 en El Blog Alsocaire

Relación de Comentarios publicados en este blog en 2012

1. Con pocas palabras y en primera persona.

2. No escatimar energías en abandonar ciertas prudencias

3. Contra algunas creencias interesadas, la técnica no es neutral

4. Vacatio iudex versus ius vocatio

5. Necesidad de poner orden en las telecomunicaciones

6. Una mirada crítica al pecio de la economía sumergida

8. Sobre el irresistible encanto de la frivolidad

9. Alternativas

10. Tómeselo a risa

11. A la búsqueda de iniciativas para aumentar el bienestar

12. Disponible el libro con los Comentarios de Alsocaire en 2011

13. Inspirándose en un trabajo de chinos

14. Actividades generadoras de empleo

15. Actividades generadoras de empleo (2)

16. Actividades generadoras de empleo (3)

17. Actividades generadoras de empleo (y 4)

18. Sobre lo que vale un euro, digo un peine

19. ¿Qué es lo que puntúan las agencias de calificación?

20. Così fan tutti?

21. Por qué y por quiénes estamos en una crisis

22. Aires de mujer

23. Para los que importa

24. Apología del dragón

25. De verdad, ¿es tan grave deber dinero?

26. En la Plaza del Conocimiento, con optimistas

27. Absueltos de todo don

28. Ideales

29. Porcentajes

30. Lo que distingue a los emprendedores

31. ¿Le importaría ponerme un poco más de pib en mi plato?

32. Capacidades

33. La hora de los transformistas

34. Innovación para la formación en las organizaciones

35. Lo que nos enseña Fukushima a los partidarios de la energía nuclear

36. Por favor, que alguien saque la cabra del redil eléctrico

37. De la Gioconda de Leonardo a la copia de Rubalcaba

38. Empleo entre las piedras

39. El momento de colgar la toga

40. Ilusionar en tiempos difíciles: historias de supervivencia

41. Historias de tigres y gacelas (1)

42. Historias de tigres y gacelas (2)

43. Historias de tigres y gacelas (3)

44. Historias de tigres y gacelas (4)

45. Historias de tigres y gacelas (5)

46. Historias de tigres y gacelas (6)

47. Historias de tigres y gacelas (7)

48. Historias de tigres y gacelas (y 8)

49. Movimientos para controlar algunos núcleos de confusión en la fusión nuclear

50. Movimientos para controlar algunos núcleos de confusión en la fusión nuclear( 2)

51. Movimientos para controlar algunos núcleos de confusión en la fusión nuclear (y 3)

52. Por dónde empezar para llegar a ser empresario

53. Por dónde seguir para llegar a ser empresario

54. Valor de las estrategias optimistas en la feria de las vanidades

55. En apoyo de las empresas exportadoras

56. Productos de la imitación

57. Nos recogerán y nos llevarán a las duchas

58. No habrá paz para los ingenuos

59. Entre andadas y carreras

60. ADM

61. Homenajes póstumos

62. Ubi sunt?

63. Para troncharse

64. El derecho a la propiedad de ciertos pecios

65. Cuestión de escalas

66. Cortocircuitos en el camino del vehículo eléctrico (1)

67. Cortocircuitos en el camino del vehículo eléctrico (2)

68. Cortocircuitos en el camino del vehículo eléctrico (3)

69. Las cosas no son fáciles: ¿y qué más?

70. ¿Un gran país bananero?

71. ¿Un gran país bananero? (y 2)

72. Oportunidades de hacer negocio con las biotecnologías

73. Los derechos de las mujeres

74. El interés mediático y el maniático

75. El observatorio de la insostenibilidad

76. Dos verdades incompatibles sobre el Once-Eme

77. Dogmas entre la Fe Ciega y el Descrédito Arrepentido

78. ¿Qué sucedería si gobernara Jesucristo?

79. Plan de Austeridad integral: el borrador

80. La expuesta singularidad de Asturias

81. El estrepitoso fracaso de los Colegios Profesionales

82. Poderes

83. El valor de los números

84. Momento estelar para las risas

85. Lo que va de Viva la Pepa a Vivan las Cadenas

86. Picatueros y pejigueros

87. Desglobalización, insostenibilidad y marcha atrás.

88. Amigos, felicidad y redes sociales

89. El lenguaje del pueblo y el de los políticos

90. Propietarios y fructuarios

91. Ante la convocatoria de huelga general en un momento muy particular

92. Sobre el libre albedrío y la conciencia en lo que más de cerca nos atañe

93. Riesgo de fractura del estado de derecho

94. La identidad de Kaya y la ornitología

95. Las malas jugadas de la memoria

96. Pasiones por intuiciones, resistencias contra medidas, austeridad sin soluciones

97. Descubriendo a Chagall

98. Albedrío y libre elección en el terreno de la física

99. Una metáfora sobre bosques, felicidad y leñadores

100. Sarkozy utiliza a España como alzas

101. La Resurrección de los cuerpos

102. A favor de una Secretaria de Estado de Nuevos Proyectos

103. Enfermarse y estudiar será más costoso en España

104. Café para todos y chocolate con churros para Cataluña

105. Una aplicación de los índices de embutibilidad a la política

106. ¿Merece la pena hacerse operar para parecerse al Joker de Batman?

107. Miedos

108. De cacería

109. Medida de capacidad colectiva

110. ¿Comprar Argentina y vender Repsol por lo que valen?

111. Propuesta de cambio de enfoque a la figura del defensor del pueblo

112. Entre mierdas y bananas (1)

113. Antes de abdicar

114. Entre mierdas y bananas (2)

115. Magia entre vegetaciones y pinturas

116. Entre mierdas y bananas (y 3)

117. Toros de Fálaris y política de ajustes

118. El riesgo de la complacencia

119. Cuidado con estar en las nubes

121. Ingeniería para AES.Captacion y aprovechamiento de la antropoenergía.

122. Ingeniería para AES. Significado y empleo del factor de seguridad

123. Ingeniería para AES. Riesgos de cavitación en la economía y la jurisprudencia

124. Ingeniería para AES. Significado y empleo del factor de seguridad

125. Ingeniería para AES. Transformadas de Laplace y cambio de paradigma

126. Ingeniería para AES. Concepto de rendimiento técnico.

127. Ingeniería para AES. Dificultades para localizar tanto las Mejores Técnicas Disponibles como las Más Deplorables Técnicas

128. Ingeniería para AES. Fiabilidad. Interpretación de la curva de la bañera.

128 bis Ingeniería para AES. Representación de figuras tridimensionales en el papel

129. Ingeniería para AES. Gestión del personal

130. Paseo entre el amor y la muerte de un español del siglo XXI

131. Ingenieria para Abogados y Economistas. Curvas y curvaturas

132. Ingenieria para Abogados y Economistas. Curvas y curvaturas (2)

133. Ingeniería para abogados y economistas: Crisis minera, saneamiento y recuperación

134. Ingeniería para abogados y economistas: Métodos mineros de extracción

136. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo leer un Balance (y 2)

137. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo leer una Sentencia

138. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo leer una Sentencia (y 2)

139. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo leer una Sentencia (y 3)

140. Ingenieria para Abogados y Economistas. Cómo generar empleo sin destruirlo

141. Ingenieria para Abogados y Economistas. Cómo generar empleo sin destruirlo (y 2)

142. Ingenieria para Abogados y Economistas: La teoría de la relatividad aplicada a la economía

143. Ingenieria para Abogados y Economistas: Métodos para construir túneles (1)

144. Ingenieria para Abogados y Economistas: Métodos para construir túneles (y 2)

145. Ingenieria para Abogados y Economistas: Métodos para construir túneles (Apéndice)

146. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (1)

147. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (2)

148. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (3)

149. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (y 4)

150. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (Anexo sobre Contaminación agrícola

151. Ingenieria para Abogados y Economistas. Medio ambiente (Anexo sobre Contaminación agrícola.2)

152. Ingeniería para Abogados y Economistas: Problemas del mercado (1)

153. Ingeniería para Abogados y Economistas: Problemas del mercado (y 2)

154. Ingenieria para Abogados y Economistas. Ordenación del Territorio (1)

155. Ingenieria para Abogados y Economistas. Ordenación del Territorio (y 2)

156. Ingenieria para Abogados y Economistas. Taludes y escombreras.

157. Ingenieria para Abogados y Economistas. Taludes y escombreras (2)

158. Ingenieria para Abogados y Economistas. Taludes, presas y Escombreras (y 3)

159. Ingenieria para Abogados y Economistas. Auscultación de estructuras y patologías

160. Ingenieria para Abogados y Economistas. Patologías estructurales

161. Por qué nos pasa lo que nos pasa (1)

162. Por qué nos pasa lo que nos pasa (2)

163. Por qué nos pasa lo que nos pasa (y 3)

164. Desprecio de la forma y alabanza del fondo

165. Ingeniería para Abogados y Economistas: Investigación y Desarrollo tecnológicos (1)

166. Ingeniería para Abogados y Economistas: Investigación y Desarrollo tecnológicos (2)

167. Ingeniería para Abogados y Economistas: Investigación y Desarrollo tecnológicos (y 3)

168. Sobre el valor económico del español

169. Desenmascarados

170. Eutanasia y minería del carbón

171. Sobre democracia, separación de poderes y responsabilidades

172. Relaciones entre fútbol, política y economía

173. Sobre el sentido de la vida

174. Sobre el sentido de la vida (y 2)

175. Libertad y libre albedrío

176. Parejas de conveniencia

177. Al fútbol lo que es del fútbol

178. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo aprovechar lo que se sabe para crear una empresa

179. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo aprovechar lo que se sabe para crear una empresa (2)

180. Ingenieria para Abogados y Economistas: Cómo aprovechar lo que se sabe para crear una empresa (y 3)

181. Antropología cristiana y economía de mercado

183. Partículas

184. El Club de la Tragedia

185. La vuelta al mundo de las maletas

186. El Club de la Tragedia: Claves y clavicordios

187. Para encerrar

188. El Club de la Tragedia: Atrapados

189. El Club de la Tragedia: Se vende casa exclusiva en Paraje natural protegido

190. El Club de la Tragedia: A lo loco

191. El Club de la Tragedia: El comentario como noticia

192. Cuentos para un verano caliente

193. El club de la Tragedia: Diferencias entre un director gerente y un primer ministro

194. El Club de la Tragedia: Control de riesgos, deberes y derechos

195. El Club de la Tragedia: Explicaciones para creyentes

196. El Club de la Tragedia: Preocupaciones acuciantes, celebérrimos y nombres de calles

197. El Club de la Tragedia: Nos engañan: pero la culpa es nuestra

198. El Club de la Tragedia: Por la cultura

199. El Club de la Tragedia: Culmina o revienta

200. El Club de la Tragedia: Problemas de comunicaciones

201. El Club de la Tragedia: Desdoro de la Farándula

202. El Club de la Tragedia: Elogio de la restauración naïf

203. Los principios de la selección natural aplicados a la ética

204. El Club de la Tragedia: Esquelas y supervivencia

205. El Club de la Tragedia: Incendiarios

206. El síndrome de la dependencia ocupacional

207. El Club de la Tragedia: Revisores y revisionistas

208. Rescatados ¿o prisioneros?

209. Heute zu merken: Angela in Madrid

210. El Club de la Tragedia: El show de los políticos

211. El Club de la Tragedia: Miedo a los mineros

212. El Club de la Tragedia: Ideas y ocurrencias

213. El Club de la Tragedia: La burbuja política

214. El Club de la Tragedia: Entre vivir del cuento y estársela jugando

215. El Club de la Tragedia: Petrificación del Paradigma

216. El Club de la Tragedia: Inmovilismo Sostenible

217. Precaución: sociedad en obras

218. Reformar para educar; educar sin objetivo

219. El Club de la Tragedia: Ciudadanos túrgidos o crípticos

220. El Club de la Tragedia: Atmósfera sobrecargada.

221. El Club de la Tragedia: ¿Hay algo más que debamos saber?

222. In memoriam: Santiago Carrillo

223. Propuestas para que Toledo no se convierta en Tolero

224. El Club de la Tragedia: Guindillas para todos

225. Propuestas para que Toledo no se convierta en Tolero ( y 2)

226. El Club de la Tragedia: El cuento del pollastre viatger

227. El sueño de Robert J. Shiller: Finanzas en una sociedad justa

228. El mito del desarrollo sostenible

229. Centauros tecnológicos o ciber-imbéciles

230. Por qué no se crea empleo en España

231. El Club de la Tragedia: A porrazos

232. l Club de la Tragedia: Menos lobos, Caperucitas

233. Un cuento chino

234. Incompetencias del mercado

235. El Club de la Tragedia: Emprendedores, no ludópatas

236. El Club de la Tragedia: Divorcio en los Poderes

237. ¿Inteligentes o hermosas?

238. Votantes pivotantes

239. Venezuela puede esperar

240. Prácticas de supervivencia colectiva

241. El Club de la Tragedia: Hacia atrás

242. El otro Mou

243. Carta abierta a una famosa

244. El Club de la Tragedia: Engañar como un chino

245. Las virtudes de las mandrágoras

246. Influencia de las mandrágoras y la corteza de abedul sobre la sexualidad

247. El Club de la Tragedia: ¿Holocausto o Barbacoa?

248. Sobre esqueletos y armarios

249. El Club de la Tragedia: ¿Qué queremos decir cuando no tenemos nada que decir?

250. La visión del mundo de Albert Einstein

251. El Club de la Tragedia: Consejos para

252. El Club de la Tragedia: Marcando paquetes

253. El Club de la Tragedia: Desequilibrios compensados con azotes

254. Constantes universales

255. El valle de Chamberí y Gedeón

256. El Club de la Tragedia: Creativos y anunciantes al asalto

257. Jueces, juicios y jurados

258. Quejas al servicio

259. Permisividad o dejación

260. Uno de los nuestros: negro y demócrata

261. El Club de la Tragedia: Lo que nos importa que haya ganado Obama

262. Ingenieria para Abogados y Economistas. Tratamiento de los residuos

263. El Club de la Tragedia: Instrucciones para emergencias

264. El Club de la Tragedia: Síndrome de Fukushima en el Madrid Arena

265. Tapiceros, sastres, restauradores y cirujanos plásticos

266. El Club de la Tragedia: Desquiciados o desahuciados

267. El Club de la Tragedia: No es país para pobres

268. Médicos con fronteras

269. El Club de la Tragedia: Huelga general, drama particular

270. El rumbo incierto del sindicalismo

271. Disputas al margen de las civilizaciones

272. Macrofiestas, megaiglesias, hiperestadios, teramanifestaciones

273. Carenados de fondos, revisión de la quilla, cambio de cuadernas

274. Carlos Slim juega con el Real Oviedo

275. Consentimiento informado, ¿dígame?

276. Alguien tiene que decirlo: Disminuyen las oportunidades para la Evolución

277. Tasas judiciales y estado de derecho

278. De cazadores y de madrigueras

279. El caganer del Belén que se está formando en Cataluña

280. Yo

281. Ambiente enrarecido

282. Empresarios españoles, uníos

283. La subsistencia de la izquierda nacionalista

284. Tiempos de compromiso, ya no de colaboración (1)

285. Tiempos de compromiso, ya no de colaboración (2)

286. Tiempos de compromiso, ya no de colaboración (3)

287. Tiempos de compromiso, ya no de colaboración (y 4)

288. La revelación de las masas

289. Desde el Pelargón al Sudoku

290. Minería e incendios en los montes

291. La reforma empresarial pendiente

292. The Cides House Rules

293. La Carta Magna y las cartas de la baraja

294. El Club de la Tragedia: Pesadilla en los sótanos

295. Jugando con el tiempo: Deficitarios, procastinadores, temporarios

296. Carta abierta a un gran evasor de impuestos

297. Calidad del servicio y cualificación del empleo

298. Hablemos de política, ¿les parece?

299. El Club de la Tragedia: Huelga de autónomos

300. El Club de la Tragedia: Frases célebres sobre la actitud

301. El Club de la Tragedia: Orden en la sala

302. Dos maneras de disfrutar de un pavo relleno

303. Ni discretos, ni tímidos, ni apocados, ni ausentes

304. El Club de la Tragedia: El experimento de Aristóteles

305. La Sociedad Honorífica Internacional Alpha Sigma Mu

306. El Club de la Tragedia: ¿Qué nos está pasando?

307. El Club de la Tragedia: Detallistas, que no expertos

308. ¿Nos van a dar las uvas o nos las están dando con queso?

309. El Club de la Tragedia: La Monarquía como punching ball

310. Lolos y Lolitas

311. El Consejo Empresarial para la Competitividad se diluye

312. Inocentes y aprovechados en 2012

313. Indignados sin fronteras, comprometidos sin reservas

314. Adjetivos y objetivos

315. El buen jefe

316. Redes sociales, espacios virtuales y pesca incontrolada

317. Educar, ¿para qué?

318. El Club de la Tragedia: Porqué no arrancamos

319. Ingenieros, abogados, farmaceúticos y arquitectos, a la sala de operaciones

320. Una entrevista histérica con el objetivo de distraer

321. El Club de la Tragedia: Pastores, cabestros, toros encelados, versos sueltos

Madrid, 7 de enero de 2013