La energía en los programas de los partidos políticos que optan a gobernar España (y 3)

Isaac Alvarez se ha convertido, junto con Angel Cámara (catedrático de la Escuela de Minas y Energía de Madrid) y decano del COIMCE, en conferenciante de plantilla para abordar el tema del fracking en España, desde su defensa.

En la conferencia del día 2, Alvarez resaltó la coincidencia de los partidos de la oposición en rechazar el fracking. El PSOE propone en su programa limitar las prospecciones y C´s indica que ni siquiera merece la pena hacerlas.

Con tales antecedentes programáticos, la argumentación de mi colega -y amigo- se centró en manifestar que tales manifestaciones contrarias a esa técnica, “no tienen en cuenta ni la realidad internacional, ni las nuevas tecnologías, ni la falta de competitividad de la industria española” que se fundamenta también en el alto precio de nuestra energía. “pagamos el kW al doble que en USA”, y parecemos ignorar que “la energía es básica para generar empleo”.

En la disertación con mayor aporte de cifras de las de los intervinientes en el acto, desgranó, entre otros datos, que en USA se realizan 100.000 fracturaciones hidráulicas al año, que en el mundo hay 4 millones de pozos perforados (de ellos, 2 millones en USA y la mitad, activos, repartidos entre gas y petróleo). En Norteamérica se dispone en la actualidad de unos 200.000 pozos para extracción del gas no convencional, que producen más de 20 veces el consumo anual de gas en España.

Para Alvarez, en las propuestas anti-fracking “subyace solo electoralismo”. No concedió tampoco relevancia al peligro de los accidentes, que remitió a la falta de información sobre el verdadero estado de la técnica y a intenciones descalificadoras priori, ideológicas.

La conductora de la Jornada, Moratilla, planteó, antes de abrir el coloquio con el público, si “el coche eléctrico era una propuesta realista.

Casajús respondió de inmediato que “con la red actual, mantener un parque de coches eléctricos de cierta entidad es imposible. Habría que resolver cómo se cargan las baterías, cómo las gestionamos, sería necesario rehacer una gran parte de la REE”. Comparó la propuesta con “las sillas volantes que aparecían en las historietas de Diego Valor”. (3)

“Si cada recarga supone una hora, ¿qué red de distribución de estaciones de carga hará falta para dar servicio a 5 ó 7 coches, allí donde precise cada usuario volver a cargar su batería, con autonomía para 250 0 300 km?. Tesla propone que se cargue la batería en el domicilio, por la noche; se supone que en el aparcamiento comunitario, porque pesa demasiado para llevarla a la propia casa. Pero si la mayoría pretende cargar la batería de su auto a partir de las 9 h, podemos llegar a aumentar el consumo puntual en 20.000 Mw-hora, que habría que cubrir. (4)

En fin, con la expresión unánime del apoyo necesario a la i+d+i, y a la creación de un Ministerio de la Energía y el Medio Ambiente, se abrió el coloquio a preguntas del público. Los ponentes tuvieron, entonces que expresar su opinión sobre la autogeneración, la mejora de la eficiencia energética relacionada, en concreto, con la edificación o el almacenamiento de energía con fines reguladores. No hubo especial crispación, aunque algún asistente -como suele suceder- aprovechó para realizar su ponencia espontánea y no faltó tampoco quien echase de menos a una representación de técnicos antinucleares y antifracking o decididamente pro-energías renovables en la mesa, que juzgaba monocolor.

Fue entonces cuando Miranda aclaró que “no era pro-nuclear” y que, desde luego, era plenamente sensible hacia los problemas de seguridad y almacenamiento y tratamiento de residuos, que no habían sido tratados en el debate porque no formaban parte del planteamiento de los programas políticos, que se manifestaban, simplemente -salvo en el caso del PP- como antinucleares sin reservas. También puntualizó que “las tecnologías renovables corresponden a mundos diversos que no pueden mezclarse en un fondo común”: los ciclos de intermitencia son totalmente diferentes, y van desde un año a la aleatoriedad de “cuando sople”.

Alvarez resaltó que centrar la discusión energética en el programa español, olvidando el panorama mundial, puede convertirse en un “hablar del sexo de los ángeles, porque en 2040, las previsiones son de que el 70% de la energía primaria será de origen fósil”, aunque, desde luego, cada año, la cantidad de energía de procedencia renovable que se aporte al sistema será creciente.

Se lamentó también acerca de la “impresionante mediocridad de todos los programas: ninguno habla de la COOP21, o del cambio climático, o de la regulación por medio del almacenamiento energético”.

 

(3) Diego Valor era un héroe de ficción, al que sus creadores alimentaron con apasionantes historietas publicadas entre 1953 y 1958 y que los niños de la época (yo llegué a la devoción poco antes de su lamentable extinción editorial) seguíamos con fervor, a pesar de estar editadas en pésimo papel y con dibujos muy simples en blanco y negro, pero con un texto imaginativo y un contexto estimulante. Las sillas volantes eran controladas con la mente por una facción de los habitantes de Venus, los wiganes.

(4) El consumo horario de energía en España fluctúa entre los 40.000 Mw-hora a las 21 h y los 24.000 Mw-hora entre la 4 y las 6 de la madrugada.

 

La energía en los programas políticos de los partidos que optan a gobernar España (2)

Cuando la directora de la sesión dio la palabra a Manuel Lozano, asignándole una pregunta genérica, éste comenzó reconociendo la dificultad de analizar técnicamente los asuntos políticos y que ninguno de los programas le convencía plenamente: en el caso del PSOE, porque “era un copia y pega” de otros documentos anteriores; en cuanto al del PP, “porque no decía nada”; el de C’s, porque “aunque incluye propuestas como impulsar y primar la i+d sobre las subvenciones” -asunto al que se confesó “muy sensible”, omite otras o no las concreta; y, en fin, en lo que respecta a Podemos, porque entremezcla “propuestas muy sensatas” con otras imposibles.

Lozano recordó que  el programa nuclear español fue ideado e impulsado estando Abril Martorell en el gobierno, y resultó ser un producto de la democracia, en tanto que en la actualidad “estar en contra de las centrales nucleares” se ha convertido en una opción defendida por los partidos de la izquierda en España.  Se preguntaba por ello, si “ser antinuclear ha de asociarse a ser de izquierdas”, y, aunque no explicitó su propia respuesta, en el auditorio se entendió, mayoritariamente, que, desde luego que no.

El conferenciante, que se reconoció favorable a que se descarbonice el sistema energético, lamentó que ninguno de los partidos precisara sus estrategias para conseguirlo, obviando, con ello, que “el recurso a la energía nuclear es inevitable”. Una estrategia inteligente debería afrontar el desarrollo de la energía nuclear que va a experimentar el planeta: Rusia e India tienen tecnología de bastante nivel; China, capacidad de desarrollo. Pero, además, Estados Unidos “jamás dejará que la tecnología de vanguardia del Torio la señale otro país”, por lo que recuperará y mantendrá la posición predominante de la IV generación de centrales nucleares.

España debiera avanzar en su programa energético confluyendo con la política europea, que no queda señalada por posiciones puntuales. Alemania no va a perder el conocimiento que posee de la energía nuclear y que le está proporcionando sustanciales beneficios en la exportación y un ámbito de control. (1). La energía nuclear seguirá siendo una tecnología propia de la UE, que no puede perderse. Y si se considera como ejemplar la decisión de Dinamarca de prohibir la energía nuclear, debería tenerse presente que parte de la energía que consume Copenhague, proviene de las centrales nucleares de Suecia, con instalaciones nucleares a menos de 20 km de la poblada capital danesa.

Respecto a la pretensión de clausurar el ATC (acróstico por Almacén Temporal Centralizado) lo calificó el catedrático sevillano de “brindis al sol”. Si hubiera estado vinculado a la propuesta simultánea de “reducir a vidrio todos los residuos de alta radioactividad” -indicó, de manera coloquial, puntualizándola después-, es decir, reprocesar todo el combustible nuclear en Francia” y recoger aquí el de BT, quizá pudiera admitirse la coherencia de la propuesta, cuyo coste económico sería, desde luego, muy alto (2); pero pretender asociar “nuclear, no” con descarbonización es un error mayúsculo; significa, justamente, apoyar lo contrario de la actuación imprescindible en este momento: equivale a defender: “petróleo, gas y carbón, sí”.

(continuará)

 

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(1) Esto no lo expresó así Lozano, pero lo interpreto con mis propias palabras.

(2) Como referencia de costes, Lozano indicó que si bien se objeta que la central de Oikiluoko (Finlandia), que no estará en funcionamiento hasta 2018, habrá costado más del doble de los 3.000 mil. de euros presupuestados (hace más de diez años), es mucho menos de lo que en un solo año (2013) las energías alternativas recibieron en España. Según información que he consultado en internet, el coste de la central se aproxima a los 9.000 Mill. de euros, y es cierto que las energías verdes fueron apoyadas en nuestro país con más de 50.000 Mill de euros entre 2005-2013, y que las subvenciones de este último año alcanzaron los 13.000 Mill. €.

De blunt to smart city, una guía para dummies (9)

Uno de los aspectos más atractivos de movilización de recursos pasivos en una ciudad para conducirla hacia el objetivo de hacer de ella una Smart city, es el análisis de las posibilidades de mejora de la eficiencia energética global de la misma.

Para ello, es imprescindible, en primer lugar, obtener el mapa de las necesidades energéticas, y cómo se resuelven en la actualidad. Los consumos de energía (eléctrica, pero también bajo la forma de combustibles de todo tipo) constituye un punto de partida. ¿Cuánto absorbe el conjunto de la ciudad -viviendas, edificios públicos, empresas, instalaciones de abastecimiento de agua y depuración, transporte público y privado, etc.-? ¿Cómo se proporciona, a través de qué fuentes? ¿Cuánto cuesta?

Habrá que avanzar, ante la escasez de datos concretos de los que inicialmente se disponga, por aproximaciones sucesivas, estimando el consumo total, a base de índices y datos muestrales, tomados de la realidad como significativos para una evaluación de partida.

¿Cuánto cuesta esta masa de recursos energéticos al conjunto de la ciudad? ¿Qué capacidad de autoabastecimiento posee? De los datos y estimaciones del consumo, y del tipo de energía empleado para satisfacerla, se deducirá una  cifra que permitirá dotar de contenido económico a esa simulación con la que se iniciará el análisis de las actuaciones más convenientes.

Existen ya algunos proyectos y propuestas en curso, que pueden tomarse como referencia. Ya he citado en otros momentos de este trabajo, las actuaciones que están llevando a cabo la municipalidad de Viena, o la de Hamburgo, que figuran entre las más activas.

En este sentido, y aunque se encuentra en su fase inicial, es obligado referirse a la iniciativa de la ciudad de Madrid, que ha propiciado la constitución de una Asociación, Madrid Subterra, en la que participa, junto al Ayuntamiento, un grupo de empresas, Colegios Profesionales y Universidades, y  cuyo objetivo es estimular el aprovechamiento de la energía del subsuelo y la utilización de las múltiples formas de energía producida en los procesos que tienen lugar en la ciudad, y que actualmente se despilfarran, no pocas veces, por ignorancia de su valor. Tengo el honor de encontrarme entre los miembros de su Junta directiva, como representante del Colegio de Ingenieros de Minas del Centro de España

En la ciudad de Viena, se está llevando a cabo el Proyecto ” Optimización de la energía producida a partir de lodos de las depuradoras de aguas residuales”,  que se ha impuesto como objetivo que en 2020 sea autosuficiente. Las depuradoras son uno de los mayores consumidores de energía en las ciudades, habiéndose estimado que un 1% del consumo total se realiza en estas instalaciones.  Conseguir que esta energía provenga de fuentes renovables (solar, geotérmica, y de los propios lodos), así como reducir el consumo con base en una revisión crítica de todas las etapas, es algo a lo que una ciudad inteligente no puede renunciar.

La municipalidad de Hamburgo, por su parte, se ha propuesto generar un sistema integrado en el que se analice la reducción del consumo de energía de todas las instalaciones que se encuentran en la ciudad, y que en la actualidad funcionan de forma independiente. La idea central es que una asociación de consumidores energéticos resulta más eficiente que si cada uno de ellos actúa de manera aislada, y se apela a conceptos como flexibilidad y gestión integrada de valles y puntas de producción y consumo, todo dentro de una red que se plantea como objetivos la disminución del consumo, la oferta de los excedentes puntuales, y la incorporación de formas de producción ambientalmente más saludables, más económicas, y con mayor autonomía.

Me parece imprescindible resaltar que este concepto de actuación común debe encuadrarse en la revisión de las disposiciones legales o reglamentarias que permitan la integración de las instalaciones consumidoras, pertenecientes a empresas e instituciones públicas, para cumplir con los objetivos deseados. Por ejemplo, debe apoyarse la posibilidad de los intercambios energéticos dentro de la asociación de productores-consumidores de la ciudad, y la eventual venta al sistema general de la energía sobrante, y todo ello, sin que resulte afectada la estabilidad y disponibilidad del suministro de energía al resto de la ciudad o la red eléctrica general.

Por supuesto, esta propuesta y otras análogas exigen un análisis profundo de las condiciones técnicas que garanticen que no se interfiera negativamente en la regulación del mercado energético, obligando a desarrollar, por tanto, medidas de control, incorporación de estrictos parámetros de calidad, previsión de almacenaje de energía sobrante y accesibilidad o conectividad a la red general, además de atender a la negociación de las condiciones económicas que regirán el suministro y oferta del recurso.

(continuará)

 

Etica para un mundo global

Puede que aún haya quien no le preste atención, pero la sociedad de las comunicaciones ha levantado la gran piedra en la que se ocultaban buena parte de las contradicciones de la sociedad occidental, y ha dejado al descubierto la desnudez de los dogmas con los que había venido trabajando, en particular, desde ese momento singular que se llamó revolución industrial.

Estamos en un momento que carece de interés sociológico, porque en realidad, lo que debería interesarnos es que nos encontramos ante la evidencia de que se prepara un gran diluvio, que será, esta vez, mucho más universal que los anteriores.

La Biblia, ese libro imaginativo en el que han quedado reflejados, con metáforas y cuentos cortos sin otra aparente relación que la de referirnos el camino de un pueblo elegido hacia su utopía, ya lo tiene reflejado: solamente se salvarán quienes consigan construir un arca en la que hayan introducido, antes de la debacle colectiva, además  de a sí mismos y a unos pocos familiares, algunos ejemplares de otras especies, con lo que conseguirán mantener encendida por algún tiempo más la llama de la fantasía.

La amenaza detectada se llama hoy calentamiento global, y el pecado colectivo consiste en la adoración del dios dinero, sostenido por sacerdotes y profetas que se expresan en conciliábulos de apoyo al mercado libre y animan a la búsqueda sin límites de la satisfacción, a la que nos conduce, ciega de su destino final, la sociedad de consumo.

¿Hay solución? En múltiples foros se aborda, con manifiesta falta de profundidad, el análisis acerca de las posibles soluciones: responsabilidad social corporativa, ayuda al desarrollo, planes para la reducción de las emisiones (incumplidos sistemáticamente), eliminación de barreras al comercio internacional, programas de acceso al agua y energía para todos, protección al medio ambiente en bosques tropicales, humedales y zonas  sensibles, etc.

Entretanto huelen el tufo de la catástrofe, las sociedades teóricamente más avanzadas, se pertrechan para mantener el equilibrio inestable del bienestar de sus mayorías, descuidando aceleradamente los problemas de las minorías cada vez más marginadas en su soledad, condenándolas a su suerte, vendiendo a los fieles que se mantienen en los tabernáculos, la esperanza fatua de una recuperación de los mercados, acumulando medidas y promesas de actuación que la realidad revela, una y otra vez, no ya como insuficientes, sino como equivocadas.

No se habla de la ética, es decir, de los principios éticos universales, que es tanto como decir, de las cuestiones deontológicas más elementales, que se resumen en una: nadie puede arrogarse el derecho a vivir con base en la eliminación de los otros.

Aunque sigue habiendo guerras de usurpación y dominio, las batallas se ganan también en el campo de la ineficiencia, de la falsa dedicación a poner en práctica soluciones que representan engañiflas, de la ocultación de los datos relevantes del problema a los más y, también, del desprecio a la situación de quienes tienen menos recursos (económicos, intelectuales, sanitarios, de información y contactos), imposibilitados de raíz para encontrar por sus propios medios, el camino que podría conducirles a su supervivencia, a construir su arca de salvación para los suyos.

El cristianismo, en cuanto a teoría humanitaria a la que es posible, sin desdoro, suprimir el aspecto teológico para dejarlo en su esencia, reducido al aforismo de todo filósofo honesto, respeta al semejante sin hacerle daño (podíamos llamarlo amor, pero no hace falta apuntar alto para acertar a lo que se tiene al lado) no tiene la varita mágica. Pero sí sería capaz, en este momento de su evolución para aproximarse a términos de doctrina social, y después de siglos de dar tumbos, cometer innúmeros errores y causar mucho daño, de ayudar a un buen diagnóstico.

Porque la cuestión no está en lo que ningún Dios pueda querer de nosotros, sino en lo que el hombre pretende conseguir de sí mismo.

Es imprescindible pensar en soluciones globales, olvidarse de dogmas y egoísmos individuales, nacionalistas o gregarios, y presentar una panoplia de actuaciones globales, en la que la tecnología, la cooperación leal, el trabajo conjunto entre todos los pueblos, ayuden a salvar los muebles de este desequilibrio dramático en el que estamos construyendo un presente precario con un futuro claramente imposible para todos.

No me parece digno que se esté construyendo el arca de la salvación de unos pocos, a costa de sepultar en el diluvio global a las mayorías. La gobernanza total, hoy, como nunca, exige liderazgos y compromisos en muy corto plazo, con la mirada puesta en lo que habrá más allá de esta generación o la siguiente. Menos cifras, digamos no a inútiles promesas, censuremos esa proliferación de conferencias internacionales sin conclusiones efectivas, en donde cientos de representantes de quién sabe intercambian sus tarjetas y palmaditas en la espalda.

Puede que algunos contemporáneos se salven si la temperatura global sube demasiado, los centros económicos cambien bruscamente de Londres y Nueva York a Pekín, Sao Paulo o Nueva Delhi, la hambruna provocada por el desigual reparto de las sobrantes se desplace sin rumbo, las guerras por el poder derivado del agua, la energía o las materias primas se desencadenen como fuegos de artificio. No se si las arcas salvíferas estarán en occidente o en oriente, que hasta ese punto llega mi percepción de la confusión. Lo que es hora de poner de manifiesto es que no se está trabajando por la salvación colectiva, y eso, aquí, y ahora, se llama faltar a la ética, aunque se adorne con mucha palabrería y expresión de voluntades que no se tiene intención de cumplir.

No es necesario apelar a un Dios omnipotente dispuesto a premiar a los justos por haber seguido su designio superior. No hace falta apuntar a las fuerzas etéreas. La humanidad habrá perdido, si se cumplen las peores expectativas, y seguramente no habrá sido la única, sino una vez más, la oportunidad de avanzar colectivamente en el descubrimiento de una respuesta que está en la esencia de cada uno de nosotros, y que parecía estar algo más cercana.

 

 

Sobra energía, falta fuerza (y 8)

(Termino con este Comentario la reseña informal del Congreso sobre la Energía como recurso económico celebrado en Sevilla en noviembre de 2013)

Jiménez Beltrán, en su intervención, se refirió a la divergencia de precios de gas natural en Estados Unidos respecto a Europa (5 veces superior) o Asia (8 veces). Desigualdades como ésta afectan sustancialmente a las posibilidades de acceso a la energía; estimó en 2.600 millones de personas el número de las que no tienen en sus casas cocina o calefacción.

Para Jiménez Beltrán, la estrategia de un país que depende de las importaciones, a la hora de planificar sus fuentes energéticas, debería orientarse con preferencia “a firmar contratos con países pequeños, con poca población”: es mejor contar como suministrador con países como Qatar o Noruega que Irán o Inglaterra, que tienen problemas para autoabastecerse (“no dan abasto”, fue su concreta dicción).

El territorio español está “perforado pero no explorado”. La previsión técnica es que, para que una cuenca se considere explorada, deben haberse realizado 5 sondeos por cada 1.000 km2; en España (con más de 500.000 km2) se habrán perforado unos 600 pozos, lo que da idea del escaso conocimiento del subsuelo profundo. (Ramón Romero ha realizado el gráfico de la proporción relativa de sondeos en España). “No hemos hecho los deberes en los hidrocarburos convencionales”

Jiménez Beltrán puso de manifiesto que el consumo actual de gas natural en el mundo se encuentra en el entorno de 70/75 Mill barriles equivalentes/día (1 barril igual a 165 l)

¿Dónde perforar preferentemente?. El conferenciante recordó que “si hay petróleo en un yacimiento es porque hay roca madre”, y el shale gas aparecerá también donde hay o ha habido petróleo. Los países del Middle East no participan en la corriente actual que vuelca su interés sobre este recurso, porque tienen aún importantes reservas de petróleo.

Desde los años sesenta del pasado siglo se está perforando en Andalucía, habiéndose descubierto los primeros yacimientos de gas en los ochenta: “son porosos y permeables, por lo que no se necesita fracturación hidráulica. Solo se recupera un 15 a un 20% del gas, salvo en el de Casablanca, de tipo water drying, en el que se alcanza el 60%.”

La producción española es mínima: “lo que producimos de gas nos lo consumimos en un día; y el petróleo que extraemos, con dos. Solo 240 millones de barriles se han producido desde el origen, fundamentalmente en Casablanca. La factura en hidrocarburos es similar a la de ingresos por turismo (un 4,5% del pib)”

Las propuestas de Jiménez Beltrán se acumularon al final de su intervención: “El potencial mayor lo tiene España en Canarias, con 1.900 mill de barriles. Pero a los que quieren invertir, en este país les ponemos piedras en el camino: Repsol lleva diez años en discusiones para que le dejen perforar”. “La formación de los funcionarios debe atenderse: conocen la minería, pero no el sector de hidrocarburos. ¿Por qué no hacer como en Inglaterra, en donde se ha creado la figura de civil server, con 2 años de intercambio con las empresas privadas, en donde se forman” “Pongámonos las pilas. Mientras aquí nos demoramos en las decisiones, Marruecos está haciendo perforaciones cerca de Canarias”

Soy perfectamente consciente que dejo sin comentar ponencias que fueron tanto o más interesantes que las expuestas. Las glosaré otro día. Pero me reclaman otras tareas.

FIN

Cuento de otoño: Optimo y Posible

Esta es la historia de dos amigos, que se llamaron Optimo y Posible. Estaban siempre juntos, lo que no se debe interpretar como que estuvieran siempre de acuerdo. Optimo era, como su propio nombre indica, exigente, perfeccionista, severo y un tanto plasta. Posible era pragmático, intuitivo, hedonista y bastante descuidado.

En realidad, para qué vamos a ocultar la verdad: Optimo y Posible solo estaban de acuerdo en sentarse a analizar las opciones de hacer cualquier cosa. Llegado el momento de ponerlas en práctica, cada uno seguía su camino. Lo habían hecho siempre así, desde niños: había que ver a Posible jugando con un taco de madera, y convenciéndose de que tenía un coche entre las manos y a Optimo, afanado en sacar lascas con una navajita de las que regalaban para la Primera Comunión a varios pedazos de roble, en la pretensión de fabricar un Alfa Romeo como los de la tienda de Maese Trillo, propósito que, como se puede suponer, no conseguía culminar.

Cuando se hicieron mayores, ambos, que habían terminado brillantemente la carrera de ingeniería (opción superior), se emplearon en sendas empresas energéticas y, como eran brillantes como centellas, no tardaron en llegar a jefes de departamento. A Optimo se le encomendó la dirección del departamento de Máxima Rentabilidad y Responsabilidad Social Corporativa, en una empresa de energía eólica.

A Posible le asignaron el departamento de Opciones Inmediatas y Seguridad Garantizada en una empresa de energía nuclear.

Si el lector está preocupado algo, aunque sea muy poco, por las cuestiones energéticas, podrá deducir que los altos ejecutivos de las empresas habían acertado bastante bien al nombrar a cada uno de nuestros protagonistas guardando atención a sus cualidades sicológicas más aparentes, lo que permitía atisbar el éxito de sus respectivas gestiones futuras.

Sin duda, los test de respuesta a situaciones simuladas que debería encontrarse posteriormente en la vida real (seguir una secuencia numérica, adivinar hacia qué lado se orienta la próxima figura en una serie de polígonos, deducir quién es el más simpático de una relación de delincuentes, etc.) había permitido detectar lo más relevante de sus personalidades.

Como se conocían tan bien, sin embargo, y eran tan brillantes, dedicaron mucho tiempo a analizar el trabajo del otro, poniendo serias objeciones. Cuando se reunían en la Comisión Mixta para tomar decisiones respecto al futuro, Optimo no solo defendía lo buena que era la energía eólica, la necesidad de aumentar las subvenciones hasta que fuera rentable y la vinculación social de su empresa con los animales vertebrados, sino que expresaba, sin venir a cuento, que la energía nuclear era peligrosa, productora de residuos altamente contaminantes y, a pesar de lo que se creía por el vulgar de los mortales, obsoleta.

Por su parte, el ingeniero Posible, metiéndose a su vez en el terreno de su amigo el ingeniero Optimo, dedicaba algo de tiempo a expresar que las centrales nucleares eran inversión de utilización probada, inmediata y segura, incluso por los importantes estudios que se estaban realizando en centros de investigación confidenciales sobre el control de los residuos de alta radioactividad. La mayor parte de su intervención, cuando tenía público, la concentraba en opinar que la energía eólica era una tecnología trivial (“de chicha y nabo”, era su expresión concreta, junto a “conocida desde los tiempos de Carracuca”), cara a rabiar y de producción caprichosa e impredecible como la propia naturaleza, por lo que no es que necesitase una energía de apoyo, sino que si alguna fuente energética debería ser marginal, era la de los molinillos de acción ventosa.

El Presidente de la Comisión Mixta, que era licenciado en derecho y economía con matrícula de honor en todas las asignaturas, pero no entendía mucho de tecnologías (aunque algo había aprendido en los seis meses que le habían encargado tan importante posición), se desesperaba con las interminables discusiones. No conseguía que se pusieran de acuerdo y tampoco se encontraba con conocimientos para tomar una decisión, habida cuenta, además, de que los intereses que había detrás de cada una de las empresas que representaban Optimo y Posible eran de lo más complejo, que es lo mismo que decir, delicado.

Los dos parecían tener razón, porque los argumentos que ponían sobre la mesa (mucho más elaborados que lo que reflejamos aquí, pues esto es solo un relato resumido, como una especie de Resumen Ejecutivo de esos que nadie lee, porque son obvios), estaban bien construidos y eran convincentes como puñetazos de campeón de los pesos welter al de los pluma, o pellizcos de monja teresiana a la niña de ojos verdes, por poner solo dos metáforas que no vendrán a cuento, pero encajan de maravilla, literariamente hablando.

Así que, como ambos defendían bien sus parcelas, razones y elucubraciones, y nadie estaba dispuesto a quitárselas ni a ponérselas por capirote o saltárselas por encima o por debajo de los ijares, el País de los Propósitos Bien Intencionados, desarrolló una estructura energética duplicada. Redundante, como es su nombre técnico más preciso. Excesiva o desproporcionada, como se indicaría si fuera el caso de hablar para andar por casa.

Llevados de la mano de Optimo, llenaron el país de aerogeneradores, allí donde había la menor brizna de viento, artefactos de dudoso valor estético que ventilaban con sus aspas los campos y las dehesas (cuando hacía viento), pero pocas veces podía aprovecharse tanta energía como proporcionaba la madre de todos los vientos, pues no se necesitaba.

Por supuesto, conducidos por Posible hacia las bondades de la energía nuclear, mantuvieron en actividad las centrales existentes, perfeccionaron las técnicas de tratamiento y, en su caso, ocultación en las profundidades abisales, de los residuos más contaminantes, y, por supuesto, aunque no se consiguió vencer el parón nuclear decretado in illo tempore, exportaron la tecnología (utilizando simuladores avanzados) a países mucho menos desarrollados, lo que creó algunos puestos de trabajo temporal de alta especialización en el extranjero. Sin embargo, como la producción de energía era excesiva para las necesidades del país, que se encontraba (debíamos haberlo dicho al principio, pero va ahora) en una isla y estaba sumido en una depresión sicológica, la mayor parte del tiempo las instalaciones estaban paradas o casi, aunque por motivos de garantía de seguridad, las inversiones de mantenimiento alcanzaban cifras muy elevadas.

Pasaron unos años, y Optimo y Posible se hicieron algo mayores, por lo que, llegada la edad de cincuenta y cinco años (o así), ambos pasaron a la situación de pensionistas, siendo sustituidos por gente más joven que tenía mucho que aprender. Habían conocido a varios Presidentes de las Comisiones Mixtas y podían estar contentos de haber defendido, cada uno, su parcela, y conseguido creación de valor para los accionistas de sus respectivas empresas.

Coincidían frecuentemente en el Centro de Mayores, donde aprendían a bailar chotis y a freir un huevo, leían los periódicos del día y hacían sudokus y mandalas cada vez más complicados.

Era una tarde de otoño y todo invitaba a la filosofía.

-Debemos estar satisfechos de haber cumplido con nuestro deber -dijo, de repente, Optimo, que parecía haber estado meditando sobre la influencia de la sustitución del cangrejo de río autóctono por el americano en el gusto de la paella valenciana.

-¿Qué deber teníamos, Optimo? -preguntó Posible a su íntimo amigo, levantando los ojos de la máquina tragaperras en la que había conseguido cien mil puntos y dos corazones. Preparaba automáticamente su contraataque, guiado por la costumbre.

-¿Y tú me lo preguntas, Posible? -Optimo se había quedado por un momento con la mente en blanco, porque empezaba a afectarle el Alzheimer, y tardó en encontrar una respuesta-. Defender, con toda nuestra ilusión y conocimientos, que sabíamos hacia dónde íbamos.

-Pues aquí estamos -dijo en voz casi inaudible el otro, ocupado en obtener el tercer corazón, que suponía un premio de diez euros-. Así que nos equivocamos.

La lluvia, que repicaba en los cristales, recordaba algo al poema de Antonio Machado, ese de la monotonía. Y aunque era otoño, parecía una tarde parda y fría de invierno.

(Nota.- Este Cuento no refleja necesariamente mi opinión personal al respecto, limitándose a ofrecer un motivo de distracción; si el lector encuentra en el mismo motivos para la reflexión, debe considerarse el único culpable de tener tan buen criterio).

(FIN)

Sobra energía, falta fuerza (6)

(Continúo en este post con mis Comentarios -a partir de su reseña- al Congreso sobre La Energía que se celebró en Sevilla los días 14 y 15 de noviembre de 2013)

En su rápido repaso hacia las distintas opciones energéticas, se refirió el ministro Soria también al autoconsumo, al que indicó merecedor de un “apoyo total, aunque quien decida engancharse a la red debe pagar la financiación de las infraestructuras, para que no se convierta en un free rider”.

Con tantas opciones excedentarias de suministro de energía para la producción eléctrica, la cuestión de la gestión de la demanda eléctrica es un elemento crucial, cuyo análisis abordó en una ponencia de este Congreso, Alberto Carbajo, hasta hace un año Director de Operaciones de la REE y hoy consultor independiente.

Como algún otro ponente, no descuidó en su intervención la cuestión global, con más de 1.400 millones de personas en la actualidad, sin acceso a la electricidad en el mundo. “La energía es una fuente de incertidumbres”, y el “modelo energético global está en crisis”, siendo necesario en España realizar la planificación desde una perspectiva propia de un modelo de transición.

En un país que, respecto a otros de la Unión Europea, “presenta un peor comportamiento de la intensidad energética, una mayor dependencia exterior, un crecimiento en las emisiones con efecto invernadero más altas, una delicada situación económico-financiera y un empeoramiento de la competitividad industrial, afectado por el crecimiento de los precios energéticos”, los “retos del sistema se concentran en ciertos requerimientos técnicos” (que Carbajo definió, sintéticamente, como “huecos de tensión, control de la tensión y corrientes de cortocircuito”, asociados a la “variabilidad del recursos primario, que obligan a estudiar las interconexiones, la mejora en la gestión de la demanda y el adecuado funcionamiento del CECRE (Centro de Control del Régimen Especial)”(2)

La prioridad concedida a la integración de las renovables, que han canalizado una gran inversión (atraída por las subvenciones), ha provocado -expresó gráficamente Carbajo- “que no nos quepan en el sistema, y se tiene que tirar a veces sin consumirla, lo que en una situación de déficit tarifario es un contrasentido”. Tenemos, corroboró con Soria, “un mix equilibrado, pero no voluntario, ya que es la suma de sucesivos errores; no está mal para una instantánea, pero revela sus problemas cuando se considera en perspectiva”.

“Para cerrar la demanda, cuando no hay producción de renovables, es decir, para cubrir el “hueco térmico”, precisamos de los ciclos combinados y el carbón”, y hemos estado “cerrando los ojos ante la caída de la demanda, que empezó ya en 2008”. Por eso, para Carbajo, en opinión que comparto, “debemos analizar la punta de la demanda, que es el driver. Y en 2010, para una necesidad de cubrir 300 h correspondientes a la mayor demanda, hemos tenido a disposición 4.700 Mw”. Un evidente exceso, producto de la mala planificación.

Para paliar o resolver esta situación de desequilibrio, el objetivo de reducir las puntas de consumo con una mejor gestión de la demanda, apunta a analizar en profundidad estas opciones, que Carbajo enumeró sintéticamente: concienciación de los consumidores para estimular el ahorro, discriminación horaria y llenado de los valles (no solamente con el bombeo, sino estimulando el aprovechamiento de la tarifa nocturna). “Se ha perdido la cultura del ahorro, y hacen falta señales claras de precio”.

La interrumpibilidad, enfocada a favorecer la reordenación de sus consumos para industrias y empresas de más de 5 Mw, (un 50% de su consumo anual en período 6, horas valle) a cambio de determinadas prestaciones (regulada actualmente por la Orden IET 2013 de 31 de octubre), admite tres tipos de interrumpibilidad: instantánea, con preaviso de 15 min o con un preaviso mínimo de 2 h.

En su intervención, Carbajo comentó que no se había producido un debate que estimaba necesario, y que, por su ausencia, había propiciado errores en el apoyo a las renovables. “Se han concedido primas sin tener en cuenta ni la evolución de los costes, ni los cupos de potencia, y se han cedido las competencias de autorización a las CCAA” (con lo que se ha renunciado a la visión global). Aún peor, “no existió correlación entre la potencia autorizada de las EERR (energías renovables) y la potencia técnica de respaldo”.

A la falta de transparencia en los costes, se une la decisión, cuanto menos discutible, de que “el consumidor eléctrico asuma los costes totales, cuando debería ser más adecuado que los asumiera el energético” y tampoco resulta para Carbajo adecuada que “se utilice el bono del Estado como referencia para la rentabilidad, cuando debería haberse usado el WACC” (3). Tampoco el término “eficiente y bien gestionada”, que figura en la nueva Ley “está acuñado”, generando vías para la inseguridad jurídica y la controversia. Esta inseguridad se complica aún más, cuando se habla de “una rentabilidad media del 7,5%, lo que implica que los que han conseguido mayores rendimientos por su eficacia, verán disminuida su rentabilidad efectiva”.

La reforma, pues, según fue puesto de manifiesto en los corrillos mientras tomábamos el café. “está bien intencionada, pero es incompleta y carece de visión a largo plazo”. No puede olvidarse que “seguridad de suministro es un concepto superado por el de costes en la red”.

(continuará)

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(2) El Centro de Control del Régimen Especial, CECRE, fue creado por Red Eléctrica de España (REE) en 2007 con el objetivo de integrar la mayor cantidad de energías renovables en la red, siendo su mayor éxito la incorporación el 8 de noviembre de 2009 de 251.543 MWh de producción eólica (el 44,9% de la demanda eléctrica)

(3) Weighted Average Cost of Capital, es decir, coste medio ponderado del capital invertido, que tiene en cuenta la tasa de interés a la que se aplican, tanto los recursos propios como los ajenos, incluidas las subvenciones.

Sobra energía, falta fuerza (5)

(continuación de los anteriores)

Las debilidades el sistema energético español que el Ministro Soria puso de manifiesto se concretan en los precios y en el déficit tarifario. Reconoció que tanto para el consumidor doméstico como para el industrial, están por encima de la media europea, y entre los valores más altos absolutos (solo superados por Malta, Chipre y, en el caso de los industriales, también por Italia).

Si la previsión de incremento de la demanda eléctrica para el período 2006-2013, en paralelo a la evolución económica estimada, debería haber sido del 24-25%, la realidad es que ésta última solo aumentó en el período el 1,7%, permaneciendo estancada -o con un ligero decrecimiento- la demanda eléctrica.

El modelo ideado por la Ley 15/2013, al que acompañarán 7 R.D, pretende conseguir el equilibrio entre ingresos y costes. Desaparecen las primas para las renovables, sustituidas por un sistema de incentivos a la inversión; sin embargo, Soria indicó que el Gobierno “mantiene una apuesta clara por las renovables”. “A partir de unos costes estándar, se entiende un rendimiento razonable el de 7% (valor del bono español más 300 puntos básicos).

No se refirió el Ministro concretamente al efecto invernadero y al incremento de las temperaturas imputable a la actividad antropogénica, pero sí lo harían algunos ponentes. José Luis del Valle, apelando al último Informe del Panel Intergubernamental para estudio del Cambio Climático, recordaría que si no se implantan nuevas políticas, el incremento de temperatura en el año 2050 sería de 5,3ºC, y que es necesario considerar los costes nivelados de las opciones energéticas, y no los costes absolutos.

La idea de del Valle merece una atención especial, porque hace referencia al factor de utilización, es decir, al número de horas/año de uso real de una instalación. Se planteó la cuestión (cuya respuesta dejó al criterio de cada uno) de “si nos podríamos permitir invertir en eólica”.

En el caso de las eólicas terrestres, las 2.000/2.500 h/año de utilización promedio contrastan -expuso- con las 4.500 h/año de algunas zonas norteamericanas. La utilización de los aerogeneradores offshore estaría a niveles de las 1.000 h/año, con un coste de 80 €/Mwh (frente a los 42 €/Mwh de la solar fotovoltaica). Por eso, cree que la eólica va a seguir necesitando subvenciones hasta el 2020, momento a partir del cual las ayudas se concentrarán en las eólicas marinas.

Por mi parte -aunque no tuve ocasión de expresarlo en este Congreso, al menos en público- vengo indicando que es absolutamente imprescindible que, desde el Gobierno se asuma de una vez una visión global y se ponga sobre la mesa de la opinión pública toda la información disponible sobre capacidades, rendimientos, potencialidades y costes. Si el sector de producción eléctrica funcionara con un solo criterio, podríamos resolver el problema de contorno de manera bastante más económica.

En definitiva, si se trata de cumplir con las directrices de la Unión Europea, (tener un 20% de energía renovable para el 2020, en concreto), deberíamos satisfacerlas con el menor coste posible, porque lo fundamental es garantizar la competitividad de nuestras empresas. Por ello, incluso cabría considerar en el cuadro de opciones tener que pagar una penalización por incumplimiento: no tenemos por qué ser los abanderados de un objetivo romántico, globalmente insuficiente y perjudicial para nuestra economía.

Y, si tenemos tan alto excedente de capacidad, deberíamos confeccionar el mix instantáneo/diario considerando como preferentes para entrar en el sistema, las instalaciones de coste inferior -¡atención, considerando costes marginales, no medios!-, con las siguientes condiciones de contorno: garantizar una producción mínima acumulada por instalación, planificar las paradas de mantenimiento de forma conjunta, imponiendo un máximo a la subvención por grupo empresarial, analizando las consecuencias de mantener en hibernación o al ralentí las instalaciones de menor eficacia económica o de sostenimiento técnico más costoso…

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (4)

(Continúa a partir de las entradas anteriores con el mismo título, con las que forma una unidad)

La intervención inaugural del Ministro Soria, que resultó muy ilustrativa para explicar la actual posición del ejecutivo, dio pie a que alguno de los ponentes que hablaron a continuación se detuvieran a comentar algunos aspectos de la misma, relacionados con su sector o experiencia particular.

“Las renovables son también una apuesta clara e inequívoca” -expuso el titular de la cartera de Industria, Turismo y Energía-. Ese “también”, correspondía, supongo, a la remisión subconsciente a la voluntad de mantener todas las fuentes energéticas.

Para el ministro, el “problema es que en España hemos apostado por ellas de forma muy temprana (en 2007), con una alta exigencia de primas. Tenemos hoy una tecnología de referencia, pero con desajustes importantes”, que cifró en 16.000 Mill. de €. “Estamos haciendo bien los deberes del 20/20/20, y cumpliendo con los criterios de sostenibilidad ambiental, pro no podemos decir lo mismo de la sostenibilidad económica y financiera”.

En uno de los coloquios posteriores (escasos, por la gran densidad de las ponencias en solo una jornada y media), Javier Penacho , expresaba que “Bruselas a metido la pata; ese error no debe ser la excusa para justificar todo lo que se haga en energía.” Porque “la energía no es un bien en sí mismo, y solo vale si se utiliza. ¿Cuánto cuesta el 20% de renovables?”. En su referencia a la aportación real de la energía eólica en España, recordó Penacho que la media de utilización de los aerogeneradores es de 2.090 h/año (esto es, están un 75% de su tiempo parados, por falta de viento), y que en el mundo apenas supera un 2% del mix total, siendo el objetivo global alcanzar el 7%.

José Luis del Valle, que representa actualmente los intereses de GES – Global Energy Services, y que defendería en la Sesión las posibilidades de la energía eólica off-shore, respondió a esta observación con el argumento personal (cuyo fundamento no detalló) de que “la forma más económica de reducir las emisiones y alcanzar el compromiso del 20% en 2020 es en la producción de electricidad, ya que no se ha buscado hacerlo en el sector del transporte. De entre las opciones, la menos cara es la eólica, y lo lógico sería haber conseguido el objetivo solo con ella. Como se ha hecho de otra forma, estamos obligados a asumir el extracoste, que merece la pena; por supuesto, sería óptimo que todo el mundo se hubiera impuesto idéntico objetivo”.

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (3)

(Continúo con la reseña informal del Congreso sobre “La energía, factor económico esencial de nuestra sociedad”, que se celebró en Sevilla los días 14 y 15 de noviembre de 2013, organizado por el Colegio de Ingenieros de Minas del Sur de España).

El Ministro Soria, en su discurso con cierto hálito contemporizador, no descartó el papel del carbón, cuya producción nacional -indicó- “debe mantenerse por muchas razones; la principal es que es una fuente autónoma”.

No será fácil esa defensa pues, la Unión Europea, como es conocido, tomó el 10 de diciembre de 2010 la peculiar Decisión de que las minas competitivas, a partir de 2019, deberán devolver las ayudas recibidas hasta entonces, si desean permanecer en funcionamiento.

En la actualidad, la minería del carbón española es pálido reflejo de lo que fue, con menos de 4.000 empleados, cuando llegó a tener más de 40.000. Desde 1992, según apuntó el Ministro, se han empleado 22.000 millones de euros de recursos públicos.

Correspondió a Cerezuela, por enfermedad de la actual directora de Carbunión (Mercedes Martín), defender su ponencia. “Es falso que el poder calorífico del carbón español sea menor que el importado, ya que aquí se produce hard coal con poderes entre 4.000 y 5.400 kcal/kg, en tanto se importan carbones subbituminosos de USA (0,5 Mill t/año) e Indochina (2,,5 Mill. t/año, éstos con p.c. de 4.500 Kcal/kg), para formar mezclas del 40/60% de carbones nacionales e importados.

“El carbón importado emite más CO2, ya que la emisión es proporcional a los Kwh producidos”, siendo actualmente la porción del mix correspondiente al carbón de solo un 8% (7.935 MW frente s los 98.502 instalados). El consumo es de solo 6,62 Mt (datos de 2011), siendo la proporción nacional más importante la de hulla subbituminosa de las minas de Teruel y Zaragoza, que alcanza las 2,,36 Mt.

No es cierto tampoco que el carbón nacional sea caro, pues se paga por termias (Kcal/Kg), tomándose como referencia habitual el API 2, correspondiendo 90 $/t al carbón importado (puesto en puerto) y 70 $/t al nacional (puesto en la central), antes de aplicar la corrección por unidades térmicas. “La minería del carbón española es internacionalmente competitiva”, según expresó José Cerezuela, haciendo suyas las palabras de Mercedes Martín, por lo que “no deben cerrarse las minas que ya sean competitivas en 2018, y España ha de ser considerada un border case”.

Es más: “La decisión de cierre, puede costar del orden de 4.800 mil. de euros y afectar a 1.300 empresas que dependen indirectamente del carbón”. Se entiende por ello que el alcalde de As Pontes de García Rodríguez anime a los colegas que tienen recursos mineros a que “autoricen la apertura de nuevas minas en sus territorios”, por la riqueza inducida que suponen, ejemplo del que gustó utilizar José Cerezuela en su defensa, -animada con referencias a su experiencia profesional-, del carbón autóctono.

Un mensaje con tintes parecidos a los que, apenas una hora antes, había aportado Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper para España, en su vibrante lección inaugural, al hacer un elogio de la “industria pesada, que supone estabilidad en el empleo, salarios más elevados y una tasa de temporalidad inferior”.

Targhetta, que calificó de valiente la reforma acometida, admitió que “el puzzle energético en España es endemoniado” (era el término utilizado anteriormente por el Ministro Soria para referirse a que el “energético era uno de los problemas más endemoniados” con los que se encontró el PP). “Es necesario un marco regulatorio estable para la energía”, ya que se necesitan grandes inversiones y, por ello, la complicada situación “no se puede ordenar ni en un mes ni en un año”.

(continuará)