Mi conferencia en el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo

  • El 4 de mayo próximo, a las siete y media de la tarde, pronunciaré una Conferencia sobre el tema “Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia”. Será en la sede del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo, calle Asturias 2. La entrada es libre y, finalizado el coloquio, se servirá un vino español.
    El título puede parecer a primera vista, complejo, teórico, o ambiguo. El contenido de mi charla, puedo adelantar, será conciso, fundamentado y… provocador.
     
    Analizaré las actuaciones que, en mi opinión, debe abordar Asturias para crear puestos de trabajo y contribuir al mantenimiento del nivel de bienestar. O, al menos, para que no se deteriore más.
    Estáis todos invitados. Y si difundís la conferencia a vuestros amigos que puedan están estar interesados, os lo agradezco aún más. Necesitamos, entre todos, abrir la manzana de la ignorancia, la rigidez conceptual y el miedo a decir la verdad, confiando en que las soluciones vendrán por sí solas.

http://www.coimne.es/cgi-vel/ctrlweb/VINCULO-W-COMUNIC.BUS?COMCOD=718

 

 

Sobra energía, falta fuerza (4)

(Continúa a partir de las entradas anteriores con el mismo título, con las que forma una unidad)

La intervención inaugural del Ministro Soria, que resultó muy ilustrativa para explicar la actual posición del ejecutivo, dio pie a que alguno de los ponentes que hablaron a continuación se detuvieran a comentar algunos aspectos de la misma, relacionados con su sector o experiencia particular.

“Las renovables son también una apuesta clara e inequívoca” -expuso el titular de la cartera de Industria, Turismo y Energía-. Ese “también”, correspondía, supongo, a la remisión subconsciente a la voluntad de mantener todas las fuentes energéticas.

Para el ministro, el “problema es que en España hemos apostado por ellas de forma muy temprana (en 2007), con una alta exigencia de primas. Tenemos hoy una tecnología de referencia, pero con desajustes importantes”, que cifró en 16.000 Mill. de €. “Estamos haciendo bien los deberes del 20/20/20, y cumpliendo con los criterios de sostenibilidad ambiental, pro no podemos decir lo mismo de la sostenibilidad económica y financiera”.

En uno de los coloquios posteriores (escasos, por la gran densidad de las ponencias en solo una jornada y media), Javier Penacho , expresaba que “Bruselas a metido la pata; ese error no debe ser la excusa para justificar todo lo que se haga en energía.” Porque “la energía no es un bien en sí mismo, y solo vale si se utiliza. ¿Cuánto cuesta el 20% de renovables?”. En su referencia a la aportación real de la energía eólica en España, recordó Penacho que la media de utilización de los aerogeneradores es de 2.090 h/año (esto es, están un 75% de su tiempo parados, por falta de viento), y que en el mundo apenas supera un 2% del mix total, siendo el objetivo global alcanzar el 7%.

José Luis del Valle, que representa actualmente los intereses de GES – Global Energy Services, y que defendería en la Sesión las posibilidades de la energía eólica off-shore, respondió a esta observación con el argumento personal (cuyo fundamento no detalló) de que “la forma más económica de reducir las emisiones y alcanzar el compromiso del 20% en 2020 es en la producción de electricidad, ya que no se ha buscado hacerlo en el sector del transporte. De entre las opciones, la menos cara es la eólica, y lo lógico sería haber conseguido el objetivo solo con ella. Como se ha hecho de otra forma, estamos obligados a asumir el extracoste, que merece la pena; por supuesto, sería óptimo que todo el mundo se hubiera impuesto idéntico objetivo”.

(continuará)

Ciento un años de rompedores de bolsas de aguas

El alumbramiento pesó casi cinco kilos de peso, y cuenta con 814 páginas de texto y fotografías, y fue presentado en sociedad en el Salón de Actos de la Fundación Gómez Pardo (Alenza, 2, Madrid), que estaba lleno a rebosar por profesionales del agua y de la mina, esto es, de su intersección natural, que es el mundo de la hidrogeología.

Se trata de un libro de esos que están destinados a ocupar un lugar preferente en las bibliotecas de las salas de estar. Fue coordinado por dos investigadores de renombre, ya en camino de la jubilación, y, por tanto, testigos de una parte no desdeñable de la historia que se cuenta, miembros relevantes de la plantilla del Instituto Geológico y Minero de España: los hidrogeólogos Juan Antonio López-Geta (Dr. Ingeniero de Minas) y Juan María Fornés (Dr, en Ciencias Geológicas).

El título del magnífico ejemplar que ahora tengo a la vista es “Cien años de Hidrogeología en España (1900-2000)”, o sea, en realidad, 101 años, de los que el último pasó hace ya casi 13, o sea que ya llovió algo. Es una historia apasionante, densa, forzosamente incompleta, porque, en algunos pasajes, se echa de menos una posición crítica, distante.

Es un libro hecho con cariño, por unas cuantas decenas de profesionales que tienen algo que ver con la materia fluida, a veces viscosa, incluso sólida como una piedra, que es el agua subterránea. Han sido, en cierto modo, cien años de soledad, con la actividad especialmente concentrada en los últimos 30 añps del siglo pasado.

Se citan muchos nombres, se hace un notable intento de acercamiento al gran público, casi de vulgarización, de una cuestión que estuvo mucho tiempo olvidada, a veces infrautilizada, otras, sobreexplotada, y que hoy el fracking (el dichoso gas de esquisto) ha vuelto a poner de actualidad, como potencial virgen destinada a ser mancillada, según apuntan los que disparan a dar a todo lo que se mueve, aunque lo hagan desde la igorancia culpable.

Hubo, incluso, un cóctel, después de la presentación. Se vio allí a los Geólogos e ingenieros de minas compartiendo pinchos y charlando animadamente, -eso lo supongo, porque yo me fui raudo, porque no solo de literatura y actos públicos vive el hombre, al menos, yo- sobre el futuro del Instituto Geominero (así lo seguimos llamando algunos), un último reducto de investigación y ciencia sobre la Tierra y las tierras en general que, en esta época terminal -estos trece años que ya formarán parte del segundo tomo, cuando se haga-, si el campo fuera de batalla, estarían ganando por goleada los geólogos y hasta los biólogos, pero en el que, basta hojear el libro, estuvieron siempre muy bien afincados los ingenieros de minas, al principio, especie dominante en el feudo del Instituto.

Pero eso que queda por contar es ¿otra historia?. No sé. Allí, en el acto, en primera fila, junto a Sagrario, su esposa, estaba un maestro de promociones de Hidrogeólogos españoles, el plurilaureado Rafael Fernández Rubio, granadino convicto y confeso, al que hace nada nombraron los de Algete, ciudadano predilecto. A él, como justamente glosa José Benavente Herrera en algunas páginas sepia del libro, a Antonio Pulido y a Javier Cruz se debe haber puesto en el mapa de la ciencia española la hidrogeología, como enseñanza universitaria.

La gente del fracking

¿Habremus fracking?. Las señales del Consejo de Ministros del 15 de marzo de 2013, parecen indicar que sí, y en corto plazo. El gobierno ha autorizado con plausible celeridad la tramitación de un proyecto de Ley en el que se contempla un apartado relativo al control ambiental de las técnicas de extracción de gas no convencional mediante fracturación hidráulica.

Han sido tantos los comentarios dedicados en los últimos meses en todos los medios de confusión a este procedimiento para aprovechar un recurso energético que era, hasta entonces,  absolutamente desconocido salvo para contados investigadores y especialistas , que seguramente habrá pocos españoles que carezcan hoy de opinión al respecto. Por supuesto, negativa; y añado: obviamente, nacida sin preocuparse por su fundamentación técnica.

Como en tantas otras cuestiones, en lugar de un debate técnico-económico, ponderado, del que resultase una conclusión que se basara en atención a necesidades, costes de oportunidad o estrategias, se ha formado un guirigay, en el que, como suele decirse, “el que más chifle, capador”.

Por ello, estamos sometidos a ráfagas de versiones viscerales, emocionales, intuitivas, nacidas del principio de más sencillo sostenimiento: todo lo que no se entiende, es malo, contamina, es seguramente peligroso y, además, previsiblemente, oculta intereses de unos pocos aprovechados.

Y, como un tema que ocupa la atención de la calle es, por definición, cuestión política, el pronunciamiento al respecto supone asignar banderas a diestra y siniestra.

Si el Partido Popular apoya el fracking, el Partido Socialista tiene que negarlo, o, al menos, dejar avisos de sospecha. El País del 17 de marzo de 2013, confronta, al menos visualmente, dos artículos de “Análisis”, uno de ellos titulado “¿Una nueva burbuja?” firmado por Teresa Ribera, ex-secretaria de estado de Cambio Climático en el último Gobierno de Zapatero, y ahora, directora de desarrollo estratégico de Isofotón, empresa de energía solar.

La cuestión del fracking es un reducto adecuado para ejercer la afición generalizada por pontificar acerca de lo ignoto, convirtiendo la ignorancia propia en amplificador consciente de los argumentos esgrimidos por otros.

Y, gracias a internet, no hay problema alguno en alimentar cualquier opción con citas abundantes, porque, sabido es que en toda ceremonia se puede expresar alguna discrepancia, ya que nada de lo humano deja de tener el color con que se mire, y el anonimato de la red permite inventarse un nombre, una opinión, expresar tanto una verdad como una tontería, y lanzarla a recorrer el mundo de la estulticia colectiva.

Hay ya, en efecto, en torno al fracking, una amplia referencia literaria muy conveniente para alarmar, sobre todo al que no sabe, sobre las consecuencias ambientales de la implantación del fracking en España, abordando la cuestión desde la vertiente más populachera, que es también la genuinamente ecologista, aquella que a todos nos gustaría abordar si viviéramos solos en el mundo y el coste de disfrutarlo fuera nulo.

Siendo lo ecológico de car, por propia naturaleza, muy amable, no faltan, por supuesto, expertos más o menos ocasionales, que esgrimen títulos universitarios que suenan a saber de la cosa y que les permiten, aupados en ellos y en selectiva información ajena, incorporar conocimientos prestados como si fueran fruto de la experiencia propia.

Diagnóstico precoz: el fracking es peligroso, porque existe riesgo de filtraciones de metano y contaminación química de los acuíferos, puede provocar el aumento de los riesgos sísmicos, y supone el despilfarro de un recurso escaso como es el agua. Y, además, ya se puede uno imaginar, existen intereses económicos oscuros, lobbies que presionan a los que generan leyes, gentes del fracking, en suma. que andan moviéndose por los despachos para sacar tajadas y llevárselas a sus rincones apartados para comérselas.

El Consejo Superior de Ingenieros de Minas, con indiscutible sentido de la oportunidad. pero una sorprendente voluntad de constituirse en este caso en paladín de esta causa (cuando son contadas las veces que ha salido a la palestra para defender cualquier otro tema) , ha aparecido públicamente como defensor de una técnica aún no experimentada en España.

No es exactamente así, pero así suena. Lo que sucede en realidad es que este venerable sanedrín ha costeado y, por tanto, incorporado su nombre como Editor, la publicación de los artículos, resúmenes y conclusiones nacidos de la jornada sobre el fracking que tuvo lugar en el último CONAMA (2012) , y en eñ que participaron algunos de los pocos técnicos españoles que han tenido relación con esta técnica o, más propiamente, con su hermana mayor, la prospección petrolifera profunda.

El libro se presentó a la opinión pública el 11 de marzo de 2013 y se comprende que la coincidencia de fechas con el anuncio de la tramitación del proyecto de Ley haya vinculado ambas actuaciones, lo que no era, en realidad, más que casualidad.

Desde mis modestos conocimientos sobre el tema, solo puedo decir que ahí, en ese documento de 150 páginas, no se debe pretender encontrar las respuestas.

Hay -junto a una presentación general de la cuestión-, eso sí, propuestas razonadas de selección de lugares más convenientes para prospección, exposición elegante y somera de las formas de explotación del gas de esquisto, extrapolación de resultados de prospecciones singulares ya realizadas o de las posibilidades derivables de los mapas geológicos de ciertas zonas y, en fin, sugerencias sensatas y prudentes sobre lo que debería hacerse para aprovechar ese recurso en España.

Son, pues hipótesis y propuestas surgidas de estudios teóricos, experiencias de campo y similitudes con otros casos, realizadas por gente que sabe o tiene por qué saber de lo que está hablando, y a los que guía el propósito de exponer públicamente una posibilidad atractiva de  aprovechamiento de un recurso hasta ahora inutilizado.

El informe ha sido coordinado por dos catedráticos, respectivamente, de las Escuelas de Madrid (Angel Cámara) y Oviedo (Fernando Pendás) y en él han participado más de una decena de ingenieros de minas. Puede encontrarse en esta dirección de internet; http://www.ingenierosdeminas.org/documentos/130312_informe_gas.pdf.

No estamos, por tanto, al final del camino del fracking, sino al principio. Y cuanto menos emocional sea el debate y más técnico y fundamentado, mejor. Sin pretender, sin embargo, que el fracking no tenga sus puntos oscuros, ni admitir como axioma que todos los ingenieros de minas estemos de acuerdo con las bondades de esa técnica o que suscribamos de pé a pá el informe de Pendás, Cámara y compañía.

Pero lo que no deberíamos admitir es que la postura mejor sea sentarse a la puerta de la inmovilidad viendo a los demás pasar con sus oportunidades aprovechadas. Y ese es el positivo mensaje que he encontrado en ese libro virtual que se titula, modestamente: “.El gas no convencional. Una oportunidad de futuro”.

Mensaje que sigo, con la total convicción de que merece la pena explorar sus posibilidades y de que quienes lo emiten, son honestos y serios al plantearlo como una opción muy válida.