Adela Cortina, Antonio Garrigues y la dinámica Knowsquare

 

El 31 de enero de 2017 tuvo lugar la entrega de los premios que concede la plataforma KnowSquare desde hace seis años. Esta invención de Juan Fernández-Aceytuno acumula ya diez años de existencia, con una trayectoria saludable y abierta. Se recuperó para el concreto acto, la Fundación Museo Lázaro Galdiano que, aunque de aforo claramente insuficiente para el número de miembros, amigos y simpatizantes -además de los responsables editoriales y galardonados- es un marco excelente para cualquier celebración, al que contagia de su encanto y trayectoria propias, que su directora, Elena Hernando, sabe potenciar con su elegancia discreta.

Se concedió el premio a la “Trayectoria divulgativa divulgativa ejemplar 2016” a la catedrática de Etica, Adela Cortina, que entusiasmó a los asistentes con una alocución, expuesta de memoria, simpática y, al tiempo, personal y profunda. “El cerebro humano -precisó- es un narrador de historias, no solo un procesador”, y la autora de La ética mínima, apoyó que “la ética es rentable para las empresas a medio y largo plazo”, para terminar recordando a Ortega: “El tigre no puede destigrarse, pero el hombre sí deshumanizarse”.

Fue seleccionado como Libro del año de Empresa (Gestión empresarial), publicado en español, “Negociar lo imposible”. de Deepak Malhotra. Malhotra es conocido por otros best sellers, entre los que destaca “Yo me he comido tu queso” (en inglés; I moved your cheese (2003), publicado en España también por Ed. Empresa Activa/Urano, 2011). Con un título elegido como respuesta a una obra ajena, “¿Quién se ha llevado mi queso?” (1998). de Spenser Johnson, el premiado ya abordaba la cuestión de salirse de los caminos trillados, potenciar la imaginación y las soluciones propias, distintas, no exploradas, en lugar de moverse por los laberintos mentales ajenos.

Se premió también a un colaborador de KS, el ingeniero industrial José Enebral, por un artículo publicado el 4 de abril de 2016, “Del liderazgo y conversación”, en la que defiende la “importancia de comunicar sin incurrir en sobreactuaciones”. Leído hasta el momento ya 2194 veces es una prueba de la amplia difusión que alcanzan las ideas expresadas en la web de esa atractiva forma de compartir ideas, soluciones, formación, ilusión y proyectos. (Enebral tiene 39 trabajos publicados, de los que varios superan las 15.000 lecturas).

El acto contó también con una participación ya consagrada como habitual, la de Antonio Garrigues que, con la fluidez con la que hace atractivos mensajes de apariencia sencilla, pero intensos, nos advirtió de que “lo de Trump no es, como muchos creen, el principio de una era, sino el final”. Una reacción a la apertura en apoyo de la globalización, al compromiso social, a la preocupación por la mejora de las condiciones de los desfavorecidos, que representan Obama, el papa Francisco y otros líderes mundiales. Hay que estar preparados para resistir, porque vienen malos tiempos.


Un invierno con períodos cálidos ha propiciado que se estén formando ya algunas parejas de aves. Estos petirrojos, casi ocultos entre el follaje, preparan su nido, entre arrullos de mutua complacencia. A ratos, aunque especialmente al amanecer y ya en la oscurecida, con obstinada actitud, el macho advierte de su propósito de defender el territorio contra propios y extraños con cantos que resultan melodiosos e intensos.

La capacidad de camuflaje del petirrojo es sorprendente. Podemos escuchar sus trinos, sonando muy cerca de nuestra posición, y no conseguir verlo hasta que, de pronto, levanta un  corto vuelo hasta el murete, poste, valladar o espesura en donde se sentirá momentáneamente confortable para proseguir con su cantata.

 

Lo que faltaba

Se diría que, a punto de alcanzar el final de 2015, algunos se resisten a abandonar el año sin extremar su protagonismo. Vivimos una época en la que lo mediático supera lo razonable, y lo imaginario excede con creces de lo real. En esta última semana, son tantas las incertidumbres, noticias, especulaciones y comentarios que llenan las páginas de periódicos y revistas, que se me hace difícil seleccionar algunas, por lo relevante o por lo insólito. Pero creo que debo a mis lectores este Comentario, y ruego de antemano disculpas si dejo algo en el tintero.

En primer lugar, me resulta penoso -por lo que significa para la institución- que se haya dejado circular que el propósito inicial del Rey Felipe VI fue el de pronunciar su mensaje de Navidad desde el balcón principal del Palacio Real, y ante una multitud que debiera haber sido convocada en la Plaza de Oriente. Según ha trascendido, se habrían repartido invitaciones a residencias geriátricas de varios pueblos de Extremadura, la Generalitat valenciana, Castilla León y la Comunidad murciana, y se tenía apalabrada la contratación de varios centenares de autobuses. Finalmente, la idea, valorando pros y contras, fue desestimada, al menos, para este año.

No son pocos los media que aseguran que, por fin, se ha llegado a un acuerdo de gobierno entre todos los partidos que se presentaron a las elecciones de diciembre. No ha sido fácil, desde luego (se trataba, al parecer, de más de mil agrupaciones políticas, y algunos de sus líderes resultaron muy difíciles de localizar). Pero acabó triunfando, por lo que se indica, la sensatez y el amor a España, para salvar todos juntos este difícil momento. Únicamente se está a falta de encontrar un jefe de Gobierno para esta gran coalición, aunque el sentir unánime es que sea mujer, de no más de cuarenta años, licenciada en derecho o sociología, e independiente.

De una fuente desconocida de los juzgados de Palma de Mallorca ha sido enviada por fax a la redacción de varios periódicos y semanarios del país una copia de la petición de anulación de la instrucción del caso Noos -acogiéndose al art. 263 bis.4, del Código Penal reformado-, suscrita por el bufete del prestigioso jurista Miguel Roca, alegando que el procedimiento estaba viciado por haber sido conducido por un juez antisistema. Aunque algunos de esos media han tratado de ponerse en contacto con la infanta Cristina, para confirmar si se trata de una actuación consensuada con la Casa Real, no ha sido posible obtener tal declaración.

No sorprende que la nueva novia de Pablo Iglesias (junior), Zenobia Camprubí (que seguramente es un heterónimo con el que oculta su verdadera identidad) haya confesado que acaba de abandonar la militancia del Partido Socialista, en la que ocupaba un cargo de Jefa de Fotocopiadoras, llevándose abundante documentación sobre la ideología -en buena parte, secreta- de este partido. Consultados algunos antiguos dirigentes de la formación de Pablo Iglesias (senior) indican que la pérdida de los papeles sustraídos no es importante, ya que hace tiempo que la ideología no es el elemento que más preocupa en los Comités ejecutivos, sino la venta de pins y gorras, que está creciendo.

Menos credibilidad merece, aunque de ser cierta, demostraría lo tortuoso que ha llegado a ser este país desde el que escribo, la reseña que realiza El Periódico de Cataluña (versión restringida a suscriptores especiales) de una reunión en Baqueira mantenida por Rajoy y Mas con el ex Honorable ex President Pujol, y por la que le habrían pedido consejo acerca del mejor lugar para pasar los próximos años. Según la misma fuente, después de un intercambio intenso de opiniones, los congregados y sus asesores, se han ido cada uno por su lado, si bien los dos primeros advirtieron, al estar ya de vuelta  en su coche oficial en funciones, que les había desaparecido la cartera.

Ha provocado gran conmoción en el mundo de las devociones, conocer que se ha obligado, con presión inconcebible, al papa Francisco a pronunciar un discurso de Navidad distinto al que tenía preparado, en el que reconocía dificultades para entrar en comunicación con el Espíritu Santo, y expresaba sus dudas respecto a la prioridad que debía darse a los mandamientos, proponiendo incluso que se eliminaran un par de ellos.

(Estas noticias, y otras que pueden venir, son, por supuesto, básicamente falsas. No me preocupa que lo parezcan al lector desde el principio, pero es que hoy es el día de los Inocentes, y me apeteció escribir algo gracioso -teóricamente, al menos- en un panorama general tan abrumadoramente serio)

 

Cuento de verano: El papa Francisco disuelve la Iglesia católica

Han sido días de gran conmoción, sin duda. La reciente dimisión del papa Gregorio XVI ya había puesto a los observadores sobre la pista de que algo muy importante, y grave, estaba sucediendo en los entramados de la poderosa y secular institución. Pero nadie hubiera podido vaticinar que el acontecimiento que se estaba gestando era de una dimensión tan brutal, y cuyas consecuencias aún tardarán mucho tiempo en ser valoradas, e incluso, quizá no puedan ni siquiera ser asimiladas. Están afectados, en suma, no solo fieles de la iglesia católica, sino de otras devociones. Habrá años de trabajo para letrados, exégetas, clérigos, historiadores,…

Se deberán revisar, por supuesto, muchos fundamentos, creencias, dogmas y principios. Desde luego, el análisis del estado de salud del papa está provocando ríos de tinta y de sangre. Pero, objetivamente, nada se podría argumentar en contra. Se ha difundido un certificado, firmado por diez siquiatras de otras tantas nacionalidades, personas todas ellas de la máxima dignidad científica, que testifican que su paciente Santidad está perfectamente sano, con una inteligencia muy superior a la media.

El lugar elegido lo fue, seguramente, con voluntad de que el mensaje calara hondo y su destino fuera certero. Sabido es que Brasil cuenta en la actualidad con el mayor número de católicos; quizá no todos practicantes, tal vez no exactamente seguidores de todos los dogmas, incluso puede que muchos de entre ellos, compartiendo con otras devociones y ritos sus peticiones a la divinidad. Pero, estadísticamente, así son (eran) las cosas.

No es tampoco cuestión de minusvalorar el que, en su primer viaje al continente americano, donde el Sumo Pontífice argentino había desarrollado gran parte de su apostolado, el cardenal Bergoglio contara con que se estaba haciendo la máxima difusión de sus movimientos y alocuciones en su país de origen. Su sinceridad, su nobleza de espíritu, su compromiso con los pobres y con la verdad, son allí bien conocidas.

Ha sido muy impactante ver, incluso desde varios días antes de la llegada papal, a miles de fieles, ensayando en Copacabana, Río, Guaratiba, el comportamiento que deberían desarrollar en el momento cumbre en que se contara con la presencia física del representante de Dios en La Tierra. La venta de banderolas con los colores blanquigualdos (la enseña del Estado Vaticano), fotografías del Santo Padre, capelos blancos y hasta zapatos de cuero negro raídos (y otras imitaciones de la humilde indumentaria de la cabeza más visible de la Iglesia católica) había alcanzado cotas nunca hasta ahora superadas. Tal era la devoción, el afecto, la admiración que despertó el viaje.

Ni siquiera la alocución papal realizada el miércoles, 24 de julio, con ocasión de la visita al santuario de la patrona de Brasil, la virgen de Aparecida, fue utilizada para lanzar mensajes o signos que pudieran ser interpretados como anunciadores de alguna gran noticia.

Pero sucedió. Tuvo que ser con ocasión de la bendición de la bandera de los Juegos Olímpicos, al recibir las llaves de la ciudad de Río de Janeiro, teniendo a su lado, entre otras personalidades de menor rango, a los astros del fútbol brasileiro Pelé y Neymar.

Lo dijo en latín, y como la frase no figuraba en el texto que se había entregado a los periodistas, el mensaje pasó inicialmente desapercibido. “Secundum imperium Dei, credibile creatio humanae cupiditas, ego catholica ecclesia disolvo”. Hasta que uno de los sacerdotes españoles presentes, experto en lenguas clásicas, perteneciente a una conocida organización, lo indicó. Primero, tímidamente, después de forma rotunda, arrebatando el micrófono a un comentarista de la BBC, mientras caía, al mismo tiempo, de rodillas.

“Creo que el papa Francisco acaba de disolver la Iglesia católica”.

Es curioso cómo la gente reacciona ante lo inesperado. Cuando la Sexta dio la noticia, nos encontrábamos varios amigos cenando unas deliciosas lonchas de bonito del Cantábrico en un chiringuito de cierta playa asturiana. Vicente Casiopeo, devoto de adoración nocturna y misa diaria, soporte económico -entre muchos otros- de Radio María, se levantó, pidió silencio y, demudado, en lo que parecía iba a ser un conjuro, solo acertó a decir: “¿Qué pasará ahora con esos millones de jóvenes que esperan en Guaratiba la bendición de Su Santidad? ¿Qué se les va a decir?”

El ruido del mar meció sus palabras, mientras los demás atacábamos el lado más sabroso de la ventresca.