Mi conferencia en el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo

  • El 4 de mayo próximo, a las siete y media de la tarde, pronunciaré una Conferencia sobre el tema “Modelos regionales de generación de actividad económica y empleo en la Revolución de la Inteligencia”. Será en la sede del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, en Oviedo, calle Asturias 2. La entrada es libre y, finalizado el coloquio, se servirá un vino español.
    El título puede parecer a primera vista, complejo, teórico, o ambiguo. El contenido de mi charla, puedo adelantar, será conciso, fundamentado y… provocador.
     
    Analizaré las actuaciones que, en mi opinión, debe abordar Asturias para crear puestos de trabajo y contribuir al mantenimiento del nivel de bienestar. O, al menos, para que no se deteriore más.
    Estáis todos invitados. Y si difundís la conferencia a vuestros amigos que puedan están estar interesados, os lo agradezco aún más. Necesitamos, entre todos, abrir la manzana de la ignorancia, la rigidez conceptual y el miedo a decir la verdad, confiando en que las soluciones vendrán por sí solas.

http://www.coimne.es/cgi-vel/ctrlweb/VINCULO-W-COMUNIC.BUS?COMCOD=718

 

 

En defensa del inconformismo

El 24 de septiembre de 2015, yo no había leído aún el libro (“Una vindicación de la acción política”, Felipe Gómez-Pallete Rivas, Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas, 2015). El autor estaba a punto de presentarlo, a amigos y colegas de la ingeniería, en el recoleto Salón de Actos de la Fundación Gómez Pardo.  Yo tenía, justamente ese día y con hora de comienzo quince minutos antes, otra reunión en la misma sede, a la que no debía faltar, y me excusé por no poder asistir a la suya, derramando algunos elogios de cortesía. Incluso aventuré a Gómez-Pallete que estaba seguro de que tendríamos muchos puntos de coincidencia.

Felipe dejó depositado un ejemplar para que se me entregara -aunque no me lo dedicó, ni hemos tenido ocasión de hablar sobre su contenido desde entonces-. Por distintas razones, no pude recogerlo hasta hace tres días, y, con la curiosidad imaginable, cuando lo tuve en las manos, incluso desde el trayecto en metro hasta casa, empecé a hojearlo y, ya en ella, terminada la jornada laboral, lo convertí en libro de cabecera y lo leí aquella misma noche del tirón.

Tengo que reconocer, en primer lugar, que el título me resultaba equívoco, y, en efecto, guía la imaginación hacia un sitio inadecuado a lo que el autor pretende. Porque no es un manifiesto político, ni pretende transmitir carga ideológica. La vindicación -es decir, la defensa- de la “acción política” -es decir, la obligación ciudadana de intervenir, con las propias fuerzas, para mejorar la sociedad- (si asumo, bajo mi exclusiva responsabilidad, la interpretación que dada al término Hanna Ahrendt), no es el objetivo del libro.

Lo que Gómez-Pallete glosa es la importancia de introducir en la política, como fermento o catalizador de los esquemas tradicionales con los que se estructura la acción de los partidos políticos, una sistemática extraída del mundo empresarial, que les ayude a mejorar la calidad de su producto, y que entiende válida al margen de cualquier ideología. Su libro habla, por ello, de prioridades,  indicadores de calidad, selección de objetivos, cuantificación y control de avances y, sobre todo, ilustra sobre el método y manera de plantearse un trabajo en equipo,  para elegir metas de calidad (internas o externas), fijarse plazos y medio para lograrlas, y evaluar los resultados.

La exposición se aleja de la manera de presentación que nos resulta habitual en libritos de inspiración norteamericana -esos manuales de autoayuda omnipresentes en los que nos cuenta una anécdota o relato corto y de los que se extraen, haciendo del cuento un limón intelectual, decálogos de consecuencias y consejas prácticas. Por el contrario, “Una vindicación de la acción política” no se estructura con la pretensión de ofrecer un resultado acabado, redondo, sino como una propuesta de trabajo. Recuerda a unos apuntes del profesor escritos como apoyo extraescolar, destinados a servir de ampliación a un seminario sobre calidad y control que hubiera sido, en este caso,  encargado por el responsable de pre-campaña de un hipotético partido político.

Con voluntad enfocada hacia lo práctico se desarrolla en el libro, -desde lo conceptual hasta la elaboración de un prototipo-, un modelo base.  Se elige, para ello, la fórmula de exponer un ejemplo de apariencia sencilla y sin aristas ideológicas, y, combinando reflexiones y propuestas, se va avanzando con él en sesiones de trabajo simulado, en las que participan un patrocinador,  un asesor de la Asociación por la Calidad y Cultura Democráticas y varios militantes elegidos del partido.

Si la existencia de una propuesta de acción ha de ser justificada para cubrir una necesidad, Felipe Gómez-Pallete aventura no una, sino varias carencias en la acción actual de los partidos, enumerándolas, aunque, fiel a su idea de resultar políticamente correcto, no pretende que se las atribuya a ningún partido concreto: falta de transparencia, debilidad de los liderazgos, fallos en la comunicación, errores en la transmisión de los objetivos, problemas de credibilidad, etc.

Una interesante aportación,  realizada con honestidad intelectual y evitando la petulancia o caer en una complejidad innecesaria, que enmascararía el mensaje. Está destinada a los que toman decisiones en política, es decir, a los dirigentes de los partidos políticos, de las asociaciones y fundaciones relacionadas con la vida en común. Gentes que, como sabemos, provienen en su mayoría del mundo universitario del derecho, de la economía o de la sociología y que no tienen experiencia práctica de la empresa, que no se han planteado fijarse o cumplir objetivos parciales, distintos de ganar unas elecciones o mejorar resultados electorales, a partir de un ideario no pocas veces, difuso.

Lo que ya no estoy tan seguro es de que, quienes lean el libro desde esas posiciones, deseen avanzar algo más que contentarse con su sola lectura, acudiendo humildes a los miembros cualificados de la Asociación para que se conviertan en tutores y mentores de la aplicación del método a sus propias corporaciones.

No se. Eso, de momento, se mantiene como secreto profesional de Gómez-Pallete, Sampedro Blanco, González Quirós y el resto del equipo que, como instigadores, nutricionistas intelectuales, proponentes metodológicos, asesores experimentados y jubilados de élite, conforman el núcleo duro de la Asociación por la Calidad y la Cultura Democráticas.

Y, para mi propio coleto, me pregunto si, además de controles de calidad internos, los partidos españoles no están necesitados de revisar y calificar sus objetivos generales, sus principios de actuación, y hasta sus catecismos y dogmas ideológicos…para orientar, con ese bagaje, sus propuestas concretas hacia lo que nos preocupa a todos los ciudadanos -militantes o no-: construir una sociedad más justa, más eficiente, más honesta, menos crispada, más sabia.