Entradas en el Blog Alsocaire durante 2011

Estas son las Entradas, o Comentarios, que publiqué en el Blog Alsocaire, que dejé inactivo (en cuanto a mis publicaciones, no, por lo que veo, en cuanto a seguimiento) a principios de 2013.

Los diferentes artículos reflejan, desde luego, la mayor parte de mis preocupaciones sobre la actualidad en ese año y me agrada pensar que pueden ser de interés a algún lector. Si alguien desea el Libro con todos ellos, en formato pdf, (al igual que para cualquiera de los años en que mantengo actividad en este medio, de 2005 a 2012), se lo enviaré, con mucho gusto, a la dirección electrónica que me indique.

 

  1. 1.            Sobre Alsocaire en 2010
  2. 2.            Por fas o por nefas

3. Entre pocos anda el juego

4. Entre Cascos y cascotes

5.Desde la ingenuidad

6. En exaltación del espíritu militar

7. Sobre el afán de prohibir

8. Según se mire, formación, cultura, modus vivendi o despilfarros

9. Sobre intangibles e invisibles

10. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (1)

11. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (2)

13. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (3)

 

13bis. Sobre genes y política

14.. Hasta donde la vista alcanza, Cuba (4)

15. Sobre la indefensión ante la desfachatez

16. Desde Wikileaks a la ley Sinde

17. Tras la huella del pacto de las pensiones y del precio de los billetes

18. Sobre el pacto comisorio y la conmiseración de un juez

19. Ante el cambio del panorama político en el Makreb

20. Ante la propuesta de Merkel para ayudar a disminuir el paro en España

21. Hacia la igualdad de la mujer árabe

22. Sobre la reforma profunda de las ingenierías

23. Sobre ética y responsabilidad social

24. A mayores: La valoración por el mercado de los compromisos sociales corporativos

25. A favor de la síntesis

26. Sobre los beneficios empresariales

27. Bajo sospecha: la justicia

28. Contra la huella de carbono, castidad

29. ¡A las armas, ingenieros!

30. A falta de pan, buenas son tortas

31. Sobre la irrupción de la Edad Moderna en el mundo árabe

33. Por la defensa ética de nuestro estado de derecho

33. A la búsqueda de los océanos azules

34. Sobre huellas, sonidos y colores del agua.

35. En el nombre de la Enel-gía, ¿Business as unusual?

36. Sobre ingeniería y paisajes percibidos

37. Sobre la sana envidia y los sabios consejos de almanaque

38. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (1)

39. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (2)

40. Hacia un nuevo modelo económico, pero ¿cuál? (y 3)

41. Sobre los adultos conflictivos y su tratamiento

43. Desde los juicios sumarísimos hasta los lentísimos

43. Sobre el lascivo encanto de las dictaduras

44. Sobre la celebración del 24-F

45. Sobre la burbuja inmobiliaria y otras razones del mercado

46. Sobre ornitología para estudiantes de español

47. De ruidos

48. Sobre el estertor final de los colegios profesionales

49. En los terrenos del dragón: las profesiones en la UE

50. Sobre los efectos de la tecnología backcasting sobre el calentamiento global de los cerebros

51. Con fabes y con sidrina, non fai falta gasolina

52. Sobre la mujer árabe

53. A medida que se nos van ocurriendo

54. A mala crisis, buena cara

55. Sobre el homo pedisequus

56. En el día de la mujer trabajadora, haciendo un repaso

57. Desde la acribia: condiciones para triunfar

58. Sobre la implantación de un mercado gasista en España

59. A la inmensa mayoría, desde la exigua minoría

60. Sobre lo importante

61. Entre aficionados al reportaje, testigos y protagonistas

62. Con Japón

63. Sobre comportamientos orientales y occidentales

64. Cabe Fukushima

65. Sobre el estado actual y la perspectiva inmediata de la energía nuclear

66. Sobre sobrinos

67. Sobre seguridad global y gambarimasu

68. En pie de guerra

69. De la teoría de bloques a los bloques de teorías

70. Sobre las agencias de medición de riesgos

71. Sobre el peligro de los viernes

72. Por los pelos

73. Entretenidos

74. De sátrapas, revolucionarios y otros intereses en los países árabes

75. Sobre Interights y el caso Garzón v. Spain

76. En el país de los brotes verdes: incapacidades, complacencias y parados

77. En defensa de la pirámide del saber

78. Entre lo esotérico y exotérico, ¿qué hay?

79. Hasta en la sopa

80. Sobre la disputa del voto por el Sr. Cayo

81. Sobre la pareja de hecho entre neoliberalismo e izquierda nostálgica

82. A vueltas con los pecados capitales

83. Parafraseando

84. Desdeñando a Desdémona

85. Sobre las noticias: entidad, durabilidad y alcance

86. Sobre plazos perentorios y dilaciones injustificadas

87. Sobre el concepto de rentabilidad y los intermediarios

88. Sobre grandeur y sentiment d´inferiorité en la península francoibérica

89. Sobre los grados de libertad y su uso individual

90. ¿A favor de una República con D. Juan Carlos como Jefe de Estado?

91. So pretexto de semántica, aporías

92. En la escala 2,5 del índice de estupidez, y subiendo

93. Para los chinos, Zapatero tiene un pañuelo especial

94. En contra de la movilidad de la Semana Santa

95. Tras los cristales

96. Sobre los ciclos en la economía, ingeniería financiera y burbujas

97. Siniestras intenciones

98. ¿Desde el Orgullo ignóstico?

99. La generación vivetú lo queyono

100. De Pascuas a Ramos

101. ¿De veras sabe alguien lo que está sucediendo en el mundo árabe?

102. Sobre el poder de las religiones y de los clanes en los países árabes

103. Sobre el ambiente para políticos y profesionales

104. Con políticos en las ondas

105. Hacia una gestión sanitaria más responsable por un camino tortuoso

106. Sobre espectáculos, espectadores y reconocimientos

107. En memoria de otros primeros de mayo y de la madre muerta

108. En el día del terrorista muerto

109. Sobre el prestigio individual y la calidad universitaria

110. Sobre la incapacidad para generar empleo en España

111. Sobre los Prados Asfódelos

112. ¿Democracia a la carta y decisión judicial por porcentajes?

113. En las miradas

114. Sobre eficiencia, educación cívica y empleo

115. En estas elecciones

116. ¿Por culpa de los griegos?

117. Sobre preparación y competitividad española

118. Por colisión de las placas europea y africana, Lorca sufre un grave terremoto

119. Sobre los derechos fundamentales en internet

120.Sobre el lifting de los políticos

121. Sobre educación cívica y respeto ciudadano

122. Desde el voto al chápiro verde al mecachis en tal

123. Sobre el privilegio de ser norteamericano y la presunción de inocencia

124. En turno de réplica: así vemos los españoles a los suecos

125. Sobre lo que hay detrás de Democracia real, ya

126. Ante la Semana Verde europea, negros auspicios

127. Entre Indignados y Estamos disponibles

128. A DSK le han hecho una pirula

129. Desde Guatepeor a Guatemala, con vistas a Guatemejor

130. Sobre estrategias animales y humanas improvisaciones

131. Sobre el deterioro insostenible de nuestra convivencia

132. Sobre las inconveniencias ambientales

133. Sobre las inconveniencias ambientales (2)

134. Sobre las inconveniencias ambientales (y 3)

135. En favor de los ingenieros españoles

136 ¿Hasta cuándo?

137. Contra pepinos, pepinazos

138. En ayuda de Rajoy y Rubalcaba

139. Sobre el periodismo militante y el filtro de objetividad

140. En ayuda de Rajoy y Rubalcaba (2)

141. Sobre la pista de la Escherichia Coli

142. De ilusión también se vive

143. Entre dimes y diretes

144. Sobre el despilfarro de energías

145. Sobre tics, oportunidades de negocio y empleo

146. Contra vientos y mareas

147. Entre carbayones, magdalenas

148. De méritos a meritorios

149. Por si las moscas, palmetazos

150. Sobre tormentas y aerogeneradores

151. Sobre tormentas y aerogeneradores: rayos, dudas y certezas

152. En teoría de juegos, no siempre ganan los que manejan la banca

153. En teoría de juegos, no siempre ganan los que manejan la banca (y 2)

154. Con perdón por la insolencia: tengo una pregunta para Vd., Mr. Myerson

 

 

155. Para los españoles, se enfría el cambio climático

156. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros

157. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros (2)

158. Hacia la generación distribuída, ¿caiga quien caiga?

159. Sobre la conexión entre los mercados energéticos y los financieros (y 3)

160. Sobre la imaginación y el poder

161. Sobre el agotamiento de la noosfera

162. Sobre la perfección

163. Sobre proles y responsabilidades

164. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (1)

165. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (2)

166. Sobre las relaciones entre sujetos y el papel de los terceros (y 3)

167. Hacia la ignorosfera por la tecnosfera

168. Sobre exhibicionistas, pudorosos y perversos en la red

169. Sobre sociedad civil y liderazgo

170. Sobre homenajes póstumos

171. Sobre la forma de crear empleo del hijo del cristalero

172. Para entender el mundo algo mejor

173. Sobre antideslizantes, riesgos y espectáculo

174. Sobre la relación entre el Club de la Comedia y Telefónica

175. Por la cocina hacia la solución global

176. Con algo más que dos pelotas

177. En Sudán del Sur no saben qué hacer con el petróleo

178. Sobre el perfil de los emprendedores

179. Sobre el perfil de los emprendedores (y 2)

180. Ante la duda sobre si fue violación o sexo consentido

181. Sobre lo fácil que es ser un (mal) economista o periodista

182. Sobre lo que no hay que hacer

183. A los que el mercado les da, las agencias se lo bendicen

184. En el aniversario del comienzo de una guerra civil

185. Sobre el desprecio como argumento

186. Sobre imprescindibles y cretinos

187. Sobre la gestión comercial de las empresas de servicios

188. Sobre cómo rentabilizar la incertidumbre

189. En el verano, disminuye la inteligencia del ser humano

190. En relación con Cajastur, ¿cui proderit?

191. Sobre la destrucción de la arquitectura popular

192. En pleno declive: la huerta asturiana

193. Contra el futuro no se puede luchar

194. A mayor gloria

195. De todo un poco

196. Sobre agnósticos y fanáticos

197. Sobre las vacaciones y la felicidad

198. Desde Libia a Somalia, pasando por Siria

199. Sobre el tratamiento de la ancianidad

200. Sobre la Universidad y la formación espiritual

201. Sobre las redes sociales y el negocio de la prostitución

202. Sobre el pudor de las élites

203. In artículo mortis: la Constitución como garantía

204. Para evitar discrepancias, referendos

205. Sobre los pazguatos

206. Sobre perendengues e intríngulis

207. ¿A las barricadas?

208. Sobre socialdemocracia y partidos políticos

209. En la Sierra de Madrid, habitan devoradores de paisajes

210. A disfrutar de los ochenta

211. Sin pruebas

212. En serio: ¿Algo va bien?

213. Sobre regalos y otras dádivas

214. Entre ojos que no ven y corazones que no sienten

215. Sobre la verdad original, místicos, científicos y orden implicado

216. Sobre las consecuencias de la rebaja en la calificación crediticia internacional

217. Sobre fogones, religión y cocineros

218. Sobre la ficticia dramàtica claredat de dos visiones

219.  Al borde del abismo

220. En fiestas

221. En confianza, ¿creen los Brics en el futuro de los países desarrollados?

222. En torno al reto del cambio

223. Por todos los diablos, que alguien ponga coto

224. Por goleada

225. De qué hablar si no es de economía

226. Sobre el aburrimiento como terapia

227. Entre ser y estar

228. Por qué suena el río y doblan las campanas

229. Sobre la estructura de la clase media

230. Sobre la legitimidad para matar

231. Desde ir aviado a ir tirando

232. Sobre la reforma de la enseñanza universitaria

233. A los jóvenes que tienen lo que hay que tener

234. Sobre algunos dilemas de RSC en las empresas multinacionales

235. Sobre el papel de las empresas multinacionales en el desarrollo humano

236. Sobre posibles ministros del futuro gobierno de España

237. Para los que están convencidos de que la botella es demasiado grande

238. Contra arredrados, arrostrados

239. A un lado y a otro de las rejas, culpables

240. Sobre mujeres, programas e improvisación

241. Hacia la tercera vía, por los caminos de lo virtual

242. Sobre la curva de generación de empleo en el sector de energías renovables

243. Para qué sirven los ingenieros

244. Sobre mellizos, fertilidad y negocio

245. Sobre el uso de tropos y floripondios en política

246. Con el sexo como apaciguador

247. Conviviendo con sistemas de desequilibrio generalizado

248. Sobre gurullos, borras y pebusillas de la Fiesta Nacional

 

249. Por qué no es noticia que un hombre muerda un perro

250. En Chile, los españoles podemos poner más energía

251. Tras las privatizaciones, ¿qué?

252.Sobre la necesidad de encontrar un culpable cuanto antes

253. Entre tanto

254. Sobre lo que cobran ciertos ejecutivos y porqué

255. Sobre indignados, expectativas y opciones

256. Sobre la sociedad emprendedora, sus claves y sus hándicaps

257. Sobre la sociedad emprendedora, sus claves y sus hándicaps (y 2)

258. Sobre la instauración de la democracia en Libia

259. Sobre la ingeniería en la sociedad

260. Bajo la lupa: empresarios y sindicatos

261. Emprende, España: El Manifiesto

262. Ante el predominio de la mediocridad

263. Sobre lo que ven los Príncipes de Asturias

264. Sobre quienes ven los toros desde la barrera

265. Ante la percepción de la muerte

266. Sobre la amnistía de los que apoyaron (y apoyan) a los terroristas

267. Sobre los despilfarros colosales

268. Sobre la necesidad de renovar el banquillo

269. Sobre lo que se echa en falta en la Unión Europea

270. Sobre las formas de salir de un atolladero

271. Ante la necesidad imperiosa de crear empleo

272. Entre las cuentas de la lechera y las del tendero

273. Por razones distintas a las que expone Vargas Llosa

274. Hacia el pluripartidismo parlamentario

275. Por la cara

276. Entre crear empleo o subvencionar al parado

277. Desde lo que creemos saber hacia lo que no podemos ignorar

278. Según sea nuestro margen de albedrío en caso de que el diseño sea inteligente

279. Según sea nuestro margen de albedrío en caso de que el diseño sea inteligente (y 2)

280. Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas.

281. Sobre la innovación para crecer: lo sustancial y las zarandajas (y 2)

282. Ante una imprescindible reforma educativa

283. Ante una imprescindible reforma educativa (2)

284. Ante una imprescindible reforma educativa (3)

285. En la jornada de reflexión

286. Sobre los límites a la autonomía universitaria

287. Sobre la victoria del Partido Popular y la paz social

288. Sobre los límites a la autonomía universitaria (y 2)

289. Sobre mercados, márgenes y opciones del Gobierno de Rajoy

290. Sobre personajes imaginarios que pueden venir a cuento

291. Sin culpables, de momento

292. Sobre lo que sabemos del futuro

293. En un universo multidimensional

294. Para ayudar a la comprensión general de los complejos temas políticos

295. En relación con el periodismo ciudadano

296. Entre cobrar por la bolsa o reciclar por la cara

297. Sobre la ordenación del territorio, una experiencia en constante revisión

298. Sobre la Europa de dos aceleraciones, parada y marcha atrás

299. Sobre la importancia de llamarse Ernesto

300. Entre pamemas

301. Sobre el desarrollo compatible contra la avidez de los que más tienen

302. Entre modas, vestidos y desnudos

303. Con algunas ideas para el discurso de Navidad de El Rey

304. Sobre el control de la natalidad

305. Sobre la originalidad

306. Para fieles a la cocina recreativa

307. En la hora de la revisión de los postulados

308. Sobre la responsabilidad penal de las Fundaciones, los Colegios Profesionales y los Partidos políticos

309. Sobre la responsabilidad penal de las Fundaciones, los Colegios Profesionales y los Partidos políticos (y 2)

310. ¿Hacia dónde han ido los optimistas?

311. Sobre los mini-jobs

312. Sobre desarrollo, ejército y ambiente en la Unión Europea

313. Sobre el significado de felicitar la Navidad

314. Por detrás del B20

315. Sin mucha chicha

316. De ahora en adelante: arranca despacio, no cambies bruscamente de marcha y arrímate a la derecha

317. Entre economistas y licenciados en derecho

318. Sobre sentimientos y talantes

319. Sobre lo mucho que necesitamos la poesía

320. Sobre las cosas de familia

321. A espaldas de Doña Manolita

322. Sobre las oportunidades de la vida

323. Sobre las oportunidades de la vida (y 2)

324. Entre inocentes

325. De recortes y sin medidas de estímulo

326. En el inicio del inicio del cambio de paradigma

FIN DE LAS ENTRADAS EN EL BLOG ALSOCAIRE DEL BLOG DE ANGEL ARIAS EN 2011

 

 

 

 

 

Mastuerzos y baldados

Hay algunas palabras cuyo significado, por el uso común, va  derivando a otros territorios semánticos, o atribuyéndoles contenidos o  precisiones alejadas de aquellas para las que fueron creadas, sea quien fuera su autor, frecuentemente ignoto en la profundidad de los tiempos.

Traigo hoy a este Comentario dos palabras elegidas entre muchas que son muy utilizadas en el lenguaje coloquial entre asturianos y que, como sucede con bastantes vocablos que en esta región española se asocian al bable, tienen su sede en el más puro castellano (o español, para decirlo más a mi gusto).

Son éstas: Mastuerzo (que significa, oficialmente -RAE-, torpe, pero que también caracteriza semánticamente a una planta con salutíferas propiedades, más comúnmente llamada berro) y baldado (que significa tullido y, también, agotado).

Sin atender exactamente a esos significados académicos, mastuerzo y baldado figuran entre los insultos más utilizados en la región norteña con una definida connotación cariñosa, en general, calificación en la que figuran también, por ejemplo, felpeyo (felpudo, pero, como epíteto, disponiendo de una amplia gama de significados, casi tantos como el gusto de quien lo usa) o ranciu (rancio, trasnochado, necio en defender una postura, lo que lo convierte en pasado de rosca, esto es, hallándose vencida la caducidad de su argumento).

Cuando se usan esas palabras en el lenguaje coloquial, hay que tener siempre en cuenta quien las pronuncia y a quien vaya destinadas, para encontrar el significado exacto. No se si se analizó por los linguistas esa situación, pero creo muy interesante considerar, además de los significados y significantes formales, ese otro aspecto subjetivo que contienen muchas palabras como éstas.  En particular, los españoles concedemos ambivalencia, cordial o agresiva, a prácticamente todas las palabras “malsonantes” o “insultantes”. Desde “no seas cabrón” a “eres más puta que las gallinas” (lo que, dicho sea de paso, no se empleará jamás para apelar a una mujer, que a lo más que puede o debe llegar, entre amigos, es a “más torcida que un clavu” o “yes terca como una mula”.

No seas mastuerzo” (o, más propiamente, mastuerzu), es una indicación amistosa al destinatario amigo de que no debe ser bruto, desconsiderado o superficial en hacer una valoración de hechos o circunstancias y, sobre todo, no debe actuar de manera impulsiva o temeraria, para no meterse en un pozo ni caer bajo o, menos aún, arriesgar a toparse con la iglesia, aunque esté actuando en sitio abierto.

Del mastuerzo hemos conocido su opinión o actuación, y la consideramos desproporcionada, y tratamos, al llamarlo de esa forma, de indicarle, con bastante cariño, que en lo sucesivo tiene que aflojar la tensión, y no poner tanto ímpetu visceral en un concreto asunto, para no darse con los cuernos en la puerta o pillarse los dedos con el pílón, dando martillazos que no vienen a cuentu..

En una posición casi contraria, se encuentra el “baldao” (baldado). Después de un ejercicio físico intenso, solemos quedar baldaos, es decir, no estamos para nada, ni para coger un lápiz. También se puede dejar a alguien baldao, desde luego, si se le da una paliza, pero no es necesario acudir a puñetazos y golpes, pues se puede dejar baldao a alguien sin más que hacerle realizar un ejercicio físico o síquico, a que no está acostumbrado.

El mundo de los críticos está plagado , en realidad, de baldaos, gentes incompetentes para el caso, lentas, torpes o reacias a hacer lo que les está ordenado o conviene. Entre los baldaos, pueden aflorar algunos mastuerzos, pero muy pocos. Porque unos y otros son, en esencia, incompatibles, como vinagre y aceite, que no se mezclan ni en la Thermomix, ni pegan ni con cola.

Si un baldao hace de mastuerzo, -no importa si con buena intención- sería peor que meter elefantes en la cacharrería, pues actuarían con menos perspicacia que el que asó la manteca y menos impulso que el que hace falta para hacer la o con un canut. Si un mastuerzo se comporta como un baldao, habrá que andarse con cuidado de lo que pretende a la postre, pues aunque parezca un tonto de culo integral, algo está tramandom y corresponde tener la mosca detrás de la oreja, desconfiando como del diañu.

En fin, que con mastuerzos y baldaos, si somos nosotros los que controlamos el epítero, podemos tranquilamente ir a tomar unos culinos (de sidra, en principio), hacer buenas migas y, por supuesto, dejar que nos paguen unos claretes o, ahora que están de temporada, una ración de oricinos, que, en muchos sitios, dan hasta la docena por cuatro perras.

Pero si se nos enteramos que alguien, a nuestras espaldas, nos está llamando mastuerzo o baldao, mejor que tengamos la mosca detrás de la oreja, no sea que nos estén haciendo el caldo gordo o dándonosla con queso mientras nos la intenta meter doblada. Y eso, solo se corrige poniendo las cosas en claro, dando un puñetazo en la mesa que corresponda, o si se pone farrucu,  amenazando con darle un par de ostias (o dándoselas), como siempre.

(Por cierto, que los asturianos somos también dados a mezclar frases que solo tienen sentido cuando carecen de él, como cuando decimos, por ejemplo: “No vale ni pa pañar duros. Como no sabe dónde tién la mano derecha, lo mismo da que i digas so, que arre“)

Reservas de actividad para ingenieros

El debate previo sobre la Ley de Servicios Profesionales, que pretende regular, entre otros aspectos, el ejercicio de la ingeniería en España, concentra una parte de las discrepancias en lo que serán las “reservas de actividad” para las ingenierías de este país.

La discusión ha sido propiciada con torpes argumentos y en un momento bastante inoportuno, pero es necesario clarificar lo que se ha convertido en materia de litigio entre las ingenierías y motivo de confusión generalizada, cuando no de intereses oscuros por mantener esferas de poder y control.

Aunque la titulación de ingeniero estuvo, en sus orígenes (siglo XVIII), muy vinculada a las actividades bélicas, evolucionó rápidamente, diversificándose las titulaciones, en la brillante ocupación de presentar la batalla por mejorar las condiciones de la subsistencia colectiva.

La actitividad dominante de la práctica totalidad de los que tienen la titulación de ingenieros -existen diez ramas de ingeniería en España-, y ejercen la profesión tiene que ver con las muy diferentes formas de progreso y mejora de la calidad de vida. Desgraciadamente para el buen desarrollo de este país, hay un gran número de ingenieros titulados que no ejercen la profesión, porque no tiene demanda lo que han estudiado.

La confusión respecto a lo que debe ser un ingeniero está anclada en la falta de conocimiento, no solo de lo que se estudia en las Escuelas y Universidades, sino de la falta de uniformidad de criterios, en la sociedad y en los centros de formación, de para qué sirve o debe servir hoy un ingeniero.

Y hay que clarificar este punto, porque las necesidades a cubrir por los ingenieros son diferentes a las que les ocuparon hace siglos, incluso hace un par de décadas. Pero siguen estando directamente ligadas a la capacidad de desarrollo de un país. Un país que consigue formar y mantener una élite de buenos ingenieros tiene ancladas sus perspectivas en un futuro más favorable.

En realidad, el concepto central de ingeniero no ha cambiado. Ingenieros fueron, durante siglos, todos los que sabían hacer algo útil muy bien, vinieran de donde vinieran, con título en Salamanca o capacidad adquirida en Vitigudino. (1)

La cuestión de las reservas de actividad para las distintas ingenierías es un tema capital para la supervivencia de los Colegios profesionales, aunque, sobre todo, lo es para el avance de la sociedad en su conjunto. No se debe caer en la defensa a ultranza de parcelas de poder sin sentido. Los ingenieros, con buena formación básica, pueden entender y proyectar múltiples instalaciones y equipos. En absoluto cabe adscribir, siendo leal, a una ingeniería concreta ese saber hacer “básico”: la concepción de una instalación eléctrica, realizar un cálculo estructural, dirigir una fábrica metalúrgica, proyectar un camino, entender un circuito electrónico o programar un equipo, por enumerar unas cuantas actividades de todas las que pueden -o deberían, desde luego- ser realizadas con solvencia por cualquier ingeniero, con una formación de cinco o seis años en cualquier Escuela.

La reserva de actividad debe limitarse a aquello que exige una tecnología y experiencia profesional elevada. Y aquí viene el problema, que hay que saber resolver: los ingenieros recién licenciados, no importa en qué ingeniería, no están capacitados para resolver por sí mismos problemas prácticos complejos -no porque sean incapaces, sino por los avances tecnológicos-. Necesitan seguir formándose, integrarse en equipos que tengan ya esa competencia, acreditar con el paso del tiempo y el conocimiento de proyectos similares, en los que -por qué no- acabarán aportando su propia creatividad- …

La reserva de actividad para las ingenierías tiene que estar vinculada a la formación posterior de los ingenieros y al control de esa experiencia. Los Colegios profesionales tienen, aquí, mucho que decir. Además de discutir, entre ellos, qué parcela de la ingeniería pretenden arrimar a su control; pero, sin olvidar, por favor, que se trata de hacer las cosas bien, no de mentir que se están haciendo bien o prometer que se sabrá hacerlas si llega el caso.

1) Los ingenieros hicieron casas, castillos, puentes y caminos, que aguantaron siglos, aunque también sabían cómo destruirlos en un par de horas, colocando explosivos en los sitios justos; construyeron catapultas, accionaron mecanismos, fundieron sables o fusiles, y perfeccionaron procedimientos y materiales  para consegir que se hicieran más resistentes; imaginaron barcos, siempre más grandes, con capacidad para resistir fuertes embates marinos, y, con celo incuestionable,los dotaron de motores y cañones que los convertían en inexpugnables, salvo si el enemigo -a salvo de caprichos de la naturaleza- dispusiera de una flota superior.

No quedó ahí la cuestión. Ingenieros eran los que imaginaron e hicieron realidad que pesados cuerpos volaran, y supieron hacerlos muy manejables, para transportar personas, materiales, equipos y, en tiempos de guerra, soldados, tanques o bombas; ingenieros eran llamados quienes sacaban del interior de la Tierra materiales de enorme utilidad para calentarse, cocinar, fundir otras piedras, hacer edificios más altos, carreteras y puentes más grrandes, curar enfermedades muy mortíferas.

Fueron llamados ingenieros los que supieron cómo hacer que las tierras fueran agrícolamente más productivas, idearon sistemas de regadío, supieron cómo purificar el agua o desalarla; ingenieros los que repoblaron montes, seleccionaron especies; ingenieros los que idearon sistemas de comunicación entre personas muy distantes, o crearon artilugios para reproducir voces, difundir ideas, ver imágenes transmitidas por el aire y captadas por sensores misteriosos para la mayoría de los usuarios.

El Club de la Tragedia: Corruptos, desengañados, crédulos y astutos

Según una encuesta sociológica, cuyos fines en este concreto aspecto que voy a comentar me resulta imposible descifrar, el 96% de los españoles cree que la corrupción en este país es muy alta.

Esto significa que, aproximadamente, 180.000 compatriotas están convencidos de que la corrupción con la que compartimos, mal que nos pese, mesa y mental, es tolerable.

Puede que el afloramiento reciente de la cuantía de las cuentas en Suiza de Luis Bárcenas, quien fue hasta hace poco Tesorero en la Ejecutiva del Partido Popular, – y consiguió distraer a la inspección fiscal española (hasta ahora), 22 millones de euros-, haya subido aún el porcentaje de los que encuentran a este país catapultado a los primeros puestos del ránking de la corrupción muncial.

Una reliquia social serán, por tanto, los crédulos, entendiendo por tales quienes no ven signos particulares de diferencia entre nuestra corrupción y la de otros países de nuestro entorno civilizado.

Sorprendo al lector, seguramente, indicando que formo parte de los crédulos.

Tal aseveración es consecuencia directa del convencimiento de que la corrupción -en sus variadas formas: apropiación indebida de lo ajeno (especialmente, de lo público), ocultación de patrimonio, ganancias y beneficios para no pagar impuestos, doble facturación y manejo de “caja b”, soborno a funcionarios y empleados para conseguir adjudicaciones y ventajas, falsificación de facturas cargadas a la propia empresa o a otras, exageración de márgenes y precios, falseamiento de datos de control, nepotismo, amiguismo, etc.- es algo consustancial a la especie humana.

Ni siquiera es atribuible a un sistema socioeconómico concreto: florece tanto entre el liberalismo (o capitalismo) como en el socialismo,  brota en el comunismo como… la gestión de una ONG o de una agrupación para la salvación de las almas. Existirá siempre que la sociedad admita la generación de una o varias clases dominantes, en las que se incrustarán, como lapas, quienes sacarán fruto del sistema, emponzoñándolo, con su esfuerzo imparable, hasta sus límites máximos.

Podríamos fijar ese nivel máximo en lo que se entendería por corrupción generalizada: en cada nivel social y de responsabildad, prácticamente todos se aprovecharán de su situación, mintiendo. Unos, para no morir de hambre o vivir algo mejor; otros, para acumular riquezas inmensas.

Los observatorios de los índices de corrupción (no tengo idea de cuáles son los anteojos o prismáticos que utilizan), sitúan sistemáticamente a España en un lugar medio-alto. Ahí encuentro lógica. Como país intermedio, bastante desarrollado, tiene sentido que las técnicas de corrupción estén suficientemente avanzadas para que quienes más corrompen o desfalcan no sean descubiertos fácilmente. Desde luego, no a la primera.

Por tanto, que el ex-tesorero del partido actualmente en el Gobierno, vaya a hacer compañía al ya amplio grupo de imputados de uno y otro signo político, e incluso, de ninguno, de quienes se descubre que han amasado una fortuna considerable mientras gestionaban lo público, es particularmente inquietante. Pero no solo por lo que piensa la mayoría. Debe ser interpretado como que los niveles de calidad de nuestros corruptos, cómplices y colegas de viaje, han bajado mucho.

22 Millones de euros (la cantidad que, por lo que se ha difundido, figura en las cuentas suizas de Bárcenas o sociedades instrumentales) es, a grosso modo, una cantidad veinte veces superior a la que Juan Español Promedio ganará en toda su vida (no, por supuesto, lo que ahorrará en ella, que rondará el cero absoluto).

Que se haya podido distraer esta importante cantidad de todos los controles habidos hasta ahora, presupone la actuación de bastantes pasajeros en la singladura de la apropincuación, sea en nombre propio o del partido (generadores, convencedores, intermediarios, adjudicadores, portadores, recaudadores, contabilizadores, repartidores, celadores, transmisores, cuidadores, mentidores, ocultadores, etc.).

Si aplicamos este somero análisis a los miles de Millones que habrán sido derivados del cauce legal para satisfacer intereses ocultos, tendremos una idea del esfuerzo de cooperación necesaria que hay que movilizar para mantener oculto al resto de los mortales la realidad de la corrupción. Para que sea impecable y no caiga en el ámbito del juzgador implacable.

Corruptos y corruptores españoles: elevad vuestros niveles de control. Quiero seguir entre los crédulos de que, además de miserables, sois astutos. Porque no quiero que me duela más este pais de lo que ya me escuece.

Para que, como país, volvamos a situarnos en la media, esmerad vuestros controles, extremad vuestra prudencia, exagerad la falsificación de vuestros ilegítimos comportamientos.  Por la relativa tranquilidad de quienes admitimos, a regañadientes, que un cierto grado de corrupción es inherente a esta sociedad humana, pero que lo hagáis con desfachatez nos apunta, a los crédulos, con el dedo de la estulticia, cualidad que no estoy dispuesto a asumir ni un solo instante.

China own

China is not the wonder developing country we were helping to find its own way. China´s main face is no longer the Chinatown surroundings we were pleased seeing installed on our prosperous cities, but this other of a disturbing giant acting on its own with jolting effects.(1)

Empiezo mi Comentario en inglés, para expresar, en la misma lengua utilizada por Yu Yuantang el 15 de enero de 2012 ante un numeroso auditorio en la Fundación Del Pino, en Madrid, la impresión que me produjo su exposición.

El título de la conferencia prometía una inmersión en los mensajes apodípticos que recibimos de ese misterioso país: “La nueva China y el mundo“. En ese sentido, no defraudó. No sabemos más acerca de China, pero como Yu Yuantang es el representante del Gobierno chino para asuntos europeos, .resulta que ahora lo hemos oído directamente de boca de uno de sus portavoces, por lo que ya no podemos abrigar dudas al respecto.

La principal preocupación del Gobierno chino en la actualidad es impulsar el consumo interno. Las autoridades han descubierto que el aumento de las exportaciones no resuelve la creciente desigualdad entre los niveles de vida de los habitantes de las grandes metrópolis y el resto del país, y se propone estimular la generación de actividad en las pequeñas y medianas ciudades.

Estas medidas guardan relación con una nueva vía para el socialismo chino, que supone establecer los niveles asistenciales que debe proveer el Estado. En este momento, los matrimonios jóvenes tienen que soportar, dada la longevidad de sus padres y abuelos, y la escasa o nula cobertura social, entre 4 y 8 ancestros que viven a sus expensas. Algo insostenible.

La prioridad no son ahora las infraestructuras, sino conseguir que se utilicen las existentes de manera efectiva, y rentabilizar esas inversiones del pasado.

Preguntado en concreto por posibilidades para las empresas españoles, Yuantang animó a que se fijen en las necesidades de las ciudades intermedias chinas (“focus on inside and border lines, not in coastal ones, where the megacities are settled”), y se concentren en la oferta de servicios. Mejorar el consumo interno no implica solo satisfacer las necesidades de los hogares, sino la oferta de viviendas residenciales, mejora de la actividad agraria, organización y productividad, ingeniería (especialmente, ambiental, solar, eólica), investigación y desarrollo. (“You, spaniards, are good in organisation, and have advances in this area”).

El conferenciante animó a leer el Programa del nuevo Gobierno, donde están reflejados y desarrollados “the core values of socialism”: democracia, libertad, solidaridad,…

Algo me sonó a ecos de lo vivido en la España de los 60-70 del pasado siglo: estímulo al consumo, impulso a la inversión propia en industrias de transformación, mejora de la productividad agraria agrarias, inversión extranjera sin protección de patentes y, sobre todo, interés en crear una clase media satisfecha.

La diferencia es que quien hablaba, representa a un país de más de 1.600 millones de personas (por lo menos); es decir, un gigante que tiene unas 40 veces nuestra dimensión, en población, recursos inmensos por explotar y una economía que crece a un ritmo (en años malos) del 7% anual.

Con funcionarios responsables en la ejecución de los programas de cooperación internacional que  sonríen a cualquier cosa que se les pregunte, contestan de manual como si hubieran puesto un huevo ,estudiaron en Harward (aunque sea por un par de semanas, como ironizó el conferenciante) y, desde luego, miran a Europa con un aire compasivo.

Algo que tiene que ver con el espíritu ambivalente de quien escucha aparentemente con atención los consejos de su abuela gravemente enferma, pero, en realidad, está esperando a que se muera para heredarla.

China on its own.

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(1) China no es el país en desarrollo al que estábamos ayudando a encontrar su propio camibo. El rostro principal de China ya no son los barrios chinos que estábamos felices de tener instalados en nuestras prósperas ciudadaes, sino este otro de un gigante perturbador actuando a su arbitrio dándonos sacudidas.

España, una división territorial pragmática

Redefenir el espacio autonómico español es tarea prácticamente imposible. Se han colado tantos fantasmas como “realidades históricas”; pasiones junto a intenciones de racionalidad. Y, entre medias, una gran dosis de falta de solidaridad, de egoísmos liberales (o sea, capitalistas), de decaimientos progresistas.

Cuando Diocleciano (284-305) dividió Hispania en cinco provincias, no tenía compromisos constitucionales ni presiones culturales ni tradiciones que mantener. Con el pragmatismo de quien desea tener una visión equilibrada de un territorio alejado de la metrópoli, aunque productivo, trazó las líneas que conformaron la Tarraconense, Gallaecia, Lusitania, Cartaginense y Baetica.

Tenemos ahora un problema muy distinto, que viene señalado por la fiebre separatista de ciertos capitostes políticos de Catalunya y Euskadi, y que el pueblo llano de esas regiones sigue con la misma pasión con que jugábamos los partidillos al terminar las clases del día cuando éramos niños, que terminaban al marcar un gol, sin límite de tiempo.

¿Por qué no atender a la división de España por población? Al generar una estructura territorial uniforme, por ejemplo, de seis a ocho estados federados, con un número de habitantes similar en cada uno, la atención a la distribución de los medios económicos en relación con las necesidades de población centraría crudamente las discusiones de reparto. Es decir, hablaríamos, sin tapujos, de solidaridad.

Esta sería una propuesta de Estados federales:

1. Castilla (Madrid, Cáceres, Badajoz, Toledo, Avila, Segovia, Soria, Ciudad Real, y Guadalajara): 9,7 millones hab. (censo 2011)
2. Catalunya: 7,5 Mill. hab.
3. Arco Atlántico (La Coruña, Pontevedra, Lugo, Orense, Asturias, León, Santander, Zamora, Valladolid, Palencia y Burgos). 6,8 Mill hab.
4. Andalus (Huelva, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Málaga, Jaén, Granda, Almería y Murcia): 9,9 Mill. hab.
5. Euskadi-Aragón (Vizcaya, Alava, Guipúzcoa, Navarra, Huesca, Zaragoza, Teruel, La Rioja): 5,3 Mill hab.
6. Valencia (Valencia, Castellón, Alicante, Albacete, Cuenca e Islas Baleares) : 6,5 Mill. hab.
7. Canarias (Santa Cruz, Las Palmas, Melilla y Ceuta: 3,5 Mill hab.

¿Parece provocador? A mí me parece pragmático. Por supuesto, cabrían otras soluciones inspiradas en el mismo principio: solidaridad.

El Club de la tragedia: la afición a la caza

Construir exige conocimientos, lleva tiempo, tiene riesgo y no atrae dineros. Para destruir solo se necesita un martillo. Es decir, mala leche, voluntad de hacer daño. Una frase común, que no ha pasado a formar parte del refranero oficial, pero lo merece, lo recoge atinadamente: “Para joder, sirve cualquiera“.

Gracias a esa facilidad, la destrucción de lo que han hecho otros es una tarea a la que se entregan muchos. No necesariamente a la espera de un beneficio concreto. Demoler lo ajeno les parece, en sí mismo, reconfortante.

La esencia del desvarío es la misma, aunque las manifestaciones sean dispares. Desde quien hace ilegible un cartel informativo con sus grafismos vacuos, hasta quien manda demoler edificios históricos para poder ir más rápido hasta su casa.

La perfección del proceso está en utilizar los despojos del caído para hacerse un pedestal, hacer una capilla a los propios dioses con las piedras del templo vencido.

En la vida comunitaria, existe tanto el vecino que denuncia a otro porque tiene alojado a un inmigrante ilegal -con maldito el beneficio que le reporta al chivato-, como quien levanta la sospecha, a espaldas -claro- de su colega, de que no será idóneo para la promoción a la que le postula la mayoría, porque ha oído que tiene negocios de prostitución en Almería o, qué se yo, que un antepasado suyo paseó desnudo por la Gran Vía.

Son todos ellos aficionados a la caza. Persiguen al que se mueve, en particular, si lo ven creativo y lo advierten solitario. Cuentan, incomprensiblemente, con el silencio, cómplice, de la mayoría; es silenciosa, por temor; es mayoría, por falta de inteligencias.

Hora es de que los pacíficos carguemos también las escopetas. De momento, bastarán de postas. Una tía-abuela mía que quedó viuda cuando la guerra incivil, disparaba todas las noches al aire un par de tiros, para advertir a merodeadores que estaba armada y bien dispuesta a defenderse.

Sirvió. No la tocaron ni el moño.

Microrrelato para mis hijos y sus amigos

No tenéis tiempo para leer mensajes largos. Lo entiendo. Estáis recibiendo de todas partes la información de que nos encontramos en un momento complicado. Os absorbe lo inmediato. Familia, trabajo. Dinero.

Me apetece deciros que no hagáis mucho caso de los que vienen de vuelta, y no prestéis tanta atención a los que están arriba. Todos tienen sus propios intereses, y no van a coincidir con los vuestros.

Sería pretencioso suponer que vais a escuchar un consejo. Tampoco me sirvieron de mucho. Escuché siempre atentamente, especialmente a los que hablaban menos. Hice lo que me pareció conveniente. Independencia, responsabilidad por mis actos, sentido ético, fidelidad a mi familia y amigos.

Atento a detectar falsedades, para no dejarme engañar por oropeles ni seducir por señuelos. Dormí siempre bien, con la conciencia tranquila.

No perdáis jamás la confianza en vosotros mismos, ni dejéis de apoyar lo que merezca la pena. Vuestra intuición os dirá qué es. Defended vuestra familia como lo más valioso que tendréis jamás.

Y si, en algún momento de debilidad, os asaltara la duda de si podríais haberlo hecho mejor, no respondáis a esa preocupación. Mirad solo el camino que queda por recorrer, y procurad no hacerlo solos. No hay más futuro que el que se comparte.

Lecciones para un Master en Administración del Falso Conocimiento

Me acabo de inventar el título: Master in Fake Knowledge Administration (M.F.K.A.). No lo imparten en ninguna Escuela de Negocios. No me han pedido que explique para auditorio alguno en qué consiste esta materia.

Vendría bien, sin embargo, que a quienes han terminado sus estudios universitarios y a los que desean obtener una formación práctica complementaria que les sirva realmente para sostenerse mejor por la vida, se les ilustrara, no sobre lo que se pretende útil, sino sobre lo que es inútil.

Esto es, justo lo contrario de lo que pretende oficialmente la pléyade de profesores y tutores que ocupan el espacio docente de las empresas que hacen negocio con la posibilidad de relacionar a gentes que desean mejorar su currículum, incorporando una linea con presuntos poderes mágicos: M.B.A. de lo que sea.

Ya se que lo fundamental de estos cursos en conseguir contactos que puedas utilizar después en tu vida profesional, y no niego su interés. Cuando nos enteramos de las conexiones que mantienen entre sí prácticamente todos los que ocupan puestos relevantes en nuestra sociedad, podemos entender que pertencer a un grupo de poder es muy importante, y las escuelas de negocios miman ese extremo. Reuniones de viejos alumnos, presentación de experiencias de miembros distinguidos, anuarios con fotos y direcciones actualizadas…

Como empresario que acometió en su vida varios negocios y ayudó a otros a organizaran mejor sus ideas (o no las usieran en marcha jamás), me pregunto cómo podría resumir, en un Catálogo de los que están ahora tan de moda, los Consejos fundamentales para Adminitrar el Falso Conocimiento.

Estas son mis conclusiones provisionales:

1. Lo que ha servido para que alguien tenga éxito en un momento dado, es inútil e incluso, perjudicial, en otro momento. No creas en ninguna fórmula de las que encuentres escritas en un documento.
2. Las verdaderas razones del triunfo en un negocio se mantienen ocultas por quienes las conocen, y son ignoradas por casi todos los que han triunfado, que recurren a tópicos para explicar lo etéreo: perserverancia, análisis de oportunidades, aprender de los fracasos, etc. Son, esencialmente, trivialidades. Es decir, tonterías.
3. La mayor parte del éxito está basada en la falta de ética. Nadie va a reconocer que hizo sus primeros negocios con la trampa o la mentira. Pero una parte sustancial de la economía está basada en el engaño o la ocultación de procedimientos y métodos. Incluso, o preferiblemente, al Fisco.
4. Las oportunidades de ganar dinero rápidamente no existen más que en la imaginación de los delincuentes. Es prácticamente imposible hacerse rico con el trabajo profesional, y esto debe ser motivo de orgullo, no de desánimo. La sociedad necesita ética, no oportunistas.
5. Si tus mejores colaboradores saben de dónde proviene tu éxito, ´te harán la competencia. Es muy sencillo copiar lo que otros han hecho, y, generalmente, la copia realizada por alguien inteligente supera al modelo.
6. Siempre hay un momento en que la persona de máxima confianza te traiciona. Has de elegir continuamente: tus socios de hoy serán tus enigos acérrimos mañana, a poco que descubras que no están de acuerdo con tus opiniones, especialmente si ellos no tienen ninguna. Se dedicarán, con todo empeño, aunque arriesguen el fracaso de vuestra empresa común, en torpedear tu protagonismo.
7. Si tu empresa está en su mejor momento, véndela. Debes tener la perspicacia para detectar que una empresa de éxito es más vulnerable por la envidia ajena, que es la más común de las cualidades sociales.
8. Tu trabajo en tu empresa es importante, pero no para hacer lo mismo que hacen tus subordinados. Dedícate a supervisar y controlar: el tiempo que dediques a hacer lo que hacen o deberían hacer tus subordinados, es tiempo perdido.
9. Si alguien te da un consejo para mejorar lo que va mal, no lo sigas. Nadie conoce como tú los defectos de tu empresa.
10. Si alguien te aconseja cómo mejorar lo que va bien, escúchalo con máxima entención. Si no lo has descubierto antes por tí mismo, te falta información.

(Esto no es un decálogo completo. Seguiré en otras Entradas, añadiendo mis reflexiones sobre la Administración del Falso Conocimiento.)

Pasiones públicas, negocios privados

El debate sobre la gestión pública o privada de los servicios asistenciales apasiona. Cada vez que una Administración anuncia la intención de “privatizar un servicio público” se organizan manifestaciones sindicales y políticas de protesta, huelgas de los funcionarios y laborales afectados, y expertos interesados ofrecen sus obviedades para pasto intelectual de la concurrencia.

Hace tiempo que, por propia experiencia, me posiciono en la metafísica del debate. La buena gestión de una empresa o de cualquier actividad humana (es decir, también de un servicio público) no depende de que la propiedad sea pública o privada, sino, para una inversión dada, de cómo se ejerza en control.

La madre del cordero de los servicios públicos está, salvo quizá en el caso de la recogida de residuos urbanos, en las muy altas inversiones en infraestructura que son imprescindibles. La amortización de esos desembolsos iniciales hace que los emprendedores particulares renuncien a asumir tal riesgo, salvo que se le ofrezcan especiales garantías de recuperación de la inversión y, obviamente, de rentabilidad.

Realizar un estricto control de la gestión -ingresos, gastos, priorización de las inversiones, estímulos al personal, publicidad del producto, etc.) es especialmente importante en un servicio público. Porque la presión desestabilizadora viene de muchas vías: recomendaciones para aumentar la plantilla muy por encima de la funcional, parásitos laborales, inversiones de exhibición, compras derivadas de amiguismo, malos usos de los equipos, dejación en el cobro de los servicios, mala imagen general. idea de que lo público ha de ser gratuito, etc.).

La privatización de la gestión es distinta de la de enajenar el control. Ahí es donde debe concentrarse el énfasis de los responsables políticos. Y es ahí donde se les notan sus carencias. No saben controlar; y en lo que controlan, la experiencia amarga de lo que se ha descubierto en demasiados casos -una minoría, por supuesto, pero clamorosa-, es que priorizan su enriquecimiento personal o el de sus amigos.

Lo que es clave en la gestión de un servicio público es quién tiene la propiedad de las infraestructuras y de los equipos básicos. Si la tiene el empresario privado, si se le ha enajenado lo existente (y hay que ver a qué precio, porque su valor puede ser incalculable, debido a la imposibilidad de sustitución inmediata), malo. Si la mantiene la administración pública, a mí, la verdad, no me importa quien lleve la gestión, con tal de que lo haga bien.

Y para saber que lo hace bien, tengo que tener muy claro qué deseo que haga, y controlar que lo cumple con toda atención y rigor.