Peligro de desprendimiento

El desarrollo de la moción de censura al presidente de Gobierno Mariano Rajoy, que aún está teniendo lugar cuando escribo estas líneas, forma parte de la labor de piqueta del partido de Pablo Iglesias jr. sobre el asediado edificio del Partido Popular. (1)

Con cierto paralelismo a lo que nos han contado las crónicas de los vencedores en el episodio de asedio al Alcázar de Toledo durante la guerra incivil de 1936-1939, los asediados, capitaneados por el general Rajoy, están dispuestos a resistir hasta la muerte. En este caso, las huestes salvadoras, cuya llegada inminente es anunciada por octavillas arrojadas desde los aires, serían las derivadas de la recuperación económica y, God save the thing, las perspectivas ofrecidas por el Brexit, al dotar de mayor protagonismo -quiero decir, de algo de protagonismo- a España en en el clan de europeístas depredadores reducido ahora al dueto Alemania-Francia.

La resistencia heroica del gobierno de Rajoy, utilizando todo tipo de argumentos -en particular, los falaces- para defender su posición en la dirección política del país, es uno de los episodios más rocambolescos de la Historia de España. Con la evidencia, demostrada ya judicialmente, de su financiación irregular (ilegal), con demasiados de sus militantes cualificados investigados, procesados, condenados o encarcelados, la argumentación de que el núcleo duro del partido está limpio de mácula y que la deontología más fina presidirá sus actuaciones futuras, no tiene más credibilidad que la que el oyente quiere darle.

Y los oyentes, de forma suficiente, siguen dispuestos a darle esa confianza. Un viejo dicho castellano recuerda que si te engañan una vez, la culpa es del mentiroso; si te engañan dos veces, la responsabilidad es tuya. No se prevé que el engaño pueda ser múltiple.

¿Por qué resiste Rajoy? En mi opinión, no tanto por virtudes propias, sino por la falta de coordinación y credibilidad de las propuestas ajenas. Podemos la perdió cuando no apoyó a la coalición PSOE-Ciudadanos, y se adhirió a la abstención del PP a la candidatura de Pedro Sánchez, que hubiera significado un cambio de talantes, actuaciones y la apertura de una puerta más progresista para España.

El daño que esta posición maquiavélica causó al PSOE ha sido inmenso. Para este viejo partido, que no se recuperó aún del golpe bajo y que, después de un período de oscura transición interna, debe volver a colocar en el centro de su programa política, la esencia y propuestas de la socialdemocracia. Para el país, en su conjunto, que ha quedado gravemente desorientado y dividido sobre la prioridad de los objetivos.

Unidos-Podemos, con esta moción de censura al Gobierno de Rajoy, que se ha convertido en un himno al sol, una posición de idealismo utópico puesta de manifiesto solo a la presunta mayor gloria del pedantuelo Iglesias y sus inmediatos colaboradores en el experimento de provocar un cataclismo en las instituciones y en la economía del país, ha hecho más visibles las grietas de su casetón ideológico. La amenaza de desmoronamiento ha pasado a ser tan evidente como la del edificio -en su momento, mucho más sólido- al que pretende seguir bombardeando con argumentos que, si estuvieran atentos a sus efectos, ya no causan emoción alguna entre los que no forman parte del grupo de fieles.

  1. Por cierto, con una estupenda intervención de Albert Rivera, que está hablando en estos momentos, haciendo una demostración de pragmatismo político, al mismo tiempo que metiendo el dedo en algunas llagas del programa de Podemos, sin obviar el uso de varios eslóganes eficaces para reforzar su crítica. No creo que Rivera sea nunca presidente de Gobierno en España, pero es, de todos los líderes parlamentarios actuales, el que maneja mejor la presentación de opciones realistas del aparato del Estado.
  2.  La foto con la que acompaño este comentario, que he tomado este fin de semana en Madrid Río (donde el Ejército había organizado una presentación popular de algunos equipamientos, en el día de las Fuerzas Armadas), es de un chorlitejo chico hembra. Se le distingue por las mejillas más claras que el macho, y de otros chorlitejos, por el anillo orbital amarillo. Es un ave estival, que pasa los inviernos en Africa y la pareja que está ubicada en las cercanías del parcialmente recuperado Manzanares es una agradable sorpresa más para amantes de la avifauna.

 

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