Cómico o ridículo (15)

Si bien no puedo afirmar que haya tenido que dedicarme profesionalmente a la informática, si es cierto que ésta ha ocupado un espacio colateral en mi vida, de cierta importancia.

A finales de los años 69, se pusieron de moda los programas de simulación y, entre ellos, la cima se la llevaba el GPSS (General Purpose Simulation Systems). Recién incorporado al Departamento de Investigación Operativa como “ingeniero de sistemas”, me encomendaron estudiar en profundidad las posibilidades de aquel lenguaje -que ya se vanagloriaba de ser “user-friendly”- y, en su senda, realicé decenas de simulaciones, sobre todo, en relación con la gestión de colas -tiempos de espera, número ideal de puestos de atención, etc.-y la optimización de recursos.

Una vez realizado el estudio de campo (al que, pasado tanto tiempo, no me duelen prendas en afirmar que contaba con las máximas reticencias de los “responsables de producción”, celosos de que un tipo de “servicios” metiese las narices en su feudo), los programas que debía confeccionar para cada caso, constaban de centenares de instrucciones,y cada una, se correspondía con una ficha perforada. Como la ejecución de aquellos diabólicos ejercicios de simulación consumía gran parte de la memoria del potente IBM 360 (luego sustituido por el 370), tenía que entregar las hojas por la mañana con las instrucciones a las perforistas -había unas cuarenta mujeres en una única sala, dedicadas a teclear durante toda la jornada-, recoger el paquetito de  fichas cuando me avisaban del Departamento de Proceso de Datos, y dejar que durante el turno de noche”se corriera” el programa que había preparado.

Si una ficha se descolocaba, o había un error en la mecanografía y, por supuesto, si yo me había equivocada en la programación, a la mañana siguiente recogía, no la esperada solución a las diferentes variantes planteadas, sino varias resmas de hojas inservibles, junto a la dolorosa explicación de alguno de los colegas de bata blanca que se movían como sanitarios por el recinto de la sala de ordenadores: “Hemos tenido que parar el programa cuando llevaba cuatro horas de running. Debes tener algo mal, porque aunque lo que tú nos dejas suele consumir mucha memoria, no nos pareció normal”.

Ha pasado tanto tiempo que no me duelen prendas en afirmar ahora que más de una vez, viendo que el tiempo se me echaba encima y que la informática no me permitía ofrecer resultados presentables, inventé las conclusiones. Como suena. Lo arropaba con varias hojas de lenguaje erudito, un anexo con las fallidas instrucciones, y una docta explicación respecto a lo que procedía. Nadie advirtió nunca nada (o no me lo dijeron). Seguramente, nadie había pretendido utilizar aquellos informes, o se decidió adoptar lo que el sentido común dictaba.

En fin, fui reconocido por mi capacidad para realizar simulaciones, y con ese aura me destinaron a investigación metalúrgica de laminados.

El GPSS no fue, por supuesto, el único programa informático a cuyo aprendizaje dediqué intensas horas de juventud. Varias versiones de Fortran (desde la IV hasta, por lo menos, la XIV), de AutoCAD (he llegado a dar clases sobre alguna de las variaciones del programa base), de procesado de textos, de manejo de base de datos (¡Ah, las maravillas de los .db!) , de Excel, etc. han tenido su momento de gloria en mi cerebro. Cuando fui nombrado Presidente del Centro de CAD-CAM-CAE de Asturias, tuve que aprender el lenguaje del superordenador de los ochenta, un Cyber de Control Data, y gracias a la dedicación de Juan Lejarreta y Miguel Angel Muñoz, fundamentalmente, se hizo en aquella empresa alguna programación de máquinas herramienta, y hasta pasamos a tres dimensiones una prótesis de cabeza de fémur que nos encargó Alejandro Braña.

Cuando hoy advierto lo fácil que es obtener resultados de complejos problemas de contorno por parte de adolescentes y jóvenes en su primera edad madura que no saben lo que es una raiz cuadrada, me pregunto qué creerán estar haciendo cuando con tres instrucciones intuitivas calculan una estructura de varios pisos, obtienen las isotermas sobre una pieza sometida a varios focos de calor o resuelven en segundos bases de datos interconectadas que hace menos de tres décadas nos llevaban meses de afrontar complicadas ecuaciones.

Tengo varias reglas de cálculo inútiles, dispersas por mi despacho de nostalgias-alguna de longitud superior al metro, capaz de obtener exactitudes de centésimas; con éstas, desde luego, nunca pensé en llegar a cumplir el aforismo que el catedrático de Ampliación de Matemáticas nos recordaba: la regla de cálculo es el peine del ingeniero”- . También acumulo, tablas de logaritmos, libros de cálculo tensorial y análisis numérico y colecciones de arduos problemas de naturaleza metafísica que no tengo la menor idea de cómo pude llegar a resolverlos. Parece ser que había que combinar, en algunos, integrales triples, dobles curvilíneas y  ecuaciones diferenciales de segundo orden.

He abierto un libro, dedicado por su autor (Carlos Conde), sobre las máquinas de Turing, que explica los pormenores de los primeros ordenadores mecánicos. Con él en mi regazo, me acomete la pesadumbre de lo que podría suceder si un día, esos móviles de bolsillo que hacen todo tipo de operaciones y búsquedas, gracias a los enanitos sapientísimos que tienen dentro, y que cualquier ignorante  se jacta de saber manipular en su última cara versión, dejasen de funcionar por algún hipervirus y las generaciones educadas en la ignorancia digital tuvieran que volver a empezar desde cero, sumando, restando y dividiendo con dos decimales.


El hermoso pájaro del que hoy ofrezco su fotografía, en actitud de canto, es un mito  (Aegithalus caudatus). La variedad de esta especie que aquí presento es la propia de la Europa occidental, que tiene las cejas negras. Es característica su larga cola, que le hace parecer algo más grande: en realidad, es un ave diminuta.

La fotografía está tomada a contraluz y poco después del amanecer. Que esas dificultades disculpen la calidad de la toma de la que, perdóneseme la vanagloria, estoy orgulloso.

 

 

Tengo un mapa para ti

mapa geologico españa y portugal 1 1.000.000

Los más de doscientos asistentes a la presentación del mapa estratigráfico a escala 1:1.000.000 de España y Portugal que auspiciaban el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el Laboratorio Nacional de Energía y Geología de Portugal (LNEG) fueron obsequiados con un canuto de plástico de 1m15 cm en cuyo interior se alojaba la criatura.

Si, al llegar a sus casas, se tomaron la molestia de abrir el cilindro y desplegar su contenido, habrían dejado a la vista una bella impresión multicolor, cuyo gran tamaño les obligaría, a falta de encontrar un sitio en la pared adecuada, a volver a alojarlo en su guarda, previamente enrollado a la forma anterior.

El mapa fue presentado por el geólogo Jorge Civis, presidente del IGME desde 2012, en el marco del Salón de Actos de la Escuela de Minas de Madrid (así se llamaba, al menos el recinto académico, antes del desorden educativo propiciado por la sesgada interpretación de los acuerdos de Bolonia) el 21 de enero de 2016.

Actuó de introductor de los ponentes, el también geólogo Juan José Durán Valsero, bajo cuya competente batuta se desarrolló la sesión, que contó con la participación especial de Philippe Rossi (ex Presidente de la Commision for the Geological Map of the World) y las explicaciones de los editores principales del mapa J. Tomás Oliveira ( actualmente, jubilado del LNGE) y  Luis Roberto Rodríguez  (investigador titular del IGME).

El nuevo mapa recoge por primera vez la geología de todos los territorios de Portugal y España, incluidas sus islas y plataformas continentales, y ha supuesto el cuidadoso enlace de las cartografías desarrolladas por ambos países, especialmente, en su frontera.

En la web del IGME, como también lo hizo su actual presidente en el Acto, se enfatiza que, para España, este mapa es una consecuencia del desarrollo del Plan MAGNA  (Mapa Geológico de España a escala 1:50.000), que viene desarrollándose desde 1972 y que supuso una inversión pública superior a 130 M€. También se comunicó que el ahorro social ha sido estimado en casi 20 veces esta cifra, aunque no se ofreció información sobre este cálculo.

Oliveira, en su intervención, tuvo un recuerdo emocionado para el Grupo español de Ossa-Morena, creado en Belmez (Córdoba) en 1979, y del que fue impulsor principal el ingeniero técnico de minas Rafael Hernando Luna, catedrático de la Escuela cordobesa.

Para un ingeniero de minas, resultó inevitable recordar (aunque lo hiciera para mi coleto) los tiempos en los que los ingenieros de minas dieron impulso a la geología en nuestro país, especialidad de la carrera que resultó tradicionalmente, para decenas de generaciones de estos profesionales, una de las más apetecidas.

El IGME tiene sus raíces en la creación de la Comisión para la Carta Geológica de Madrid y General de Reino, por Isabel II, el 12 de julio de 1849. Después de la breve Presidencia de Fermín Arteta y Sesma (hasta noviembre de ese año) contó con el impulso del ingeniero de minas Francisco de Luján, que incorporó a sus colegas Casiano de Prado (director del área de Geología y Paleontología), Rafael Aznar de la Torre o el inspector general de Minas Guillermo Schulz (quien realizó la Memoria de 1855).

Sin acercarme a épocas recientes, me vienen a la cabeza los nombres de Lucas  Mallada y Pueyo, amigo íntimo del también ingeniero de Minas Serafín Baroja -padre de Pío Baroja- , o de Manuel Fernández de Castro, vinculados a las primeras décadas del Instituto.

Cuando salía del Salón de la Escuela, con mi canuto cartográfico en ristre, coincidí con José Antonio Obis Salinas, que me recordó que el primer mapa geoestratigráfico a escala 1:50.000 de España, publicado por el Instituto Geológico y Minero de España fue el de Villafamés (El Maestrazgo, Castellón), del que él fue coautor principal junto al geólogo francés Joseph Canerot.

No me pude quedar al cóctel posterior, porque ando con el tratamiento, así que felicito aquí a los autores de esta culminación, arabesco lateral o derivada tercera del proyecto MAGNA. Formulo asimismo mi deseo, por el bien de la ingeniería geológica, que los geólogos, ingenieros geólogos e ingenieros de minas, trabajen juntos, revueltos si fuera necesario, en el definitivo impulso a la explotación minera de España y Portugal.

Lo han estado haciendo, sin duda, pero advierto que recientemente los geólogos tienen deseos por asumir el protagonismo principal o total. Los ingenieros de minas, por formación y vocación, no podemos quedar a un lado. Sin rivalidades forzadas, sin olvidos injustos. Muchos recursos están pendientes del fruto de esa colaboración de capacidades, que está siendo especialmente puesta sobre el tapete por la gran oportunidad de optimizar la exploración de la franja pirítica del suroeste de la Península Ibérica. Así se lo entendí a Oliveira, y así lo suscribo con mi firma.

 

 

 

Aparecen brotes verdes en las grietas del edificio del Instituto de la Ingeniería de España

El 21 de octubre de 2014 se produjo el fenómeno. Duró apenas dos horas y media, y no hubo muchos testigos, a pesar de que la posibilidad de que se produjese esa anomalía estaba anunciada por los correos electrónicos que el coordinador de Comités de la rancia institución había enviado, para su prevista masiva distribución entre los asociados, centros universitarios y empresas.

Lo digo ya. Ese día, entre las 18h 30min y las 21 h tuvo lugar la Sesión “Emprendimiento en el marco de la Ingeniería y el Desarrollo Sostenible“, en la que participaron cuatro empresas creadas por ingenieros (y otros universitarios), cuyos representantes expusieron, brillantemente, la situación actual de las mismas, sus perspectivas de crecimiento e hicieron una valoración de las dificultades que habían tenido que vencer y sus expectativas de crecimiento.

La Jornada había sido anunciada con este mensaje: “El Comité de Ingeniería y Desarrollo Sostenible (CIDES) del Instituto de la Ingeniería de España (IIE) considera que la promoción del emprendimiento y el fomento de la capacidad para crear proyectos empresariales deben ser una prioridad de la formación académica y una alternativa que debe ser impulsada, como una forma eficaz de generación de empleo por los profesionales de la ingeniería. ”

La invitación, continuaba de esta forma:” (…) Se plantea como un intercambio de experiencias de éxito en torno al proceso del emprendimiento innovador, desde que se concibe la idea, pasando por su planificación,  la creación de la empresa, su evolución, la búsqueda de financiación para apoyar el crecimiento, analizando los principales desafíos que se encuentran en el camino y las satisfacciones vinculadas al vencimiento de las dificultades.

“Con esta iniciativa, y una primera Jornada a la que seguirán otras, el CIDES quiere contribuir a dar a conocer actividades emprendedoras realizadas por profesionales de la ingeniería, en el marco de la innovación tecnológica y del desarrollo sostenible. Esperamos, por ello, contar con la participación activa tanto de ingenieros jóvenes como senior, profesores universitarios, representantes de empresas tecnológicas y de entidades financieras y fondos de inversión, cuya presencia en la Jornada ayude a dinamizar un debate siempre estimulante.”

 Los Ponentes fueron:  ANA MENDEZ MÁRQUEZ, Responsable de Comunicación y Ventas de la Empresa CREANDO REDES.
ALEJANDRO GOMEZ VILLARINO, Dr. Ingeniero Agrónomo. Director ejecutivo de la Empresa ECOWORKING.
JORGE BARDISA ASENSIO, Diplomado en Empresariales y Máster en Marketing Promocional y Relacional de la Empresa INGENATURE (Ingeniería al servicio de la naturaleza).
MIGUEL ARIAS BERMUDEZ .Ingeniero de Caminos, MBA. Director de Operaciones de la Empresa CartoDB. y
JAIME CAVERO GANDARIAS, Ingeniero Industrial. Socio Fundador (especialista en financiación) de la Empresa DYRECTO consultores.

Los tres primeros, glosaron un proyecto aún en su fase preliminar (la que, refiriéndose de manera genérica a la evolución general de los proyectos que se inician desde una start-up), Cavero definiría como “valle de la muerte”. Lo hicieron con un elemento común, detectable en sus exposiciones llenas de frescura y sinceridad, que es la ilusión, la seriedad técnica y la voluntad de crear una perspectiva de autoempleo y, por supuesto, de negocio duradero, que está sirviendo, sin duda, como base para crear otros puestos de trabajo, actividad y riqueza. Su enfoque hacia nichos de mercado ciertos, en parte dirigidos hacia países latinoamericanos o en vías de desarrollo, estuvo claro, también, en la definición de los objetivos asumidos en sus novedosos planteamientos.

Miguel Arias presentó un proyecto ya consolidado, CartodB, con ejemplos concretos destinados a hacer valer la versatilidad que permite su producto, un software complejo, ofrecido en abierto (open source), que permite múltiples aplicaciones para integrar sobre un mapa cualesquiera los datos, propios u obtenidos de la red, que facilitan la toma de decisiones: en empresas, trabajos de investigación o universitarios, administraciones e, incluso, de índole periodística.

Jaime Cavero explicó la amplia disponibilidad de subvenciones o ayudas de que pueden disponer los proyectos novedosos, y se detuvo en la opción de financiación que pueden proporcionar, superada la fase inicial -que deben soportar los emprendedores-, tanto los business angels, el crowdfunding o el recurso a la financiación proyecto o los fondos de inversión.

El coloquio resultó también muy animado. Enrique Fagúndez, desde el público (es miembro destacado del CIDES) apuntó a una opción muy querida por este Comité, del que actualmente soy secretario: animar a que los ingenieros senior constituyan un fondo de inversión para start-ups, que sirva de cauce a impulsar proyectos promovidos por ingenieros jóvenes, destinando capitales y tutela técnica y aportación de experiencia proporcionados desde él.

No puedo menos que felicitar al CIDES, a su actual presidenta, María Jesús Rodríguez de Sancho, y al moderador de la Jornada, Domingo Gómez Orea, por la iniciativa.

Lo dicho en el título: Brotes verdes entre los resquicios de una institución añeja (más de cien años de funcionamiento) que necesita, desde luego, una renovación impulsora y que Jornadas como la que hemos vivido el 21 de octubre de 2014, ayudan a consolidar. Esta sesión es la primera de otras con igual objetivo y, como se anunció, las exposiciones estarán disponibles en la web del Instituto, pues han sido grabadas.

Creo en la resurrección de los sueños y en un mundo mejor, amén

(Con este Comentario termino la serie de seis a los que he dedicado la confección de mi Credo tecnológico)

6. A modo de conclusiones

Las evidencias apuntan a que el conocimiento tecnológico más avanzado se concentrará (en realidad, se concentra) en pocas instituciones, en tanto que, a los niveles inferiores, las telecomunicaciones contribuirán a una rápida expansión y homogeneización de los conocimientos científicos, haciendo irrelevante su posesión, premiándose, en cambio, la disponibilidad de materias primas.

El papel de la mano de obra no cualificada será de manera creciente, irrelevante, generándose graves tensiones, a nivel global como local, respecto a la distribución de la riqueza y su disfrute. Las necesidades de ayuda social, incluso existencial, crecerán, y los Estados, de forma independiente, no podrán hacer frente a la resolución de los problemas generados por la combinación de desarrollo tecnológico, insuficiencia de trabajo disponible y presión reivindicativa sobre lo que se conoce como nivel de vida deseable.

La valoración de la situación es diferente por países, pues no cabe hablar de convergencia. En Alemania, por ejemplo, se advierte un crecimiento en la creación de empleo de muy alta cualificación (hasta un 25% de la población activa), en tanto que los empleos auxiliares (que no demandan especiales habilidades) se han reducido hasta un 15%. Muy diferente a lo que sucede en China, India, Pakistán, etc. Y bastante diferente a lo que se observa en España, empeñada en consolidarse como un país a remolque de las circunstancias.

Admitiendo que la celeridad en la asimilación de los conocimientos tecnológicos y la redistribución de los mercados, obligará a una adaptación constante, tanto de las estructuras como de aquellos que tengan empleo, no puede pretenderse que esa “versatilidad”, invocada continuamente por los políticos y analistas, sea posible para la gran mayoría. No depende tanto de la formación previa, ni siquiera de la actitud personal, sino de la orientación recibida. Deberíamos sacar consecuencias del exceso de peluqueros, cocineros, camareros, expertos en lenguajes informáticos obsoletos, empresarios de bares y mercerías arruinados, etc. Se les ha impulsado a un fracaso personal y económico, porque se les ha hecho abrigar esperanzas en lo que estaba vacío.

Es imprescindible que los empresarios, las representaciones sindicales y las instituciones políticas de todo orden se pongan de acuerdo en objetivos comunes. No los tenemos en la actualidad: ¿despido libre? ¿mini trabajos? ¿formación continuada? ¿ruptura definitiva entre la Universidad y el mundo real? ¿disminución de las prestaciones sociales a golpe de martillazos en el modelo existente? ¿incremento de impuestos a las clases medias para sostener el estado “social y de derechos”?…

Tenemos un tejido industrial con múltiples deficiencias, pero lo tenemos y tiene elementos muy aprovechables, que hay que poner en valor y saber potenciar. Se han de promover constantes reuniones (la palabra “reunión” está adulterada por el uso, pero no tengo otra forma de referirme  a encuentros dinámicos de trabajo), en las que se pueda plasmar el intercambio de información, la voluntad de coordinación, la transparencia en los objetivos y en la detección de dificultades y las conclusiones para apoyo recíproco.

La Administración no tiene por qué participar en ellas con voto, y ni siquiera con voz, pero debe de estar, y saber estar. Me produce sonrojo cuando, en un Congreso o Sesión en las que representantes de empresas exponen sus planes en ponencias por lo general muy bien preparadas, contando lo que hacen, sus sugerencias de solución a los problemas, etc., veo que los políticos que han realizado la inauguración de la Jornada se han marchado todos (principal y séquito), después de la intervención del Ministro o Secretario de Estado. ¿Tanto tienen que hacer? ¿Cómo se enteran de lo que pasa? ¿Por los periódicos?.

Habrá cada vez menos trabajo disponible, las cualificaciones cambiarán y las empresas no podrán garantizar el empleo indefinidamente. Los demandantes de empleo y la población actualmente activa ha de organizarse, y de manera diferente a como lo ha venido haciendo hasta ahora. El fracaso de las organizaciones sindicales en la detección del problema es notorio: se han preocupado de mantener el empleo y no por la creación, con lo que han sido testigos ineficientes de la corrosión de los fundamentos del sistema socio-laboral.

Es necesario, por tanto, la organización desde la oferta de trabajo, teniendo en cuenta la formación requerida, y las necesidades familiares y personales. Puesto que las empresas -las grandes empresas- no pueden garantizar los puestos de trabajo, los que lo necesitan para vivir han de plantear propuestas colectivas nuevas. Si la demanda de trabajo ha de ser a tiempo parcial, temporal y no indefinido y remunerado con criterios no transparentes, no se puede permanecer inactivo o con obsoletos esquemas desde la oferta, y hay que recuperar olvidados elementos de solidaridad, forzando a que el Estado se alinee en la defensa de los más débiles, no para argumentar junto a los que ya poseen.

No pretendo la originalidad de esta propuesta. La sustitución progresiva del tipo de empleado contratado laboralmente por la de un ofertante de prestaciones que negocia con las empresas o con la Administración el precio de las mismas, está cobrando creciente interés sociológico. Existen ya, como es bien sabido, empresas que se ocupan de la externalización de trabajos y servicios, franquicias, subcontratistas a precio inferior al que fue contratado el principal y otras que ofrecen una cartera de trabajadores a tiempo parcial. La modalidad de empresas que ofrecen solo trabajo y capacidad ha de crecer exponencialmente, y muchos de los actuales autónomos, deben organizarse para una oferta colectiva.

Y si se asumen todos los riesgos de los períodos en los que no se disponga de empleo (es decir, los no cubiertos por las prestaciones públicas), ese ofertante de disponibilidades tiene que organizarse y pensar como un empresario, no como un empleado… con todas las consecuencias: fijación del precio de sus servicios, potenciación de su capacidad, interconexión gremial, creación y selección de oportunidades, creación de oligopolios y soporte de estrategias, concreción de los espacios en los que se realiza la publicidad de las ofertas, modos de interconexión física y virtual de los miembros que forman las empresas de la oferta.

Creo, en definitiva, en un mundo mejor, reforzado por la puesta en valor de la versatilidad de ese tradicionalmente menospreciado factor de producción que es el trabajo. No me refiero al trabajo físico (al menos, no solo), sino, y sobre todo, al trabajo de alta cualificación, aquel que caracteriza la genialidad de la especie humana, que se ha de convertir en el eje de reconstrucción de las relaciones entre capital y empleo en el mundo global, si queremos que sea sustentable y no una fantasía de papel.

Así sea en España como en toda la Tierra, así en los países intermedios como en el cielo de la más alta tecnología. En defensa de la honesta distribución de las plusvalías generadas entre todos, de acuerdo con el trabajo, capacidades y oportunidades de cada uno.

(No hay por qué ocultar que esa defensa de posiciones es, por sí misma, revolucionaria. La superación de las ventajas circunstanciales que derivan del poder irregularmente adquirido, de la herencia descomunal de origen injusto, de las acumulaciones desorbitadas de beneficios obtenidas por razón de las ineficiencias del mercado o sus trampas, y, en fin, de todas esas espurias razones derivadas del azar, la corrupción histórica y no de los méritos propios, es revolucionaria. La forma de llegar al objetivo puede ser pacífica o violenta. Depende de la capacidad de liderazgo y convicción de los que se encuentren a ambos lados del conflicto)

Por la inteligencia. Amén.

FIN

Creo en la formación teórica básica

(continúa del Comentario anterior)

2. Importancia capital de la formación amplia e intensiva en conocimientos teóricos básicos.

Se ha introducido un grave error en la formación de los educandos, en nuestro país como en otros de nuestro entorno, y es la errónea creencia de que se puede llegar a dominar una técnica sin conocer sus fundamentos teóricos. Resulta, en consecuencia, que se han formado generaciones de jóvenes que saben utilizar alguna herramienta tecnológica, (el grave peligro de los “user friendly”) pero no tienen ni idea de cómo funciona.

La situación se detecta, no solo en las enseñanzas técnicas, sino también en las denominadas tradicionalmente humanísticas, aunque opino que la carencia es especialmente grave en los casos en los que se han producido vacíos en la formación básica tecnológica (matemáticas, física, química, electricidad, etc.), porque esas carencias no son fáciles de cubrir en la edad adulta, convirtiéndose en lagunas de conocimiento persistentes.

España debe cuidar con especial atención la recuperación del prestigio de sus Escuelas y Universidades Tecnológicas. Es evidente que, con la actual proliferación de centro de enseñanza técnica, el desorden en la denominación de las carreras, la gratuita y desquiciante selección de las disciplinas y la insuficiente formación de buena parte del profesorado, añadido a la desorientación y bajo interés y motivación por el saber de una población discente universitaria excesiva, el objetivo no puede cumplirse.  No sirve indicar plácidamente que el mercado volverá a poner a los centros universitarios en su sitio, porque no se puede justificar el dispendio público con una expectativa cuya formulación es perversa. Y no es cuestión de acumular reformas sobre reformas. Si no se reconoce el mal, o se menosprecia su intensidad, no se encontrará la solución.

La referencia a la enseñanza técnica de alto nivel no implica imaginarla como un colgante en la estructura formativa de la sociedad. No es una lámpara (aunque, desde luego, debe servir de luminaria), sino el elemento cumbre de una pirámide bien construida, en la que las formaciones intermedias y las más elementales, sostienen el edificio.  La minusvaloración del objetivo de impulsar puntas de lanza tecnológicas, cuyo arco es dotar de la máxima calidad a la enseñanza superior de la ingeniería, entendiendo erróneamente que a este país le basta con tener técnicos especializados en el saber utilizar (tener idea del para qué y el manual básico de instrucciones de empleo) y que no hace tanta falta saber los porqués.

Es un desvío tan grave del camino que conduce a la potenciación de la creatividad y tan evidente el percibir que andamos perdidos en la mediocridad y en la dependencia tecnológica, que escalofría que no se haya puesto de manifiesto a voces en todos los foros.

España tiene una capacidad académica de supuesto alto nivel formativo sobredimensionada, y su adelgazamiento es imprescindible para dotarla de verdadero músculo. No necesita tantos profesores universitarios, tantos catedráticos o titulares, porque no precisa de tantas Universidades, sino mejores. Por lo menos, hay que conseguir que los mejores docentes, los más experimentados, los que estén imbuidos de la más alta vocación docente -que no es necesariamente la investigadora- se concentren en ellos.

No se ha hecho mucha reflexión -desde luego, no la suficiente- en relación a los itinerarios formativos que implican cruzar viejos esquemas, creando otros más adaptados a la evolución y necesidades actuales: ingeniería médica, bioingeniería, ingenieros economistas, ingenieros juristas, médicos químicos, ambientalistas médicos, etc. Hay que vencer, para ello, la resistencia de los que están aupados a sus teorías, defendiendo sus sitiales, y mirar con ojos limpios la realidad exterior.

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (5)

(continuación de los anteriores)

Las debilidades el sistema energético español que el Ministro Soria puso de manifiesto se concretan en los precios y en el déficit tarifario. Reconoció que tanto para el consumidor doméstico como para el industrial, están por encima de la media europea, y entre los valores más altos absolutos (solo superados por Malta, Chipre y, en el caso de los industriales, también por Italia).

Si la previsión de incremento de la demanda eléctrica para el período 2006-2013, en paralelo a la evolución económica estimada, debería haber sido del 24-25%, la realidad es que ésta última solo aumentó en el período el 1,7%, permaneciendo estancada -o con un ligero decrecimiento- la demanda eléctrica.

El modelo ideado por la Ley 15/2013, al que acompañarán 7 R.D, pretende conseguir el equilibrio entre ingresos y costes. Desaparecen las primas para las renovables, sustituidas por un sistema de incentivos a la inversión; sin embargo, Soria indicó que el Gobierno “mantiene una apuesta clara por las renovables”. “A partir de unos costes estándar, se entiende un rendimiento razonable el de 7% (valor del bono español más 300 puntos básicos).

No se refirió el Ministro concretamente al efecto invernadero y al incremento de las temperaturas imputable a la actividad antropogénica, pero sí lo harían algunos ponentes. José Luis del Valle, apelando al último Informe del Panel Intergubernamental para estudio del Cambio Climático, recordaría que si no se implantan nuevas políticas, el incremento de temperatura en el año 2050 sería de 5,3ºC, y que es necesario considerar los costes nivelados de las opciones energéticas, y no los costes absolutos.

La idea de del Valle merece una atención especial, porque hace referencia al factor de utilización, es decir, al número de horas/año de uso real de una instalación. Se planteó la cuestión (cuya respuesta dejó al criterio de cada uno) de “si nos podríamos permitir invertir en eólica”.

En el caso de las eólicas terrestres, las 2.000/2.500 h/año de utilización promedio contrastan -expuso- con las 4.500 h/año de algunas zonas norteamericanas. La utilización de los aerogeneradores offshore estaría a niveles de las 1.000 h/año, con un coste de 80 €/Mwh (frente a los 42 €/Mwh de la solar fotovoltaica). Por eso, cree que la eólica va a seguir necesitando subvenciones hasta el 2020, momento a partir del cual las ayudas se concentrarán en las eólicas marinas.

Por mi parte -aunque no tuve ocasión de expresarlo en este Congreso, al menos en público- vengo indicando que es absolutamente imprescindible que, desde el Gobierno se asuma de una vez una visión global y se ponga sobre la mesa de la opinión pública toda la información disponible sobre capacidades, rendimientos, potencialidades y costes. Si el sector de producción eléctrica funcionara con un solo criterio, podríamos resolver el problema de contorno de manera bastante más económica.

En definitiva, si se trata de cumplir con las directrices de la Unión Europea, (tener un 20% de energía renovable para el 2020, en concreto), deberíamos satisfacerlas con el menor coste posible, porque lo fundamental es garantizar la competitividad de nuestras empresas. Por ello, incluso cabría considerar en el cuadro de opciones tener que pagar una penalización por incumplimiento: no tenemos por qué ser los abanderados de un objetivo romántico, globalmente insuficiente y perjudicial para nuestra economía.

Y, si tenemos tan alto excedente de capacidad, deberíamos confeccionar el mix instantáneo/diario considerando como preferentes para entrar en el sistema, las instalaciones de coste inferior -¡atención, considerando costes marginales, no medios!-, con las siguientes condiciones de contorno: garantizar una producción mínima acumulada por instalación, planificar las paradas de mantenimiento de forma conjunta, imponiendo un máximo a la subvención por grupo empresarial, analizando las consecuencias de mantener en hibernación o al ralentí las instalaciones de menor eficacia económica o de sostenimiento técnico más costoso…

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (4)

(Continúa a partir de las entradas anteriores con el mismo título, con las que forma una unidad)

La intervención inaugural del Ministro Soria, que resultó muy ilustrativa para explicar la actual posición del ejecutivo, dio pie a que alguno de los ponentes que hablaron a continuación se detuvieran a comentar algunos aspectos de la misma, relacionados con su sector o experiencia particular.

“Las renovables son también una apuesta clara e inequívoca” -expuso el titular de la cartera de Industria, Turismo y Energía-. Ese “también”, correspondía, supongo, a la remisión subconsciente a la voluntad de mantener todas las fuentes energéticas.

Para el ministro, el “problema es que en España hemos apostado por ellas de forma muy temprana (en 2007), con una alta exigencia de primas. Tenemos hoy una tecnología de referencia, pero con desajustes importantes”, que cifró en 16.000 Mill. de €. “Estamos haciendo bien los deberes del 20/20/20, y cumpliendo con los criterios de sostenibilidad ambiental, pro no podemos decir lo mismo de la sostenibilidad económica y financiera”.

En uno de los coloquios posteriores (escasos, por la gran densidad de las ponencias en solo una jornada y media), Javier Penacho , expresaba que “Bruselas a metido la pata; ese error no debe ser la excusa para justificar todo lo que se haga en energía.” Porque “la energía no es un bien en sí mismo, y solo vale si se utiliza. ¿Cuánto cuesta el 20% de renovables?”. En su referencia a la aportación real de la energía eólica en España, recordó Penacho que la media de utilización de los aerogeneradores es de 2.090 h/año (esto es, están un 75% de su tiempo parados, por falta de viento), y que en el mundo apenas supera un 2% del mix total, siendo el objetivo global alcanzar el 7%.

José Luis del Valle, que representa actualmente los intereses de GES – Global Energy Services, y que defendería en la Sesión las posibilidades de la energía eólica off-shore, respondió a esta observación con el argumento personal (cuyo fundamento no detalló) de que “la forma más económica de reducir las emisiones y alcanzar el compromiso del 20% en 2020 es en la producción de electricidad, ya que no se ha buscado hacerlo en el sector del transporte. De entre las opciones, la menos cara es la eólica, y lo lógico sería haber conseguido el objetivo solo con ella. Como se ha hecho de otra forma, estamos obligados a asumir el extracoste, que merece la pena; por supuesto, sería óptimo que todo el mundo se hubiera impuesto idéntico objetivo”.

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (3)

(Continúo con la reseña informal del Congreso sobre “La energía, factor económico esencial de nuestra sociedad”, que se celebró en Sevilla los días 14 y 15 de noviembre de 2013, organizado por el Colegio de Ingenieros de Minas del Sur de España).

El Ministro Soria, en su discurso con cierto hálito contemporizador, no descartó el papel del carbón, cuya producción nacional -indicó- “debe mantenerse por muchas razones; la principal es que es una fuente autónoma”.

No será fácil esa defensa pues, la Unión Europea, como es conocido, tomó el 10 de diciembre de 2010 la peculiar Decisión de que las minas competitivas, a partir de 2019, deberán devolver las ayudas recibidas hasta entonces, si desean permanecer en funcionamiento.

En la actualidad, la minería del carbón española es pálido reflejo de lo que fue, con menos de 4.000 empleados, cuando llegó a tener más de 40.000. Desde 1992, según apuntó el Ministro, se han empleado 22.000 millones de euros de recursos públicos.

Correspondió a Cerezuela, por enfermedad de la actual directora de Carbunión (Mercedes Martín), defender su ponencia. “Es falso que el poder calorífico del carbón español sea menor que el importado, ya que aquí se produce hard coal con poderes entre 4.000 y 5.400 kcal/kg, en tanto se importan carbones subbituminosos de USA (0,5 Mill t/año) e Indochina (2,,5 Mill. t/año, éstos con p.c. de 4.500 Kcal/kg), para formar mezclas del 40/60% de carbones nacionales e importados.

“El carbón importado emite más CO2, ya que la emisión es proporcional a los Kwh producidos”, siendo actualmente la porción del mix correspondiente al carbón de solo un 8% (7.935 MW frente s los 98.502 instalados). El consumo es de solo 6,62 Mt (datos de 2011), siendo la proporción nacional más importante la de hulla subbituminosa de las minas de Teruel y Zaragoza, que alcanza las 2,,36 Mt.

No es cierto tampoco que el carbón nacional sea caro, pues se paga por termias (Kcal/Kg), tomándose como referencia habitual el API 2, correspondiendo 90 $/t al carbón importado (puesto en puerto) y 70 $/t al nacional (puesto en la central), antes de aplicar la corrección por unidades térmicas. “La minería del carbón española es internacionalmente competitiva”, según expresó José Cerezuela, haciendo suyas las palabras de Mercedes Martín, por lo que “no deben cerrarse las minas que ya sean competitivas en 2018, y España ha de ser considerada un border case”.

Es más: “La decisión de cierre, puede costar del orden de 4.800 mil. de euros y afectar a 1.300 empresas que dependen indirectamente del carbón”. Se entiende por ello que el alcalde de As Pontes de García Rodríguez anime a los colegas que tienen recursos mineros a que “autoricen la apertura de nuevas minas en sus territorios”, por la riqueza inducida que suponen, ejemplo del que gustó utilizar José Cerezuela en su defensa, -animada con referencias a su experiencia profesional-, del carbón autóctono.

Un mensaje con tintes parecidos a los que, apenas una hora antes, había aportado Javier Targhetta, consejero delegado de Atlantic Copper para España, en su vibrante lección inaugural, al hacer un elogio de la “industria pesada, que supone estabilidad en el empleo, salarios más elevados y una tasa de temporalidad inferior”.

Targhetta, que calificó de valiente la reforma acometida, admitió que “el puzzle energético en España es endemoniado” (era el término utilizado anteriormente por el Ministro Soria para referirse a que el “energético era uno de los problemas más endemoniados” con los que se encontró el PP). “Es necesario un marco regulatorio estable para la energía”, ya que se necesitan grandes inversiones y, por ello, la complicada situación “no se puede ordenar ni en un mes ni en un año”.

(continuará)

Sobra energía, falta fuerza (2)

(Este Comentario es continuación del inmediatamente anterior)

La cuestión del “mix equilibrado” en la producción de energía con destino eléctrico fue abordada también por José Manuel Soria en su alocución. “Tenemos un mix muy equilibrado, y así debe seguir siendo”, afirmó, para referirse en concreto a continuación a la energía nuclear, que “debe mantenerse, incluyendo al posibilidad de continuar la vida útil de las instalaciones existentes, en tanto lo admite la Comisión de Seguridad Nuclear”.

Se trata, en realidad, de una afirmación compartida por amplios sectores, que viene a reflejar que lo que se consiguió como consecuencia de una política falta de coherencia, en la que todos los agentes y opciones acabaron por encontrar su hueco en la producción de energía primaria, es visto actualmente como una fortaleza.

José Sierra, que actuaba de moderador en la siguiente mesa del Congreso, y que fue durante algunos años Director de la Agencia de Energía de la Unión Europea, discrepó de tal enorgullecimiento. “No creo que el mix sea tan perfecto. La política energética ha quedado subordinada a las ambientales, y la reforma energética del Gobierno tiene un planteamiento aún imperfecto.”

Esto es así, según Sierra, porque “las opciones tienen que ser adoptadas por los Estados y no por la pura competencia. La práctica ausencia de diálogo y de acuerdo entre los partidos se pagará después”.

Aún más incisivamente, José Sierra -que más que un moderador, se convirtió en ponente- señaló que “la mayor parte del paquete normativo, va enfocada al déficit”, “no hay visión de futuro” y “no se va a más mercado, garantizando las rentabilidades de algunas tecnologías, incluso con carácter retroactivo”, lo que complicará la aplicación de las medidas de la Ley 15/2013 (1)

La grave infrautilización de los ciclos combinados, que Soria atribuyó al paralelo impulso a las energías renovables, y que supone que su empleo esté, en muchos casos, por debajo del 40 %, apunta a la “posibilidad de hibernación de algunos de estos ciclos”.

Más tarde, Jesús Sanjuan, Director de Ciclos Combinados de Gas Natural-Fenosa, expresaría de forma más contundente el problema: “Los ciclos combinados tienen gran flexibilidad operativa, y el rendimiento término actual se acerca al 60%, combinando un ciclo Joule Brayton con la producción de vapor aplicando el ciclo de Rankine a los gases de escape”. “Pese al esfuerzo inversor, las opciones de los ciclos combinados han disminuido, porque el hueco de acceso se ha hecho más estrecho cada vez, con una utilización en 2012 inferior al 12%, que aún ha disminuido en 2013, en donde ha habido centrales que solo han trabajado 650 h/año”.

Esta situación sería expresada por José Cerezuela, que fue Director de Energía, con la frase: “No deberían haberse construido ciclos combinados que no fueran a trabajar por encima de 2.500 h/año”.

(continuará)

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(1) Se refería a la Ley del 17 de octubre, glosada por el Ministro en su intervención, “por la que se establece la financiación con cargo a los Presupuestos Generales del Estado de determinados costes del sistema eléctrico, ocasionados por los incentivos económicos para el fomento a la producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energías renovables y se concede un crédito extraordinario por importe de 2.200.000.000 de euros en el presupuesto del Ministerio de Industria, Energía y Turismo”)

Sobra energía, falta fuerza (1)

“La energía, factor económico esencial de nuestra sociedad” fue el título con el que se aglutinaron más casi dos decenas de ponencias en el Congreso celebrado en Sevilla los días 14 y 15 de noviembre de 2013. Fueron organizadas por el Colegio de Ingenieros de Minas del Sur de España y contó con la asistencia de unos doscientos congresistas.

Decir que las jornadas fueron un éxito equivale a despachar con un “me gustó” la impresión causada por la película que se acaba de ver, sin extenderse en detalles.

Siendo la energía -en particular, la destinada a la producción de electricidad, que es la que centraliza la mayor parte de los debates- un elemento crucial para el desarrollo, me gustaría aprovechar las interesantes intervenciones que tuvieron su lugar en este Congreso, para resaltar, con mi peculiar lápiz rojo, los que considero elementos fundamentales de la cuestión para España.

En el acto de apertura, el ministro de Industria, Turismo y Energía, José Manuel Soria, nos ofreció un resumen de la posición de su Ministerio sobre la cuestión, que, aunque ya está avanzada la legislatura, se corresponde con una declaración programática. Algunos intervinientes posteriores se refirieron a ella.

Soria empezó su intervención expresando su visión sobre el futuro panorama energético mundial, en el que “en ocho o nueve años, USA será exportador neto de hidrocarburos”, con un “incremento en la demanda -en el horizonte 2012-2022- liderada casi en exclusiva por los países emergentes”, lo que “cambiará la geopolítica en el mundo”.

Lamentó José Manuel Soria que “la situación europea, sin decisiones claras, sea diferente”. En su opinión, “cada país debe legislar en esta materia”, correspondiendo al Estado definir la legislación básica, “siendo las Comunidades Autónomas las que deben autorizar, restringir o prohibir, dentro de ese marco básico”.

Esta afirmación del ministro resultó decepcionante para la mayor parte de los técnicos presentes en el Congreso, que apoyan la necesidad de explorar (como paso previo ineludible a la posibilidad de explotarlas) las reservas de gas de esquisto, propuesta que está siendo obstaculizada desde varias Autonomías, que se declaran “comunidades libres de fracking”, despreciando la atribución de responsabilidades exclusivas y no delegables de los Estados miembros de la Unión Europea para la explotación de los recursos propios.

A este respecto, en una Nota preparada por el Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, con la asesoría de mi colega y amigo Vicente Luque Cabal, y que se envió al Ministerio, se recordaba la competencia del Estado en la cuestión, haciendo referencia, entre otros elementos jurídicos, a que, según recordó el Tribunal Constitucional, el artículo 128.1 de la Constitución, establece que «toda la riqueza del país en sus distintas formas y fuese cual fuese su titularidad está subordinada al interés general», siendo la protección del medio ambiente y los recursos minerales, elementos indiscutiblemente vinculados a ese objetivo común, indelegable, del que no puede pretender ser garante un grupo concreto, y ni siquiera una Comunidad regional.

José Manuel Soria, sin embargo, advirtió que “sería un lujo prohibir las prospecciones en hidrocarburos, que no puede permitirse un país que tiene más de un 99% de dependencia exterior en ellos”.

(continuará)