Sobra energía, falta fuerza (7)

(Este es el séptimo comentario con el mismo título, en el que prosigo con la glosa del interesante Congreso celebrado en Sevilla los días 14 y 15 de noviembre de 2013, organizado por el Colegio de Ingenieros de Minas de Sur, cuyo decano actual es Felipe Lobo)

El ministro Soria terminó su intervención dibujando un panorama de “señales favorables”: “hace un año la prima de riesgo estaba en 600 puntos básicos y hoy se encuentra en 235”, “hay luz verde para que España salga del marco de las condiciones del Memorándum de Entendimiento” (se refería, por supuesto, al que marcó las del rescate financiero), “vuelven las inversiones a España”, aumenta la actividad “no solo en automoción, también en alimentación, consultoría, etc.”

Esgrimió Soria un argumento novedoso (al menos para quien este escribe) “en economía las tendencias son más importantes a veces que los indicadores”, “concluyendo que 2014 será el año de la recuperación.”

Como ya expresé, la alocución inaugural del alto mandatario sería después comentada por otros intervinientes, y también en las pausas para café o en los brunch que se sirvieron. Todas las ponencias revistieron de un alto interés, y no solo técnico, pues permitieron dibujar un panorama muy completo de la situación energética española. Sin embargo, no me corresponde hacer de relator de ese brillante Congreso, y voy a resumir en la felicitación a Felipe Lobo y al equipo responsable de la Comisión de Energía en el Colegio del Sur, la impresión duradera que nos produjo a todos los que tuvimos ocasión de asistir a todo él.

Consciente de no hacer justicia a las ponencias que no reseño en estas notas, quería comentar, para cerrar esta serie, solamente dos intervenciones más.

Mariano Jiménez Beltrán, representó bien el papel del técnico con amplia experiencia que, en su calidad actual de consultor, navega por las decisiones ajenas (y aquellas en las que intervino anteriormente) con soltura. Habló sobre las “energías no convencionales” y empezó ya destruyendo la pertinencia del nombre: “se conocen desde siempre”. Había sido, por cierto, presentado por el moderador de su sesión, como “hombre con superpoderes”, ya que había sido acusado de haber causado un terremoto de escala 3,6 Richter en Torreperogil (Jaén) sin haber iniciado ninguna perforación, denuncia que fue, evidentemente, archivada, cuando se comprobó que solo había tomado unas muestras para gravimetría con el equipo de análisis que transportaba en su coche.

“Desde los sesenta -dijo Jiménez Beltrán- se lleva perforando en Andalucía; en los ochenta se descubrieron los primeros yacimientos de gas, que son porosos y, por tanto, permeables, por lo que no se necesita fracturación hidráulica.” Fue optimista al valorar el futuro y los avances: “Los ciclos combinados volverán a tener su oportunidad. No podemos olvidar que hace quince años nos faltaba de todo”, y se preguntó por qué no se ha pasado del uso del petróleo al del gas natural, que, a nivel energético, es la mitad de caro. “Debiera apoyarse su uso generalizado en los vehículos, no solo en algunos autobuses públicos”, puso como ejemplo.

Jiménez Beltrán recordó que el fuel fósil cuenta con importantes subsidios a nivel global. El Informe publicado a primeros de este año por el IMF imputa a la zona MENA (acrónimo por Middle East y North Africa) el 50 % de los subsidios a la energía, habiendo gastado sus gobiernos 235 mil millones, un 22% de los ingresos. En Oriente Medio, los subsidios acapararon el 34% de ese total. (4)

(continuará)
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4) Una recomendación al lector interesado. Léase el último Informe del IMF sobre el tema. El IMF califica este gasto de dispendio, ya que drena recursos sin servir de ayuda para mejorar la pobreza, estimulando el consumo energético y apoyando la creación de industrias intensivas en capital, reduciendo los inventivos a las energías renovables.

A nivel global, los productos petroleros atrajeron el 54% de las ayudas, 285 mil millones de dólares, seguidos por los subsidios al combustible fósil, que se reflejaron en una bajada de precio de la electricidad de 131 mil mil. $, según otro informe fundamental, que maneja cifras similares y extrae demoledoras conclusiones sobre el objetivo y consecuencias de estas decisiones gubernamentales de los países de la zona, el de la IEA.

Cuento de otoño: La buena pipa

Doy por seguro que el lector ha sufrido, de niño, la tomadura de pelo del cuento de la buena pipa.

Una de mis abuelas, pretendiendo obtener algo de calma en las tardes otoñales en las que quedaba al tanto de la grey infantil, y ya agotado -supongo- el arsenal de cuentos conocidos que constituía el caudal del que disponía, solía recurrir a este último recurso, empezando la retahíla con algún atractivo prolegómeno.

-Vamos a ver, sentáos alrededor. Os voy a contar algo que me pasó. Anteayer, al volver a casa, me crucé con una señora que llevaba un cesto con una manteca y varias manzanas.

En caso como éste, todos rodeábamos a mi abuela, que tenía, desde luego, buena mano para contar historias.

-Yo conocía bastante a esa señora, pero no me acordaba de su nombre. Así que se me ocurrió un truco para conseguir que me dijese cómo se llamaba, que fue el cuento de la buena pipa. ¿Queréis que os cuente el cuento de la buena pipa?

Efectivamente, al unísono, el coro de niños decíamos que “sí”. Y allí empezaba la penitencia.

-Yo no os pido que me digáis que “sí”, sino que os pregunto si queréis que os cuente el cuento de la buena pipa -corregía mi abuela.

Cualquier frase que dijéramos sería inmediatamente incorporada a una cadena sin más límite que nuestra paciencia o la suya.

-Venga, abuela, empieza ya, -podía ser una de las formas por las que pretendíamos destapar el frasco de las esencias cuentacuentos.

-Yo no os pido que me digáis “Venga, abuela, empieza ya”, sino que me contestéis de forma precisa y exacta, si queréis que os cuente el cuento de la buena pipa -continuaba la simpática, pero implacable, torturadora.

En mi condición de hermano mayor y, por ello, menos dado a soportar trucos para aquietar provisionalmente a revoltosos, era siempre el primero en rebelarme, marchándome a leer cuentos de más enjundia a la habitación contigua.

Una tarde, sin embargo, en que las apariencias indicaban que se iba a reproducir el mismo asunto, se me ocurrió contraatacar.

-Abuela, por fin me han contado el verdadero cuento de la buena pipa -dije.

Mi abuela me miró y, sin pestañear, continuó: “Yo no os estoy pidiendo que me digáis: “Abuela, por fin me han contado el verdadero cuento de la buena pipa”, sino que me aclaréis si deseáis que os cuente el cuento de la buena pipa.

Yo tenía mi estrategia bien urdida.

-Resulta que, en un pueblo de pescadores, había un marinero que tenía dos pipas, una buena y otra mala, que tenía guardadas en un estuche. La buena, estaba hecha de madera de brezo, y la mala …-empecé.

-“Yo no os digo que me contéis que “Resulta que, en un pueblo de pescadores” y todo lo demás, sino que me…

Pero mi intención debía quedar clara, así que seguí:

-La mala estaba fabricada en madera de castaño, pero era mucho más bonita. Así que, si quería presumir pero no fumar, sacaba del estuche la…

Mi abuela se detuvo.

Fue uno de los primeros cuentos que imaginé. Podía, ahora, terminarlo de una manera inventada (no me acuerdo, ni siquiera, si lo que estoy contando podría haber sucedido así; seguramente, todo es producto de la imaginación).

Además, si le diera un final, no sería un cuento de la buena pipa, ¿verdad? Porque, ¿no querréis que os cuente el cuento de la buena pipa?

FIN

Cuento de otoño: El guindo del que se cayó Juan José Crédulo

A unos sesenta kilómetros de Lepe existe un guindo que la tradición identifica con aquel del que se cayó Juan José Crédulo, hace ya casi trescientos años.

Se sabe muy poco de la existencia de este personaje casi mitológico, al que muchos confunden con Simón El Estilita, sin tener en cuenta que este último vivió en el siglo V de la era cristiana, y pasó a la historia por haber resiitido más de treinta años subido a una columna que, por razones no bien explicadas, crecía con el tiempo, hasta alcanzar la altura de 18 metros.

El Estilita, además, no vivió en Lepe, sino en Aleppa, una ciudad que perteneció a la antigua Siria (hoy, Estados Unidos de Afro-Asia), y de esa columna, hasta principios del siglo XXI, se conservaba un trozo considerable, convertido en polvo microscópico después de un bombardeo con drones israelíes.

Comparado con estar subido a una columna en pleno desierto, estarlo sobre un guindo en una huerta, aunque nadie niega la incomodidad, es una diferencia importante.

Juan José Crédulo adquirió fama mundial por ser el último ser humano que se negó a bajar de su guindo, queriendo convencer al mundo con su actitud de que no era posible que todo lo que le habían dicho que era cierto resultara producto de falsedades, triquiñuelas, o mentiras.

En sus últimos años, la gente acudía desde lugares muy lejanos, para admirarse de su terquedad.

-No existe ningún antivirus informático que mantenga la privacidad de tus comunicaciones en la red telemática, -le decían, a gritos, desde abajo, mostrándole los efectos nefastos que habían provocado en muchos de los que habían creído en la invulnerabilidad de sus archivos y datos personales.

-Así que, bájate de una vez de ese guindo -le instaban.

Pero Crédulo seguía, erre que erre, defendiendo que era posible confiar en las promesas de las redes sociales de que sus datos se mantendrían rigurosamente cubiertos de la curiosidad de terceros no deseados.

Otras veces, grupos de ciudadanos, en los que no faltaban funcionarios, políticos y empresarios, se congregaban junto al guindo, conminándole a que bajara o se dejara caer, de una puñetera vez.

-Ya no queda nadie que crea que es posible conseguir un contrato sin sobornar a alguien, y los últimos guindos en los que estaban subidos quienes confiaban en el funcionamiento leal de las instituciones, son ya árboles sin otro interés que el de dar frutos para el marrasquino.

-No me convenceréis -gritaba, desde arriba, Juan José Crédulo, agarrándose a las ramas, para no caer ante los meneos que le prodigaban a su árbol desde abajo-. No es posible que nos hayan mentido tantas buenas gentes que nos hablaron de su lucha contra la corrupción, ni que sean papel mojado tantos códigos deontológicos y manuales de buena conducta corporativa.

Crédulo era dado por imposible, y se convirtió en objeto/sujeto turístico, como los toros de Guisando, el brazo incorrupto de Santa Teresa o las ruinas de la colegiata de Cornellana (Asturias), por poner unos pocos ejemplos, elegidos al azar.

Pero la tradición cuenta que un día no especificado, se cayó del guindo. No se sabe si fue por haberse enterado de las razones de la existencia de las religiones, el motivo central de las guerras, o la fórmula de la Coca Cola, pero se cayó. Y se rompió la cabeza.

Desde entonces, agrandada con el paso de los años y los siglos, su memoria fue preservada como el último cabezón, el empecinado más recalcitrante en su empecinamiento, el confiado más crédulo que existió jamás.

FIN

s una ventaja importante. No conozco a ningún estagilita,

Cuentos de verano: Viaje al centro de la banalidad

En el Club de los Ociosos Forrados, que tenía por entonces su sede en la calle principal de nuestra ciudad, surgió un día de invierno una discusión entre varios socios, aparentemente trivial, por la que se evidenciaron dos posturas. Una, de la que resultaba su mayor defensor el Conde de la Petulancia, argumentaba que la maldad era una categoría objetiva, indiscutible.

-Todos los intentos de concretar lo que está mal, son interesados y, por tanto, desde la posición cósmica, fugaces-decían, exaltándose cada vez más, los socios que defendían esta posición-.

-Pero ¿estáis negando la existencia de una ética universal? -gritaban los opositores a esta teoría, blandiendo sus copas de coñac y otras bebidas de alto contenido alcohólico.

-No. Lo que quiero decir es que no hace falta argumentar ni detallar los términos de la maldad, ni de la bondad, y cualquier concreción supone una pérdida de objetividad, poniendo en evidencia intereses que son contrarios a la ley general de la naturaleza de cada ser. Mirad, por ejemplo, la relación de los pecados, que es constante obsesión de todas las iglesias y religiones. Parten de una posición dogmática concreta, y, por tanto, cuanto más detallan, más se separan de lo que es natural, en su intento de deformar la esencia propia del hombre, por lo que no tienen futuro alguno, desde una perspectiva de largo alcance.

Por otro lado, como queda dicho, se encontraban las posiciones de los que aseguraban que el ser humano tenía una tendencia clara hacia la maldad, y que, por tanto, era imprescindible y necesario, saludable y sano, ponerle cortapisas, normas, mandamientos, leyes, para evitar que todo no desembocase en un caos.

-Si no existieran leyes, si no se estuviera continuamente atento a castigar al mal, tanto en este mundo terrenal como en lo que nos espera en el más allá a las almas de justos y de incumplidores, la humanidad estaría dominada por los malvados.

-¿Y no lo está acaso? -preguntaba, sin esperar respuesta, uno de los que pertenecían al grupo de los que, por simplificar, llamaremos nihilistas proféticos.

-Cada hombre puede alcanzar un destino propio, distinto del colectivo, porque tiene capacidad de pensar y decidir lo que está bien y mal por sí mismo. Los mandatos religiosos están inspirados en el deseo de alcanzar a Dios, de llegar hasta a El, y son una guía para la salvación del individuo. -continuaba uno de los eruditos del Club, del grupo que llamaremos de, por idéntica intención de abreviar, de los positivistas estéticos y que pertenecía, por lo demás, a una congregación laica de devotos de las Adoraciones Permanentes.

La discusión se prolongaba demasiado, y, como tenía unas ganas ya irrefrenables de ir al servicio, pues la próstata le presionaba, el Conde de la Petulancia, se metió voluntariamente en un brete:

-Zanjemos la cuestión. Yo propongo, acompañado por uno cualquiera de Vds., que hagamos un viaje al centro de la banalidad, lo que nos llevará un año. Trascurrido este tiempo les traeremos la prueba irrefutable de que el mal y el bien coexisten allí cómodamente, como dos hermanos siameses.

-¿Cómo vas a traer una prueba del campo de la metafísica? ¡Eso que dices es una tontería propia de alguien que ha bebido demasiado! -le dijo el Marqués de la Buena Vida, que estaba jubilado de sus posiciones anteriores, mientras le acompañaba a los baños, también apretado de lo suyo.

-Vente conmigo- fue la escueta respuesta del Conde, al tiempo justo de abrirse la pretina sin mayores desperfectos.

Se fueron, pues, de viaje ambos socios. Iban pertrechados de varios libros de inexcusable lectura, vales que les propiciaban entrada libre a las mejores bibliotecas del mundo y un calendario de entrevistas personales con los mayores pensadores aún vivos, de entre ellos, varios premios Nobel y tres pontífices de otras tantas Iglesias.

Pero como no transcurrió el año todavía, no sabemos el fruto de sus pesquisas. El plazo debe estar al caer, según parece.

FIN

Mi Diccionario desvergonzado (25): treceavo, hamburguesa, pitillo, tesorero, caladero

treceavo: 1. Parte alícuota que corresponde a cada uno de los trece participantes en un reparto, y que, a pesar del esfuerzo que vienen realizando muchos comentaristas radiofónicos y otros hispanoparlantes para darle otro significado, no ha sido admitida aún por la Real Academia de la Lengua como indicadora de la posición decimotercera en un competición deportiva. 2. Una de esas palabras que pueden servir como indicio de que el interlocutor, universitario o no, es bastante inculto, y que, como es el caso de todos los ordinales, se prefiere, como medida de compromiso, camuflar vestido de número entero. (ejemplo: cuando se dice cincuenta y dos aniversario como sustituto de quincuagésimo segundo).

hamburguesa: 1. Pieza redonda formada por restos de carne de todo tipo que ha hecho famosa la manera de engordar norteamericana, convertida en enfermedad crónica mundial. 2. Señora que ha confesado haber nacido en Hamburgo y de la que no se recuerda su nombre de pila.

pitillo: 1. Forma de un pantalón muy ajustado que suele ser indicativo de que la persona que lo porta es asténica o lleva la ropa de su hermano pequeño. 2. Manera de ser abordado por la calle por un desconocido andrajoso, que se complementa con la petición de fuego. 3. Droga mucho más perjudicial que el hachís, pero que ha contado como modelo tradicional de la forma de vida norteamericana y que en la actualidad prácticamente es solo consumida por mujeres.

tesorero: 1. Responsable de las finanzas de un partido político, que tiene como misión especial llevar las cuentas de las donaciones y distribuir los sobres con sobresueldos, lo que le proporciona subsidiariamente conocimientos del funcionamiento de la banca helvética. 2. Cargo sin función especial de una Institución de cualquier tipo, integrante de su Junta directiva, y que pone su firma debajo de una colección de conceptos y números que le prepara el equipo contable, los cuales reflejan la situación de las finanzas de la entidad, hasta que la nueva Junta encarga una auditoría.

caladero: 1. Lugar remoto, aunque cercano a países cuyos habitantes viven en la miseria, en donde barcos de pesca de países capitalistas, provistos de sofisticados elementos de detección, siguen esquilmando los pocos bancos de peces que aún subsisten. 2. Por analogía lamentable, discoteca en donde los anabolizados guardianes de la entrada han dejado pasar a niñas que no han alcanzado ni de lejos la mayoría de edad, pretendiendo que, como van tan pintadas, es imposible adivinar lo que buscan allí.

Mi Diccionario desvergonzado (24): barriga, homosexual, homenaje, funeral, carta

barriga: 1. Excrecencia grasa que se forma en el cuerpo humano con la edad, de aspecto muy desagradable cuando se muestra al aire, y que resulta prácticamente imposible eliminar por medios naturales, por lo que algunos nostálgicos de su prehistoria recurren al bisturí, para gozo y beneficio de los cirujanos plásticos. 2. Abombamiento que aparece en una pared o ser humano, antes de su colapso. 3. Hinchazón pasajera del cuerpo de la mujer recién parida, al quedar libre el hueco que ocupaba en él la criatura que marcará el resto de su vida.

homosexual: 1. Hombre que tiene un gusto especial para combinar colores y que funciona muy bien como empleado de una cadena de ropa prefabricada. 2. Dice de sí mismo quien tiende por naturaleza a preferir el descubrimiento de capacidades ocultas en las personas de su mismo sexo a otras alternativas. 3. Término, tenido por respetuoso, con el que algunos heterosexuales atribuyen específicas preferencias en la cama a desconocidos, y que les sirve habitualmente como barrera mental para desinterarse por ellos como personas. Véase Orgullo gay, bisexual, maricón.

homenaje: 1. Ruptura ocasional del régimen de adelgazamiento. 2. Reunión de personas para comer o cenar, para celebrar que no volverán a ver a la persona que tendrá que decir al final unas palabras de agradecimiento por una tarjeta con comentarios estúpidos de casi todos ellos.

funeral: 1. Ceremonia de carácter religioso, a la que se acude a decir “lo siento” o “te acompaño en el sentimiento” a un grupo de desconocidos, con el objetivo de que no te eche en falta alguno de los que están en tu misma situación y que, para la mayoría de los asistentes es el único momento en que pisan una iglesia. 2. Fiesta en la que no se ha encontrado a la persona o personas que se esperaba ver, por lo que resulta muy aburrida.

carta: 1. Trozo de cartón pintado que, junto a varios otros, sirve para organizar juegos que, por alguna razón desconocida, siempre concentran a mirones alrededor y que proporcionan a los que juegan excelentes ocasiones para ponerse a caldo por vicisitudes intrascentes, mientras todos ellos pierden el tiempo. 2. Forma antigua de comunicación, que en la actualidad solo utilizan las entidades financieras para aumentar sus ingresos, proporcionando informaciones inútiles y a destiempo y que también es usada por las administraciones públicas para enviar multas y requerimientos, a aquellos ciudadanos a los que tiene perfectamente localizados.

Mi Diccionario desvergonzado (23): blog, residencia, oposición, tregua, compañero

blog: Diario virtual con intenciones exhibicionistas con gran influencia en el estado de ánimo de su autor; en el caso de tratarse de una obra colectiva, encomiable objetivo de difusión de ideas que se juzgan interesantes, que languidece con el tiempo en la misma medida en que se comprueba que los únicos comentarios que se reciben a los post son insultos y spam.

residencia: 1. Lugar donde los hijos depositan a sus padres ancianos, una vez que consiguen autoconvencerse de que es la mejor solución para ellos (mismos). 2. Antiguo internado de señoritas, en donde, con suerte, se podían pescar frustraciones sexuales inolvidables. 3. Situación física de un licenciado en medicina mientras su cerebro se pregunta porqué estudió una carrera tan compleja y difícil que ha consumido los mejores años de su vida.

oposíción: 1. Estado aletargado de un partido político que ha perdido las elecciones. 2. Fórmula muy interesante de elegir la reproducción del sistema, convenciendo a la mayoría de los que superan unas pruebas arbitrariamente elegidas de que tienen merecido no volver a coger un libro en su vida.

tregua: 1. Descanso que se conceden los contendientes para negociar el reparto de los bienes de quienes no han participado en la disputa. 2. Tiempo en el que no pasa nada, premonitorio de que volverá a pasar algo peor.

compañero: 1. Denominación que se otorga a aquel al que se odia cordialmente, sabiéndolo competidor por los mismos objetivos, aunque creyéndolo con menores méritos. 2. Persona con la que se han compartido o comparten trabajos y fatigas, y del que cabe preguntarse por qué no puso el callo con tanta intensidad como uno mismo. 3. Eufemismo muy utilizado por las mujeres para indicar a terceros que se acuesta con el así designado.

Mi Diccionario desvergonzado (20): ocupado, interés, bañador, camarero, leche

ocupado: 1. Grito de aviso que se pronuncia, en una típica aplicación prosopopéyica, para indicar a la persona que ha abierto o intenta abrir la puerta del lugar llamado excusado, que se está dentro. 2. Expresión que se decía, en aquellos tiempos en que las comunicaciones que se realizaban cuando los teléfonos fijos tenían otra aplicación que para recibir llamadas comerciales o de encuestadores latinoamericanos, para insinuar que el destinatario de la llamada estaba realizando algún trabajo muy importante y que era interpretada, correctamente, como que estaba haciendo sus necesidades. 3. Dícese de aquellos que cuentan como población activa en las estadísticas.

interés: 1. Manifestación falsa de afecto por alguien. 2. Antiguamente, rendimiento del capital propio que se depositaba en las entidades financieras, para que lo prestasen con rendimientos muy superiores; en la actualidad, solo se cumple la segunda parte.

bañador: 1. Prenda de dimensiones exageradas con las que se trata de disimular el sobrepeso, cuando se acude a la piscina o a la playa. 2. Forma pleonástica de denominar al tanga por las mujeres, cuando van a la piscina o a la playa sin que las acompañen sus parrejas, particularmente si son novios o esposos.

camarero: 1. Personaje de escasa movilidad que suele ocupar un espacio discreto en restaurantes y bares, mientras aparenta observar las mesas desde donde se procura en vano llamar su atención. 2. Categoría profesional del sector de la restauración que, a similitud del periodismo, puede ser desarrollada por cualquiera, haya o no seguido las enseñanzas pertinentes en centros de formación o cualificación, aunque, en este caso, se acostumbra a dejarle, en concepto de propina, los céntimos que redondean la cuenta o factura.

leche: 1. Cualidad que, calificada de mala, se atribuye a todo el que defiende sus intereses frente a los que quieren avasallarle. 2. Golpe inesperado recibido por uno mismo o por otras personas, en el cuerpo o en el automóvil, y que causa hilaridad cuando lo sufren los demás.

Mi Diccionario desvergonzado (13): médico, factura, funcionario, familia, mierda, portero, director

médico: 1. Universitario/a con numerosos años de estudio, y experiencia acreditada como máximo responsable de las atenciones a urgencias hospitalarias en muy variadas especialidades, méritos refrendados por diplomas que lucirá colgados en las paredes de un despacho con camilla (no mesa-camilla) en su consultorio privado; este acervo (formado por estudios, información, praxis e ingenio), le permitirá decidir si la persona que tiene desnuda ante sí, a la que un auxiliar llamará por su nombre de pila y él/ella designará como paciente, debe tomar un par de decenas de pastillas o someterse a una intervención quirúrgica, como impecable solución curativa al síntoma que el sufriente habrá presentado simplemente como “me duele aquí” y que, en un proceso llamado diagnóstico, en el que utilizará su ojo clínico, dará nombre latino o cualquier otro ininteligible, que pondrá, para mayor precisión, por escrito, con caligrafía indescifrable. (véase Nota del Editor) 2. Profesional con alto reconocimiento que ha estudiado la carrera de Medicina en el extranjero, país de su nacimiento donde no encontró trabajo, habiéndose visto obligado a emigrar; de ser español, puede darse el caso de su retorno a los orígenes, casi al final de su vida activa, para dirigir, por unos pocos meses antes de presentar su dimisión irrevocable, un centro de investigación que llevará posiblemente el nombre de Cajal, Marañón o Servet y que, inaugurado con bombo y platillos, no dispondrá de presupuesto para pagar las nóminas ni reponer el material fungible. 3. En plural, juego ancestral practicado por niños y niñas, en el que las niñas hacían de pacientes y eran desnudadas para exploración, hasta que llegaba un adulto y obligaba a los intervinientes a leer un cuento, jugar al parchís o realizar cualquier otra actividad aburrida.

factura: Papel en el que se recoge, de forma somera, y con fines identificativos, el producto, servicio o actividad que alguien, llamado proveedor, ha realizado para otro, llamado cliente; recibe diversos nombres, según el destino que quiera dársele: nota de entrega, factura sin iva o con iva (la primera, en realidad, solo es un recuerdo o souvenir del sitio), hoja de bloc y tique de caja.

funcionario: 1. Persona, con aspecto inequívocamente humano pero con tendencia a expresar pensamientos divinos, que ha tomado en una edad temprana, la decisión de presentarse -si no dispone de enchufe- cuantas veces fuera necesario a una prueba de concurrencia tanto más multitudinaria cuanto más avanzaba el paro, llamada oposición, y que si no es víctima de alguna enfermedad mental, acabará garantizándole un puesto de trabajo para el resto de su vida, llamado, no se sabe porqué, plaza; son características intrínsecas a la plaza: convicción de que la oposición ha sido muy difícil; tendencia a engordar y a la depresión; propensión a manifestarse o, al menos, a apoyar manifestaciones con su firma; vacaciones en la costa. 2. Trabajador que funciona, con o sin oposición, independientemente de que esté empleado o no en una Administración pública. Véase: oposición, enchufe, enfermedad mental.

familia.-1. Grupo de personas que pertenecen, en exclusiva, al tronco genealógico de uno de los miembros de la pareja felizmente casada. 2. Forma despectiva de referirse a los cuñados.

mierda: 1. Trabajo realizado por un competidor. 2. Excremento canino que acaba de pisarse, 3. Interjección, de disgusto o dolor, pronunciada cuando se quiere aparentar educación refinada.

portero: 1. Persona contratada por una Comunidad de vecinos para regar el jardín, bajar las bolsas de basura al contenedor y limpiar de hojas la piscina, y que casi nunca se sabe dónde está. 2. Niño que por estar gordo o no tener habilidades para el juego, era obligado a colocarse entre dos montoncitos formados con los jerseys o los cartapacios, para echarle la culpa de haber perdido. 3. Profesional o aficionado que, en los partidos de fútbol y otros juegos infantiles asumidos por adultos, tiene la ventaja de observar el partido desde el propio campo.

director: 1. En una orquesta, músico frustrado al que solo le han dado el arco de violín y se venga haciendo creer al público que los demás le hacen caso cuando lo mueve, sobre todo, si lo manipula frenéticamente. 2. Funcionario de alto nivel que se ocupa de contarle al político de turno las cuestiones pendientes desde que obtuvo su plaza, en la confianza de que se mantengan sin realizar. 3. Persona bien relacionada con la propiedad de una empresa, que tiene la opción de hacerse imprimir en huecograbado una tarjeta con su nombre y el de la actividad que teóricamente coordina, en términos la segunda, incomprensibles para quienes no conozcan interiormente la entidad e inútiles, normalmente, para quienes tengan esa información, que sabrán muy bien a qué atenerse.

(Nota del editor:Versión reducida de la acepción, solicitada al autor: Médico: 1.Universitario/a con experiencia en utilizar su ojo clínico, lo que le facilitará, solo o en compañía de otros, transformar la expresión “me duele aquí” de sus pacientes en varios nombres ininteligibles, agrupables bajo el nombre genérico de enfermedad, para cuya curación decidirá, después de múltiples pruebas a las que él jamás se sometería, entre atiborrarlo a pastillas o enviarlo a un quirófano.)

Mi Diccionario desvergonzado (12): matrimonio, pájaro, derecho, intimidad, bragas

matrimonio: 1. Inútil pretensión de diversas instituciones de regularizar las relaciones sexuales entre los seres humanos, otorgándoles carta de legal naturaleza. 2. Pareja de homosexuales, rara vez de ambos sexos, que considera una victoria legal haber conseguido llevar su compromiso de compartir una cama durante algún tiempo a un archivo heterogéneo llamado Registro Civil. 3. Etapa en las relaciones de una pareja que se considera previa al divorcio, aunque también suele desembocar, con el paso del tiempo, en mutismo y agresiones verbales recíprocas. Véase: género.

pájaro: 1. Delincuente de guante blanco, que, al menos hasta época muy reciente, solía escapar de la cárcel e incluso del procesamiento. 2. Ave de pequeño tamaño, que se obstina en cantar mientras le da el sol encerrdo en una jaula de metal, confiando en que su captor deje un día abierta la puerta de su lugar de confinamiento, para escaparse. Véase: presunto.

Derecho: 1. Lado de una persona o cosa que se encuentra al alcance de la mano izquierda del que lo contempla. 2. Invento de los seres humanos para recordar la necesidad de cumplir con los principios de la ética universal, y que se aprovecha sistemáticamente para introducir ideas muy variadas, con intereses particulares. Véase: religión verdadera.

Intimidad: 1. Situación ideal de la persona, que alcanza su plena manifestación únicamente en el cuarto de baño. 2. Principio abstracto que salvaguarda detalles enojosos de la persona, y que, sorprendentemente, se descuida sistemáticamente en las comunicaciones puestas a disposición de desconocidos en las representaciones de la eterna comedia de las relaciones, que se conocen actualmente como redes sociales. Véase: wáter.

Bragas: 1. Prenda de desvestir a las personas del género femenino cuando se practica el acto sexual; en las representaciones modernas, las actrices jóvenes han de mostrarse dispuestas a aparecer sin ella, por necesidades del guión. 2. Pasamontañas calado que utilizan los policías para no ser reconocidos en las fotografías y filmaciones de manifestaciones y algaradas, particularmente si participan en ellas elementos que se dicen pertenecientes a un grupo de poder conocido como antisistema.