Una pasada

Una de las frases de Ortega y Gasset más citadas recientemente, con la intención de reflejar la desorientación de nuestra situación sociopolítica, es ésta: “No sabemos lo que nos pasa, y eso es precisamente lo que nos pasa”. No ha merecido idéntica difusión, otra que igualmente revela el fino sentido del humor del filósofo, y que puede tener la misma aplicación para entender el momento hispano: “Ser de la izquierda, como ser de la derecha, es una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil”.

La apelación a la izquierda, verdadera, genuina, chamuscada o trampeada, se ha convertido en un lugar común desde el PSOE (renovado, al menos en su cúpula) al casi desaparecido Partido Comunista, fagocitado por ese animal omnívoro que es Podemos, del que, por supuesto, sus dirigentes también esgrimen su genuina estirpe izquierdosa.

Supongo que todos los politólogos, sociólogos y gentes del vivir de la política que hablan de izquierdas y derechas (o de centro) como si estuvieran manejando el fiel de una balanza ideológico, no se han parado demasiado a pensar que, según el país y la circunstancia, un programa de actuación puede ser juzgado por otro país y circunstancia, como de signo incluso contrario. Los demócratas estadounidenses seguro que criticarían por demasiado izquierdosas muchas de las actuaciones del PP español y el hoy alabado Sr. Makron tiene un tufillo a derecha engatusadora para los amigos de Pablo Iglesias jr., que lo hace incluso menos de fiar que la Sra. Le Pen (Verstringe dixit).

A mí el problema más grave del PP me parece el despejar la madeja de su financiación ilegal, y, lo siento, me parece un dilema que no podrán resolver. No va a haber suficientes muertos o afectados por demencia senil para achacarles la recaudación de dineros contra adjudicaciones y, por tanto, su agonía solo se va a resolver con la muerte de ese partido. Lo que ya no se es si servirá para algo que, de pronto, los propietarios de las grandes empresas del país -desde Florentino Pérez a Pérez del Bricio, pasando por las Koplowitz, Fanjul, Alierta y todos los que han tenido alguna responsabilidad máxima- aparezcan en una declaración conjunta y confiesen al país: “Sí, hemos financiado a los partidos a cambio de adjudicaciones. Pero lo hemos hecho todos de acuerdo, ¿eh?”.

Muerto el PP, no se acabó la rabia, porque el problema que tenemos como país es solucionar el paro. Y ahí sí que no sabemos. Las propuestas de los partidos que se creen alternativa al PP son chuscas. Porque sus líderes saben poco de economía real. Los que saben, de verdad, cómo se cuecen las habas en este país y en el resto del mundo occidental, están asesorando al Gobierno, a las grandes empresas, a Ciudadanos, y al viejo PSOE (que supongo, Sánchez, conseguirá recuperar, si le interesa la economía real). Los que asesoran a Unidos-Podemos tienen, lo admito, bellísimas intenciones (algunos, al menos), pero no desconocen de la misa la media.

Y hasta aquí puedo leer.


Acompaño este Comentario con dos fotos de parejas de tarros. A la izquierda, dos ejemplares de Oca de Egipto o Ganso del Nilo (Alopochen aegyptiacus), una de las especies alóctonas preferidas par dar exotismo y colorido a los estanques de patos. La pareja de la derecha, son tarros canelos (Tadorna ferruginea), de color pardo anaranjado o castaño; en reposo, el macho se distingue por un anillo oscuro en el cuello, que pierde en el invierno. También se trata de una especie importada en nuestros estanques.

 

Comments

    • amarias says

      Tienes razón, José Mª, en que hay dilemas que, por muchas vueltas que se les de, no se pueden resolver. Aunque, a veces (y creo que este es el caso al que hago referencia en mi Comentario), algunos dilemas son convertidos en aporías para los que se ven trabados en la espesura de su esencia, sin intención de aclararla para que los que están fuera del meollo crean que es un problema insoluble.

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