El confinamiento a que nos hemos visto sometidos (y de cuya eficacia real sobre la contención de la propagación de la pandemia me permito dudar) parece haber anquilosado también las ideas. Quizá, mientras estamos soportando esta reclusión forzosa, viendo cómo pasan los días entre noticias de fallecimientos, amigos o vecinos que están sufriendo el ataque del Covid y la terrible intoxicación informadora, en la que las fuentes oficiales, las noticias falsas, los bulos intencionados, se entremezclan sin que sea posible distinguir quién dice la verdad o porqué silencia lo que sabe, nos ha desorientado.
La escasa aportación de conocimientos serios y fiables y la búsqueda angustiosa de información a la que agarrarse para sobrevivir en este mar de incertidumbre, hacen el resto. Vivimos en saturación permanente de ocurrencias, declaraciones oficiosas, comunicados de quienes han sufrido el mordisco del virus o han tenido que luchar contra él con medios precarios.
Habrá que hacer un análisis serio de todo lo que pasó y, por supuesto, detectar bien a héroes, comparsas y culpables. Ya se pueden aventurar algunos nombres y actitudes. Pero en este Comentario quisiera abrir el capítulo de mis reflexiones acerca de cómo recuperar la actividad perdida por la pandemia, cuyo efecto colateral importantísimo ha sido la masiva destrucción de actividad y empleo.
- No será posible repetir el mismo modelo económico. Una de las primeras indicaciones que se me ocurren es que no tiene sentido -ni económico ni práctico- recuperar «con exactitud» el mismo tejido de servicios, comercios e industrial, que teníamos antes del parón por el confinamiento. Por ello, a la hora de repartir las ayudas -que serán inevitables, y esto nos derivará al aumento de la presión fiscal sobre altas rentas y patrimonios, pues el Estado subvenciona con base a Presupuestos, y estos se nutren de los impuestos- habrá que ser selectivo.
- Me parece sustancial apoyar algunas direcciones con proyección de futuro, especialmente en el terreno industrial, atendiendo a su repercusión sobre la pequeña y mediana empresa. El Estado debe reactivar el Plan de Infraestructuras, los Centros de Investigación Tecnológica y la revisión de los planes de estudios de las Universidades Técnicas (ingenierías, químicas, geológicas, etc.), potenciando las asignaturas que tengan aplicación inmediata en la reactivación, recuperando a expertos desde el mercado, independientemente de que se encuentren ya jubilados o no tengan currículum docente, pero sí experiencia práctica concreta.
- Se debe potenciar el turismo interior, para mantener una ocupación suficiente del sector de hoteles y restauración, pensando en la apertura del turismo al mercado internacional. Sin embargo, España debe limitar la importancia del sector en el PIB, pues se trata de un rubro muy sensible (como se ha demostrado) por su gran elasticidad frente a las coyunturas.
- Es imprescindible apoyar el sector primario y, en concreto, la producción agrícola y ganadera, con incentivos a la recuperación de zonas convertidas en eriales o bosques abandonados. Se hace necesario estimular el consumo de productos locales y potenciar el comercio de cercanías. Apoyar la implantación familiar en zonas degradadas.
- Los sectores preferentes que es preciso reactivar y apoyar serían: biomedicina, medicina asistencial y técnicas relacionadas con la salud y el bienestar (pediatría, geriatría, cáncer, enfermedades pulmonares, etc.), telecomunicaciones (teletrabajo, servicios on line, programas de ocio, valores añadidos en soporte digital), bienes de equipo (el mercado internacional ha caído brutalmente, y hay muchas empresas que deben cambiar la orientación exportadora a la que se habían empeñado en los últimos años), transformación alimentaria, aplicaciones ambientales (para reducir consumos, mejorar rendimientos, aprovechar recursos propios), minería de alta componente tecnológica (en relación con la utilización eficiente de minerales y rocas y otros recursos del subsuelo), aviónica y drones, elementos de defensa no convencionales (aumento de la seguridad alimentaria, médica, epidemiológica, etc.)
(continuará)

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