En lugar de manifestar desconcierto ante la escenificación de la ruptura entre el Partido Popular y Vox que ayer, 22 de octubre de 2020, ni más ni menos que en el Congreso de Diputados, realizó Pablo Casado en el ámbito de la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez, la mayoría de los comentaristas que analizan hoy el movimiento político del líder del PP, celebran lo que califican de sensato movimiento hacia el centro ideológico.
Me cuento, desde luego, entre los ciudadanos a los que sorprendió el acuchillamiento público a Abascal, que significa, con todos los matices que nuestra indulgencia quiera añadir, también el desprecio hacia los más de cuatro millones de votantes de ese partido. Un partido singular, producto de la escisión del viejo PP, que ha soportado sobre sí el estigma de ser calificado como ultraderecha, xenófobo, racista y neofranquista.
Como amalgama de restos de la descomposición de la vieja «derechona», no habría por qué elevar las manos al cielo en signo de horror, puesto que deberíamos estar acostumbrados a que en España no trabajamos con ideas -al menos, políticamente-, sino con movimientos «contra». Vox, es cierto, representaba el aglutinamiento peculiar de todos los que veían en la posición del PP de Casado una actitud débil, «la derechita cobarde», demasiado connivente con la política oportunista del Presidente Sánchez.
No todo en Vox es reprobable, sin embargo. Para muchos y, desde luego, para una mayoría de sus votantes, sin duda, también ha sido el partido que mejor ha expresado el apoyo a la Monarquía como institución legítima de la forma de Estado que señala la Constitución vigente, l respeto a la religión católica como portavoz de una tradición de valores éticos y sociales y, desde luego, la repulsa al colaboracionismo con los independentistas y comunistas.
Los beneplácitos verbales de los portavoces socialistas y podemitas al discurso claramente rupturista de Casado con las expresiones ideológicas que supo aglutinar Vox, me sonaron, no ya a improcedentes, si bien oportunistas, sino a genuino abrazo del oso, es decir, a la manifestación de una felicitación a un tercero que oculta la realidad de su propia complacencia.
Si estuviéramos observando un capítulo de una serie televisiva, de esos que nos han acostumbrado a creer que todo puede cambiar en el siguiente, me animaría a pensar que todo ha sido un apaño, una añagaza, una trampa al electorado general, para conseguir que la actual situación de gobierno/desgobierno de la coalición PSOE-PODEMOS-INDEPENDENTISTAS Y SEPARATISTAS adquiera aún más tiempo de vuelo. El Gobierno y sus socios pusieron ayer nota alta a Casado, heredero, dijeron, de las mejores esencias de la derecha histórica española. Qué paradoja, qué sinsentido. Los contrarios aplauden que enfrente se libra una lucha fraticida y levantan en andas al gallito vencedor.
Me parece, personalmente, estupenda, la afirmación de lealtad constitucional y oferta de colaboración con el Gobierno para sacarnos de este marasmo económico, judicial, técnico, sanitario y social, que está implícita en el discurso de Casado. Es necesario, lógico y hasta imprescindible. Lo que no entiendo es por qué hay que desaprovechar una situación tan delicada para, obviando apoyar a Abascal y su propuesta, a lo que no estaba el PP, desde luego, obligado, dejar de poner de manifiesto las cosas que el actual gobierno está haciendo mal y hasta muy mal. Porque tal parece que lo que se ha querido es inculpar a Vox y a sus líderes de los males que aquejan en este momento a nuestro país, dejando que se vaya de rositas la coalición de socialistas y todo el guirigay del populismo, el independentismo y el republicanismo más revolucionario.
Necesitamos una derecha fuerte y una izquierda coherente, y es imprescindible que ambas facciones ideológicas se muevan en el marco constitucional y de lealtad a los compromisos que suponen el correcto funcionamiento de las Instituciones del Estado. Tengo la impresión de que, después de la exhibición de pureza y pedigrí que quiso realizar Casado ante los españoles que, mal que bien, estábamos siguiendo el debate, hay muchos millones de compatriotas que se preguntan hacia dónde va ahora la derecha.
Si creen que el discurso de Casado supone una deriva hacia el centro, apretujándose contra el espacio de lo que queda de Ciudadanos bajo la capitanía de Arrimadas, y tratando de arañar votantes del PSOE para construir un frente muy amplio, que atraiga también a los votantes de Vox, avergonzados por el trato dado a su líder, me atrevo a decir que se equivocarían.
La derecha española sigue en busca, no ya de autor, sino de programa. Y la izquierda ha demostrado desde que Sánchez se aupó como líder de la barcaza del PSOE, que no necesita programa ni cuota de entrada. Todos son bienvenidos para navegar en el berenjenal que representan.


Disiento esta vez, Angel mio.
Es cierto q no tenemos el gobierno ideal, pero no olvidemos, q Sanchez fué elegido por las bases del psoe, con toda la Estructura en su contra.Y eso significo el barrido de la vieja guardia corrupta, Juan Guerra, Felipe, Corcuera, y toda la execrable gentuza q componia el partido, y una vez elegido, siguió borrando toda la corrupción general en Comunidades,(Andalucia, Galicia, y otras), x q era hora de q los gobernantes, mordieran en la economia, y no dejando otra via a Empresas.Del PP, ya estamos hartos de hablar y leer, pero a pesar de lo de aller, Casado no da la talla, ni intelectual, ni formación, ni etica ni moral.
Es cierto q hace falta una derecha civilizada …y honrada.
Y esta falta, es lo q ha incendiado el populismo, el independentismo, y..del Rey, mejor no hablar, sigo convencido q fué el alma mater del 23F, y su hedonismo y corrupción se ha metido el solito en la hoguera.
Esta democracia ha sido una Hoguera de vanidades.Vayamos adelante, rompiendo tajantemente con el pasado, y dejando y apoyando a las Empresas, para q den trabajo y crear riqueza.Lo demás vendrá solo.
PD has visto q se haya desmontado el chringuito de URJC ?
Pues no se me ocurre más que contestarte de esta manera a tu tremenda liberación, supongo, de energía cósmica. Ufff!
Buen análisis. Un abrazo y adelante.
Gracias, Pepe. Agradezco tus ánimos y la valoración que haces de mi escrito. Un abrazo. Siempre adelante