
Hace tiempo que no publico poemas en este blog. Lo hago hoy, porque quiero animarme a volver a escribir poesía. Dicen que no son tiempos para la poesía. Mucho menos lo serían para la guerra.
Tendría que existir el sitio
en donde se fueron
los amigos de infancia para toda la vida,
las mujeres amadas con locura
que desaparecieron por la puerta de atrás,
los proyectos inaplazables sin falta
que fracasaron en la urgencia.
En ese lugar ajeno a la memoria,
sin relación con la verdadera vivencia
que tuvo su oportunidad en los otros,
encontraría las mejores explicaciones
que nadie reivindicó.
Puede que encontrara respuesta
a la paliza que tres mozalbetes
de un curso avanzado
me dieron hasta romperme la nariz,
o al comportamiento del tipo
que me quitó la insignia republicana
que perteneció a mi abuelo,
desgarrando la solapa
de mi chaqueta infantil,
o al paso alborotado,
con trote de odio, rencor o violencia
que jamás suscité,
de cuantos gozaron haciéndome daño,
sin conocerme,
sin saber ni quién era,
sin atender a razones,
solo por utilizar mi presencia
para expresar su negligente desprecio
a cualquiera.
Cómo agradecer
a cuantos me sanaron las heridas
con afectos, perdones y ruegos
y qué sentimiento me une
a ti, que has soportado el andamiaje
con el que pretendí llegar tan alto
como fuera imposible.
3 dic 2020
@angelmanuelarias (Poema 27 de «La adversidad debiera haberme hecho fuerte»)

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