La hasta ese momento desconocida (para mí) Innovation Platform Euro-CASE, cuyo Presidente es Mr. Björn Nilsson, presentó el 5 de junio de 2013, en un marco más bien desangelado, pues el salón de Actos de la RAI estaba medio vacío, el Informe «Transforming Manfacturing. A path towards a smart, sustainable and inclusive growth».
El Acto comenzó con algo de retraso, porque la Secretaria de Estado de Tecnología e Innovación, María Luisa Poncela (1), no encontraba -según explicó- el sitio (como nos pasó a todos la primera vez que nos acercamos a la sede de esta Institución, en Don Pedro, 10). Poncela tuvo una breve intervención, y se marchó, después de dejar dicho que «En españa somos líderes mundiales, entre otros sectores, en automoción, aeronáutica, química, farmacia, técnica espacial»…no se si me dejo alguno, porque se me cayó el bolígrafo al suelo de la estupefacción: no vivimos en el mismo país.
Al no distribuirse el Informe de Euro-Case no tengo más documentación sobre él que la que realizó, en un voluntarioso broken english, José Manuel Sanjurjo, académico de la Real Casa de la Ingeniería. Acogiéndose a la idea central ya expresada en el libro de Jeremy Rifkin, Sanjurjo explicó que estamos en la «Third Industrial Revolution», y que the countries with strong industrial basis have better endurability to face the crisis. Se adelantó también a lo que luego glosaría Villar Mir, en el sentido de que manufacturing is central to the 21st century.
Tengo debilidad por Villar Mir, al que conozco desde hace mucho tiempo (cuando pretendía plantar eucaliptos en toda Asturias para abastecer de materia prima a la papelera de Navia), porque es un ingeniero polivalente que ha hecho dinero, lo que en mi casa siempre me han echado en cara, criticando la poca rentabilidad que saqué de lo mucho que he currado.
La ponencia de Villar Mir, se apoyó en 9 diapositivas y se nos entregó escrita. Defiende en ella la necesidad de estimular el sector de manufactura, con medidas concretas. Una política tecnológica que mejore la posición de las pequeñas y medianas empresas, incentivos fiscales para ayudar la permanente necesidad de inversión adicional necesaria para mantener la competitividad, planes de explotación con mejora de calidad y, «in summary, what Spain needs is the commitment and combined effort of very large sectors of our society, to produce a healthy and competitive manfacturing sector which is absolutely essencial objective to ensure our future prosperity.»
En el tiempo de coloquio que siguió a cada intevención, como nadie parecía animarse a hacer preguntas (salvo el propio presidente de la Innovation Platform, quien, animoso, planteó la primera), yo planteé las mías: 1) Si se había reflexionado sobre la pérdida de puestos de trabajo que supone el enfoque obsesivo hacia la atomatización y robótica en el sector manufacturero, por la búsqueda de una rentabilidad basada en el coste y no en la calidad y 2) Si la experiencia de Villar Mir, como la mía, confirmaba que no son necesarios los mismos elementos para ser competitivo en el mercado centroeuropeo, en China o en los países emergentes, y que habría que tener una política de exportación acomodada a cada zona.
Mis lectores saben la respuesta que yo vengo dando a mis preguntas. En la R.A.I., no.
Lo que nos falta: saber a dónde queremos ir, y en el sector de la «producción industrial», en concreto, revisar toda la pirámide empresarial, desde la base a la cúspide, analizando sus elementos de competitividad, de acuerdo con los mercados a quienes se dirija la oferta y, por tanto, con capacidad de decidir según la decisión del cliente esté basada en precio o en calidad. No todos necesitan el mismo tipo de ayuda, y la alta investigación tecnológica o la más avanzada automatización de los procesos no implica, por sí misma, generación de puestos de trabajo si no tenemos la penetración suficiente para reorientar la mano de obra hacia actividades con mayores valores añadidos. Algo que, salvo excepciones, en España no hemos querido hacer. Porque saber, supimos, e incluso ahora, sabemos lo que nos falta.
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(1) María Luisa Poncela es General Secretary, Technolgy and Innovation of Ministery Economic and Competitiveness, según fue presentada en la Jornada, desarrollada en «foreign english», no se bien porqué. ¿Está mal visto hablar español en España?
