El 70 es un autobús. En realidad, más precisamente, una línea del transporte de la EMT (Empresa Municipal de Transportes) de Madrid, la que hace el recorrido desde el Alsacia hasta la Plaza de Castilla.
El 70 es el autobús que más utilizo para desplazarme, de todas las líneas de este medio en Madrid: une dos focos de mi atención, de uso muy frecuente, por dos razones principales: en dirección hacia Alsacia me lleva hasta Alcalá Norte, al lado de la biblioteca municipal en donde me proveo de los libros que no pienso comprar y de los vídeos de las películas que me perdí cuando se proyectaron en las salas de cine; en dirección Plaza de Castilla, me deja donde el transbordador que me permite conectar con la línea 135 que me dejará en el Hospital Ramón y Cajal.
Ese itinerario del 70 es también mi preferido para caminar o correr, bien en sentido de ida y vuelta de y hasta mi casa, bien en solo un sentido y servirme del paso del autobús en una parada del trayecto, y tomarlo hasta otra que me acerque adonde vivo.
Ya, ya sé que hablar o escribir de una línea de autobús es excepcionalmente aburrido. No conozco gente que, fuera de las paradas y mientras espera que llegue el que debe coger, dedique minutos a un tema tan soso. Eso sí, cuando estás en la parada y el vehículo tarda en aparecer, lo normal es que se pregunte (si no se tiene la aplicación que te indica, más o menos, cuánto hay que esperar) si hace mucho que pasó.
El 70 tiene un comportamiento misterioso. Igual tarda en aparecer veinte minutos que, de pronto, aparecen dos juntos, uno detrás de otro, como si fueran un trenecito. La gente que sabe de qué va la cosa, deja pasar de largo el primero y se sube al segundo, que circula casi vacío. El récor que tengo registrado son tres autobuses 70 a la par. Anoté la efemérides en una libreta que debe estar en alguna parte.
He elucubrado un poco y, la verdad, no tengo ni idea por qué, en un trayecto tan predecible, pueden acumularse dos autobuses de la misma línea. ¿Estarán haciendo carreras los conductores, a ver quién es el que se salta más semáforos? ¿Tiene la EMT pocos autobuses de esos largos, de cremallera (que, si vas de pie y te descuidas en estar agarrado como mandan los cánones, puedes quedar estrellado contra la pared o un vecino, en cualquier frenazo) y, por ello, los envía de dos en dos?
Seguiré investigando. He preguntado a bastantes usuarios y la mayoría coinciden (ignoro si pasa lo mismo en otras líneas y en otras ciudades): El 70 es impredecible.
Recientemente han instalado en algunas paradas unos paneles indicadores del tiempo que tardará en aparecer el autobús de tus deseos. No me ha resuelto el dilema, pero al menos puedo saber con cierta antelación si me dará tiempo a tomar un café o hacer toda la compra del día, entre el próximo autobús o el siguiente.
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Esta hembra del alcaudón común (lanius senator) jugaba a ocultarse entre los álamos de la orilla del Guadalquivir, en Sevilla, en abril de 2018. Debía tener su nido cercano. Respecto al macho -la foto que pude, al fin, obtener de su pareja, resultó borrosa- se distingue por resultar algo más apagada en el manto y el antifaz característico menos negro, manchado con blanco sucio.
La especie tiene el pico ganchudo y, premiados por la paciencia con la que suelen apostarse inmóviles para acechar el paso cercano de insectos voladores o avistar saltamontes y escarabajos, resultan buenos cazadores. Cuando tienen exceso de provisiones y no hay aún crías que alimentar, suelen ensartar sus víctimas en espinas de matorrales, convirtiéndolas en reservas de proteína que no solo sirven para ellos, sino para otras aves, ladronzuelas.

