Según la publicación Espacio 2017 (Anuario del sector espacial en España), en la TEDAE se integran 19 empresas con dedicación a ese concreto sector, con participación en los programas Galileo, Copernicus, Vigilancia del Espacio (SST) y Comunicaciones Gubernamentales por Satélite (Govsatcom), además del I+D Horizonte 2020.
En su conjunto, esas 19 empresas emplean 3.359 personas (datos de 2017), un 8,6 % del total europeo, capitaneado por Francia y Alemania, que cuadriplican y duplican, respectivamente, nuestra dotación de personal. Los datos incluyen el Reino Unido, con 3.722 personas.
El volumen de negocio de este subsector es aún muy pequeño: solo 851 millones de euros, y evidencia una alta facturación media por empleado (252.000 euros/persona) y una fuerte componente de investigación y desarrollo (12% en i+d+i)
En realidad, conforma un complejo modular que pretende ser integral y completo, con varios componentes: el modem Proteo, la antena satelital AirPatrol, la antena Janus, el nodo de comunicaciones seguras, como elementos más significativos.
El Anuario de la Industria Aeroespacial 2019, publicado a principios de junio de 2019, pone de manifiesto la importancia de los contratos emanados del Ministerio de Defensa en el desarrollo de las principales empresas del sector.
Indra obtuvo unos ingresos de 3104 millones de euros en 2018 y con sus 43.000 empleados es, de lejos, la mayor empresa del rubro aeroespacial. Cuando se analiza con algún detalle el Anuario, se pone de manifiesto que la mayoría de las empresas que figuran en su Directorio -magnífica referencia, con datos de contacto de las 230 empresas del sector, y, en algunos casos, información sobre facturación y empleo- están interrelacionadas en términos de contratista-subcontratado, y participan en unos pocos proyectos de relevancia.
El sector aeronáutico español, en su conjunto, como es conocido, es muy dependiente de Airbus. La directora del Anuario de la Industria Aeroespacial (Eva Cervera), recoge la opinión de Manuel Huertas, Presidente de Airbus Operations en España, que advierte «nubarrones» sobre el idílico escenario en el que se ha movido la industria durante 2018 y se prevé mantenga en 2019, atribuidos al desplazamiento del centro de gravedad del tráfico aéreo hacia Asia y Oriente Medio.
El flujo del tráfico del tráfico aéreo es solo un factor más, de los que tiene carácter determinante, que refleja el aumento de iniciativas asiáticas, y el crecimiento de ese mercado en la doble dirección importadora-exportadora. El caso especial, por el momento, es el de China, que está realizando un esfuerzo colosal para constituirse en fabricante principal o prácticamente exclusivo para atender a sus necesidades, tanto en aviones civiles como militares y, complementariamente, también en el equipamiento aeroespacial para satélites, drones y cualesquiera otros artefactos y elementos vinculados al desplazamiento, observación, y a medios tanto de defensa como de ataque, que tengan como soporte el éter.
¿Qué correspondería hacer desde España? El reto para el sector español es inmenso y pasa, en mi opinión, por mantener un encaje proporcional en los proyectos europeos, que garantice el mantenimiento de los niveles de excelencia alcanzados, el desarrollo de una intensa actividad comercial exterior que permita conseguir cartera suficiente, con base en las referencias europeas y, no en último lugar, conseguir la integración de los centros de desarrollo regionales para evitar redundancias inútiles y competencias en el desarrollo de productos idénticos, que cabe calificar de despilfarro consentido.
La dispersión de objetivos y de las líneas de investigación y desarrollo, así como la duplicidad de las dotaciones para investigación, parece deducirse si se asume que España dispone, entre otros, del Parque Tecnológico Aeroespacial de Andalucía, -que se jacta de ser el único parque científico y tecnológico europeo dedicado en exclusiva a esa industria-, el Cluster aeronáutica de Castilla-La Mancha, el Clúster Aeroespacial de la Comunidad de Madrid, el Clúster Aeronáutico.Aeroespacial y defensa de la Comunidad Valenciana. la Asociación Clúster de Aeronáutica y Espacio del País Vasco, la Fundación CTA de Alava, el Clúster Aeroespacial de Aragón, entre otras iniciativas y públicas y privadas.
(continuará)
Una bella pareja de ánades friso (anas strepera) reposa sobre una estructura en la laguna de Pitillas (Navarra). Se trata de anátidas de porte elegante, aunque no muy vistosos. El macho (en este caso, también la hembra, a la derecha de la foto) muestran la mancha blanca en el espejuelo que es distintiva de la especie, junto con el extremo posterior negro.
El macho es parecido, aunque más pequeño, al ánade azulón, del que se diferencia claramente por el vientre blanco, bien definido. Más difícil es la identificación de la hembra si no se encuentra, como en este caso, con su pareja. El macho está entrando en época de eclipse, que comienza en mayo (la época en que tomé la foto) y se prolonga hasta septiembre, en que termina la muda.

