barriga: 1. Excrecencia grasa que se forma en el cuerpo humano con la edad, de aspecto muy desagradable cuando se muestra al aire, y que resulta prácticamente imposible eliminar por medios naturales, por lo que algunos nostálgicos de su prehistoria recurren al bisturí, para gozo y beneficio de los cirujanos plásticos. 2. Abombamiento que aparece en una pared o ser humano, antes de su colapso. 3. Hinchazón pasajera del cuerpo de la mujer recién parida, al quedar libre el hueco que ocupaba en él la criatura que marcará el resto de su vida.
homosexual: 1. Hombre que tiene un gusto especial para combinar colores y que funciona muy bien como empleado de una cadena de ropa prefabricada. 2. Dice de sí mismo quien tiende por naturaleza a preferir el descubrimiento de capacidades ocultas en las personas de su mismo sexo a otras alternativas. 3. Término, tenido por respetuoso, con el que algunos heterosexuales atribuyen específicas preferencias en la cama a desconocidos, y que les sirve habitualmente como barrera mental para desinterarse por ellos como personas. Véase Orgullo gay, bisexual, maricón.
homenaje: 1. Ruptura ocasional del régimen de adelgazamiento. 2. Reunión de personas para comer o cenar, para celebrar que no volverán a ver a la persona que tendrá que decir al final unas palabras de agradecimiento por una tarjeta con comentarios estúpidos de casi todos ellos.
funeral: 1. Ceremonia de carácter religioso, a la que se acude a decir «lo siento» o «te acompaño en el sentimiento» a un grupo de desconocidos, con el objetivo de que no te eche en falta alguno de los que están en tu misma situación y que, para la mayoría de los asistentes es el único momento en que pisan una iglesia. 2. Fiesta en la que no se ha encontrado a la persona o personas que se esperaba ver, por lo que resulta muy aburrida.
carta: 1. Trozo de cartón pintado que, junto a varios otros, sirve para organizar juegos que, por alguna razón desconocida, siempre concentran a mirones alrededor y que proporcionan a los que juegan excelentes ocasiones para ponerse a caldo por vicisitudes intrascentes, mientras todos ellos pierden el tiempo. 2. Forma antigua de comunicación, que en la actualidad solo utilizan las entidades financieras para aumentar sus ingresos, proporcionando informaciones inútiles y a destiempo y que también es usada por las administraciones públicas para enviar multas y requerimientos, a aquellos ciudadanos a los que tiene perfectamente localizados.

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