Majestad,
Bastante se ha especulado y, sin duda, se seguirá haciendo, sobre quiénes son sus amigos o los de la Reina Letizia. La relación de aquellas personas con las que se les ha visto acompañados, a decir verdad, en contadas ocasiones, ha sido difundida repetidas veces, junto a especulaciones más o menos fundadas, sobre quienes han tenido mayor trato con Vd. o con Da. Letizia cuando estaban solteros.
Solo Vd. sabe quiénes verdaderamente son sus amigos y a cuáles de entre ellos concede importancia bastante para consultarle dudas o pedirle consejos. En tanto que persona, con sus virtudes, defectos y debilidades, la mayoría de las cuestiones que afectan a su esfera íntima, en realidad, a Vd. solo interesan y de ellas solo Vd. responde ante aquellos para quienes tenga afecta o a quienes deba fidelidad en ese campo.
Supongo, además, que -al menos, en lo que respecta a la prudencia que conviene a su comportamiento futuro, el único que cabe enmendar, si fuera el caso- los sucesos que han venido a afectar tan gravemente a la imagen de su hermana Da. Cristina, le harán especialmente cauteloso respecto a la participación en negocios o pretensión de utilizar su nombre para impulsarlos y, en lo que se refiere a las tentaciones de escarceos extramatrimoniales, además de su incuestionable fidelidad, tomará una dirección diferente a la que le señalan, por lo trascendido, tanto su señor padre como sus antepasados borbones.
No negará Vd. el interés mediático, y no solo para ávidos espíritus fagocitadores de la prensa llamada del corazón, conocer que el Rey es amigo personal de D. Javier López Madrid (casado con Da. Silvia, hija de D. Juan Miguel Villar Mir, Dr. Ingeniero de Caminos, y uno de los hombres más ricos e influyentes económicamente de España) o de D. Alvaro Fuster (casado con Da. Beatriz Mira Hafner e hijo de D. Ricardo, representante que fue para España de la compañía americana Mc Donnell Douglas, la fabricante de varios cazabombarderos adquiridos por el Ejército del que ahora Vd. es Jefe Superior), o de D. Juan Ignacio Entrecanales Franco, vicepresidente de Acciona (casado con Da. Gemma Archaga Martín), una empresa familiar de primera línea en el sector de la construcción y las energías renovables -tras varias fusiones y adquisiciones-, dirigida por D. José Manuel Entrecanales Domecq, primo de aquél, una de las mayores fortunas del país.
Sin embargo, como Rey de España, lo que importa no son sus amigos, sino quiénes son sus consejeros públicos, es decir, aquellos a los que acude cuando se trata de escuchar opinión sobre los temas de interés para el Estado. Ninguno de ellos, sean cuáles sean sus virtudes y conocimientos, ha de tener, con todo, la visión completa que solo le corresponde a Vd., pues es el único que ha nacido y sido educado para la profesión de Rey, sea cual fuere el significado que se desee dar a ese cometido que Vd. se ve obligado a desempeñar.
Por supuesto, tampoco la Reina Letizia, nacida plebeya, puede asumir ese espacio áulico singular. Recuerdo, al respecto, una frase de Jaime Balmes (El Criterio), que figura como Nota 3 a la pág. 18 de la Edición de la que dispongo: «Un hombre dedicado a una profesión para la cual no ha nacido es una pieza dislocada».
Difícil situación, pues, para un Rey, jefe de Estado de un país venido a menos, vigilado desde todos los ángulos y que en lo único que no se equivocará, si se escucharan todas las opiniones sobre cualquiera de sus acciones, será en lo que no haga.
Ese no es, obviamente, mi consejo, que nadie me ha pedido, pero que le brindo con gusto: no tenga amigos, desconfíe de todo lo que le aconsejen quienes le digan actuar desde la amistad, porque nadie será capaz de ponerse en su lugar. Tenga, sí, muchos consejeros, pida opinión a cuantas más gentes, mejor, y haga lo que le parezca conveniente.
Esta es mi séptima carta, en Madrid, a diecinueve de enero de 2015

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