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A Góngora
Con las mismas rimas que el Soneto
«Mientras por competir con tu cabello»
Aunque el blanco domina mi cabello
porque los años no pasan en vano
soy más de ir por las cumbres que a lo llano
que por lo alto destaca más lo bello.
Para aguantar mejor pasar con ello
acostumbro a levantarme muy temprano
y por cuidar el músculo lozano
hago ejercicios de cintura y cuello
Complemento el desvelo por la frente
con cerveza, que sea fría y muy dorada
junto a tres lonchas de jamón luciente
y por no ver tanta pasión truncada,
con amigos disfruto juntamente…
pero solo, me vale antes que nada.
13 de abril de 2020
(Fue necesaria una licencia,
pues Góngora utiliza la palabra “cogello” (por cogerlo)
que yo he sustituido, para conservar la rima, por “con ello”)
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Relata un Libro sagrado que Absalón,
hijo del rey David, aprovechando
que su padre estaba de excursión,
cogió de él la corona y tomó el mando
apoyado por fieles de su bando
y desoyendo de sabios la opinión.
Había el rey prudente, sospechando
del díscolo mozo acaso la traición
confiado el mando virtual de su legión
a un celoso capitán que sin más toque
presentó batalla al grupo en rebelión.
Huyendo Absalón, en un alcornoque
la melena enganchó, y siguiendo el guion,
fue atravesado a flechazos y estoque.
Cuando conoció el rey tal disloque
se turbó, maldiciendo la ocasión,
culpándose al no haber previsto lo que
obvio emana de la humana condición.
Pues si creas cualquier situación que aboque
a que justicia se tome por mano
del que adapta instrucciones a su enfoque
responsable eres tú, no hay más villano.
13 de abril de 2020
(@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)
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El dibujo se titula «Amor y testigos», y recoge mucha ambivalencia. Puede interpretarse, en una primera lectura, como expresión de una relación homosexual. Pero también, y esta es una interpretación que prefiero, como la manifestación del afecto interesado, en el que alguien (el dominante) aprovecha la relación de poder, amistad o subordinación para sacar beneficio del otro, sacándole partido y, si se deja del todo, esquilmándolo. Los «testigos», -como se aprecia- están de brazos cruzados, contemplando la actuación del abusador sin reaccionar.
Otros elementos del dibujo -particularmente, los detalles del paisaje de fondo, las plantas que también introducen un mensaje de refuerzo (el espoliado dispone, por decirlo así, de un «acceso privilegiado» a ese verdor, que pasa por su cuerpo)-, completan uno de mis dibujos de crítica social, posiblemente oscuros o ininteligibles para un espectador que no conozca (o no le interese) mi personal universo pictórico, enmarcado, como ya escribí otras veces, en el neoexpresionismo.


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