Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Cuentos y otras creaciones literarias / Cuento de primavera: La rueda

Cuento de primavera: La rueda

14 mayo, 2014 By amarias Deja un comentario

Las historias más entretenidas son aquellas que hablan de amor y lujo, por supuesto. Todos los cuentistas lo saben. Como donde hay amor, florecen la envidia y el odio, y como el lujo se sustenta necesariamente en la escasez y la pobreza, un relato que se precie de realista debe combinar todos esos elementos.

Lo que no es aceptable, siguiendo las normas del buen gusto literario es que, al final, en ese momento en el que se reparten los premios y los castigos a los personajes de la obra, el autor condecorara a los peores, liberara a los asesinos, hiciera amados a los adúlteros, ensalzara a los aviesos, o destinara a gozar en su penuria a los miserables.

Advierto, pues, que esta obra va del revés. A la rueda de fortunas, acaeceres, simplezas y desgracias en la que se generan las vidas de los humanos, le basta con entregar a la publicidad un único ejemplar de cada vez: el nuestro. Y, por las muestras, el principio, el medio y el final, le traen sin cuidado.

Godofrit AlDaminante era jeque, emir o jerifalte de un país muy reducido. Con una tradición de mercachifles en lanas de cachemir y sedas de gusano, todas de regular calidad, ese feudo miserable se había transformado en una factoría de hacer riqueza, gracias a haberse descubierto, en el curso de la preparación de unas prospecciones petroleras, que en los terrenos de aluvión de lo que había sido el cauce del río Kaá, hoy un secarral, existía un depósito de torianita.

Tirando de aquel hilo, se encontró una descomunal madeja rocosa que garantizaba unos royalties tan jugosos que la renta per cápita del país se situó entre las más altas del globo.

AlDaminante tenía todo cuanto se puede desear en este mundo: casas lujosas en múltiples lugares, desde París a Putingrado, manjares deliciosos, incluso a contraépoca y natura, mujeres cariñosas de las que gozar y de todas las razas y pareceres. Tenía, por complementos, un ánimo tan laso como disoluto, adornando una salud aún aceptable.

De todo ello, se debe reconocer, usaba con mesura.

No era, sin embargo, completamente feliz. Su hijo mayor, apodado Godín, y que llevaba sus mismos nombre y apellido, el llamado a heredar el poder total en aquel árido conglomerado generador de riquezas, era un indolente.

-¿Para qué debo preocuparme? -le espetaba a su padre, el desvergonzado, dilapidando a manos llenas, en gozos, sombras y caprichos, cuanto tenía a su disposición-. Nada me falta ni faltará. A tu muerte, tendré todo lo que se puede desear y, aunque viva doscientos años, no seré capaz de gastarme toda la fortuna que heredaré, por lo que todo el mundo me fía con la promesa de que le recompensaré mañana.

Godofrit senior se desesperaba. El hijo no había conseguido terminar los estudios de Economía Universal, a pesar de haber contado con los mejores maestros particulares y del soborno a un par de profesores y la amenaza de dejar castrados a otros tres. No se interesaba por ningún negocio que no fuera de naipes, ruleta o dados. Y, para añadidos, carecía de interés por cuanto no le pudiera pasar por algún sentido, con tal de que le proporcionara goces, placeres o esa relajación viciosa de quien está siendo o ha sido maltratado y sabe que es mentirijilla.

-No quiero dejar a mi hijo expuesto a su simpleza -comentaba el padre con uno de sus consejeros áulicos-. Quiero convertirlo en alguien respetable, en un ser que sea venerado, ya que no por su inteligencia, ni por su destreza, ni por su carácter, que lo sea por haber inventado algo que sea imprescindible para el bienestar de sus súbditos.

-Eso está bien pensado, oh, señor. Pero, ¿qué podrá ser? -le contestaba el sabio, que había sido cabrero en su niñez y, en el tiempo libre, había estudiado los libros sagrados y ahora veía mucha televisión-.Todo está inventado ya. Los científicos de los países más desarrollados han resuelto todo lo que se podría necesitar y no se detienen en proponer cada día, miles de nuevas invenciones, que sustituyen, con éxito a las antiguas.

-Arréglate como puedas -le cortó el jeque-. Mi hijo ha de ser querido por haber resuelto un problema fundamental. Inventa lo que sea. Para estimularte en tu creatividad, que se que es mucha, te doy diez días. Si al cabo de ellos, no me haces una propuesta convincente, te haré cortar la cabeza y daré tu cerebro a mis mastines.

El pobre consejero se quedó pálido. No tenía mucha formación. No sabía de ciencias ni de leyes. Estuvo nueve días y sus noches dándole vueltas al problema. Consultó con los astros, con las tabas, con la sangre de los carneros. Con su mujer. El tiempo pasaba, y no se veía sino con la cabeza hueca enhiesta en un palo y los restos del cerebro en el estómago de los cánidos del tirano.

Al décimo día, cuando iba al Palacio para responder de su inútil meditación ante el jeque, en un carrito empujado por un miembro de la casta más ínfima, tuvo una idea descabellada.

Godofrit senior se quedó estupefacto cuando oyó la propuesta.

-¿La rueda? ¿Inventar la rueda? ¿Quieres que mi hijo vuelva a inventar la rueda? -estaba a punto de estallar de cólera- ¡No he oído tamaña tontería en toda mi vida!

-No te desesperes, señor. -argumentó, con calma, el consejero áulico-. Se trata, ante todo, de retirar de las calles, de los palacios, de las casas, todo lo que sea redondo, todo lo que se parezca, incluso, lejanamente, a una rueda. Perseguiremos a cuantos guarden en sus casas rodetes, cilindros, timones, cajas circulares, roscas, tornos, etc. Hagamos desaparecer todas las ruedas y sus semejantes de este país, cerrando las fronteras a cualquier entrada de ruedas, o elementos con ruedas. Tú mismo, como modelo superior a seguir, utilizarás solo cosas cuadradas, rectangulares, punzantes, con aristas picudas.

Godofrit escuchaba con atención. El consejero seguía.

-Dentro de cinco años, que es el tiempo en que la memoria humana se renueva, nadie recordará lo que es una rueda. Se habrá perdido toda huella, el menor vestigio sobre este elemento, hoy imprescindible. Y entonces, Godín, reaparecerá en escena, y reinventará la rueda.

A Godofrit le gustó la idea, y la pusieron en práctica.

FIN

 

Comparte este artículo:

Compartir en X (Twitter) Compartir en Facebook Compartir en LinkedIn Compartir en Email Compartir en WhatsApp

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias, Sin categoría Etiquetado como: áulico, consejero, cuento, cuentos de primavera, incompetente, invención, jeque, reinvención, rueda

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May