Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Actualidad / De blunt to smart city, una guía para dummies (5)

De blunt to smart city, una guía para dummies (5)

5 mayo, 2015 By amarias Deja un comentario

Cuando se hace referencia al proyecto de una Smart City, se acostumbra a dirigir la mirada hacia los responsables municipales. Sin embargo, aunque el ámbito de actuación sea la ciudad, los agentes que influyen sobre ella, incluso de manera determinante, son externos.

En relación con las consecuencias de los avances tecnológicos (no solo en el campo de la informática y las comunicaciones) sobre el ámbito urbano, la dependencia de las grandes empresas y consorcios es decisiva. Controlar sus actuaciones desde las corporaciones es, a menudo imposible y, desde luego, siempre difícil. No quiero dramatizar la cuestión, pero incluso en el campo de menor complejidad técnica de los servicios tradicionales que presta el municipio por competencias delegadas constitucionalmente (agua, saneamiento, recogida de residuos, etc.), o que se prestan en su territorio (distribución de electricidad, servicios sanitarios, educación, telefonía, etc.) el control de la eficacia o del coste real de su ejecución se hace muy difícil para los funcionarios municipales, por falta de medios, o de su propia competencia, cuando no del oscurantismo con que se llevan a cabo.

Se plantea la cuestión, por tanto del control y la forma de ejercerlo. Las grandes empresas tecnológicas ya han tomado sus posiciones sobre algunas de las ciudades más interesantes como candidatos a ocupar los primeros puestos en la división de las Smart Cities, y las están convirtiendo en sus escaparates para exhibición de sus propuestas. IBM, Siemens, Intel, Cisco, etc. son ya nombres que suenan en el nuevo escenario de moda. Esta intromisión en las fuentes de información de la ciudad y en la acumulación de datos de interés sobre las mismas, hará a las ciudades cada vez más dependientes de los consorcios posicionados en la gestión de los big data.

Especialmente preocupante sería la posibilidad -ya realidad en algunos casos- de que, a cambio de la gestión de esos datos se ofrezcan a las ciudades ventajas económicas o ahorros en sus cargas financieras. Los superordenadores, equipados con programas para tratamiento de la información geo referenciada, y presentar respuestas a las cuestiones urbanas, se convertirán así en un elemento de ayuda a la gestión imprescindible, pero que se escapará al control de las autoridades municipales, e, incluso de las superiores a ellas.

La cuestión no es baladí, puesto que la reciente experiencia viene a demostrar que, por eficaces que parezcan en los primeros momentos, los programas y los soportes de computación tienen una vida útil muy corta, cuando se atiende a su coste y a la potencia del tratamiento. Un programa con más de tres años se encontrará ya obsoleto, muy seguramente, y los tiempos en los que una aplicación es rentable en relación con las alternativas son y serán cada vez más cortos. Una ciudad, por muy Smart que haya sido, no podrá pagárselos, y la referencia al tamaño crítico (cuantas más mega Smart city, mejor) pasará a ser la clave para mantener la disponibilidad de la información y encontrarle un uso adaptado a las necesidades del momento.

Las decisiones de gestión, por la misma esencia de la interconectividad, se desplazarán desde la ciudad a otros estamentos. Posiblemente, no públicos, o, en el mejor de los casos, resultado de Contratos de colaboración público-privada en la que los firmantes serán los responsables de órganos superiores a los que actúan sobre la ciudad. Tal vez, incluso con el riesgo de que los datos sensibles sobre los ciudadanos y la ciudad sean utilizados por elementos ajenos a la misma, quién sabe si no potenciales enemigos de su seguridad o rivales para su bienestar.

No hay por qué llevar la cuestión a sus límites. Estas interrogantes aparecen ya especialmente evidentes cuando se trata de gestionar la conectividad de una ciudad con sus vecinas, o la óptima eficacia de los recursos que son necesarios en la ciudad, o que podrían ser proporcionados por ella, o, por abordar una cuestión aparentemente marginal a este respecto, el mantenimiento de los edificios, la conservación de los parques, etc..

El núcleo de esta idea es: si queremos una ciudad realmente interconectada, que saque el máximo partido a la información, hay que atender a la forma de acotar el riesgo de que se pierda el control, y la misma esencia de lo municipal. Los datos, sabemos ya por amplias experiencias, contienen información válida, sensible muchas veces, y que puede ser utilizada de muchas maneras, positivas como dañinas, si bien estas últimas, por la rapidez con la que se han generado los procesos masivos de tratamiento, no siempre tienen sanción penal en los Códigos.

Lo que nadie dudará es que la información es un elemento potencialmente lucrativo para quien la posee, y si se es capaz de ordenarla y se dispone de muchos valores para determinadas variables que posibiliten reducir riesgos o aventurar zonas de mayor beneficio, puede amparar actuaciones de muy distinta índole y que, tratándose de una ciudad, podrían acabar convirtiéndose en una servidumbre más que en una ventaja, si no se atiende a delimitar un marco legal preciso.

La integración de los sistemas de información y comunicación en la ciudad, para el seguimiento, control y optimización de los sistemas técnicos y de infraestructura de la ciudad está en el fondo de uno de los objetivos tenidos por esenciales en la Smart City. La movilidad, la seguridad, el ambiente de la ciudad están dependiendo de una buena resolución a esos problemas comunes a las urbes. La experiencia demuestra lo difícil que está siendo controlar la ejecución de las obras de reparación o sustitución de redes en las ciudades para los funcionarios municipales, que disponen de herramientas informáticas, generalmente, inferiores a las de las empresas de servicios (electricidad, agua, gas, transporte de mercancías, sanidad, etc.)

Es sustancial, por tanto, conseguir una transparencia y lealtad con el municipio en entre las empresas y la ciudadanía, mediante acuerdos que deberán someterse a un marco legal. Sería de lamentar que los bueyes se pusieran detrás del carro, para empujarlo, y que se aprovechara la escasez de medios de las ciudades, o la situación de insolvencia de muchas de ellas, para introducir una variable de aspecto ventajoso, pero que pronto se convertirá en una servidumre sobre la ciudad de la que no será posible sustraerse. Prudencia, pues, antes de introducirse en el camino de una modernidad que puede estar plagada de minas anti buena voluntad.

(continuará)

Comparte este artículo:

Compartir en X (Twitter) Compartir en Facebook Compartir en LinkedIn Compartir en Email Compartir en WhatsApp

Publicado en: Actualidad, Urbanismo Etiquetado como: smart city, urbanismo

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May