El 21 de marzo es el Día Mundial de la Poesía. En estos momentos de tensión, de incertidumbre, de dolor, la poesía ofrece distensión y esperanza. Porque el ser humano tiene necesidad de introspección, de sentir y que se le estimulen emociones, de compartir los deseos, aunque no sepamos expresarlos con exactitud, y precisamente por eso.
La poesía es un vehículo, no un final. No sirve para solucionar las preocupaciones, conseguir la paz, despertar el amor, doblegar el miedo, vencer una crisis, pero nos abre vías, reconforta, estimula o consuela, despertando sensaciones que nos vuelcan la realidad contra el misterio y nos tiende la mano, envuelta en un manto de sugerencias, para conducirnos a la calma, en nuestra búsqueda constante por respuestas, algunas imposibles, lejanas, inútiles.
Bienvenida, poesía, a nuestras vidas. No te vayas nunca, vive con nosotros.
Mientras se prolonga la lucha general contra la pandemia vírica en España, con decenas de miles de afectados y habiendo superado el millar de fallecidos, recluidos en nuestras casas por miedo al contagio y, desde luego, por cumplimiento obediente de las instrucciones oficiales, es forzoso reconocer la valentía, el esfuerzo y la profesionalidad de centenares de miles de ciudadanos -sanitarios, inmunólogos, proveedores de servicios básicos, policías, militares, dependientes, conductores de vehículos de reparto, agricultores, ganaderos, …Es imposible citarlos a todos los que mantienen en marcha la máquina de la producción y distribución, pero tienen que saber, que estamos junto a ellos, que los tenemos aquí, presentes. Que los admiramos y queremos.
No nos ha de vencer, espero, el miedo.
Superaremos cualquier adversidad
siempre juntos, porque contigo puedo
ahuyentar de aquí cualquier calamidad.
Avanzo sin dudar, no retrocedo
sin que nos importe el peso de la edad.
Me crezco como el toro en este ruedo
al derramar en la arena, caridad.
Prosigo sin parar y si trasgredo
fronteras, busco solo tu vecindad,
que, apoyado en tu hombro, amor, concedo
que la crisis nos dará la oportunidad
de aprender a ver lunas donde el dedo
y hallar entre falsedades, la verdad.
20.03.2020
(Sonetos desde la crisis, @angelmanuelarias)


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