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Necesitamos valientes, no culpables
que nos defiendan recios de esta plaga
y médicos que curen de esta llaga
y no sobrarán rezos. Deja sables.
Aquí el más importante es el que haga
por sacarnos del pozo, y traiga cables,
o el que atienda la llama no se apaga,
sin trabajo entre muertes lamentables.
Mi impaciencia rebosa, ya no traga
excusas ni disculpas sin motivo
pero preciso calma que deshaga
la obsesión por andar buscando un chivo,
de repetir que quien la hace la paga.
De sabios y valientes no me privo.
9 de abril de 2020
(@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)

