Aislamiento. 1. Situación a la que se ve abocado todo sospechoso de ser más capaz que el líder de una manada que ha alcanzado su punto máximo de endogamia. 2. Término sanitario por el que, teóricamente, se trata de preservar sin contacto exterior a un paciente con alguna enfermedad infectocontagiosa y que garantiza que fallezca sin recibir toda la atención que hubiera sido precisa. 3. Posición en el mapa de una población a la que han llegado la televisión y la cobertura para el teléfono móvil, pero que carece de acceso suficiente por carretera-
Campanada. 1. Cada uno de los tropecientos golpes del reloj de la Puerta del Sol de Madrid el día de fin de año –su número exacto es indeterminado-, y de los que los doce primeros sirven para tomarse, a su ritmo, las uvas a las que, por incomprensible creencia popular, se atribuyen virtudes portentosas. 2. Sorpresa inesperada para quien no tiene experiencia en el análisis de las intenciones de los actos de los demás. 3. Forma torticera de conseguir en un instante lo que la inmensa mayoría de los demás mortales persiguen, sin conseguirlo, toda su vida.
Chaquetero. 1. Chino que hace chaquetas en un local reducido (típicamente, un sótano), copiándolas del modelo de marca que le presenta su cliente. 2. Persona que hace la pelota a otra, con el fin de obtener una prebenda a la que no tiene derecho.
Dieta. 1. Cantidad económica desproporcionada que recibe el consejero de una entidad financiera o de una empresa cotizada, por mantener silencio durante la reunión y fuera de ella. 2. Fórmula utilizada por algunas personas, generalmente del sexo femenino, para convencerse de que están reduciendo peso, lo que no suele ser observable desde el exterior.
Ebola. 1. Virus muy dañino,- con frecuencia, letal-, que se creía localizado solo en países infra desarrollados, por lo que no mereció especial atención, hasta que el gobierno español, el año 2014, tomó la decisión de introducirlo en Europa, pasando a ocupar la máxima atención mediática.
Ministro. 1. Si es del Señor, varón al que hasta no hace mucho tiempo se le tonsuraba, para poner de manifiesto su desapego de las veleidades terrenales, lo que ahora está permitido dudar en demasiados casos. 2. Persona encargada de una Cartera de Gobierno, nombrada a dedo por el Presidente del mismo, como recompensa a una amistad juvenil u otra característica sin relación con el trabajo que está llamado a desempeñar.
Olla. 1. Lugar en el que, según el dicho popular, no debe ponerse el órgano sexual, para evitar la maledicencia y otros disgustos aún mayores. 2. Cada uno de los elementos metálicos que regalaban las abuelas a sus nietos cuando se casaban o que tocaba esporádicamente en las tómbolas de feria, y que siguen ocupando, un lugar en las alacenas, aunque no son utilizadas más que para hacer los huevos duros. 3. Aparato que permite cocinar los alimentos bajo presión de vapor, lo que adultera ciertamente su sabor, pero cada vez resulta menos detectable, al faltar el punto de referencia gustativa que proporcionaba la cocina casera de nuestras madres.
Plan. 1. Organización del trabajo de una colectividad, con un objetivo que ha de mantenerse rigurosamente incógnito, para que funcione más o menos. 2. Procedimiento de ahorro, que ha permitido mejorar la financiación de las entidades financieras y que, pensando en el momento de su jubilación, ha servido para congelar parte del ahorro de quienes se creyeron que les serviría, llegado el momento, para algo.
Sanidad. 1. Organismo de la administración pública que ofrece asistencia casi gratuita a quien no puede pagarse su curación en una consulta privada, en donde, sin que se haya descubierto la causa, se sentirá mejor tratado con los mismos facultativos y, en general, peores medios. 2. Estado de quien no ha ido aún al médico.
Virus. 1. Organismo especializado en perjudicar la salud humana, que, cuando es letal, suele provocar la muerte con alta probabilidad a quien no tiene los medios económicos para curarse. 2. Programa informático muy ingenioso, perfeccionado continuamente por expertos, que destruye información, capta datos confidenciales o provoca reacciones inesperadas en los ordenadores y otros equipos electrónicos, y que solo puede ser controlado con un programa antivirus que desarrollan los mismos que lo han creado, y que es ofrecido por empresas especializadas a precios de mercado, y cuya actualización permanente es, por supuesto, obligada.
