Existen ya muchas opciones de formar redes y grupos sociales en internet que se basan en acumular «amigos», lo que, por cierto, algunos hacen de forma frenética, sin que se alcance a ver cuál es la ventaja que obtienen.
Porque puedo entender que si alguien tiene un negocio (por ejemplo, ofrecerse como abogado, dentista, consultor, agente de inmobiliario o de viajes o vender sus propios discos, libros, o promocionar su imagen como actor, …) esté interesado en coleccionar nombres de desconocidos que le puedan proporcionar, eventualmente, algún trabajo, o, al menos, hacer creer a alguien al que le seduzcan las grandes cifras de que detrás de un nombre con tantos enlaces de amigos se oculta un profesional de mérito.
También, aunque algo menos, puedo comprender y comprendo que haya enamorados y adictos de un actor, futbolista, político y hasta lobeznos solitarios con el dedo nervioso que vean con complacencia que han alcanzado algunos miles de síes a su petición de amistad en la tontoesfera cósmica…pero, ¿por qué no hay ejemplos totalmente desarrollados, en la práctica, de la idea que traslado a continuación?
5. Compras federadas on-line («Social pastime shopping»). Todos hemos utilizado alguna vez la posibilidad de comprar por internet, seleccionando opciones de búsqueda, comparándolas en solitario y utilizando la tarjeta de crédito, el dinero virtual de nuestra cuenta u ordenando una trasferencia.
Lo que no se utiliza es impulsar la compra federada de esos «amigos/desconocidos» que tenemos en internet. Pongo un ejemplo: envío a mis -digamos- mil amigos la posibilidad de adquirir directamente aceite extra virgen de tipo picual de una almazara. Deben comprar como mínimo 15 litros y deberán recoger la mercancía en un día cualquiera a su conveniencia de la segunda semana de febrero del próximo año, por sus propios medios, en una dirección que les indicaré.
Con las respuestas, negocio la compra de, digamos, 3.000 litros de aceite, y consigo una rebaja del 20% sobre el precio del supermercado. Es decir, sobre unos 90.000 euros, un margen de ahorro de 18.000 euros. 9 euros por persona o familia…Peanuts, pero es solo un ejemplo.
No me detengo en los detalles comerciales o técnicos de la operación (negociar con la almazara, alquilar un local con acceso para vehículos por una o dos semanas, contratar a una persona para que esté presente vigilando las entregas, etc.), sino en cómo poner en marcha una idea de este tipo, desde el punto de vista de un «analista de sistemas».
¿Qué necesitamos, en verdad, para que todo el edificio de la operación se mantenga en pie? Que los que se han comprometido a comprar, mantengan su compromiso y, al recibirla, paguen la mercancía.
Esto se puede conseguir, simplemente, haciendo que quienes estén dispuestos a hacer compras federadas, de un conjunto de opciones que el tiempo irá precisando, hagan un depósito en efectivo de x euros en una cuenta, que podrán ir renovando a voluntad, en la medida en que lo vayan gastando. Las transferencias de esos depósitos nominativos a cuentas determinadas serán realizadas en los momentos que la comunidad y la práctica determinen (p.ej. un 20% al hacer el pedido, un 80% a su retirada). Todo con la tarjeta de puntos-dinero, como las que nos dan esos grandes almacenes cuando devolvemos una compra y no recibimos el dinero que nos costó, o le costó a nuestro amigo, en efectivo.
(continuará)

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