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Cuento de invierno: Servicio de atención a Intoxicados

20 febrero, 2014 By amarias Deja un comentario

Rogelio Solventado, jubilado amante del disfrute cabal del tiempo libre, decidió organizar, por su cuenta y riesgo, un Servicio de atención a intoxicados.

No fue una decisión sencilla. Inicialmente, había tomado la terrible determinación de situar a casi todos sus amigos  en la perniciosa categoría internáutica de «emisores de correos no deseados». Era constante, e insoportable para sus nervios, el asistir diariamente al bombardeo de mensajes de sus viejos amigos, ya todos jubilados, incorporando presentaciones de hermosos paisajes de los lugares más recónditos del globo terráqueo, digresiones de dudosa calidad literaria e insulso contenido atribuidas -erróneamente, como constataba con regularidad- a figuras del mundo de las artes, a insignes poetas o a genios de cualquier disciplina.

Muchos mensajes venían acompañados de frases como «No te lo puedes perder» o «Muy interesante» o «Me ha gustado mucho», y, no era extraño que las direcciones de correos de los destinatarios estuvieran vistas para todos, y que el propio mensaje fuera un reenvío de otro u otros, en los que también se podrían detectar los (in)felices receptores del mismo.

La medida venía obligada por la circunstancia de que Rogelio Solventado, aunque tenía tarifa plana, disfrutaba de un magnífico iphon que le permitía leer los correos en itinerancia, pero, como tal cúmulo de envíos, con la metralla que les acompañaba, implicaba el uso de varios megas de memoria y tráfico, se le agotaba rápidamente el cupo que tenía contratado, limitando así la velocidad de recepción de otros mensajes, que al tal Rogelio le eran de mucho mayor interés, pues se dedicaba a otras actividades, además de a leer los insustanciales mensajes de sus viejos amigos.

Solventado, que no quería perder amigos y, sobre todo, no deseaba le tomaran por mentiroso cuando se encontraba con algún conocido que se interesaba por lo que le había parecido uno de sus envíos últimos («Porque ya sabes, Rogelio, que yo solo te reenvío lo que me parece realmente importante o curioso, de los muchos que recibo»), volvió, temporalmente, a rescatar del pozo del spam a sus amigos, para descubrir, con horror, un problema aún mayor.

Sus amigos habían perdido el criterio de valoración de lo que es verdad, globo sonda, especulación maliciosa o solemne tontería. Se encontró así con que había algunos que creían que se había descubierto, al fin, una liebre carnívora, un árbol arco iris, una tribu antropófaga en Australia, un virus que propagaba pornografía que era invisible para el emisor pero causaba obvia sorpresa en el receptor respecto a la rijosidad sobrevenida, etc.

Fue entonces cuando tomó la determinación que da título a esta historia. Creó el Servicio de Atención a Intoxicados (por internet). De momento, por lo que me cuenta Solventado, en la oficina solo trabaja él mismo, pero piensa ampliarla en breve, dado el cúmulo de actividad.

Cuando recibe un correo con una tontería o una comunicación estrambótica que él no ha deseado, el programa que ha desarrollado la detecta automáticamente (o el propio Solventado, en segunda derivada, le hace el placaje pertinente) y envía un mensaje de vuelta al emisor con estas palabras:

«Servicio de Intoxicados por internet. Ud. ha sido detectado como intoxicado, y para valorar la gravedad de su mal, hemos sometido sus correos a cuarentena. De repetirse el diagnóstico en el plazo de un mes, le daremos de alta como Crédulo, con todas las consecuencias».

FIN

Publicado en: Cuentos y otras creaciones literarias Etiquetado como: ccuento, crédulo, cuento de invierno, internet, intoxicado

Feeling start-up´s Initiatives (5)

24 octubre, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Existen ya muchas opciones de formar redes y grupos sociales en internet que se basan en acumular «amigos», lo que, por cierto, algunos hacen de forma frenética, sin que se alcance a ver cuál es la ventaja que obtienen.

Porque puedo entender que si alguien tiene un negocio (por ejemplo, ofrecerse como abogado, dentista, consultor, agente de inmobiliario o de viajes o vender sus propios discos, libros, o promocionar su imagen como actor, …) esté interesado en coleccionar nombres de desconocidos que le puedan proporcionar, eventualmente, algún trabajo, o, al menos, hacer creer a alguien al que le seduzcan las grandes cifras de que detrás de un nombre con tantos enlaces de amigos se oculta un profesional de mérito.

También, aunque algo menos, puedo comprender y comprendo que haya enamorados y adictos de un actor, futbolista, político y hasta lobeznos solitarios con el dedo nervioso que vean con complacencia que han alcanzado algunos miles de síes a su petición de amistad en la tontoesfera cósmica…pero, ¿por qué no hay ejemplos totalmente desarrollados, en la práctica, de la idea que traslado a continuación?

5. Compras federadas on-line («Social pastime shopping»). Todos hemos utilizado alguna vez la posibilidad de comprar por internet, seleccionando opciones de búsqueda, comparándolas en solitario y utilizando la tarjeta de crédito, el dinero virtual de nuestra cuenta u ordenando una trasferencia.

Lo que no se utiliza es impulsar la compra federada de esos «amigos/desconocidos» que tenemos en internet. Pongo un ejemplo: envío a mis -digamos- mil amigos la posibilidad de adquirir directamente aceite extra virgen de tipo picual de una almazara. Deben comprar como mínimo 15 litros y deberán recoger la mercancía en un día cualquiera a su conveniencia de la segunda semana de febrero del próximo año, por sus propios medios, en una dirección que les indicaré.

Con las respuestas, negocio la compra de, digamos, 3.000 litros de aceite, y consigo una rebaja del 20% sobre el precio del supermercado. Es decir, sobre unos 90.000 euros, un margen de ahorro de 18.000 euros. 9 euros por persona o familia…Peanuts, pero es solo un ejemplo.

No me detengo en los detalles comerciales o técnicos de la operación (negociar con la almazara, alquilar un local con acceso para vehículos por una o dos semanas, contratar a una persona para que esté presente vigilando las entregas, etc.), sino en cómo poner en marcha una idea de este tipo, desde el punto de vista de un «analista de sistemas».

¿Qué necesitamos, en verdad, para que todo el edificio de la operación se mantenga en pie? Que los que se han comprometido a comprar, mantengan su compromiso y, al recibirla, paguen la mercancía.

Esto se puede conseguir, simplemente, haciendo que quienes estén dispuestos a hacer compras federadas, de un conjunto de opciones que el tiempo irá precisando, hagan un depósito en efectivo de x euros en una cuenta, que podrán ir renovando a voluntad, en la medida en que lo vayan gastando. Las transferencias de esos depósitos nominativos a cuentas determinadas serán realizadas en los momentos que la comunidad y la práctica determinen (p.ej. un 20% al hacer el pedido, un 80% a su retirada). Todo con la tarjeta de puntos-dinero, como las que nos dan esos grandes almacenes cuando devolvemos una compra y no recibimos el dinero que nos costó, o le costó a nuestro amigo, en efectivo.

(continuará)

Publicado en: Empresa, Energía Etiquetado como: aceite, compra federada, feeling, iniciativas, initiatives, internet, picual, social pastime shopiping, start-up

Vivir en una nube

21 mayo, 2013 By amarias2013 Deja un comentario

Hay algo del mundo de las tics que no consigo asimilar. Por supuesto, no necesito ser convencido de que la tremenda potencia abierta por la implantación general de las telecomunicaciones ha desplazado un buen número de actividades que antes se realizaban en oficinas cargadas de personal más o menos diligente a consolas individuales en las que en un abrir y cerrar de ojos uno mismo puede hacer una reserva de hotel, organizarse un viaje, pagar impuestos o lanzar un mensaje al mundo virtual con sus elucubraciones y experiencias sobre, por ejemplo, la producción rentable de cannabis.

Lo que ya me cuesta más es comprender la ilusión con la que cientos de miles de cibernautas se entregan cada día a los brazos de internet, ofreciendo sus servicios en esas múltiples redes sociales que invitan a conocerse mejor y hacerse amigos. Lo normal es que el mundo virtual te devuelva, impertérrito y cruel, como corresponde a su condición inanimada, tus ilusiones convertidas en spam, te agobie con similares ofertas a la tuya y peticiones de amistad eterna surgidas de soledades desesperadas de afectos más carnales, y cientos de anuncios comerciales en absoluto deseados y, si la mala suerte encuentra agujeros en nuestra defensa anti virus, un malfario ponzoñoso que te deje fuera de juego el cacharro cibernético.

La enseñanza del mundo real es muy diferente. Mientras los más jóvenes -y algunos que ya dejaron de serlo pero no tienen nada mejor que hacer- se entregan al juego de lotería con la que cuentan, crédulos, con que las soluciones a su desamparo verdadero van a venir, por arte de la magia de los barbitúricos que aconseja la patafísica, desde las ondas, los que saben lo que se cuece de veras en este campo de globalidades, se siguen dedicando a lo de siempre, lo que ha hecho y sigue haciendo poderosos. Comidas, francachelas, involutos, y amiguetes de toda la vida, de esos que te regalan la iluminación para tu boda de postín, te invitan a cazar perdices o rebecos en sus posesiones inabarcables o te prometen la prescripción de tus delitos de guante blanco, aconsejándote el más adecuado bufete de abogados.

Publicado en: Actualidad, Cultura, Economía Etiquetado como: amiguetes, amistad, barbitúricos, cibernética, empleo, internet, jóvenes, nube, spam, telecomunicaciones, tics, trabajo

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