A Santiago González del Valle Cienfuegos Jovellanos, «Tatajo», in memoriam.
Íbamos otra vez, nuevo verano,
a cumplir con el rito del reencuentro,
conscientes ambos de que algún gusano
nos estaba comiendo ya por dentro.
No podrá ser y no serás el centro
con tu humor tan sabio y campechano,
aunque la puerta abierta por la que entro
no hará que nuestra cita quede en vano.
Porque hay una forma que lo humano
hace de mayor debilidad, proeza,
capaz de doblegar lo más tirano,
transformando el dolor en fiel belleza;
y es que la amistad, vivo tertuliano,
nunca perece y olvido allí tropieza.
10.07.18, @angelmanuelarias
Escribo este soneto desde el dolor por el amigo fallecido el pasado 6 de julio, después de hablar con su esposa María Uría, compartiendo su desconsuelo.
La foto, aunque de baja calidad técnica, me resulta valiosa por las difíciles circunstancias por las que en ese momento yo atravesaba. Representa un Martín pescador (alcedo atthis), al rato de abandonar su posadera, en donde estuvo inmóvil durante horas, volando rápido sobre el agua del Tajo, llamando quizá a su pareja.


Ángel , con sentido y sentimiento. Un abrazo
Enrique Rodriguez Fagundez