Son varios los acontecimientos que, por su estrambótica naturaleza, mantienen ocupado al personal hispano, distrayéndolo de otras mucho más graves ocupaciones, como, sin que haya lugar a dudas, sería la de encontrar la manera de hacer desencallar la nave colectiva y poner rumbo hacia los caladeros de mar abierta.
De entre los temas que ocupan el reducido espacio mental que dejan libre la reposición de películas del año la nana, los análisis escatológicos de las carreras de fórmulas varias y los encuentros entre ronalderos y mesianos, en los mentideros del solar patrio se habla ahora mayoritariamente de dos sucesos de guión muy similar, aunque cambien los personajes y la interpretación
Por una parte están los papeles que demuestran la corrupción que empaña con su manto de avidez acrisolada la vida política: en la papelera están, desde luego, las papelas contables de Bárcenas, pero también figuran otros, desde los pagos de subvenciones a infiltrados de la familia política y la natural, hasta las que han dejado huella de compensaciones económicas por trabajos no rendidos, asistencias no realizadas y, en fin, liquidaciones desmesuradas en recompensa por oscuras tareas llevadas a cabo en beneficio de a saber quién.
Por la otra parte -que sigue siendo, en nuestras costas-, también hay papeles. Son los que van poniendo de manifiesto, como los trocitos de pan que dejaba Pulgarcito para volver a la casa de sus papás (pero que en este caso los pajarillos no se los han comido todos), el buen rollito entre políticos dispuestos a caer bien a quien ostenta el pendón real, especialistas en márquetin y miembros de la familia de quien detenta la máxima jefatura del Estado, disfrutando como locos de la sensación de impunidad que debe apoderarse de un niñato cuando cree que han apagado las luces de la confitería y le han dejado solo con los pasteles.
La puntita nada más es un verso de raiz soez en el que una Doña Inés más zorramplera que la de Zorrilla indicaba a Don Juan el trecho que estaba dispuesta a dejarle recorrer en sus intimidades. Me vale para expresar, metafóricamente, la ladina actuación tanto de Torres como del ex-tesorero/secretario del PP -para tantos socios, innombrable-, cada uno con su juego, sosteniendo, como si jugaran al bridge y tuvieran que ir subiento la postura a cada ronda. la amenaza de poner todo su conocimiento sobre la mesa, …aunque, como saben los adultos bien informados, da lo mismo meter un trozo que introducirla entera para que se corran con los riesgos de preñar la historia,
La puntita nada más es la expresión con la que se puede reflejar también que, aunque los casos de corrupción que ya se desvelan son escandalosos, esto es solo la picachuela de un iceberg y que, si bien un par de barcos de gran tonelaje han tropezado en él y los pasajeros de ambos andan alborotados buscando botes salvavidas (insuficientes para todos: las crónicas de naufragios anteriores acreditan que las tornas se inclinan a favor de los que viajan en preferencia), son muchos los navíos que andan de paso por la zona y gran cantidad los icebergs flotantes con sus peligrosas puntitas aflorando desde las profundidades abisales de la más genuina economía sumergida.
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