He leído algunos comentarios que pretenden sacar conclusiones generales respecto a la clasificación de España en el Festival de Eurovisión 2013. La impresión dominante por la minoría vocinglera, pasando por alto las descalificaciones insultantes de quienes aprovechan cualquier foro y oportunidad para expresar su insidia y su falta de respeto por el trabajo de los demás, varía desde los masoquistas que se avergüenzan de ser español hasta los culturetas anglófilos que achacan la mala clasificación a que la letra de la canción no estaba escrita en inglés.
No puedo estar de acuerdo, y por múltiples razones. La interpretación de ‘El sueño de Morfeo’ me pareció excelente. El tema musical de ‘Contigo hasta el final’, y la letra, buenos; no revolucionarán el mundo de la música ligera, pero ocupan un digno lugar. Y el que se haya cantado en español, la segunda lengua más hablada del mundo, lógico.
Tampoco puedo sacar ninguna consecuencia respecto al hecho, sin duda injusto, y por tanto, lamentable, de que haya obtenido ocho escasos puntos en la votación final y de que solo dos países -Albania (6) e Italia (2)- hayan votado a nuestros representantes. En todo caso, será un error de estrategia por parte de la organización española y de publicidad, pero no imputable a los profesionales que estuvieron en el escenario, que pusieron su esfuerzo y calor en lo que a ellos correspondía.
Penúltimos, en fin, es solo un lugar. «Contigo hasta el final» es un mensaje.

Quizá lo que habría que hacer es dejar de participar en semejantes eventos. ¿no?
Saludo.