(Continúa a partir de las entradas anteriores con el mismo título, con las que forma una unidad)
La intervención inaugural del Ministro Soria, que resultó muy ilustrativa para explicar la actual posición del ejecutivo, dio pie a que alguno de los ponentes que hablaron a continuación se detuvieran a comentar algunos aspectos de la misma, relacionados con su sector o experiencia particular.
«Las renovables son también una apuesta clara e inequívoca» -expuso el titular de la cartera de Industria, Turismo y Energía-. Ese «también», correspondía, supongo, a la remisión subconsciente a la voluntad de mantener todas las fuentes energéticas.
Para el ministro, el «problema es que en España hemos apostado por ellas de forma muy temprana (en 2007), con una alta exigencia de primas. Tenemos hoy una tecnología de referencia, pero con desajustes importantes», que cifró en 16.000 Mill. de €. «Estamos haciendo bien los deberes del 20/20/20, y cumpliendo con los criterios de sostenibilidad ambiental, pro no podemos decir lo mismo de la sostenibilidad económica y financiera».
En uno de los coloquios posteriores (escasos, por la gran densidad de las ponencias en solo una jornada y media), Javier Penacho , expresaba que «Bruselas a metido la pata; ese error no debe ser la excusa para justificar todo lo que se haga en energía.» Porque «la energía no es un bien en sí mismo, y solo vale si se utiliza. ¿Cuánto cuesta el 20% de renovables?». En su referencia a la aportación real de la energía eólica en España, recordó Penacho que la media de utilización de los aerogeneradores es de 2.090 h/año (esto es, están un 75% de su tiempo parados, por falta de viento), y que en el mundo apenas supera un 2% del mix total, siendo el objetivo global alcanzar el 7%.
José Luis del Valle, que representa actualmente los intereses de GES – Global Energy Services, y que defendería en la Sesión las posibilidades de la energía eólica off-shore, respondió a esta observación con el argumento personal (cuyo fundamento no detalló) de que «la forma más económica de reducir las emisiones y alcanzar el compromiso del 20% en 2020 es en la producción de electricidad, ya que no se ha buscado hacerlo en el sector del transporte. De entre las opciones, la menos cara es la eólica, y lo lógico sería haber conseguido el objetivo solo con ella. Como se ha hecho de otra forma, estamos obligados a asumir el extracoste, que merece la pena; por supuesto, sería óptimo que todo el mundo se hubiera impuesto idéntico objetivo».
(continuará)

Deja una respuesta