Soy ese español, nacido después la guerra incivil, cuando aún había cartillas de racionamiento. Que hizo la primera comunión y la mili. Que fue a un colegio o instituto en el que había clases por la mañana y por la tarde y en los recreos jugaba al frontón y a los banzones.
Soy ese español que durante años llamó irse de vacaciones a estar dos meses en el pueblo con los abuelos, en donde no había agua corriente. Ese español para el que cualquier viaje de más de cien kilómetros era una aventura apasionante.
Soy ese español que estudió con beca, que lloró de emoción cuando terminó los estudios. El español que estuvo y está orgulloso de tener amigos en casi cualquier lugar de su país, y que no tiene el menor complejo en referirse a el como su Patria, y que tiene en su despacho una bandera rojigualda con un escudo que representa las regiones de su territorio. Y una corona por remate.
Soy un español viajado, eso sí, que ha vivido en el extranjero muchos años y tuvo la oportunidad de recorrer el mundo, por cuestiones de trabajo y, también, de ocio. Soy ese español que siempre se sintió feliz de volver a casa, reencontrarse con los suyos, celebrar los éxitos de España, vinieran de un madrileño como de un catalán, de un andaluz como de un gallego. De mi pueblo como del tuyo, español que me leas.
Estos días he tenido desazón y vergüenza. Si, también, rabia, orgullo revuelto, calma y ganas de dar puñetazos y no solo en la mesa. He discutido con amigos y me he abrazado con desconocidos.
La culpa la tienen españoles que conozco solo por la televisión y que dicen que les he robado, que se sienten diferentes, que son más parecidos a los franceses que a mí. Que, por ser catalanes, y sin importar de donde provenga sus padres o sus abuelos, tienen derecho a separarse del resto de España y declararse República independiente.
Oigo las explicaciones de quienes dirigen esa región, y me asombro de su cortedad de miras, de su ignorancia, de su rencor hacia mi. Escucho a gentes de la calle, de esa región en la que tengo familia, amigos, socios, admirados colegas, que conozco como pocas de España, y no entiendo qué les pasa por la cabeza, por qué están tan engañados décimo funciona el mundo. Por qué nadie les ha enseñado bien economía, historia, geografía, derecho, sociología… Por qué creen que les irá mejor si se separan de mi. De todos los que no sean «ellos» y a los que une, según dicen creer, un brebaje que combina las vejaciones improbadas o fatuas de quienes no fueron siquiera sus antepasados con los desplantes y agravios inventados que crecieron y alimentaron con sus desvaríos.
En un espectáculo bochornoso, después de meses de lamentable escalada de decisiones más propias de un tercermundo que de la sociedad avanzada de la que creí formábamos parte, el govern de Cataluña ha declarado la independencia. ¡De nosotros! Han proclamado su firme voluntad de cortarse un brazo, cortárselo, en una acción sacrificial al dios de la estupidez palmaria, a todos los catalanes, y, de paso, hacer todo el daño posible al resto de españoles, sus compatriotas.
En un acto de mentirijillas, a escondidas, falseando datos, despreciando la voluntad mayoritaria de los catalanes y atropellando el deseo, la ley, y el derecho de casi todos los españoles. Con la oposición y la incredulidad de prácticamente toda la comunidad internacional.
Hoy es la Fiesta Nacional. El 12 de octubre. Ayer, en un pleno del Congreso de diputados español, el Partido de Gobierno, Ciudadanos, y el PSOE, apoyaron requerir al Gobierno de la Generalitat que aclare si la declaración de independencia, ilegal, pero expresada de forma deliberadamente confusa, ha sido real o solo la manifestación de un deseo irrealizable.
Los representantes y voceros del separatismo, los anti-constitucionales y revolucionarios, mientras agotan el plazo que ha empezado a correr, dicen que quieren diálogo. Siguen pretendiendo confundir -aunque cada vez con menos éxito- a los que quieran seguir su carrera hacia la autodestrucción, y deseen creer que encontrarán un futuro idílico y no el lecho seco del supuesto río de leche y miel que prometen profetas del engaño, rencorosos de mala leche, y ácratas de probeta universitaria.
Me duele decir que se tiene que aplicar, y ya, el artículo 155, de una Constitución que no voté, pero que he jurado y prometido muchas veces. Hay que suspender a ese Gobierno secesionista y convocar elecciones. No quiero que se separe ninguna región de las de España. Y quiero que todos nos sintamos y vivamos siendo españoles, sin fronteras que nos separen. Estoy dispuesto a perdonar a esos catalanes, sean cien mil o dos millones, que han dicho, votado o sentido, que no me quieren a su lado, que se ven distintos, un poco superiores a mi y a casi cincuenta millones de personas que estamos contemplando, atónitos, su deriva hacia el odio, la incomprensión, la revuelta.
Soy ese español. Y sé que tengo las razones para querer a mi país, llamarlo Patria, y sentirme más fuerte si estamos todos unidos. Trabajando por mejorar y no por destruirnos. No me dejo engañar. Tengo conocimientos y experiencia para desentrañar las falsedades y desenmascarar a impostores, visionarios de pacotilla, engatusadores, traidores. Como todos los que no quieran ver la realidad con anteojeras de sus propios intereses y el menosprecio a los derechos de los demás, forzando las leyes, incumpliéndolas, en búsqueda de su beneficio y a costa de pisar el esfuerzo comun.
En nuestro estado de derecho, tenemos todos cabida, respetando las leyes y respetándonos. Caiga el peso de la Ley sobre los que incumplan los pactos que garantizan la convivencia y la paz que nos permite crecer. Y si, estoy de acuerdo en que las leyes no son inmutables, que se pueden y deben cambiar para mejorar y adaptarse a los tiempos. Pero mientras están vigentes, son inviolables. Es decir, el que se las salte, las incumpla o desprecie, se expone a la sanción que la colectividad, a través de sus representantes legítimos, haya previsto.
Soy ese español, el que está convencido de que juntos somos mucho más y que hay razones de sobra para celebrarlo. Como tú.


Daño irreparable en muchisímo tiempo.La falta de educacion, ha dañado SIN REMEDIO, la sociedad catalana.Y encima hay una caverna, q odia todo lo catalan, q sera imposible de reconciliar.
Y de economia…mejor no hablar..
Y de Justicia ?El origen de este desaguisado.
Pues una vez mas agradecer tus atinados comentarios Angel. La marabunta en que se han metido y nos han tratado de colocar esos dos «petardos» me resulta inadmisible… (muy bueno tu dibujo) palante, patrás, !!! ahora vamos , ahora reculamos, claro que se les ve el plumero, de peseteros sin mas.. buscan» el río secreto de leche y de miel» según tu acertada frase.. porque al final poderoso caballero es don dinero y la pela es la pela tú…!!! Haya salú !
A mí no me sorprende que en esa región se haya hecho o intentado hacer semejante barbaridad ya que han sido adoctrinados en el odio hacia lo español desde hace 40 años y nadie (desde los gobiernos centrales) ha puesto pie en pared, lo que me sorprende, de verdad, son todos aquellos del resto de regiones que les apoyan y que piden que si, que se les deje votar saltándose todas las leyes y por mucho que se les intente explicar no les entra en la cabeza que es ilegal…
He leído con atención tus palabras. Nada explica la estupidez. Decía Mark Twain: «No discutas con estúpido, te hará descender a su nivel y ahí te vencerá por experiencia». Muchas veces he sentido algo similar. Para mi sorpresa he aprendido a amar a España desde mis estancias fuera. Ya fuese en Savannah, Georgia, donde el Hotel mas importante de la ciudad esta dedicado a Hernando de Soto como uno de los grandes y venerados exploradores españoles. En Besançon, Franco Condado, donde me enseñaron el antiguo barrio español protegido con esmero. La playa de Oostende donde estuvieron las tercios de Flandes esperando la orden de zarpar para Inglaterra con la Armada Invencible. Las ruinas de los Fuertes españoles en Puerto Rico. El Galeón de Manila. Y tantos y tantos ejemplos de nuestro hacer a través de los siglos. Las Misiones en California…
Me gusta tu punto de vista tratando de comprender…¿No nos atrevemos a llamar las cosas por su nombre? Me viene a la memoria las lecciones de León Garzón en Física de Preu en el Alfonso. ¡Que buen profesor de Física naufragado en la Escuela!. Y a la vez entrañable en aquel inmenso Dodge Dart. «Pásense a letras», nos decía. Como si aquello fuese de segunda categoría.
Solo hay dos caminos frente a la irracionalidad circundante: o bien tratamos de comprenderla hasta que vemos que es de otro orden de cosas; o actuamos afirmando un plan de acción. No es fácil optar adecuadamente. Sumergirnos en un Dodge Dart no siempre es la opción mas loable y reconfortante. Morir con las botas puestas solo es dado a unos pocos escogidos que han sabido elegir coherentemente y han tenido arrestos para hacerlo..
Gracias, Angel, por tu buen hacer y tu ejemplo!!
Un abrazo
Vicente Lorenzo
¿Cómo era eso de «coge un fanático y cien necios, y tendrás a ciento un fanáticos»? Algo así está pasando en Cataluña. El fanatismo de la clase política catalana (unido a la inmensa cortina de humo bajo la que pretenden ocultar su corrupción) ha calado en unas masas que me sorprenden por su aborregamiento, por su ceguera. Y me sorprende más aún cuando ves a gente formada, preparada, con estudios y mundo a sus espaldas que no se dan cuenta de que les están utilizando vilmente. Pero se dejan manipular, se creen las mentiras de sus líderes, es sorprendente lo que está ocurriendo.
Y no veo la salida. Soy de los que piensan desde hace tiempo que hay que dialogar, y que al gobierno también le ha venido bien que se hable tanto de Cataluña y menos de la Gürtel, Bárcenas, Granados y cía. Necesitamos cambiar a los interlocutores, a todos. Confío en los ciudadanos, pero nada en nuestra clase política.
Totalmente de acuerdo con tus palabras, de la alfa a la omega; con tus decires y sentires, del corazón a la pluma; con tus rabias y sinsabores, desde la coronilla hasta el dedo gordo del pie; con tus ganas de dar uno y mil puñetazos (y si hiciera falta: dos millones)…
Es para hacer cincuenta o sesenta millones de copias, y hacerlo aprender de memoria; a incautos y descerebrados; a necios y a tontos útiles; a asilvestrados que han perdido el seny; a compañeros de viaje, analfabetos y gili… que apoyarían todo lo que aprobara el Parlamento catalán…
Su madre serían una santa pero ellos son unos hijos de ….