Vamos a ordenar el territorio,
fuera tópicos,
revelaciones, verdades admitidas.
Sin discusión, alcémosles el velo
a los que las defienden,
inmovilicémosles el genio,
hagamos burla
de las amenazas que profieren.
No admitamos grandezas,
sus títulos
no se los hemos conferido.
Presentadas sus caras al desnudo,
veámoslos así, perplejos,
timoratos,
notando nuestra fuerza.
¿Qué les vamos a pedir?
Que nos devuelvan sin tardar cuanto quitaron,
y sobre todo, el tiempo que era nuestro,
los días que nos faltan
por haberlos empleado
en destapar lo que ocultaban.
¿Que no hay modo de recuperar
tiempos ya idos?
Pues que se queden ellos aquí.
Con su pan se lo coman,
que no hieran a más.
Los que nos vamos
a ir somos nosotros.
(De El animal que hay en nosotros, Angel Manuel Arias. 2008)

Real, claro, coherente, conciso y además bonito
Gracias, Teresa. Pocas y concisas palabras las tuyas para elogiar mi poema, que suenan tan estupendas a mis oídos que ni siquiera reconociendo que provienen en gran parte de nuestra amistad, dejo de reconocerlas un embriagador encanto.