El Primer Congreso Internacional de Formación y Movilidad en el sector de la Ingeniería que se celebró en el Centro de Estudios Hidrográficos CEDEX el 20 y 21 de junio de 2013 fue muy interesante. No pude asistir a todas las ponencias, desde luego, pero sí tuve ocasión de departir con mchos de los ponentes tanto en los «lunch» y participé activamente en alguno de los debates.
Debo empezar expresando que, incomprensiblemente, asistió muy poca gente. En el acto de inauguración, conté unas 80 personas. En la última «ponencia magistral», que pronunció Ramón Tamames, y que resultó excelente, apenas si habría tres decenas; precedía al Acto de Clausura, en donde Jorge Sainz, Director General de Política Universitaria, intervendría de manera más bien anodina.
Rindo mi pequeño homenaje a la organización del Congreso, glosando la ponencia de Tamames, que empezó -una forma de provocar la atención que a mí también me gusta utilizar- expresando la síntesis de lo que diría a continuación: «Las infraestructuras son parte fundamental del desarrollo y del crecimiento económico, y deben, por tanto, considerarse un prioridad en la política económica y una herramiento fundamental de la misma, ya que contribuyen a la disminución de los costes de transacción, es decir, reducen las pérdidas o dificultades de interacción entre los agentes económicos, teniendo un efecto acelerador sobre el consumo».
He copiado la larga frase -tomada a vuelapluma, y que espero haber reproducido con fidelidad- porque me parece un mensaje directo y, desde luego, porque estoy de acuerdo con ella. Tamames apoyó con varias aseveraciones la idea: «Más del cincuenta por ciento de lo que se dedica a inversiones públicas, retorna al erario (1)», «En período de desaceleración, las infraestructuras pueden ser una inversión que sirve para luchar contra el ciclo (otra idea keynesiana)», aunque «es difícil en situaciones como la nuestra, que es procíclica» -y resaltó la paradoja- «por falta de recursos económicos», y «la caida de la demanda hace más difícil que la concesionalidad opere contra el ciclo».
La «Fundación Madrid Centro Mundial de Ingeniería» que preside Pedro Canalejos, tiene -al parecer- como lema «Engineering is moving», y de ahí el título de mi Comentario. Es, como conocen quienes siguen mis elucubraciones socio-literarias, también una de mis preocupaciones, aunque creo que por motivos diferentes a los de la Fundación.
Pero para no desviarme de lo que contó Tamames, cuya evolución ideológica me resulta apasionante a nivel de observador de las conductas ajenas, he recogido entre mis notas su convicción de que «los protagonistas de este momento no son son solo los políticos, sino también las empresas. Y aquí disfrutamos de buena salud». Las constructoras, a las que citó en concreto, trabajan más del 60% fuera de España, y «han ganado un 27% en productividad».
Nos ha sucedido «aquí, que tenemos excesos de infraestructuras -radiales de Madrid, autopistas del Levante, aeropuertos de Ciudad Real, Reus y Seu de Urgel, la Peineta de Madrid, el Estadio Olímpico de Sevilla, numerosos polideportivos- porque no hemos calibrado la dimensión futura».
«La gran Recesión sigue pesando» -pontificó Tamames-«pero no se han estudiado los términos. Los Estados se comportan hoy como tres placas tectónicas: los maduros o desarrollados, los emergentes, y dentro de ellos, los BRICS (que acumulan más del 50% del crecimiento) y los que se hallan en desarrollo, destacando el crecimiento global de Africa, que ha tomado ventaja de la globalización»…aunque «se está convirtiendo en una provincia económica de China».
Creo que Tamame pretendió dar un mensaje de optimismo, y por eso, volvió a resaltar que «las empresas españoles están en buenas condiciones, lidiando bien en el escenario internacional», animando a los jóvenes ingenieros que decidan emigrar «a que no se marchen con alarma, sino que lo vean como un aprendizaje para volver en mejores condiciones, cuando podamos ofrecerle un espacio aquí».
Canalejo admitió, porque la Sesión se había prolongado demasiado (retrasos para empezar, incontinencia verbal de algunos oradores, ineficiencia de ciertos moderadores, etc.), una sola pregunta. Fue la mía. La transcribo en la esencia.
¿A dónde se está moviendo la ingeniería española?
Los lectores asiduos de este blog saben mi respuesta.
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(1) Puntualizó Tamames, que no hay que decir «erario público», porque todo erario lo es.

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