22
Cabeza tengo ahíta en porcentajes
de infectados y víctimas mortales,
prohibiciones, reclusión y viajes
de un virus que agarrota capitales.
Como hizo Dante, vago por parajes
donde en rebosantes hospitales
médicos educados a otros gajes
buscan serio remedio a nuevos males.
Tanto enfermo grave ahora resalta
faltan respiradores para tales
necesidades, carencia que salta
sobre protocolos, y crea brutales
dramas a sanitarios que dan alta
para morir a enfermos terminales.
23
Mientras sigo sin culpa recluido
con miedo a ser víctima del cuento
me protejo del virus en mi nido
y me mido varias veces el aliento.
De cuantos episodios he vivido
en donde siempre quise estar atento
este es con ventaja el más dolido
y el que más me tiene descontento.
Tengo que aclarar que el parecido
con que soporto serio este momento
no tiene parangón en lo que he sido
y dudo que lo tenga en otro acento,
pues de sobrevivir, sobrecogido,
en lugar de correr, iré más lento.
24
“Los malos son como el tamo que arrebata el viento”
(Salmo 1:4,Libro de los Salmos)
Somos el tamo que arrebata el viento,
bueyes que rompimos las coyundas
y vagamos como huidos sin aliento;
tablón raso del que asoman las puntas;
somos el culo de muy mal asiento,
libertos de verdades más rotundas,
crédulos mendaces sin fundamento,
ropajes roídos guardados en fundas.
Somos uno donde ya somos ciento,
Faltos de opiniones muy profundas;
presos y aficionados al tormento.
Somos primera donde no hay segundas,
que el correr ajeno parece lento
y disfrutamos en las baraúndas.
@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis


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