Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / Archivo de adolescencia

Faldas y falderos por faldudos

29 mayo, 2015 By amarias Deja un comentario

Obviamente, han sido muchos los usos y costumbres que nos acercan a nuestros hermanos de lengua en Iberoamérica, y -al menos así lo tenía por admitido hasta años recientes- se creía que era España, como metrópoli, la que marcaba la pauta. Esta situación ha cambiado y, en la actualidad, nuestro país parece ir a remolque de lo que nos señalan al otro lado del charco: a veces, por directo influjo criollo; otras, actuando los de allá como intermediarios de la digestión de lo norteamericano que nos tragamos acá.

El asunto podría dar para escribir un librito sobre los influjos adaptativos, pero hoy quiero detenerme en una cuestión aparentemente trivial: la drástica disminución de la longitud de la falda en los uniformes femeninos de segunda enseñanza.

Hubo un tiempo, que se prolongó incluso más allá de la España tardofranquista, en que rigieron severas normativas de que las faldas de las educandas -eso sí, ya sin pololos- debían cubrir hasta la rodilla. El cumplimiento de esas instrucciones, que estaban incluso puestas por escrito, era especialmente controlado por sus mayores, con atención focalizada en ese período de efervescencia hormonal que la adolescencia introduce en las aulas (y que puede ser virulento si no se ha producido la segregación previa que en las granjas de animales de pico y pluma se conoce técnicamente como sexado).

Mientras en España se tapaban las piernas a las mozas, quienes viajábamos por ahí, constatábamos que las nenas de los colegios de pago latinoamericanos enseñaban sus muslos sin atender a hipotéticos decoros. Será por la calor imperante en esos predios, imaginábamos por causa última de la exhibición de carnes tiernas.

Los años avanzaron por el calendario, vinieron aperturas, y como en el hiposur de Europa también estamos en tierra de calor -agravada por un cambio climático que asoma solo la puntita- aparecería justificado que, si se añade la que está cayendo, se recortasen telas. La crisis obliga a acudir con la tijera a los rincones en donde calor o penuria aprietan.

Los viejos del lugar sabemos, sin embargo, que la corriente cisoria no empezó acortando faldas, sino por decisión de algunas de las mozas más atrevidas de la actual generación de madres, de ajustárselas más arriba al salir de las aulas, subiéndoselas hasta llevarlas casi al borde de los pezones; incluso, otras, cosían jaretones provisionales a las prendas, de un decímetro o más largos, que volvían a descoser cuando se sometían a la mirada escrutadora de sus progenitores, hoy ya en su inmensa mayoría criando malvas o hechos polvo.

Pasó más tiempo, y aquellas hijas se tornaron madres, y hoy muchas, por ley natural,  son abuelas y, por ende, las más retrasadas en esa condición genealógica aún siguen pendientes de tejer camisetillas y gorritos de lana que irán a parar a las Misiones. Pero las hijas más precoces en haber engendrado de aquellas madres que amé tanto y que luego, -unas y otras-, me miraron como si fuera un santo (Campoamor dixit), tienen hoy hijos adolescentes.

En mi memoria guardo lo que, hace cosa de un lustro, varios docentes me contaron en relación con telas escolares. Cuando la moda se propagó y las faldas se convirtieron masivamente en faldillas, algún profesor o profesora de los cursos de Bachillerato llamó la atención en el Consejo Escolar de que esa falta de tela era también asimilable a otra de decoro, y distraía en los aprendizajes de teorías diferentes de la que enciende las líbidos, y que era por los que, en esencia, se acudía a las aulas.

No solo madres, también padres varones pusieron el grito en el cielo contra esa pretensión dictatorial de atentar contra la libertad de sus hijas, ya maduras lo bastante -argumentaron- para vestirse como les petara o petase.

Hétenos, pues, hoy, asimilados en esa moda o costumbre de inspiración transoceánica, de que las nenas núbiles de colegios concertados, (en especial, por aquello de ser portadoras de uniformes) enseñen de lo suyo cuanto quieran, sin faltar al decoro que empieza ahora, al parecer, donde terminan sus prendas más interiores.  No van solas. Las acompañan, en sus grupúsculos en donde cuecen risas y charletas, según constato en las veces en que coincide mi paso con la salida de las aulas, uno o dos de sus colegas varones, convertidos, por ello, en falderos de las que las llevan de reducidas dimensiones, y, por lo que veo, a tenor de cómo ellos se visten, sin que les afecten tanto en sus atuendos externos los calores de la primavera.

No me parece que haya hoy más que una exigüa minoría capaz de escandalizarse por este ir de venir de faldas y falderos, incluso en aquellos momentos en que los faldudos (típicamente, las escaleras empinadas del subterráneo) dejen al descubierto el máximo de muslo de estas uniformadas mal vestidas. Al fin y al cabo, los viernes y sábados, estas mismas jovencitas salen a disfrutar de su noche ataviadas con trapos que les permiten idénticos desplantes corporales y, además, con el adendo de sus caritas pintadas a destajo, para disimular lo que quede de sus facciones infantiles.

¿Provocan a los adultos que las miran? No se equivoquen estos tales. No van provocando, las chiquillas, a los más viejos que ellas, y por eso, se equivocó de medio a medio el obispo de Tenerife, Benigno Alvarez, cuando se metió en el berenjenal de enjuiciar, con la doctrina más reaccionaria al alcance de su ministerial cerebro, el comportamiento de niñas y niños, allá por 2007, lo que despertó tanto fervor crítico mediático que aún perdura la cola del cometa. Porque a nadie que esté bien informado, impresionará, llamándola provocación para mayores, la exhibición masiva de muslos de féminas adolescentes, en época en la que incluso las imágenes de desnudos integrales en aparente posición coital se catalogan como aptas a partir de siete años.

Hay que mirar las cosas desde otra perspectiva. Se trata de una importación más que nos ha llegado de la zona actualmente dominante entre hispanos, que antes llamábamos colonias, y hoy marcan la pauta, porque los colonizados residen en Europa. Y están aquí, para quedarse. Así que vayan haciéndose a la idea de que el centro de gravedad de lo hispánico está en algún lugar de Centroamérica, y las cortas faldas responden al deseo de gustar a falderos de la misma edad adolescente, y no para dejar al descubierto de miradas adultas las bragas en faldudos.

 

 

Publicado en: Actualidad, Internacional, Mujer Etiquetado como: adolescencia, bragas, escolar, falda, faldero, faldudos, infantil, moda

Mi Diccionario desvergonzado: disposición, radical, adolescencia, declaración, fraude, monje, obra, parte, invento, énfasis, diseño, copia,

11 agosto, 2014 By amarias Deja un comentario

Disposición.- 1. Estado de ánimo de quien tiene serias dudas acerca de la utilidad que le reportará la actividad para la que ha sido convocado, y que será juzgada como buena o mala por quien le solicita la prestación, en relación con el coste que le signifique. 2. Atribución de cualquier derecho o prebenda, conseguida mediante artificio legal, que una autoridad se hace a sí misma o al grupo de poder al que pertenece.

Radical.- 1. Individuo que convierte las reivindicaciones legítimas de los demás en destrozos públicos, debilitándolas. 2. Signo que se ponía en ciertas operaciones matemáticas que se estudiaban en las escuelas de párvulos, antes de inventarse las calculadoras de bolsillo. 3. Que hace referencia a la raíz de una cosa, aunque no tenga nada que ver con ella; se aplica, sobre todo, para designar a quien defiende cualquier argumento sin admitir que se le lleve la contraria.

Adolescencia. 1. Etapa de la vida del ser humano que desapareció con las discotecas prime time (léase, práintáin). 2. En sentido figurado, edad del pavo, estado de inconsciencia que se prolonga, en particular en el varón, a lo largo de toda su vida.

Declaración. 1. Conjunto de palabras redactadas cuidadosamente por un prestigioso bufete de abogados por el que, según los casos, un personaje político, un empresario o un consorte de infanta o ella misma, niegan cualquier relación con delitos por los que se le investiga. 2. Relación de números que ocupan decenas de casillas numeradas en un formulario, cuyo sentido ignora o quiere ignorar quien lo cumplimenta, y que le será explicado de forma  desagradable por un inspector, de ser seleccionado para recibir esa lección particular, cuyo resultado previsible es desagradable.

Fraude. 1. Delito monetario que no era perseguido hasta época reciente, por lo que algunas familias y dinastías se hicieron con grandes fortunas y que algunos advenedizos reclaman como privilegio democrático. 2. Decepción causada por quien ha conseguido la confianza de otro, por no haber conseguido mantenerle en la ignorancia sobre sus verdaderas intenciones o capacidades.

Monje. 1. Entre estudiantes, dícese del que estudia para aprobar una asignatura que no pueda superarse mediante aprobado general, renunciando fiestas y jolgorios durante el curso. 2. Persona que se retiraba de la visibilidad del mundo exterior para pasar una temporada haciendo lo que le daba la real gana, entre personas con las que compartía, salvo excepciones, las mismas inclinaciones.

Obra. 1. Cualquiera de las producciones humanas, en especial, aquellas que se financian con dinero público, incluso las que son interrumpidas por falta de presupuesto; en las finalizadas, se coloca en lugar visible una placa en ella para recordar al principal beneficiario de la misma. 2. Los miembros llamaban así a una operación mercantil que tuvo gran éxito en España a finales del siglo XX, y de la que aún quedan restos sin influencia aparente.

Parte. 1. Papel firmado por el agraviado en el que se recoge de forma ininteligible la declaración de un agraviado por la comisión de un delito –generalmente, un robo o la pérdida de un monedero con la intención de que el seguro pague algo- en términos recogidos por un policía de mal humor, para que haga con lo que crea conveniente, que suele ser, nada. 2. Cada una de las porciones que se distribuyen a los que participan en un reparto de una herencia o cualquier pastel o empanada, y que siempre es más pequeño de lo que se esperaba a quien no está en el ajo.

Invento. 1. Producto de la imaginación o de la casualidad que llena de orgullo a quien lo posee y que, si no se actúa con precaución, puede conducir a la ruina. 2. Cada uno de los escasos hallazgos tecnológicos que han mejorado sustancialmente un proceso o artilugio, realizados por genios venidos de otras constelaciones mentales y que han servido para enriquecer a unos pocos y entontecer a la mayoría, al elevar su nivel de dependencia.

Énfasis. Manera de llamar la atención, utilizada en política, sobre aquellos aspectos de un discurso en los que se cuenta una milonga.

Diseño. 1. Estudios muy complejos, realizados en Escuelas apropiadas, por los que se deviene capaz de enmascarar, hasta hacerla irreconocible, la función que desarrolla un aparato. 2. Elucubración realizada por un arquitecto de avanzada edad en una servilleta, y que genera un montón de actividad para poder llevarla a efecto, ya que, a priori, no resulta viable, ni técnica ni económicamente.

Copia. 1. Creación de la que se conoce el original, por lo que no ha podido pasar por tal. 2. Obra que un artesano hace a partir de lo realizado por un artista y que, a pesar de consumir mucho más tiempo de ejecución, tiene un valor reducido.

(continuará)

Publicado en: Diccionario desvergonzado Etiquetado como: adolescencia, copia, declaración, diccionario desvergonzado, diseño, disposción, énfasis, invento, monje, obra, parte, radical

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
julio 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  
« May