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Hay en mi huerto un espléndido cerezo
que a diario contemplo embelesado
porque esta primavera, confinado,
a apreciar mejor la sencillez empiezo.
No siendo hombre de pasión ni rezo,
al estar de libros y fuentes alejado
por simple intuición me pongo a un lado
si lo veo desprovisto de aderezo.
Cada mañana, mientras desperezo,
el árbol, fiel a su naturaleza,
despliega bellas flores sin atrezo,
y al despejar de polvo mi cabeza
imagino que el frutal, sin un bostezo,
animara a crecer cada cereza.
21 de abril de 2020
(@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)

