16
A Pere Gimferrer, con las mismas rimas del Soneto:
“El ocaso gasta en salpicaduras”
Manchas de sangre son, salpicaduras
de cuantos desterramos contra el muro
y esas huellas y marcas, rozaduras
de uñas de tanto muerto prematuro.
Ante tales señales, alma acampa
entre gritos de pánico celeste;
compongo fiel la quejumbrosa estampa
mientras reniego de mi esencia agreste.
Postrándome de hinojos, caen las hojas
del árbol del dolor, y se hacen rojas
de vergüenza, victorias; los fulgores
de méritos se queman en la llama
de la antorcha que lleva quien reclama
ser héroe, y se apagan resplandores.
(revisión de otro Soneto del 20 de mayo de 2019)
17
A José García Nieto, con las rimas de su Soneto:
“Canto mi soledad en la medida”
Carece mi pasión de otra medida
que el deseo de vivir que me reclama
y, confiado en él, no hay alta rama
que no presente fruta apetecida.
Golpe a golpe, compongo así mi vida.
poniendo a toda mecha siempre llama,
creyendo ver que la ocasión me llama.
Toda pasión del árbol desprendida
se marchita en el suelo, de manera
que los brotes vigilo en primavera
y si acompaña azar puede que acierte,
que, aun llegando enfermo, desterrado
a los límites mismos del cercado,
envuelto en mi pasión, hálleme suerte.
27 de marzo de 2020
18
A Quevedo
Con las rimas de su Soneto: «¡Ah de vida!…Nadie me responde”
Este silencio cómplice responde
de cuantos desengaños he vivido
y, por no traslucir que me han mordido,
tras una capa de desdén se esconde.
Sigo avanzando sin saber adónde
me habrá de conducir mi fe de huido,
que aún no dando por bueno lo vivido
no faltará bandido que me ronde.
Pero una vez que al fin haya llegado
pondré sin tardanza la hora en punto
y se borrará la huella de cansado
dedicando mi tiempo a poner junto
cuanto de más valor haya quedado
vistiendo en paz la capa de difunto.
27 de marzo de 2020
@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis

