querida: 1. Apelativo que, en la versión española de las películas rodadas en inglés, atribuyen los personajes -hombres y mujeres- a las señoras en cuya compañía se encuentran. 2. Dícese de la mujer con encantos aparentes a la que se ha visto acompañando a un colega, amigo o conocido de la televisión, al menos hasta que se descubre que se trata de su esposa. 3. Forma escrita de referirse a su pareja, empleada frecuentemente por los varones, mientras ella se encuentra de vacaciones con los hijos y él está, seguramente, cultivando amistades ocasionales.
gafas: 1. Adminículo con simetría axial -a salvo, quizá, de una patilla pegada con esparadrapo- usado por la tercera edad, que se compra preferentemente en los llamados comercios chinos o hipermercados de baratijas y que se lleva colgado del cuello, como forma de saber donde se ha puesto desde la última vez que se usó (lo que no siempre se consigue), y que serviría perfectamente para enterarse del importe de la factura que se ha pagado con un billete de cuantía muy superior, si no se tuviera vergüenza de reconocer que se es ya présbita avanzado. 2. Colección de aparatos con diferentes graduaciones y colores de montura que se guarda en un cajón, ya sin uso alguno, especialmente después de haberse operado con éxito de la miopía.
archivo: 1. Lugar donde se amontonan papeles y documentos, en previsión de que algún día se tendrá tiempo para ordenarlos. 2. Colección de objetos variados muy del gusto de investigadores, becarios y doctorandos.
discusión: 1. Forma muy utilizada para convertir a una persona en enemigo acérrimo. 2. En algunos medios, debate o intercambio de pareceres en los que los intervinientes han hecho firme promesa de no escuchar los argumentos de los demás, interrumpiendo su discurso con descalificaciones continuas normalizadas.
entrevista: 1. Truco empleado por el Departamento de recursos humanos para entretener durante algunos minutos al candidato laboral ya descartado. 2. Diálogo entre un periodista impertinente y una persona a la defensiva, que suele terminar agradeciendo la oportunidad para lucirse o quedar en ridículo, respectivamente.

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