Tropa. 1. Manera cariñosa empleada por un progenitor para referirse a su mujer e hijos cuando los lleva de excursión al campo, que él aprovechará para dormir la siesta o practicar la pesca de fondo. 2. Conjunto de soldados en maniobras, planificada para malgastar sus energías, elevando así su moral a la altura estimada adecuada por el mando.
Corte. 1. Tela doblada que se adquiría en una tienda de venta de paños, con la intención, casi nunca realizada, de realizar con ella un traje de los llamados de chaqueta. 2. Expresión afortunada por la que se hace ver a alguien que lo que está diciendo nos desagrada. 3. Tipo de helado que se compraba en los puestos callejeros, y que se colocaba entre dos galletas para poder engullir el bocado más rápidamente, sin causar molestia a las encías.
Dato. 1. Parte de un problema que permite encontrar la solución deseada por quien lo plantea. 2. En lenguaje especializado, atribución numérica que se hace a una variable para expresar que no se tiene la menor intención de ceder un privilegio o compromiso a quien maneja el programa informático de optimización de una función multivariante.
Sádico. 1. Persona que cree que los demás disfrutan con lo que a él le pone, cualquiera que sea el sentido que se quiera dar a la expresión. 2. Deformación frecuente de la mente del que dirige a un equipo de personas, por las que pretende que su obligación es mantenerlas ocupadas llevando a cabo las tonterías que se le ocurren.
España. 1. Para muchos españoles, concepto abstracto que solo se comprende, como sucede con cualquier territorio con abolengo histórico, cuando se hace abstracción de los intereses de los colectivos particulares con lo integran. 2. Para los nacidos en Latinoamérica, madre Patria, elucubración parafísica a la que suelen referirse, tanto para vituperarla como para despertar el orgullo de su procedencia mestiza. 3. Para algunos españoles, resto de España con el que no desean verse identificados.
Toro. 1. Dícese de quien oculta su vulnerabilidad tras una presencia física poco habitual, normalmente debida a anabolizantes. 2. Noble animal, similar a una vaca aunque con imponentes testículos, algunos de cuyos especímenes, con cuernos astillados o pulidos, denominados por esta sinrazón como de lidia, son utilizados en un espectáculo bastante entretenido, apreciado por los extranjeros como parte del folclore nacional, que deviene perversión al concluirse con la muerte del astado acribillado con espadas o lanzas, y con cuyo rabo se confecciona un guiso popular difícil de digerir.
Tributo. 1. Impuesto que se cobra al ciudadano cumplidor de sus obligaciones, para recordarle que no tiene el control sobre el producto de su trabajo. 2. Ofrenda que se hacía a los dioses, que consistía en la inmolación de jóvenes vírgenes o animales domésticos seleccionados, por la que se pensaba que se podía aplacar la ira de esos seres metafísicos, y que dejó de practicarse, en general, al comprender que tenían otras preferencias.
Clavo. 1. Trozo de metal desubicado que, cuando se incrusta en el neumático de un vehículo, obliga a investigar en el manual guardado en la guantera del mismo la manera de cambiar la rueda afectada, operación que, por razones no investigadas, pocas mujeres consiguen realizar sin la intervención de un voluntario varón. 2. Cada uno de los elementos ferruginosos que se conservan en cualquier caja de herramientas, junto a tornillos y tuercas y que, al no venderse por unidades, sino por cientos, no encontrará jamás utilización.
Destornillador. 1. Herramienta manual, con cabeza plana o estrellada y manija desmontable, de la que se tienen múltiples ejemplares en el domicilio, cuyas concretas dimensiones y diseño no coinciden con aquella que se adecuaría a la pieza de metal sobre la que se pretende aplicarla, perteneciente a un aparato doméstico que el cabeza de familia pretende saber reparar, siendo necesario comprar una nueva de un solo uso en cualquier establecimiento regido por una familia china, lo que no supondrá, sin embargo, la solución al problema principal. 2. Bebida alcohólica con azúcar que, añadida sobre un estómago cuyo propietario tiene la mente embotada por la anterior ingesta alcohólica excesiva, se fabula que permitirá conducir el vehículo hasta, por lo menos, el próximo control de alcoholemia.
Espuela. 1. Adorno metálico que, incorporado a la bota, sirve para azuzar a una res que remolonea, y con la que se provoca una cabriola que da con el caballista ocasional en el suelo, finalizando así la experiencia inolvidable. 2. En las rondas de celebración por cualquier suceso favorable, denominación de las bebidas alcohólicas ofrecidas a costa de cada uno de los asistentes, que los acabará situando en estado lamentable, proceso que solo finalizará cuando el propietario se anime a cerrar el local, llegada la madrugada.
Muslo. 1. Carne de una de las extremidades inferiores femeninas, que se consideraba comprendida entre la cintura y el liguero; aunque ha variado la zona del cuerpo a la que pretende referirse, ha perdido actualmente interés como atractivo sexual, al ser expuesta toda la pierna sin reservas y encontrarse desplazado el efecto llamada hacia las nalgas, las orejas y el ombligo. 2. Parte del guiso de un ave que se reservaba para el cabeza de familia, y que actualmente, al disminuir el tamaño con el que llegan al mercado estas carnes, se vende junto al contramuslo o el animal entero.
Discurso. 1. Larga perorata de quien ocupa el estrado en una ceremonia o acto público, que tiene por objeto satisfacer el ego de quien la pronuncia y facilitar, de paso, el desahogo de quienes, sin explicación aparente, aplaudirán frases deslavazadas del mismo, siendo a su final incapaces de recordar ni una frase de lo expresado. 2. Palabras de agradecimiento por la concesión de un premio, galardón o medalla, que pronuncian la viuda o los hijos del difunto que fue, póstumamente, reconocido por sus méritos.
Portavoz. 1. Persona con facilidad de palabra, nombrado por un colectivo para expresar cualquier concepto confuso. 2. Representante de una petición que pretende ser escuchada, aunque no será tenida en cuenta por quien debe adoptar una solución.
Sorna. 1. Pátina que recubre un argumento, con la vana intención de que quien lo oye, atienda al doble sentido de lo que se expresa. 2. Sentido oculto del argumento con el que la mujer casada indica a su esposo que tiene un dolor de cabeza invencible ante sus requerimientos para practicar el acto sexual, cuando éste vuelve a casa después de una jornada agotadora tomando copas con los compañeros de la oficina.

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