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Con tu fe, compañero, Dios te guarde
de la mucha emoción que se avecina
y si encuentras cobijo no sea tarde,
que se acabó la dosis de rutina.
En estas circunstancias, no hago alarde
de conocer las claves de esta ruina
y, sabiendo que todo el bosque arde,
al no ser bombero, voy a la cocina.
Me van pasando los días y en la tarde
cuando llega la noche y se amotina
el ánimo, y me tilda de cobarde,
me pongo la luz aún más mortecina
porque si ha de llegar, me encuentre tarde
y si tengo que arder, con gasolina.
10 de abril de 2020
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Acudo a ti por beber de tu alegría,
la visión que me sirve de confianza
y te acerco mi vaso de esperanza
para llenarlo contigo, ánfora mía.
Hablaremos del pasado, de la vía
que hemos recorrido, y de la danza
que sirvió para marcar la sintonía.
Haremos chistes sin ganas de chanza,
volverá amor para tapar la grieta
que arrasó los vestigios de bonanza,
y un fortín sustituirá la caseta
que el viento se llevó, sin que añoranza
del ayer nos señale nueva meta
porque ¡salgamos de aquí!, sin tardanza.
10 de abril de 2020
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Me repiten los días y la rutina
me hace olvidar el lodo en el que vivo
que no se si es ayer y no me atina
el programa para hoy que siempre esquivo.
Gimnasia hago del sofá a la cocina,
no abro el correo por si llega un recibo,
se me pone la carne de cecina
y descuido la barba como un chivo.
En la radio oigo siempre el mismo rollo
que me tiene aburrido ya hasta Alsina
y por cualquier motivo monto un pollo
a la única que tengo por vecina
y aún para más inri, perdí el chollo
de poder descansar en la oficina.
11 de abril d2 2020
(@angelmanuelarias, Sonetos desde la crisis)
El titulo de este Dibujo (a lápiz acuarelable, tamaño DIN A3, cartulina) es «Niño transformándose en pájaro». La figura, distorsionada para revelar tensión emocional, es la de un niño con una pluma entre los dientes, verosímilmente procedente del ave que tiene sujeto en su mano.
Dentro de la corriente neoexpresionista, a la que soy aficionado pictóricamente, he querido representar el deseo de cambiar a una vida mejor y, sobre todo, más libre.
La fórmula elegida por el chiquillo -por los rasgos, de algún país latinoamericano, y por la vestimenta, de pobre condición- es irreal, inútil, inocente. Su determinación queda expresa por el puño cerrado de su mano izquierda. No desea hacer daño al pájaro que está vivo y aparentemente confiado. Detrás de la figura está un cuenco con algún vegetal indefinible.
¿Son también ineficaces las fórmulas elegidas por los adultos? ¿Nuestro deseo de cambiar a una posición más favorable está sustentada en la verosimilitud de alcanzar el objetivo? Mis pinturas pretenden plantear preguntas. Aunque a veces puedo pensar que tengo las respuestas, eso es irrelevante.


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