Me acabo de inventar el título: Master in Fake Knowledge Administration (M.F.K.A.). No lo imparten en ninguna Escuela de Negocios. No me han pedido que explique para auditorio alguno en qué consiste esta materia.
Vendría bien, sin embargo, que a quienes han terminado sus estudios universitarios y a los que desean obtener una formación práctica complementaria que les sirva realmente para sostenerse mejor por la vida, se les ilustrara, no sobre lo que se pretende útil, sino sobre lo que es inútil.
Esto es, justo lo contrario de lo que pretende oficialmente la pléyade de profesores y tutores que ocupan el espacio docente de las empresas que hacen negocio con la posibilidad de relacionar a gentes que desean mejorar su currículum, incorporando una linea con presuntos poderes mágicos: M.B.A. de lo que sea.
Ya se que lo fundamental de estos cursos en conseguir contactos que puedas utilizar después en tu vida profesional, y no niego su interés. Cuando nos enteramos de las conexiones que mantienen entre sí prácticamente todos los que ocupan puestos relevantes en nuestra sociedad, podemos entender que pertencer a un grupo de poder es muy importante, y las escuelas de negocios miman ese extremo. Reuniones de viejos alumnos, presentación de experiencias de miembros distinguidos, anuarios con fotos y direcciones actualizadas…
Como empresario que acometió en su vida varios negocios y ayudó a otros a organizaran mejor sus ideas (o no las usieran en marcha jamás), me pregunto cómo podría resumir, en un Catálogo de los que están ahora tan de moda, los Consejos fundamentales para Adminitrar el Falso Conocimiento.
Estas son mis conclusiones provisionales:
1. Lo que ha servido para que alguien tenga éxito en un momento dado, es inútil e incluso, perjudicial, en otro momento. No creas en ninguna fórmula de las que encuentres escritas en un documento.
2. Las verdaderas razones del triunfo en un negocio se mantienen ocultas por quienes las conocen, y son ignoradas por casi todos los que han triunfado, que recurren a tópicos para explicar lo etéreo: perserverancia, análisis de oportunidades, aprender de los fracasos, etc. Son, esencialmente, trivialidades. Es decir, tonterías.
3. La mayor parte del éxito está basada en la falta de ética. Nadie va a reconocer que hizo sus primeros negocios con la trampa o la mentira. Pero una parte sustancial de la economía está basada en el engaño o la ocultación de procedimientos y métodos. Incluso, o preferiblemente, al Fisco.
4. Las oportunidades de ganar dinero rápidamente no existen más que en la imaginación de los delincuentes. Es prácticamente imposible hacerse rico con el trabajo profesional, y esto debe ser motivo de orgullo, no de desánimo. La sociedad necesita ética, no oportunistas.
5. Si tus mejores colaboradores saben de dónde proviene tu éxito, ´te harán la competencia. Es muy sencillo copiar lo que otros han hecho, y, generalmente, la copia realizada por alguien inteligente supera al modelo.
6. Siempre hay un momento en que la persona de máxima confianza te traiciona. Has de elegir continuamente: tus socios de hoy serán tus enigos acérrimos mañana, a poco que descubras que no están de acuerdo con tus opiniones, especialmente si ellos no tienen ninguna. Se dedicarán, con todo empeño, aunque arriesguen el fracaso de vuestra empresa común, en torpedear tu protagonismo.
7. Si tu empresa está en su mejor momento, véndela. Debes tener la perspicacia para detectar que una empresa de éxito es más vulnerable por la envidia ajena, que es la más común de las cualidades sociales.
8. Tu trabajo en tu empresa es importante, pero no para hacer lo mismo que hacen tus subordinados. Dedícate a supervisar y controlar: el tiempo que dediques a hacer lo que hacen o deberían hacer tus subordinados, es tiempo perdido.
9. Si alguien te da un consejo para mejorar lo que va mal, no lo sigas. Nadie conoce como tú los defectos de tu empresa.
10. Si alguien te aconseja cómo mejorar lo que va bien, escúchalo con máxima entención. Si no lo has descubierto antes por tí mismo, te falta información.
(Esto no es un decálogo completo. Seguiré en otras Entradas, añadiendo mis reflexiones sobre la Administración del Falso Conocimiento.)

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