He puesto en orden los Sonetos que ya tengo publicados en este blog. Ayer, en que tenía algo más de tiempo, he revisado algunos de los que había desechado cuando publiqué Sonetos desde el Hospital. No son precisamente optimistas, y lo lamento. Prometo que en los próximos días me dedicaré a escribir en positivo, porque también se trata de animarme yo mismo.
Pero, como sabéis los que escribís poesía y aquellos a quienes gusta leer poesía, el verso es muy pegajoso a los sentimientos reales.
Allá van, y numerados. Leedlos, si os apetece, lentamente. Mejor en voz alta, conservando los versos y las rimas y tratando de encontrar el ritmo interno.
7
Me levanto del fango, pienso airado
que la caída me produjo rencor ciego
y atiendo sin dudar a cualquier ruego
sin confiar por ello ser lisonjeado.
Pongo en cada detalle gran cuidado
y espero con tensión si acaso luego
arroja el tiempo la creación al fuego
o vierta la ilusión en campo helado.
Sin poder darlo todo por perdido
planto cara y razón a quien acaba
entregando ilusión al mal, aún viva.
¡Cuánto becerro de oro conducido
al altar de adoración donde estaba
la ocasión de gozar, tal vez cautiva!
8
Siempre vendrá la muerte muy temprana
aunque no llegue en plena juventud
y abrirá con un golpe la ventana
trayendo la oscuridad a humana luz.
Nacimos en tiempos de miedo y avestruz
sin barruntar que en esperanza vana
se disolverían fe, deseos y virtud.
Pusimos nuestro esfuerzo en el mañana
sin preocuparnos la gloria ni la cruz.
Fue la vida, contra los vientos, sana,
aguantando en pie el traicionero alud
que si impidió lucir edad anciana,
nos servirá de adorno en la quietud,
limpios de culpa al paso de la aduana.
9
He encontrado en un mar de conjeturas
una verdad renuente a su belleza
que oculta por discreción en la maleza
era objeto de chanzas y locuras.
Puso a prueba un mendaz su fortaleza
ofreciendo serle guía por oscuras
conclusiones de improbable certeza
que prometían pingües rentas futuras.
“Espero pasar el tiempo en este sitio
replicó, asomando la cabeza.
que es para brillar única conditio
y no atribuyas miedo ni pereza
a mi renuncia a entrar en un litigio
si no a mi peculiar naturaleza.”
10
«Retirado en la paz de este desierto»
Francisco de Quevedo
Recogiendo espejismos del desierto
donde instalar la tienda y estar juntos
fui apartando cuerpos de difuntos
dudando al caminar si estaré muerto.
Encontrando al soñar mares abiertos
puse a remojo todos mis asuntos
ordenados a pares contrapuntos
y lamenté, amor, no estar despiertos
pues a falta de verdad el mal se ausenta
porque pierde su fuerza vengadora,
reducido al nivel de pie de imprenta.
Cuando aliviado de cargas, por la hora,
me bajé del soñar sin darme cuenta.
Allí esperabas tú con la mejora.
(Con las mismas rimas que el Soneto de Quevedo)
23.03.20 @angelmanuelarias «Sonetos desde la crisis»
La foto es la de un carbonero común, agarrado a la bombilla del porche de la casa de enfrente, en Madrid. Está buscando moscas y mosquitos que quedaron pegados a la bombilla.


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