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Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril

21 mayo, 2023 By amarias 3 comentarios

Estimados lectores y amigos de Angel Arias,

después de que muchos nos pidierais las bellas palabras que nuestro gran amigo, el Padre Javier de la Orden de los Servitas, nos regaló en su homilía durante el funeral por mi padre, en la Iglesia de San Nicolás, las queríamos publicar aquí.

También hemos incluido el resto de lecturas de sus nietas, peticiones y sonetos del abuelo y las palabras que compartí para agradecer la presencia de amigos y el apoyo a mi padre y la familia.

Un abrazo fuerte a todos,
Miguel

Homilía del Padre Javier:

«Davide Turoldo, fraile poeta, escribió esta poesía pocos meses antes de su muerte:

Oh, estos hermanos que no saben nada
de la Muerte, verdadero anillo
de unas bodas más profundas, donde
cada uno entra en el gran tálamo
y es alcanzado
por el afanoso amor.

Es por la muerte que Cristo ha nacido
por el gozo de morir, para sentir
este dulcísimo retorno.

Difícilmente pensamos y hablamos así de la muerte. Yo todavía estoy lejos de hablar así de la muerte: la muerte como dulcísimo retorno.

Fatigosa cada celebración de exequias que tengo que presidir, y anunciar que «La muerte es un encuentro…». ¿Cómo dejarnos seducir por el deseo de ese encuentro? ¿Anhelamos ese encuentro?

Sí, nos cuesta ver así la muerte. Incluso para los que lo hemos dejado todo, y, ligeros de equipaje, queremos preparar el encuentro  con el Señor de la Vida. ¡Cuánto me hubiese gustado leer con Ángel este texto!… posiblemente me hubiese ofrecido uno de sus sonetos.

La muerte es la experiencia más sobrecogedora y tremenda de la vida, quizá más sobrecogedora que el mismo amor. Es por lo que los poetas, como Ángel, que miran la realidad con otros ojos, -ojos no distraídos-, miran los intrincados vínculos e incluso las sutiles analogías que existen entre el amor y la muerte. [En efecto], sin el amor, la muerte sería un acontecimiento biológico sin ninguna importancia; sin la muerte, el amor sería un juego inconsciente. El amor da a la muerte una dramática consistencia, un rostro, una voz, hoy la de Ángel. La muerte da al amor su tierna y frágil desesperación. Amar es morir un poco en los demás. Morir es perpetuar el amor. Amor y muerte, los hilos rojo y negro que tejen la vida.

Por eso, desde experiencias que nos acomunan (todos vamos sumando ausencias y vacíos en nuestras vidas), me atrevo a interpretar los sentimientos de María Jesús (que has vivido puertas para adentro la parte más difícil de este viaje [sic]) y de sus hijos Miguel y David, de sus queridas nietas: Carlota, Alejandra, Sofía y Claudia, de sus hermanos. Estamos aquí por muchas razones: la primera que nos llena la mente y el corazón, es el agradecimiento. Estoy seguro que debéis mucho a Ángel, esposo, padre, abuelo, hermano, amigo: si sois capaces de amar es porque él os ha amado intensamente; si sabéis dar mucho es porque él os ha dado mucho.

Pero hay otro sentimiento, el de vacío, el estremecimiento de algo que se os han quitado, os han arrebatado algo que era carne de vuestra carne, hueso de vuestros huesos, y que os había dado lo mejor de sí mismo, lo mejor de su vida. Y después hay otra razón por las que estamos aquí, algo que se parece al remordimiento, al pesar. Seguramente durante estos días, después  de su muerte, habéis pensado al bien que le pude haber hecho y al final no lo hice, pensáis a las palabras buenas que le podíais haber dicho y no se las dijisteis, a las atenciones que le podíais haber ofrecido y no ofrecisteis. Un poco de tristeza, porque se nos ha hecho tarde y ella ya no está. Estamos aquí porque pensamos que es posible reparar: queremos remediar, de alguna manera… sí, reparar, es en la Santa Misa donde el tiempo se anticipa y se hace presente, donde se fragua lo que la Iglesia ama llamar la comunión de los Santos, en efecto, existe entre nosotros y nuestros seres queridos difuntos una maravillosa solidaridad: nuestra oración por ellos, su valiosa intercesión por nosotros.

Y estamos aquí esta tarde porque necesitamos una palabra que confirme nuestra fe, la fe que Ángel también ha buscado y acariciado. Así lo he visto en las palabras de Miguel, en el obituario que ha escrito en el periódico La Nueva España “El cáncer reforzó aún más su cruzada por la trascendencia, por entenderlo todo….”

Escribía bellamente Bonhoefer, aquel gran cristiano de confesión luterana que  padeció y murió en los campos de exterminio nazis:

“no hay nada que pueda sustituir la ausencia de una persona querida; ni siquiera hemos de intentarlo. Hemos de soportar sencillamente la separación y  resistir. Al principio eso parece muy duro, pero, al mismo tiempo, es un gran consuelo. Porque al quedar el vacío sin llenar nos sirve de nexo de unión. No es cierto que Dios es quien llena este vacío. Dios no lo llena sino que, precisamente, lo mantiene vacío, con lo cual nos ayuda a conservar- aunque con dolor- nuestra unión con el que se ha ido. Por otra parte, cuanto más hermosos y ricos son los recuerdos, más fuerte resulta la separación y más permanente se hace su memoria”

Esta tarde, en esta santa Misa queremos hacer memoria de Ángel. Hablaremos de la muerte hablaremos de nuestros muertos, de Ángel. Los haremos con mucha sobriedad, casi con una especie de modestia, como corresponde cuando tocamos temas que superan con creces nuestros conocimientos y envuelven demasiado nuestras emociones.

La sabiduría humana ha dicho todo lo que se puede decir de la muerte. Pero queremos ponernos en la perspectiva de la fe, por eso estamos aquí, es la fe de los cristianos. La muerte no es solo una puerta que se cierra, también es una puerta que se abre.

No es solo un final, sino un comienzo. La muerte, como decían los primeros cristianos, es el dies natalis, el día del nuevo nacimiento. Hay otra imagen que se suele recordar al reflexionar sobre vivir y morir. Pensamos en la existencia como si fuera un libro. ¿Qué representa la vida aquí abajo?

Para muchos representa la historia principal del libro, mientras que la vida futura, si existe, sería solo un apéndice. Para el verdadero creyente, las cosas son diferentes. Esta vida es solo un prefacio que te presenta la historia principal.

¿En qué se basa esta creencia?

Sobre el hecho de que Dios, a través de la muerte y resurrección de Cristo, forzó las puertas de la muerte y se reveló como un amante de la vida. Es bueno que una vez más nos digamos clara y contundentemente que Dios no quiere la muerte.

No entiendo cómo, en determinadas celebraciones de funerales, todavía se pueden decir palabras como estas: “Dios nos lo dio, Dios nos lo quitó”, «es voluntad de Dios», «Dios se lleva siempre a los mejores «… No es Dios el que arrebata la vida de aquellos a quienes amamos. Al contrario, Dios es la fuerza que lucha contra la muerte desde los orígenes de los tiempos.

Y Cristo, resucitado de entre los muertos, llama a los cristianos a participar de su resurrección. Como confesamos en el Credo, esperamos «la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Por tanto, nuestra relación con la muerte, por muy lacerante que sea en muchos aspectos, encierra este secreto: vamos hacia la vida, nos preparamos para la plenitud de la vida, así lo anuncia la Iglesia.

Esta vida, es cierto, no somos capaces de imaginarla …

¿Qué podemos saber?

Basta que sepamos —como se nos ha revelado— que estaremos en el corazón de la vida de Dios, respiraremos el amor de Dios, disfrutaremos de la ternura reservada a cada uno de nosotros. Es lo que estamos hoy celebrando ya en Ángel , en esta misa.

La vida eterna que Jesús ofrece se llama así, no porque tenga una duración indefinida (eterna), sino por la calidad de esa vida: la duración de la vida eterna es  consecuencia de su calidad, por eso Jesús habla de la vida eterna al presente.

No habla de una vida al futuro, como si fuese un premio que hay que conseguir después de la muerte, sino de una calidad de vida que ya está a disposición en esta vida, ahora mismo, para todos cuantos acepten su mensaje y con Jesús colaboren en la transfiguración de este mundo y de esta vida,  como ha querido vivir Ángel; transfigurar el mundo y la vida no sólo desde su competencia profesional de ingeniero, economista, abogado, sino también con la poesía, con la pintura…“una aproximación renacentista a las artes y las ciencias”. [sic]

En efecto, la vida propuesta por el Señor Jesús para todos aquellos que le escuchan, es de una calidad tal, que cuando se encontrarán con la muerte la superarán: si uno observa mis palabras no conocerá la muerte [Jn 8, 1 5]. Jesús asegura que el que vive como él ha vivido, es decir, haciendo siempre el bien, no hará la experiencia del morir. «Hacer el bien» todos los que hemos conocido a Ángel podemos asegurar que era un hombre de bien, su profesionalidad, su inteligencia la ha puesto al servicio de los demás, de hacer el bien “marcando las fronteras entre lo que está bien y lo que está mal, con su ejemplo” [sic]. En el derecho se usa esa bella expresión “pro bono ” (publico) para el bien público….que en Ángel se puede decir que era una actitud que iba más allá del ámbito del derecho.

Ángel ha sido un hombre íntegro «pro bono»; Un día un maestro de ley preguntó a Jesús «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» y Jesús entonces le contó la parábola del buen samaritano: tiene y hereda la vida eterna aquel que se hace cargo y ayuda a su prójimo; según las palabras del Señor Jesús, la vida eterna no es un premio para el futuro sino una condición del presente que yo he visto en Ángel. [Jesús siempre habla de la vida eterna en presente]. Jesús no resucita a los muertos sino que comunica a los vivientes una vida capaz de superar el umbral de la muerte.

Me ha parecido oportuno leer el texto de las Bienaventuranzas, no son un código conducta, sino la forma de manifestarse de Dios en nuestra historia. Por eso hay hombres y mujeres, entre los que está Ángel, que, como Jesús, viven únicamente mandando señales de la presencia de Dios entre nosotros, —mandando señales de vida—, son los hombres y las mujeres de las bienaventuranzas. No hay nada que sea pequeño para el Evangelio, porque todo gesto realizado con todo el corazón te acerca al absoluto de Dios. Ángel ha encarnado sílabas del texto deslumbrante y paradójico de las bienaventuranzas con sus palabras, su buen juicio, en su preocupación por los demás y en evangelio se puede sintetizar con esa frase dulcísima de Jesús: «Y cualquiera que como discípulo dé de beber aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa.» Un vaso de agua fría, que quiere decir el agua buena para el bochorno, atenta a la sed del otro, agua fresca conseguida con premura, la mejor agua que hay, casi un agua afectuosa que lleva dentro el eco del corazón. No hay nada que sea pequeño para el Evangelio, porque todo gesto realizado con todo el corazón te acerca al absoluto de Dios, y Ángel ha estado más cerca del Absoluto, de Dios, de lo que quizá él no habría pensado.

“Cuando desaparece un ser querido, pagamos el pecado de existir con mil añoranzas desgarradoras”. Así escribió Simone de Beauvoir en su libro Una muerte dulce donde narra los últimos días de la vida de su madre. Estoy seguro, que no obstante el dolor que nos produce la separación de nuestros seres queridos, no obstante los años difíciles de la enfermedad de Ángel, volveríais a sufrir, a padecer el amor por él.

Ahora Ángel ves por encima del tiempo, por eso, enseña a tus seres queridos, miradas profundas, luminosos gestos de paz, sensibles, cálidos; enséñanos a distinguir entre la ilusión y la realidad, entre lo temporal y lo eterno, lo superfluo y lo necesario; enséñanos miradas profundas, a no caer en el engaño de que la realidad sea esto que ven nuestros ojos.

Ya no eres de los nuestros Ángel ya eres de Dios. Tu familia depositará tus cenizas en compañía de tus seres queridos, en el seno de la madre tierra, pero sobretodo deposita tu vida en las manos de Dios; con Él vives ya en la espera de encontrarnos juntos, en ese otro abrazo, del que los de la tierra —los abrazos que nos damos aquí— son solo parábola y nostalgia.

Ángel está vivo, no solo porque vive en nuestra memoria y en nuestro afecto, sino porque respira asociado al eterno respiro de Dios.

Ángel descansa en Dios.

2. Peticiones de Alejandra y Claudia

Por el abuelo Angel. Para que Jesús le acoja con los brazos abiertos y disfrute de la vida eterna junto a sus padres, familiares y amigos, cuidando de todos nosotros.
Roguemos al Señor   

Por todos los que sentimos especialmente la muerte de nuestro abuelo Angel, su familia, sus amigos, para que a pesar del dolor, sigamos amando la vida, confiando en Dios y para que encontremos consuelo en estos momentos difíciles.
Roguemos al Señor  

Por los enfermos, en especial los de cáncer. Para que encuentren consuelo y esperanza, y consigan enfrentarse a la enfermedad como hizo el abuelo.
Roguemos al Señor  

Por la Iglesia, recinto de amor, justicia y paz. Para que podamos afrontar situaciones dolorosas en comunidad y fortalecer nuestra ayuda fraternal.
Roguemos al Señor  

Porque consigamos asimilar las nuevas tecnologías, que tanto impulsó nuestro abuelo, para que sirvan como fuente de unión y solidaridad, al servicio de la educación y el medio ambiente.
Roguemos al Señor 

Por la cordialidad política y social, en España y en el extranjero, para que encontremos modo de resolver los conflictos y alcancemos la paz en el mundo.
Roguemos al Señor

3. Sonetos de Angel Arias, leídos por Carlota y Sofía


De formas de morir, la de repente
prefiero con ventaja, y si ello fuera
imposible, elijo el que me  muera
luchando con honores en el frente.

Que sea en toda forma que presente,
-en guerra como en paz- corta la espera,
que la mano del verdugo sea certera
y quien haya de llorar, antes se ausente.

Para mi funeral, venga la gente
con ganas de reír y armar bullicio,
porque, aunque ya conmigo nadie cuente,

de combinar amor, virtud y vicio
y disfrutarlo en paz, tal vez mi mente
aún pueda encontrar poso o resquicio.


Siempre vendrá la muerte muy temprana
aunque no llegue en plena juventud
y abrirá con un golpe la ventana
trayendo la oscuridad a humana luz.

Nacimos en tiempos de miedo y avestruz
sin barruntar que en esperanza vana
se disolverían fe, deseos y virtud.
Pusimos nuestro esfuerzo en el mañana

sin preocuparnos la gloria ni la cruz.
Fue la vida, contra los vientos, sana,
aguantando en pie el traicionero alud

que si impidió lucir edad anciana,
nos servirá de adorno en la quietud,
limpios de culpa al paso de la aduana.

4. Palabras de Miguel Arias

Quería daros las gracias en nombre de la familia por acompañarnos hoy y sobre todo por el apoyo que le habéis dado a mi padre. He podido escuchar a varios amigos en una tribuna como ésta durante los últimos años, y siempre he temido ser yo el que esté aquí, como estoy ahora.

Seguramente voy a llorar hoy y creo que eso está bien. Forma parte de ese cariño que se ha quedado sin expresar y quiero que me siga pasando esto mucho tiempo.

El Padre Javier nos dice que nuestro padre sigue aquí, y seguirá siempre, acompañando a sus nietas. Aunque hoy, solo siento el abismo insondable del cariño perdido, y nada podrá reemplazarlo. Seguro que Papá querría que nos prestemos esa atención los unos a los otros, para mantener el equilibrio.

Llevo escribiendo distintas versiones de esta elegía hace años, y conociendo a mi padre, como tantos aquí le conocíais, estuve tentado en ocasiones de leérsela para que pudiera corregirla, para mejorarla, como hacía con tantas cosas.

Hoy no voy a hablar mucho de la enfermedad, bastante espacio ha ocupado ya en nuestras vidas. El cáncer no es una lucha, es una convivencia cruel, con un monstruo que lo va arrebatando todo. Lo que no consiguió el monstruo fue quitarle a mi padre la dignidad, ni las ganas. Bueno era él. 

Incluso en los momentos más duros, daba lecciones a los doctores sobre estudios clínicos experimentales o regalaba un libro de Sonetos a sorprendidas enfermeras.

El cáncer reforzó más aún, si cabe, su cruzada por la trascendencia. Por entenderlo TODO, con mayúsculas, implicarse a conciencia y explicarnos un poco el mundo. Y sobre todo, marcar las fronteras entre lo que está bien y lo que está mal, con su ejemplo. 

Javier González Canga, nos dijo en una cena hace años, que siempre pensó que sus hijos estudiarían a Angel Arias en el Colegio. No ha sido así, y no sé si mis hijas o nietas estudiarán a su abuelo en la escuela algún día, aunque seguro que lo harán en casa. 

Papá ejercitó a diario su mente superlativa, dirigiendo su pasión y dedicación a tareas tan diversas como estudiar la carrera de derecho en tres años, mientras trabajaba, dejándonos a David y a mí un poco mal la verdad, o aprender chino en el metro. Y siguió hasta el último día, venciendo a la morfina. 

Me lo imagino ahora en su despacho, rodeado de libros y papeles desordenados, enfrascado en una de sus aficiones, como si no hubiera nada más en el mundo. Y huele a pipa en esos recuerdos, aunque estuviera apagada.

Nuestro padre fue un consejero altruista de muchos, en momentos clave de su vida, con su influencia tranquila y su valoración ecuánime de las cosas. Aunque vengan mal dadas, porque las curvas también le llegaron…

Y si mi padre estuviera aquí hoy, a estas alturas ya me habría hecho una caricatura en uno de sus cuadernillos. Y habría escrito un par de sonetos perfectamente cuadrados, incluso estaría levantando la mano para hacer una larga pregunta. Que en realidad sería, en sí misma, una respuesta.

La gente le adoraba. Sus nietas por supuesto, sus padres, sus sobrinos, sus hermaninos del alma, los amigos nuevos y de añares. Mi padre tenía un carisma particular que hacía que cuando hablaba, todo el mundo escuchase, fuera en una reunión familiar en el Rozo o en una tertulia. Y desde esa atalaya se ocupaba de dar voz y respeto a todos los presentes.

Entregó su tiempo y conocimientos para otros y vaya si ayudó a los demás. A los ingenieros de minas, a los enfermos de cáncer a los que donó las ventas de su libro, a los amigos a los que ofrecía asesoría legal pro bono, a los lectores que entendieron cómo tratar enfermos con algo de humor o se animaron con sus poesías y conferencias.

Quería aprovechar esta tribuna tan difícil, pero tan importante, para dar las gracias a la Doctora Alonso y su equipo del Hospital Ramón y Cajal, con su dedicación, conocimientos y ganas de apostar por la vida, aunque cueste.

Y sobre todo, a mi madre. La mejor compañera que ha podido tener Papá durante casi cincuenta años, la fuente de inspiración de su arte y el pilar sólido, sobre el que ha podido, hemos podido, alcanzar tanto.

Decía Silvia Murias, cómo, Angel y María Jesús habéis estado presentes en su vida, como una parte muy importante de lo que ella es ahora. Siendo un referente como pareja, saliéndose del molde social de una manera maravillosa. Y sé que muchos los reconocéis en estas frases.

Mi madre ha vivido puertas para adentro la parte más difícil de este viaje, pero también hermosa en su intimidad, cuidando y cuidando, con miedo y siempre con esperanza. Sin perder la sonrisa y la capacidad de hacer las cosas como tienen que ser hechas, incluso las más pequeñas. Gracias mamá. 

En fin, no sé cuánto de la personalidad de mi padre está en mí, en nosotros. Pero me siento mejor esposo, mejor padre cuando recuerdo cómo nos guiabas con ternura, cómo querías a mamá y el espectacular proyecto que habéis construido juntos.

Nos toca ahora a nosotros ser transmisores de esa visión lúcida, abierta y generosa de un mundo que recompensa el trabajo y el respeto por todo y por todos. 

Y dentro de 100 años, algún sociólogo que busque entender la realidad de nuestro mundo entre siglos, encontrará Alsocaire, su blog, que prometo preservar, con cientos de textos lúcidos y afilados, se reirá con los comics del antihéroe Linkweak, disfrutará de poesías y dibujos, leerá los cuentos para pre-adolescentes y tendrá, de golpe, todas las respuestas.

 

 

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Reseña intima de unas jornadas especiales

13 mayo, 2022 By amarias 1 comentario

Invitado por la decana del Colegio de Ingenieros de Minas de Canarias, la siempre eficaz y atenta Miryam Machado, tuve ocasión de ofrecer una presentación de mi libro «Convivir con el cáncer. Instrucciones de uso» en Tenerife, aderezado con la lectura de algunos poemas de «Sonetos desde el Hospital», que escribí hace ya tres años.

Me acompañó en el viaje a Santa Cruz de Tenerife, mi esposa, y lo agradecí especialmente. En el vuelo de ida, tuve una bajada de tensión y, aunque no llegué a perder el conocimiento, pasé por un momento desagradable. Solo habían transcurrido dos días desde mi última sesión de quimio y el incidente no deja de ser un aviso de que, en mi situación clínica, debo estar atento a las vicisitudes que me presenta la naturaleza.

El 26 de abril, ya bien acomodados en el Hotel Silken Atlantida (excelente, por atención y servicios), nuestra anfitriona nos preparó, en su casa, una recepción inolvidable.

Myriam había invitado a varias amigas que leerían mis Sonetos al día siguiente, a las que yo no conocía con anterioridad. Habían dispuesto hasta entonces solo de fotocopias del libro y, cada una, tenía seleccionados dos poemas. En el transcurso de la velada, con el sol canario ofreciendo sus últimos rayos desde la estupenda terraza de los anfitriones (Miryam y su marido, Oscar), me regalaron los oídos y apuraron los latidos de mi corazón, leyendo en primicia, los Sonetos elegidos. Lo hicieron con entonación y sentimiento difícil de encontrar cuando se pone alta voz a los poemas ajenos.

Myriam Hodgson, Nancy Negro, Elena Martín y Aguasanta Navarrete, entre jamón, quesos, tortillas preparadas por Miryam (Machado) con su toque especial y otras delicatesen, regadas con vino Campillo, que elevó su modestia a insuperable en tan buen ambiente y compañía, sirvieron de estímulo para hilvanar una conversación amena, irrepetible, en la que me sentí -obviamente, sin serlo ni de lejos- principe de las letras. Todas ellas son magníficas profesionales en lo suyo, y lo que las reunía allí, además de la obvia amistad con Myriam y Oscar, era su generosidad.

Estaban también en la reunión, además de mi esposa María Jesús, y de Esperanza, la hermana de Miryam, Pachi, el marido de Elena, y Miguel Angel Guisado, el esposo de Myriam Hodgson. Todos contribuyeron sin reparo y con una espontaneidad que solo se alcanza en momentos y situaciones mágicas, a generar un espacio de simpatía excepcional. Hablamos de poesía, de metafísica y teología, de amigos comunes, de sicología y hasta de cómo hablar en público.

Con tales antecedentes y la propaganda que Miryam y sus amigos habían hecho, el acto del día siguiente fue un éxito. El marco, el Casino de Santa Cruz, incomparable. Hubo dos lectores más, que no habían podido acudir el día anterior al ensayo que fue generador para los recién llegados a la isla de amistades que se presentan como inquebrantables. El magistrado asturiano Juan Moreno-Luque, con una voz para enmarcar (y músico notable), leyó dos poemas fuera de programa. Antonio Fumero, ingeniero de Telecomunicaciones y amigo admirable, fue el único invitado por mí a la lectura; vino desde el otro extremo de la isla con Julieta, la madre de sus preciosos mellizos.

Y si no llené el aforo, la culpa hay que atribuirse a la competencia -siempre dura- del Real Madrid, que jugaba a esa horaun partido crucial para la estabilidad del país. Hubo, también, algunos despistes con el lugar o la hora y faltaron unos pocos comprometidos con causas mayores, que no les dejaron cumplir con su voluntad de estar presentes. Había unas ochenta personas en la sala, que ya son bastantes. La atención prestada a las lecturas de los improvisados juglares y a mi conferencia, fue impactante. Qué voces, qué emoción transmitida. Pocas veces con anterioridad me sentí tan a gusto, noté de forma así de intensa la sintonía con el público asistente.

Los 20 libros que aún me quedaban de los Sonetos que llevé a Santa Cruz se quedaron en la isla y si hubiera tenido más, más me pidieran.  Varios asistentes me comentaron espontáneamente su vinculación directa o indirecta con el cáncer y me agradecieron el tratamiento que dí al tema, tenido por tabú en muchos círculos.

Para terminar, quiero agradecer especialmente dos presencias de colegas de minas: la de Diego Vega La Roche, a quien acompañó su esposa Virginia, y la de Manuel Rubias Tejadas. Y no puedo menos de poner de relieve el apoyo prestado al acto desde Sevilla,  a Felipe Lobo y Daniel Fernández de la Mela, de la Junta Directiva del Colegio de Minas del Sur. Fue un acto atípico para una organización minera, sin duda, pero los ingenieros, en tanto que humanos, compartimos lo esencial. Como decía Terencio: Nada de lo humano me es ajeno.

Publicado en: mineria, Personal, Poesía Etiquetado como: Aguasanta Navarrete, angel manuel arias, Antonio Fumero, Casino de Santa Cruz de Tenerife, Daniel Fernández de la Mela, Diego Vega La Roche, Elena Martín, Felipe Lobo, Juan Moreno-Luque, Manuel Rubias Tejadas, Miguel Angel Guisado, Miryam Machado, Myriam Hodgson, Nancy Negro, Oscar García, Sonetos desde el Hospital

De gira poética por Asturias

8 noviembre, 2021 By amarias 4 comentarios

Fue todo algo improvisado, pues pretendí aprovechar mis desplazamientos desde Madrid, para participar en dos actos cuya programación me venía impuesta -el día 15 de octubre en Zamora y el 29 en Oviedo- y cumplir con el compromiso de presentar mi libro de Sonetos desde el Hospital en Avilés, que se había visto impedido por la pandemia de la COVID 19, y que tenía fijado, con el apoyo de Armando Arias (presidente de la Asociación Cultural La Serrana) y Joaquín de la Buelga (La Caravana del Verso) para el día 28 de octubre.

Entre medias, tenía que volver a Madrid para recibir el día 25 la sesión correspondiente al tratamiento oncológico que me han pautado y asistir el 26 a una reunión de trabajo.

Se me ocurrió que podría ser una buena ocasión para presentar mi intención de publicar un libro que recogiera todos mis poemas, y hacerlo en mi ciudad natal. Con la ligereza, rayana en la desfachatez, de los que vivimos fuera, que nos hace pretender que las puertas de donde provenimos estarán siempre abiertas para acogernos,  pedí a María José Iglesias (gerente del Club de Prensa de Asturias) que me dijera si me podía conceder un espacio en el codiciado Salón de Actos de la Nueva España. Resultó imposible. Oviedo estaba, justo en esas fechas, orientado a los fastos por la entrega de los Premios Princesa de Asturias y proliferaban actos por doquier.

Tuve suerte. El siempre atento Joaquín de la Buelga, me advirtió de la posibilidad de hacer la presentación en la Biblioteca Pública Pérez de Ayala, en el Fontán, el lunes, 18 de octubre y me gestionó con los responsables de su Salón de Actos los permisos pertinentes.  Como resultado, contando con la presentación del gran periodista Carlos Rodríguez y la colaboración como lectores de mis poemas de muy buenos amigos, cogidos prácticamente a lazo (Sara Murias, Ana Arguelles, Margarita Collado, Juan Secades, Carlos Ibarguren, Joaquín de la Buelga, Tachi Oviedo y Miguel Alarcos) celebré la comunicación de la primicia, con casi todas las plazas de la sala ocupadas. No fue mi poder de convocatoria el que obró el milagro, ya que no hubo mayor difusión del acto -salvo la entrevista matinal de José Miguel Echéver, de la Voz de Asturias- sino el buen hacer de familia y conocidos a los que invité directamente.

Venía yo de haber conmemorado, el 15 de octubre, en MontelaReina (Zamora), la terminación, hacía 51 años, del segundo campamento de milicias. Los cuarenta compañeros de entonces hicimos la obligada visita a las abandonadas instalaciones y, luego, nos fuimos a comer al restaurante El Castillo, un complejo hotelero que subsiste, seguramente, a base de alimentar las nostalgias cuarteleras. Invitamos al delegado del Ministerio de Defensa en Zamora, coronel González Martín, que, junto al que fue teniente de uno de los campamentos, hoy coronel retirado, Magín Alvarez, fueron la presidencia militar de la comida. El alcalde de Toro, Tomás del Bien, nos acompañó en la visita al Campamento y disculpó su ausencia en el yantar, por ineludibles obligaciones.

La organización, presidida por Antonio Fernández Peña, me concedió el privilegio de pronunciar unas palabras, que improvisé, pasando por alto que llevaba unos folios preparados, que no me pareció adecuado leer.

De vuelta desde Madrid, cumplí con el compromiso de presentar mi libro Sonetos desde el Hospital en la villa del Adelantado el 28 de octubre. Joaquín de la Buelga leyó siete sonetos, con acompañamiento musical, y la emoción que pone a todas las cosas. Hubo un coloquio, moderado por Armando Arias, que sirvió para aclarar algunos aspectos de mi actividad como  poeta enfermo de cáncer (que me precio en distinguir de la opción enfermo de cáncer que escribe versos, con la que estoy lejos de identificarme).

Al día siguiente, en la Escuela de Minas y Materiales de Oviedo, con la presencia del director actual, Javier Iglesias y del anterior, Francisco Blanco, celebramos el 50 aniversario de haber terminado la carrera, en donde tuve también ocasión de pronunciar unas palabras que igualmente improvisé. Javier Iglesias preparó un magnífico parlamento y mi compañero José Carrasco nos obsequió con varios libros, editados por él, sobre el estado de la metalurgia y la minería en el siglo XV, incluida una brújula magnética primorosamente reproducida.

Mi periplo por Asturias terminó en Oviedo, el día 3 de noviembre en el salón de Actos del Club de Prensa asturiano (La Nueva España), en la que la presidente saliente de la AECC de Asturias (Margarita Fuente) y su vicepresidenta (Margarita Collado) presentaron los resultados de ocho años de trabajo al frente de la Asociación que da servicio y apoyo a los pacientes oncológicos asturianos. Me cupo el honor de ser invitado para dar una conferencia sobre «Convivir con un cáncer, instrucciones de uso». Era un resumen de mi libro con ese título, en donde recojo consejos para pacientes, familiares y personal facultativo.

Esperaba una asistencia masiva al acto de Oviedo y, para mi sorpresa, a la convocatoria solo acudieron miembros de mi familia y varios amigos íntimos. Porque no hubo publicidad en prensa y, al parecer, los 14.000 socios de la AECC asturiana tenían tentaciones más fuertes que escuchar lo que podía decirles la directiva saliente.

En resumen, unas jornadas intensas, que me han cansado físicamente -no estoy para muchos trotes- y me han dejado un agradable sabor de misión cumplida.

Publicado en: Actualidad, Cáncer, Personal, Poesía Etiquetado como: AECC, Ana Arguelles, angel arias, Antonio Fernández Peña, Armando Arias, Asociación Cultural, Carlos Ibarguren, Carlos Rodríguez, Club de Prensa de Asturias, convivir con un cáncer, Joaquín de la Buelga, José Miguel Echéver, Juan Secades, La Serrana, Magín Alvarez, Margarita Collado, Margarita Fuente, Miguel Alarcos, Montalereina, Salón de Actos, Sara Murias, Sonetos desde el Hospital, Tachi Oviedo

CONVIVIR CON EL CÁNCER

23 octubre, 2021 By amarias 2 comentarios

Como es sabido, durante el mes de noviembre, bajo el impulso de la acción colectiva MOVEMBER, se pretende dar mayor visibilidad a los tumores urogenitales masculinos.

Fiel al propósito de ayudar a esa concienciación, de manera clara, distendida y también, por qué no, poética, el 28 de octubre, jueves, a las 19 horas, pronunciaré una Conferencia sobre el tema: “CONVIVIR CON UN CANCER. INSTRUCCIONES DE USO”.
Será en el HOTEL 40 NUDOS (Antiguo Hotel LUZANA), AVILÉS, calle de la Fruta, 9,

El Acto será introducido por Armando Arias, presidente de la Asociación Cultural La Serrana.
Juan José Fernández Díaz, Decano del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste de España y Margarita Collado Fernández, Vicepresidenta de AECC (Asociación Española Contra el Cáncer), ofrecerán unas palabras que servirán de presentación del autor y del propósito de la Conferencia.

La Conferencia versará fundamentalmente sobre mi experiencia como paciente oncológico, ofreciendo una Guía de comportamientos para pacientes, acompañantes y personal facultativo. La intención es abrir un debate amplio y distendido sobre la visión que la sociedad tiene sobre el cáncer, que afecta a la inmensa mayoría de la población, de una u otra forma.
Con posterioridad a la conferencia, Joaquín de la Buelga Prendes (Cofundador del grupo “La Caravana del Verso”) leerá siete poemas del libro «Sonetos desde el Hospital» con acompañamiento musical preparado por Rodrigo Alperi (profesor, cantante e instrumentista). Los beneficios previstos de la venta del libro fueron destinados, ya en 2019, a la AECC de Asturias.
La entrada será libre hasta completar el aforo.

Publicado en: Actualidad, Cáncer Etiquetado como: AECC, angel manuel arias, Armando Arias, Asociación Cultural la Serrana, Avilés, cáncer, Caravana del verso, Colegio Ingenieros del Minas del Noroeste, Convivir con el cáncer, Joaquín de la Buelga, Juan José Fernández Díaz, La Serrana, Margarita Collado, Sonetos desde el Hospital

Vuelve mi actividad pública como poeta y conferenciante

7 octubre, 2021 By amarias Deja un comentario

El 28 de octubre, jueves, en el Salón de Actos del Hotel 4 Nudos, en Avilés, a las siete de la tarde, quienes se animen a acercarse al centro de la histórica población asturiana, villa del Adelantado de la Florida, podrán asistir, al fin, a la presentación de mi libro (inédito) «El Cáncer: instrucciones de uso», (destinado a pacientes y familiares, pero también a médicos y personal sanitario), y a la lectura de una selección de mis poemas del libro «Sonetos desde la crisis».

Mi gran y generoso amigo Joaquín de la Buelga leerá varios Sonetos del Libro «Sonetos desde el Hospital» ( https://angelmanuelarias.com/libro-sonetos/ ), cuyos precalculados beneficios aporté ya a la Asociación Española Contra el Cáncer antes de la Crisis del Coronavirus. Como fondo, el profesor, músico y cantante, Rodrigo Alperi, ha tenido la gentileza artística y profesional de poner música al recitado; lamentablemente, no podrá asistir, por sus obligaciones académicas, Con Joaquín, conforma la exitosa «Caravana del Verso».

Será un acto, sin duda, entrañable (para mí, por supuesto), al que invito desde ahora, para que lo reserven en sus agendas, a todos los amigos de Asturias. Por mi parte, para hacer más llevadero el mensaje de la conferencia, intercalaré la lectura personal de tres o cuatro poemas y, como fondo, en la pantalla al efecto, proyectaré imágenes de algunos de mis cuadros.

Margarita Collado (AECC), Juan José Fernández Díaz (decano del Colegio de Ing. de Minas del Noroeste) harán una breve presentación del acto. Y Armando Arias, el gran muñidor de la vida intelectual de Avilés -y por tanto, de Asturias, Presidente del Club Cultural de la Serrana-, que está detrás de la organización de este evento, ordenará un coloquio, que versará, si el público lo desea, sobre la vida, la poesía y el cáncer.

Difundidlo, por favor. Que nadie diga después que no se enteró.

Publicado en: Actualidad, Asturias, Poesía Etiquetado como: angel manuel arias, Armando Arias, Avilés, Club Cultural La Serrana, Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste, Hotel 4 Nudos, Juan José Fernández Díaz, La Caravana del Verso, Margarita Collado, Rodrigo Alperi, Sonetos desde el Hospital

Exhibiendo mis miserias entre narcisos y tulipanes

29 abril, 2021 By amarias 11 comentarios

La naturaleza me ha obsequiado con dos cánceres metastásicos, de distinto origen y naturaleza. Un cáncer de origen prostático con metástasis ósea y un cáncer de origen desconocido aparecido en el urotelio vesical y que afecta a nódulos linfáticos del retroperitoneo y, por tanto, también metastásico.

Hace más de cinco años que son un paciente oncológico. Procuro no pensar mucho en ello, pero la realidad se muestra terca en múltiples «detalles»: necesidad de frecuentes visitas al oncólogo, al urólogo y al traumatólogo, varias operaciones, participación en más de cuatro ensayos clínicos, instalación de PICC y de reservorio, bolsas vesicales, infecciones, etc.

En estas circunstancias, no dependo solo de mi voluntad. Me ayuda la asistencia sicológica de mi esposa, familia y amigos, porque procuro mantener una vida activa, tanto en lo profesional como en el cultivo de mis aficiones.  No quiero presumir, porque no soy el mismo. Pero en estos cinco años, he asistido a muchas conferencias y pronunciado algunas,  he mantenido abierto el bufete, escrito varios poemas, (que recopilé en dos libros: «Sonetos desde la crisis» y «Sonetos desde el Hospital», -del que edité mil ejemplares, cediendo íntegramente los beneficios a la AECC-). También terminé una novela de 400 páginas («Con Vencidos»), pendiente de publicación, espero que no eternamente.

Desde luego, las visitas regulares al Hospital me han condicionado. No solo afectó a la actividad profesional, sino a  las vacaciones y desplazamientos, míos y de mi familia. La pandemia ha supuesto, también, una influencia negativa adicional.

He tenido tiempo, claro, para pensar en la muerte. La adecuación a la idea de la muerte, incluso próxima, es una consecuencia del severo diagnóstico, pero la certeza de la propia muerte viene con el ADN de la vida, sobrevive con ella.   Recomiendo el libro de la Dra. Mannix -responsable de cuidados paliativos durante muchos años en un Hospital- “Cómo afrontar la muerte con sabiduría”.

El paciente oncológico depende decisivamente de lo correcto del diagnóstico y de lo eficaz y actualizado de los tratamientos. Algunos de ellos se llevan a cabo según los protocolos de ensayos clínicos, en los que se prueba la eficacia de algún nuevo fármaco o una combinación de ellos. Aunque la cabeza visible del equipo multidisciplinar en el que se discuten las pautas es el médico que atiende a las consultas, son varios los profesionales que intervienen. La empatía, claridad y cordialidad con la que actúe ese facultativo (raras veces el jefe del servicio; quizá un residente) son decisivas para crear confianza.

No solo es cuestión de médicos. Son cientos los sanitarios con los que, a lo largo del tratamiento, tendrá que vérselas un paciente oncológico. La relación personal con algunos de ellos -por ejemplo, equipos de enfermería, cirujanos, anestesiólogos, personal subalterno- será incluso superior. Son muchas las visitas para curas, limpieza de PICC o reservorios, estancias en el Hospital de Día para tratamientos, internamientos, análisis, etc.

Para el equipo médico, mantenerse con información actualizada de los avances que se están produciendo continuamente en el terreno de la oncología, es un reto y una obligación.  Supone alimentar contactos multinacionales, extremar el análisis y la comunicación de datos, la asistencia a congresos, investigar directamente, leer, estudiar, informarse. Algo difícil, sino imposible, porque disponen de poco tiempo libre para completar su formación y mantenerse al día.  Sería necesario incrementar esa disponibilidad, dotando de más personal, con menor carga de pacientes por facultativo, incorporando equipos siempre más modernos, revisando al alza los salarios y garantizando la estabilidad de sus puestos y la evolución de sus carreras.

Tenemos excesiva dependencia de las farmacéuticas y de los ensayos clínicos promovidos por ellas, cuyos intereses económicos, en tanto que empresas mercantiles, priman por encima de los atribuibles al bien común. Hay que dedicar más dinero público a la investigación y, en especial, a la investigación oncológica.

A los demás pacientes en mi situación les aconsejaría que no decaigan, ni se depriman. Piensen con esperanza en que los avances de la ciencia oncológica son constantes. Oriéntese hacia su bienestar y el de su familia. Vean la circunstancia con valentía y como oportunidad para dar ejemplo. No por el hecho de estar enfermos, sino para todos, como interesante y necesaria actitud frente al futuro en el que estemos ausentes, hagan testamento y, también, el testamento vital. Pidan y, sobre todo, den afecto.

Participen en redes sociales y asociaciones en donde se tenga oportunidad de compartir ideas, inquietudes, actuaciones, con otros enfermos y con los equipos médicos. Tranquiliza saber que el tratamiento que se está recibiendo es el mismo que el que se ofrece en otros centros hospitalarios y ayuda conocer la situación de otros pacientes, para no sentirse solo y calmar temores y dudas.

Animo, por ello, a pacientes, familiares y a todo el público en general a que apoyen a Asociaciones que se dedican a promover la investigación oncológica y presten ayuda sicológica y de todo tipo (económica, en especial: estar enfermo cuesta dinero y no siempre es posible mantener el empleo) a pacientes con cáncer. La AECC, en España, resulta un institución ejemplar. También recomiendo SOGUG, asociación entre oncólogos y pacientes (en este caso, en el campo genitourinario). Necesitamos más inversión e investigación.

Opino también que es imprescindible unificar los criterios de gestión entre las Comunidades Autonómicas , imponiendo transparencia e igualdad. No debieran existir diferencias de tratamientos y oportunidades para los pacientes oncológicos según su lugar de residencia.

Mayo va ser propuesto como mes de atención al cáncer de vejiga, ese gran desconocido. Como el cáncer de mama, o el de próstata, (que ha conseguido que noviembre («Movember») sea el mes de visibilidad para ese tumor masculino), reclama ahora un puesto en las primeras filas de interés. Porque es uno de los más frecuentes y, sin embargo, de los menos investigados y con peor pronóstico.


He incluido dos fotografías de narcisos del Botánico de Madrid. Florecieron a finales de marzo y principios de abril, compitiendo con la fuerza expresiva de los tulipanes. Ahora, estamos en la oportunidad de ver los parterres de lirios. Todavía hay algunos rododendros. Y, sobre todo, se pueden contemplar los cientos de plantas, árboles y arbustos, correctamente identificados, que hacen de este lugar -afectado por Filomena, pero superviviente gracias a profesionales cuidados en lo sustancial- una referencia para amigos del saber con la naturaleza.

Publicado en: Actualidad, Cáncer, Linkweak, Medicina Etiquetado como: angel manuel arias, Botánico, cáncer vesical, Con Vencidos, cuidados sanitarios, enfermería, farmacéuticas, investigación, metástasis, narcisos, oncólogo, próstata, Sonetos desde el Hospital, sonetos desde la crisis, tratamiento

Autores, libreros, feriantes

24 abril, 2021 By amarias 2 comentarios

En España se editan anualmente del orden de 90.000 ejemplares. Si consideramos que hay casi 700.000 títulos «vivos» (aquellos que aún se pueden encontrar en las librerías o en los stocks de las editoriales), concluyo que hay bastante donde elegir.

Como es sabido, desde 1989, cada 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro, con la intención de favorecer el hábito de la lectura, apoyar las editorial y defender los derechos de autor. El gremio de libreros trata de aprovechar la fecha para vender algo más, movilizando a la potencial clientela, ofreciendo los volúmenes con una modesta rebaja del diez por ciento y, en muchas ciudades, organizando Ferias en las que se exponen en casetas alineadas, además de algunos libros, a ciertos autores elegidos.

Siempre me ha impresionado ver las colas de felices compradores esperando, con su volumen en mano, que el autor elegido estampe en una de las páginas de respeto del libro dedicatorias del tipo: «A Fulanito (aquí, el nombre de la persona designada por el comprador), con todo afecto». He imaginado que la inmensa mayoría de los libros adquiridos de esa forma no se leerán nunca. Porque, en verdad, la inmensa mayoría de los libros que se adquieren y que, en muchos casos, figuran en una estantería junto al televisor, la foto de un familiar y el jarrón de flores secas, no se leen.

Soy un lector convulsivo, aunque un mal lector. Tengo en casa unos seis mil ejemplares (de vez en cuando mi adorada conviviente me hace algún expurgo) a los que he dedicado, en algún momento de sus vidas en mi hogar, varias horas, si bien no puedo decir que los haya leído de cabo a rabo. Algunos y, desde luego, todos los que han servido para alimentar mi carrera profesional, los he leído más de una vez y hasta los tengo subrayados (más bien, coloreados, pues no acostumbro a leer con lápiz en mano).

De los distintos sectores que llaman mi atención, tengo más nutridos los de Poesía, Historia y Filosofía. Por supuesto, hay varias decenas de libros de Derecho, Economía, Cálculo Estructural, Medio Ambiente, Agua y muchos de…Ornitología y Botánica. También tengo unas cuantas estanterías atiborradas de libros para aprender y ejercitar idiomas y muestras de mi interés por ciertas lenguas, con ejemplares de novelas, diccionarios y Geografía e Historia de los países que he visitado o me gustaría visitar.

No he podido sustraerme al deseo de editar alguno de mis libros, y he caído en la tentación de editar, en papel, tres de ellos: Dos libros de poesía (Absueltos de Todo Don y Sonetos desde el Hospital) y una recopilación de mis entradas al Blog en el que escribo desde 2007, que publiqué con mis comentarios en 2009. De este último, vendí dos ejemplares (y se me quitaron las ganas de editar más recopilaciones). Del primero de los libros de Poesía se editaron 1.500 ejemplares y se agotaron todos; del segundo, edité mil ejemplares, dedicando sus beneficios a la Asociación Española Contra el Cáncer y está prácticamente agotado (debiera estarlo, sino fuera por la pandemia, que me impidió dar tres recitales que tenía programados).

Tengo, por tanto, mucho material no publicado en papel. En este mismo blog sí he dado a la publicidad telemática casi veinte libros (que el curioso puede localizar si husmea por los apartados y categorías que figuran en la lengüeta de la derecha).

No dejo de escribir. Mi última obra literaria es un libro de cuatrocientas páginas (Con Vencidos, 2021,@angelmanuelarias), en la que utilizo mi imaginación y algo de conocimiento histórico para glosar la vida de alguno de mis antepasados, encajándolos en el período en que les tocó vivir. No me imagino firmando ejemplares de ese libro (o de los otros que escribí) en una caseta. Porque cuando comprendo que detrás de esos 90.000 ejemplares editados en España (¡solo en España!) hay un autor y toda una cadena de profesionales (impresores, maquetistas, editores, distribuidores, libreros, financieros, etc.) se me arruga cualquier intención y me pregunto: ¿Para qué escribimos?

¡Si nadie lee!

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Poeta invitado de la AECC en el Día de la Poesía

19 marzo, 2021 By amarias Deja un comentario

En vísperas del Día de la Poesía, la AECC de Asturias quiso contribuir a la iniciativa que pretende hacer de Asturias la Capital Mundial de la Poesía, -propiciada por Graciano García e impulsada por miles de personas y entidades-, con un acto abierto, en el que las integrantes del Aula de Literatura de la benemérita Asociación, que tanto hace en apoyo de los pacientes oncológicos, leyeron poemas de Alfonso Camín y alguno propio.

Tuve el honor de figurar en la sesión como «poeta invitado». Un orgullo para este exiliado de la tierra asturiana, donde tengo mis raíces.

La sesión está grabada en la plataforma Youtube y puede verse en el enlace:https://www.youtube.com/watch?v=hUUUZQnlg0s

Agradezco a Mónica Díaz López, Responsable de Voluntariado, la organización del acto y la amable entrevista que me realizó y, por supuesto, a Margarita Fuente, Presidenta de la Asociación, que tuvo, además, la gentileza de poner su voz a uno de mis Sonetos desde el Hospital.

En la sesión leí, entre otros poemas, éste que transcribo a continuación. Lo escribí en la mañana del mismo día 18, mientras paseaba por el Jardín Botánico de Madrid, muy afectado por el fenómeno atmosférico Filomena, pero en el que los parterres de tulipanes y jacintos lucen con magnífico esplendor cromático.

Estoy agradecido
a todas las razones
que cambiaron mi vida
porque no fue aburrida
y con su ayuda preciosa
pude explorar territorios
que no parecían destinados
a mi valle de lágrimas.

Fueron muchos
los momentos felices
y, por ellos, aprendí
lo que es el amor,
la alegría de dar de crecer
a los hijos,
la expresa satisfacción
de imaginar que lo que hiciste
no cayó en saco roto.

En esta última etapa,
me encontré la sorpresa
que puso a prueba
el límite de mi resistencia
y me granjeó suficiente confianza
para afrontar la lección decisiva:
admitir que la vida
se nos va sin respuestas.

Es el pesado legado
con el que cada nueva generación
debe seguir acercando posturas
a la inmensa ignorancia
que nos queda por explorar.

(@angelmanuelarias, 2021)

–
Las flores fotografiadas corresponden al Narcissus «Golden Echo», en uno de los parterres del Jardín Botánico de Madrid.

Publicado en: Filosofía, Personal, Poesía Etiquetado como: acto poético, AECC, angel manuel arias, Asturias, Botánico, capital mundial de la Poesía, Graciano García, Margarita Fuente, Mónica Díaz, Sonetos desde el Hospital, tulipanes, Voluntariado

Concha Quirós, librera. D.E.P.

25 febrero, 2021 By amarias 2 comentarios

Hace unas horas, un amigo común me comunicaba que Conchita Quirós, librera, lectora sin límites, filósofa de formación y por educación, había fallecido. La conozco desde hace tanto tiempo que me parece que ha crecido conmigo, aunque soy de la edad de su hermano, mi muy querido compañero de profesión y colega especial de entre los pacientes oncológicos, Carlos. El padre, Alfredo, el fundador de la librería Cervantes, bastión cultural de Oviedo, era un conversador impenitente, inteligente y amable, que no solamente ejercía de librero, sino de mecenas, confidente, orientador intelectual y, sí, también amigo.

Conchita estaba preparando con ilusión los cien años de la librería, que se cumplirán en septiembre de este año de desgracias. Estoy seguro que el centenario se celebrará y servirá para rendir un homenaje especial, un clamor de lectores de todo tipo, amigos, para la saga de los Quirós, que ejemplifican de manera rotunda, sin igual, Alfredo y Conchita.

Pierde Oviedo una referencia intelectual y cultural, un apoyo generoso a autores asturianos (pero no solo), una persona con una vocación hacia su trabajo -hoy, lamentablemente, tan escasa- que la llevaba a no ver en la librería un negocio, sino una oportunidad de difundir cultura, sabiduría, ideas. Un ágora en la que tenían cabida, volúmenes de todas las materias imaginables e imaginadas, y -desde que abrió, hace años, la trastienda de la librería para acoger a autores para que hicieran la presentación de sus libros- un foro de apoyo a la creatividad y al debate, un lugar selecto para la promoción literaria.

Cuando le pedí que me dejara presentar mi último libro de Poemas publicado (Sonetos desde el Hospital), no dudó en hacerme un hueco en la apretada programación de actos del aula de la librería. Estuvo presente en él y me dejó para que firmara en él, el libro de honor de Cervantes . Haciéndose cómplice de inmediato en el objetivo benéfico de la edición, me pidió unos cuantos libros para que se los dejara en depósito, marcándolos con un precio de venta que no le dejaba margen económico alguno.

Descansa en paz, Conchita. Perdona que me refiera con envidia a tu muerte, un acto obligado para todo ser vivo. Has fallecido de repente, después de una jornada de trabajo casi como la de todos los días -y tenías ochenta y cinco años-, en olor de veneración general, lúcida y activa como si los días no hubieran pasado por tí.

Sirva este comentario como mi homenaje particular a una persona admirada y admirable. Cuando hablaba hoy con Carlos, su hermano, para manifestarle mi pesar y mi afecto, nos era inevitable recordar a Alfredo, su padre. No sé si se ha escrito antes, pero ese librero ejemplar ayudó a muchos estudiantes a terminar su carrera, prestándoles o regalándoles libros, y haciendo la vista gorda cuando le desaparecían bajo las gabardinas.

Conchita fue heredera dignísima, que modernizó la librería, desde luego, pero mantuvo la cordialidad, el afecto, la proximidad, con todos cuantos pasábamos por Cervantes. A comprar o encargar libros, a husmear por las estanterías o, sencillamente, a charlar un rato con ella, abusando de su amistad y confianza.

Porque se aprendía. Siempre se aprende al visitar una buena librería y siempre se aprende al hablar con un buen librero.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: Aula, Carlos Quirós, Conchita Quirós, Descanse en paz, librería Cervantes, Sonetos desde el Hospital

Para empezar, aconsejo un caldo calentito (Poema burlesco)

17 diciembre, 2020 By amarias 2 comentarios

A lo largo de más de quince años de alimentar, durante varios períodos, casi a diario, este blog (o su predecesor, Alsocaire, en la plataforma blogia), he publicado más de cinco mil entradas y, entre ellas, más de cuatrocientos poemas, extraídos de las docenas de libros que tengo escritos.

Hasta el momento, están impresos dos poemarios: «Absueltos de todo don» (1990) y «Sonetos desde el Hospital» (2019), y una recopilación de poemas realizada con ocasión de una conferencia -pronunciada por vez primera en el Ateneo de Madrid, hace once años- titulada «Metáfora, técnica y poesía». La edición de Absueltos está agotada, y la mayoría de sus más de mil ejemplares andarán perdidos por las estanterías.

Me consta que, al menos, uno de los libritos de Absueltos, ¡y dedicado por mí!, llegó a la reventa de segunda mano, y fue adquirido por una de mis hermanas, satisfaciendo así, supongo, su curiosidad por saber si había sido musa, compromiso o pasión lo que me había inspirado tan descuidado destinatario.

La edición de Sonetos desde el Hospital no se agotó, a pesar de su benefactor propósito (todos los beneficios previstos los entregué a la Asociación Española Contra el Cáncer), porque se cruzó el coronavirus en el camino y tuve que suspender varios recitales de presentación.

Dejé veinte ejemplares en la Librería Cervantes, de Oviedo, y allí deben quedar aún algunos. Otros diez me los adquirió mi gran amigo Mario, el librero, escritor y sabio de la Librería Berceo de Madrid (al lado de la iglesia de San Nicolás de los Servitas), y supongo que no los vendió todos.

Así que, si alguien quiere hacer un regalo de Reyes con verso, solidario y barato (el libro se vende a diez euros), ya sabe dónde encontrarme. Yo también guardo casi cien ejemplares, que no me gustaría quedaran para la liquidación de existencias de mi librería, allá cuando me toque.

Si a alguien le gusta mi poesía, como ya escribí otras veces, puede encontrar decenas de poemas en este blog, bajo el apartado «Poesia».

Este que ahora vuelvo a publicar, según expreso más abajo, vio la primera luz en 28 de diciembre de 2014. Se lo leí, en su casa de El Escorial, a mis buenos amigos Carmen Dolores y Carlos Zapata, y, escrito en 2009, integra el grupo de «Poemas de encargo».

Para empezar, aconsejo un caldo calentito

Para empezar, aconsejo un caldo calentito
y por tropiezos, curruscos de pan y colas de marisco.
Si hubo mercado hoy, venga la sopa
con vegetales al huerto y, en la crema de puerros,
encurtidos de almendras en sartén puestas al fuego.

De beber, se escusa un vino joven
para atemperar el estómago, a la espera
de las delicias que atesora la bodega
que domina para nosotros la guardesa.

Los calamares en su tinta ordenados con la nuestra
traigan por  compañía un arroz blanco
y hagan de preámbulo a carnes gobernadas
con buen saber, patatas cuadradillo.

Piénsolo mejor y estando a tiempo, me corrijo:
que la fabada sustituya, así haga frío o calor,
a cualquier otro entrante con ventaja, y sean morcillas,
los chorizos, el lacón, -todo el compango-,
de puercos criados en Belmonte, las Cangas o Tineo.

¿Las alubias? Para fabas de la vega,
tierras mejores son que otras, del Narcea.

Como segundos, depende. Si en el principio fue la carne,
sea ahora el verbo. caldereta; y si merluza, la del pincho.
De quedar resquicio, hágase sitio a la chopa, al sargo,
al san pedro, y como éstos van solos a la sidra,
en concierto, a la estaca, plancha de sardinas.

Ya que faltó al comenzar, momento es de capones,
paletas de cordero, solomillos de culón
y pitos tiernos de verbena,
pero si época fuera la de caza,
no falten ni el jabalí ni las arceas,
como la perdiz a la poca penitencia, ni escápesenos vivo
del corzo un chuletón a los higos, confitados.

Antes de todo el pernil, -capto la alarma-, se habrá cambiado
el vino tinto nuevo por otro de cuerpo añoso: Somontano,
Rioja, Ribera de Duero, valen para el caso,
sin desdeñar un Toro con la capa reservada por Zamora
ni frascos con las espadas del Coster en su tesela.

Y si en la mesa quedaran hembras por seducir, entren en juego
la ruleta del clarete,  sírvanse cavas y espumosos,
giren los Rueda, tiéntese de blancos wurztraminer los paquetes,
pues, por respecto a Albariños, Sacros y celestiales Valmasías,
será mejor degustar en propia tierra, emparejados en sus plazas,
si se quiere a éstos gozar con gran provecho.

Condono por mi parte el postre, si bien dándoles gusto
a los que tengo por mis invitados a esta cena,  mando
ponerles a las damas delante algún pestiño;
que nos traigan, portándolo una moza, el Carmen de los dulces,
y entre conversación, risas, cuentos, tentaciones,
no habrá quien se resista a requiebros, a flanes,  cremas, quesos, polvorones,
al arroz con leche, a los elogios, bizcochos y cosquillas.

Si quieren tomar de más, tomen turrones, casadiellas, tartas, pescozones,
y exacerbando juntos motivos de pena y goce a golosos por diabéticos,
digo yo, que también, con pellizcos de monja, añadan tres profiteroles.

Dispongan, pues, hartándose de todo, los señores,
que para aposentar lo ingerido yo solo me contento
con un par de cafés y por rematar por lo alto la faena,
calentaré dos dedos de un coñá con más de diez
en  la solera de mi mano, cerrando el coso por hoy hasta mañana.

No acaba el goce ahí. Superado que haya sido el primer paso
del ejercicio a placer, pasaremos diligentes al segundo,
precipitándonos al éxtasis de dormir como mejor, acompañados.

(Poemas de encargo, Angel Manuel Arias, nov.2009;
Publicado en mi blog https://angelmanuelarias.com el 28 diciembre, 2014)

)

 

Publicado en: Poesía Etiquetado como: Absueltos de todo don, angel manuel arias, Asociación Española contra el Cáncer, Cervantes, Escoriall, Librería Berceo, poemas de encargo, Sonetos desde el Hospital, Zapata

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