Trasladada la pregunta a Luis Maroto, presidente ejecutivo de Amadeus, éste, después de un momento de confusión, la despachó con estas palabras: «¿Viajes virtuales? No…no tengo ni idea de lo que son».
La cuestión se formuló durante el «desayuno de trabajo» que el Foro España Innova convoca con estupenda frecuencia, invitando a conferenciantes de primer nivel, que se celebró el 24 de enero de 2013 en el Hotel Ritz de Madrid. Maroto había presentado, con concisión no exenta de elegancia verbal, la situación del sector turístico, desde la perpectiva de una de las mayores compañías mundiales del sector de viajes.
Quien había formulado la pregunta que no encontró respuesta era yo, preocupado desde hace tiempo por mejorar la forma de viajar, ofreciendo la opción de organizar visitas a lugares (museos, monumentos, incluso zonas de conversación y socialización) que no supongan desplazamiento.
Porque entiendo que viajar físicamente no es la única opción de conocer, porque creo que no siempre es la mejor y porque estoy seguro de que, si existieran operadores capaces de ofrecer la realización de viajes virtuales, organizados al gusto y necesidades de los clientes potenciales, adquiriría creciente intensidad un mercado hoy limitado porque hasta este momento, cada uno de los que queremos conocer otros pueblos y costumbres y conocer su cultura , no siempre disponemos del tiempo y del dinero para viajar físicamente, y lo resolvemos con esporádicas visitas a los buscadores, que nos empapizan rápidamente con información desestructurada, pobre y no siempre fiable.
Y desde luego, para muchas personas -impedidas por motivos físicos- viajar de ese modo es una solución que obvia su dificultad y satisfaría su ansia de conocimiento, que no queda cubierta -ni mucho menos- por fotografías, informaciones cerradas o panfletos turísticos, sino que implicaría ampliar las opciones de interactividad, ordenar la búsqueda de la información y, por supuesto, generar nuevos archivos documentales y recopilar los que se vayan creando por terceros en bases de datos potentes, que permitan la visión tridimensional, la selección e inspección autónoma de los archivos, una vez seleccionado el viaje por el turista y la oferta de posibilidades a medida para la sociabilidad, incluída -por qué no. la posibilidad de envío a su domicilio, posteriormente, de souvenirs, libros, comida seleccionada de los platos del área visitada, etc.
La pregunta era ésta: «¿Tiene Amadeus algún equipo de trabajo dedicado a analizar las posibilidades de organizar viajes virtuales, es decir, aquellos que no necesiten desplazamiento físico?».
Los que creemos que debe atajarse el consumo irresponsable de combustible, invitamos a Amadeus y a los creativos del sector, a que se pongan a pensar en una solución que optimice las existentes, incompletas y, además, aún desorientadas.
