Al socaire

Blog personal de Angel Arias. La mayor parte de los contenidos son copy@left, aunque los dibujos, poemas y relatos tienen el copy@right del autor

  • Inicio
  • Sobre mí

Copyright © 2026

Usted está aquí: Inicio / 2013 / enero / Archivo de 1st

Archivo de 1 enero, 2013

Lo que necesitamos en 2013

1 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

Está a punto de terminar 2012, un año malo. Dicen algunos que estamos ante un cambio de tendencia, pero no les creo. Dicen otros que necesitamos cambiar de paradigma, y no me convencen.

Expresan unos que tienen la solución, y no me inspiran confianza. Intervienen otros para manifestar que los que toman decisiones lo hacen en su provecho o que se equivocan en lo que otros hacen, y no tienen credibilidad, porque no acertaron cuando tuvieron la oportunidad.

Opino que a todos nos hace falta mucha humildad. Para no opinar de lo que no sabemos, no actuar sobre lo que ignoramos, no aparentar lo que no tenemos.

Si tuviéramos perfectamente detectados a los que conocen bien sobre un tema y les dejáramos opinar, sin el ruido de los que solo hablan de oídas o por intereses propios o al mandato de los que los tienen, tendríamos la oportunidad de saber cuáles son, en verdad, la magnitud de los problemas y las opciones para solucionarlos.

Y, si los que tienen el poder para actuar se dejasen guiar por los que saben y tomasen las decisiones adecuadas -solo las imprescindibles- para llegar por el camino más derecho a solventar las dificultades, todos estaríamos mejor y más tranquilos.

Pero no es así. Quizá el mundo está organizado para que nunca sea así. Hay demasiados papeles ya distriubuídos entre personas que no son suficientemente capaces, y que, desde luego, no están dispuestos a ceder su posición relevante. Hay demasiadas personas que están encumbradas en centros de poder y que, por el hecho de estar allí, creen que deben opinar y tomar decisiones acerca de lo que ignoran. Peor aún, muchos de los que toman decisiones actúan desde la extraña convicción de que deben cambiar lo que los ánteriores hicieron, por cuestiones de ideología, intuición o, simplemente, porque se pretenden con la autoridad para modificar lo que se encuentran en su feudo de acción, acercándolo a sus intereses, creencias o imaginaciones.

Y luego, estamos todos los demás. Los que somos conscientes de que sabemos poco de casi todo, aunque pretendemos dominar una pequeña esfera en la que hemos acumulado nuestra específica experiencia y conocimientos. No tenemos ocasión de manifestarnos y cuando lo hacemos, no tenemos público. Nos ignoran.

La verdad hace daño a quien desearía tener su dominio absoluto. Los que tienen el dominio hacen daño con sus decisiones, fundadas con demasiada frecuencia en sus conocimientos limitados, en su información imprecisa o, aún peor, en la confianza que les da el actuar como lo hacen solo por saberse apoyados por un pequeño grupo de instigadores, que quieren convencernos de que hay que hacer las cosas así, como ellos o los que los mandan, quieren.

Necesitamos humildad, pero también fortaleza. La fortaleza que se consigue aglutinando las opiniones de los mejores, de los que saben de verdad de los temas, de los que manejan la información cierta, de los que no tienen otra ideología que la del progreso de todos.

Pero no tenemos muchas probabilidades de que esto sea así, como la mayoría queremos, y como muchos pensamos que debería hacerse. Con honestridad, con conocimientos, con seriedad, con sentido de la solidaridad.

Nadie tiene el derecho a pensar que lo está haciendo muy bien, porque no será así. Nadie tiene el derecho a creer que es tan bueno que merece ser recompensado con un salario que no guarda ninguna relación sensata con la de los que están a sus órdenes o bajo su cuidado. Nadie puede jactarse de haber tenido suerte en su vida, porque haya heredado una fortuna, conseguido con trampas y artimañas acumular un magnífico inventario de bienes, alcanzado en solo él sabe qué condiciones un puesto de dominio en la academia, en la política, en la empresa, en la judicatura o en cualquier otro orden de la vida.

Necesitamos humildad para reconocer lo que no sabemos y los que sabemos poco necesitamos fortaleza para defender aquello que sabemos bien y no desfallecer en utilizar todos los medios legítimos para hacer llegar nuestra voz. A los que padecen la injusticia de las decisiones atropelladas y a los que disfrutan del placer de tomarlas, convencidos de que nadie podrá desmentirlos.

Ese es mi deseo para 2013. Y para siempre.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: 2012 año malo, angel arias, año nuevo, balance 2012, consciente, credibilidad, decisiones adecuadas, decisiones atropelladas, deseos, deseos para 2013, dominio absoluto, hacer llegar nuestra voz, hacerlo bien en 2013, humildad, imprescindibles, intereses, propósitos, solidaridad

Redes sociales, espacios virtuales y pesca incontrolada

1 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

Imaginar las redes sociales que entrelazan con frenética intensidad nuestros perfiles reales en el mundo virtual como un artilugio de pesca, podrá parecer a algunos una metáfora exagerada, arcaica, tendenciosa y pendenciera.

Porque pertenecer a varias redes virtuales es visto, especialmente por los menores de cuarenta años, como una forma especial de vivir más intensamente, de generar nuevos horizontes, incluso sin límites. Estar conectado en directo permanente con conocidos y hasta desconocidos, que nos ofrecen centenares de mensajes diarios con informaciones variopintas, es una manera moderna de sentirse mejor, de estar mejor informado, de ser más global.

No voy a negar que, para un grupo selecto de participantes en este maremágnum de relaciones virtuales que se complica continuamente, la experiencia de estar en las redes es interesante, y productiva.

Pero con la misma intensidad afirmo que, para la inmensa mayoría, las redes no son un artilugio que les corresponda controlar, sino que ellos son los peces. Objetos de pesca apetecida por quienes, tiburones en el mismo mar o pescadores en el espacio virtual que han acotado a su antojo, fingiendo ser parte de las redes, son, en realidad, sus tejedores.

El entramado que las redes virtuales han tejido en el espacio cibernético no es ya controlable por autoregulación, y, desde luego, no puede serlo individualmente respecto a lo que conforma nuestra identidad telemática,  que acaba siendo incluso más potente que la real. A la información que se ofrezca personalmente en ellas, se une la, no siempre deseada, que los buscadores bombardean a quien tenga interés en saber sobre nosotros, lo que hacemos, nos gusta o abominamos.

Somos peces en estas estas redes, y apetecibles objetivos para los tiburones y pescadores del espacio cibernético, en el que nos movemos con aparente soltura. Para algunos de los usuarios, no tenemos el perfil de amigo, colega ni profesional interesante, sino, por ejemplo, el de cliente potencial, competidor, empleado a vigilar, adversario e incluso enemigo.

La autoregulación es necesaria, y hay que ser conscientes de lo que se ofrece de uno mismo en el espacio en donde podemos convertirnos en carnada para las especies mayores. Pero es imprescindible introducir algunas reglas de juego, prohibiendo la pesca incontrolada, los artefactos y artimañañas, porque este espacio empieza a estar demasiado lleno de despojos.

Es imprescindible, por ejemplo, regular y penalizar el robo de identidades virtuales, el envío de publicidad no deseada, la comercialización engañosa, las agresiones a la privacidad, el uso de falsas identidades con el objetivo de apropiarse de datos de terceros, el insulto y la descalificación amparándose en el anonimato, la difusión de informaciones falsas a sabiendas, etc…

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: angel arias, arcaica, autoregulación, cliente, en realidad, indentidad virtual, informacines falsas, información, perfiles, publicidad, redes sociales, redes virtuales, reglas del juego, robo identidad

El buen jefe

1 enero, 2013 By miguelarias Deja un comentario

Mientras merendábamos, un amigo ya jubilado recordó a uno de sus jefes con la expresión: Era un buen jefe, porque no tenía prisa porque se terminara ningún asunto y todo lo que hacíamos sus subordinados le parecía bien.

Mi primera reacción fue la de la ironía: En efecto, si el destino final de lo que estábais haciendo era un desastre, no había porqué correr, y, teniendo en cuenta que lo que perseguíais era la máxima ineficiencia, cualquier actuación es buena para contribuir al caos.

Pero, cuando me escuchaba a mí mismo, se me presentó la imagen vívida de que no podía defender que la posición contraria, acelerar la terminación de los temas, hostigando a los subordinados y criticando sus propuestas, supusiera la definición de un buen líder.

El asentamiento despiadado de la crisis en España durante 2012 ha puesto en bandeja a los críticos la posibilidad de juzgar los resultados del tipo de liderazgo que hemos tenido en el país, no solamente en el gobierno de la nación, sino en las grandes empresas.

La panorámica de la gestión pública como privada se nos ha poblado de buenos jefes. Gentes que, hagan lo que hagan, son juzgados como mentes brillantes por sus subordinados.

Da lo mismo que se trate de Mariano que de Rubalcaba, de Mas como de Menos, de Botín como de Florentino, de Rato como de Villalonga, de Esperanza como de Solchaga, … no conozco personaje público ni privado que no sea alabado como un figura de la previsión estratégica por sus más directos allegados al poder.

Por supuesto, tampoco conozco ningún líder vivo que no haya obtenido feroces críticas por parte de quienes están sufriendo las consecuencias de las decisiones restrictivas que estén tomando ellos mismos o -nunca se suele saber bien de dónde parte la corriente- la estén tomando sus subordinados o, más seguramente, se las estén dictando desde arriba.

Así que, si me viera en la tesitura de analizar, en una tertulia de café, que es en realidad un buen jefe, debería matizar que todo depende de la coyuntura en la que le haya tocado lidiar: si se encuentra situado en una fase recesiva del sector o de la economía en general, lo mejor que puede hacer, si, como supongo que le sucederá, pues ha llegado hasta allí, no tiene mayor idea de lo que hay que hacer, es no hacer nada, y dejar que sus subordinados hagan lo que le plazca.

Si, por suerte, se encuentra con una fase expansiva de la economía, lo mejor que puede hacer, bajo los mismos supuestos, es hacer cualquier cosa que se le ocurra, con la seguridad de que eso serán también lo que hagan sus subordinados, por lo que entre todos conseguirán llegar de la manera más rápida posible y más caótica al final de la fase expansiva, por lo que no tendrán problemas en aplicar el resto del manual, tal como figura en el párrafo anterior.

Soy consciente de que estas ideas no van a figurar en ningún libro de gestión empresarial (salvo, eventualmente, el que yo mismo me publique), pero eso no les resta validez. Al contrario. Las fuerzas del mal están en todas partes para impedir que lo razonable destruya, ya en su fase prodómica, la recuperación de la amnesia colectiva.

Publicado en: Actualidad Etiquetado como: angel arias, buen jefe, coyuntura, crisis, economía, fase recesiva, gestión empresarial, jefe, liderazgo

Entradas recientes

  • Homilía y lecturas del funeral de Angel Arias – Viernes 14 abril
  • Cuentos para Preadolescentes (12)
  • Cuentos para preadolescentes (11)
  • Cuentos para preadolescentes (10)
  • Cuentos para Preadolescentes (9)
  • Cuentos para preadolescentes (7 y 8)
  • Por unos cuidados más justos
  • Quincuagésima Segunda (y última) Crónica desde Gaigé
  • Quincuagésima primera Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para Preadolescentes (6)
  • Cuentos para preadolescentes (5)
  • Cuentos para preadolescentes (4)
  • Cuentos para Preadolescentes (3)
  • Quincuagésima Crónica desde el País de Gaigé
  • Cuentos para preadolescentes (2)

Categorías

  • Actualidad
  • Administraciones públcias
  • Administraciones públicas
  • Ambiente
  • Arte
  • Asturias
  • Aves
  • Cáncer
  • Cartas filípicas
  • Cataluña
  • China
  • Cuentos y otras creaciones literarias
  • Cultura
  • Defensa
  • Deporte
  • Derecho
  • Dibujos y pinturas
  • Diccionario desvergonzado
  • Economía
  • Educación
  • Ejército
  • Empleo
  • Empresa
  • Energía
  • España
  • Europa
  • Filosofía
  • Fisica
  • Geología
  • Guerra en Ucrania
  • Industria
  • Ingeniería
  • Internacional
  • Investigación
  • Linkweak
  • Literatura
  • Madrid
  • Medicina
  • mineria
  • Monarquía
  • Mujer
  • País de Gaigé
  • Personal
  • Poesía
  • Política
  • Religión
  • Restauración
  • Rusia
  • Sanidad
  • Seguridad
  • Sin categoría
  • Sindicatos
  • Sociedad
  • Tecnologías
  • Transporte
  • Turismo
  • Ucrania
  • Uncategorized
  • Universidad
  • Urbanismo
  • Venezuela

Archivos

  • mayo 2023 (1)
  • marzo 2023 (1)
  • febrero 2023 (5)
  • enero 2023 (12)
  • diciembre 2022 (6)
  • noviembre 2022 (8)
  • octubre 2022 (8)
  • septiembre 2022 (6)
  • agosto 2022 (7)
  • julio 2022 (10)
  • junio 2022 (14)
  • mayo 2022 (10)
  • abril 2022 (15)
  • marzo 2022 (27)
  • febrero 2022 (15)
  • enero 2022 (7)
  • diciembre 2021 (13)
  • noviembre 2021 (12)
  • octubre 2021 (5)
  • septiembre 2021 (4)
  • agosto 2021 (6)
  • julio 2021 (7)
  • junio 2021 (6)
  • mayo 2021 (13)
  • abril 2021 (8)
  • marzo 2021 (11)
  • febrero 2021 (6)
  • enero 2021 (6)
  • diciembre 2020 (17)
  • noviembre 2020 (9)
  • octubre 2020 (5)
  • septiembre 2020 (5)
  • agosto 2020 (6)
  • julio 2020 (8)
  • junio 2020 (15)
  • mayo 2020 (26)
  • abril 2020 (35)
  • marzo 2020 (31)
  • febrero 2020 (9)
  • enero 2020 (3)
  • diciembre 2019 (11)
  • noviembre 2019 (8)
  • octubre 2019 (7)
  • septiembre 2019 (8)
  • agosto 2019 (4)
  • julio 2019 (9)
  • junio 2019 (6)
  • mayo 2019 (9)
  • abril 2019 (8)
  • marzo 2019 (11)
  • febrero 2019 (8)
  • enero 2019 (7)
  • diciembre 2018 (8)
  • noviembre 2018 (6)
  • octubre 2018 (5)
  • septiembre 2018 (2)
  • agosto 2018 (3)
  • julio 2018 (5)
  • junio 2018 (9)
  • mayo 2018 (4)
  • abril 2018 (2)
  • marzo 2018 (8)
  • febrero 2018 (5)
  • enero 2018 (10)
  • diciembre 2017 (14)
  • noviembre 2017 (4)
  • octubre 2017 (12)
  • septiembre 2017 (10)
  • agosto 2017 (5)
  • julio 2017 (7)
  • junio 2017 (8)
  • mayo 2017 (11)
  • abril 2017 (3)
  • marzo 2017 (12)
  • febrero 2017 (13)
  • enero 2017 (12)
  • diciembre 2016 (14)
  • noviembre 2016 (8)
  • octubre 2016 (11)
  • septiembre 2016 (3)
  • agosto 2016 (5)
  • julio 2016 (5)
  • junio 2016 (10)
  • mayo 2016 (7)
  • abril 2016 (13)
  • marzo 2016 (25)
  • febrero 2016 (13)
  • enero 2016 (12)
  • diciembre 2015 (15)
  • noviembre 2015 (5)
  • octubre 2015 (5)
  • septiembre 2015 (12)
  • agosto 2015 (1)
  • julio 2015 (6)
  • junio 2015 (9)
  • mayo 2015 (16)
  • abril 2015 (14)
  • marzo 2015 (16)
  • febrero 2015 (10)
  • enero 2015 (16)
  • diciembre 2014 (24)
  • noviembre 2014 (6)
  • octubre 2014 (14)
  • septiembre 2014 (15)
  • agosto 2014 (7)
  • julio 2014 (28)
  • junio 2014 (23)
  • mayo 2014 (27)
  • abril 2014 (28)
  • marzo 2014 (21)
  • febrero 2014 (20)
  • enero 2014 (22)
  • diciembre 2013 (20)
  • noviembre 2013 (24)
  • octubre 2013 (29)
  • septiembre 2013 (28)
  • agosto 2013 (3)
  • julio 2013 (36)
  • junio 2013 (35)
  • mayo 2013 (28)
  • abril 2013 (32)
  • marzo 2013 (30)
  • febrero 2013 (28)
  • enero 2013 (35)
  • diciembre 2012 (3)
enero 2013
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  
« Dic   Feb »