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A Angel González
Con las mismas rimas de su Soneto
“De tarde en tarde el cielo está que arde”
El suave olor del romero cuando arde
emulando fragancias de la rosa,
añade paz a la clave rumorosa
del murmullo caliente de la tarde.
Terca felicidad evanescente
recuperando los restos del ayer,
conseguirá que el pasado vuelva a ser
cántaro fresco de la misma fuente.
Imagino un feliz final del cuento:
entre rescoldos escojo, amor que ardía
y aparto homine, polvo del memento,
que si pongo a la tristeza, lejanía
a la claridad que da la luz del día
se une el fuego avivado por el viento.
5 de junio de 2020
(@angelmanuelarias, sonetos desde la crisis)










