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Archivo de 7 marzo, 2022

Quinta Crónica desde el País del Gaigé o del Huangmiú

7 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Con una guerra en Europa que amenaza alcanzar una escalada de consecuencias terribles, las pequeñas historias del País del Gaigé (que, como sabe el lector es el nombre que he adoptado como trasunto de España, para dejar expresa su capacidad de Descordinación y Desorden) tienen muy poco interés. ¿Cómo concentrarse en poner la luz de la razón sobre las disidencias dentro del Gobierno, ahora plasmadas con total claridad en las discrepancias acerca de cómo actuar ante el exterminio de ucranianos por el Kremlin?

Pero así son las cosas, sin embargo. El día 3 de marzo de 2022 las huestes feministas se preparan para una nueva demostración de su falta de sintonía con la realidad, esgrimiendo argumentos sobre la pretendida falta de igualdad entre hombres y mujeres que son cada vez más impropios. No digo que no existan diferencias en los campos laboral, remunerativo y hasta de proyección social, aunque cada vez tengo más dudas de cómo se producen y cómo se resuelven.

Son cada vez más las mujeres que terminan brillantemente, ocupando los primeros puestos de sus promociones, las carreras que se creían solo aptas para los cerebros masculinos, presuntamente mejor dotados para ellas. ¿Quién duda hoy, ante tantos abrumadores ejemplos, que ya no son la excepción sino la norma, de mujeres que alcanzan puestos relevantes en las empresas, en la judicatura, en las cátedras, incluso en el Ejército? Aquí, en Gaigé, se sigue reclamando la igualdad sin capacidad para mirar que en prácticamente todos los demás países del globo, las mujeres sufren de una marginación verdadera, de un menosprecio injustificable. No se manifestarán, no, por la igualdad de las mujeres afganas, turcas, marroquíes, sirias o egipcias… No protestarán por la opresión de las nacidas hembras en países fallidos en donde se sigue practicando la ablación de los clítoris. No, las protestas proclamarán la necesidad de atajar los llamados crímenes machistas (execrables, desde luego), el derecho de la mujer al trabajo (sin apreciar que la incorporación masiva de la mujer al trabajo ha disminuido los salarios medios y ha venido a favorecer a las grandes empresas),…

Se ha sabido hoy, 7 de marzo, que el Rey de antes ha cursado un intercambio de cartas oficiales con el Rey de ahora, expresando su voluntad de reincorporarse al país que nunca debió abandonar, una vez que las demandas que se habían cursado contra él han sido archivadas por insuficientemente probados los delitos investigados, o desestimadas por diversas causas legales, incluida la prescripción o la inimputabilidad. No tendrá fácil su vuelta, sin embargo, pues la tensión mediática, alimentada ferozmente por el republicanismo inherente al país del Gaigé, no cesará. Hemos perdido, sin duda, una parte de dignidad histórica colectiva. El feroz Echenique (Pablo) aupado en su egregio vehículo de minusvalía física que parece capacitarle para utilizar la lengua más viperina de la falsa izquierda, ha aprovechado la ocasión para reiterar que el Rey Juan Carlos es un delincuente convulsivo, ignorando conclusiones judiciales.

Me ha gustado muy poco la entrevista que realizó el periodista en decadencia, Ebole, al más digno de nuestros anteriores presidentes de Gobierno (con el permiso de José María Aznar). Ha significado desaprovechar una ocasión magnífica de escuchar opiniones de un experto en temas de Gobierno, obsesionado el inquisidor en pregutar a Felipe González por nimiedades familiares sin relevancia ni interés alguno y tratar de buscarle las cosquillas, contando con una resistencia, elegancia y saber estar por la otra parte que se me antojaron excepcionales.

Núñez Feijoo ha sido aclamado por los destrozados fieles del Partido Popular como salvador de la debacle causada por la estúpida querella infantil que sepultó a Casado (Pablo) y a Ejea (Teodoro García) y ha causado graves daños, con apariencia de irreparables a Ayuso (Isabel) y a Almeida (José Luis Martínez).

No se puede ignorar, al contrario, que la vida seha puesto más difícil, más cara, y el futuro más oscuro. La guera en Ucrania provoca ya la subida escalofriante de los combustibles, de los productos agrarios y, en suma, del coste de la vida. Vivir se ha hecho más problemático, más peligroso, menos feliz. No necesitábamos este golpe bajo. Así nos vino y habrá que sortearlo de la mejor manera posible, que ojalá exista y la encontremos pronto.

 

 

 

Publicado en: Sin categoría

Estamos en un punto de no retorno

7 marzo, 2022 By amarias Deja un comentario

Cuando miro, una y otra vez, la fotografía de esa familia ucraniana masacrada en el momento en que se disponía a huir de la zona de mayor peligro, utilizando el señuelo del corredor humanitario, -un término equívoco en sí mismo que se transformó en mortal para ellos-, mis ojos se fijan obsesivamente en la maleta que quedó en pie, junto a los cuerpos inertes de la pareja y sus hijos. ¿Qué podían haber amontonado, sin duda apresuradamente, en ella? ¿Qué esperanzas de salvación se les quebraron cuando el misil de un soldado sanguinario los eligió a ellos como símbolo del aumento de la barabarie?

Hay muchos testimonios desgarradores, imposibles de entender desde la calma que aún vivimos, de personas que nos cuentan sobre sus miedos, sus esperanzas, sus ilusiones, desde la frialdad de una pantalla de plasma a través de lo cual podemos correr el riesgo de pensar que no son reales, de que nada es real,ni verdadero ni cierto.

Putin es un canalla de película, pero cierto; sus secuaces del Kremlin son un hatajo de asesinos cobardes, letales por acción y omisión; los soldados rusos que han invadido una tierra de paz respondiendo a designios criminales que nadie les habrá explicado, pero que ahora seguro que lo entienden muy bien, son una pandilla de asalteadores dotados de armas preparadas para matar inocentes. Nada les salvará de su ignominia.

Una niña ucraniana, Amelia, que parece tener la edad de mis nietas, canta en un refugio, con una voz bien timbrada, melódica, cautivadora, la canción Let it go de la película Frozen que habla de libertad y que parece escrita para proclamar la gran verdad, que nadie podrá vencer jamás la decisión de ser uno mismo, de romper las amarras con la tiranía y la mentira. Me uno a los aplausos que cierran la interpretación genial, desde el silencio del búnker, roto por esa manfestación de entusiasmo espontáneo.

Me gustaría ser optimista, necesito serlo, aunque todo está conjurándose para que el final sea, no solo triste, sino caótico. Dicen que el presidente chino, Ji-Ping y el turco, Erdogan, pedirán o han pedido a Vladimir Putin que cesen las hostilidades. La presión internacional y, en la medida en que puede expresarse sin riesgo a terribles represalias, debiera ser insostenible para el tirano. El sátrapa insiste que solo se detendrá si Ucrania se rinde y acepta que los territorios del Dombás y Crimea se incorporen a Rusia y que el país invadido renuncie a su libertad de decisión, apartándose de la Unión Europea y de la OTAN.

No puedo entender, ni consentir por tanto como postura digna, que en el Gobierno de España se sienten individuos que no apoyen el envío de armas a Ucrania, que es lo que ha solicitado el héroe Zelenski (junto con medicinas, alimento y ayuda humanitaria). Esta disensión en el Gobierno, que por ley, debe tomar decisiones colegiadas y tener una sola voz, es la representación de la ruptura de la coalición y la mejor muestra de la incapacidad para asumir la complejidad de la situación, actuando en consecuencia. Ucrania, país libre,ha sido invadida y se está resistiendo ante la agresión con un orgullo y una unidad dignos de todo respeto y apoyo. Incluso, en mi opinión, aunque los países de la OTAN están mostrando una prudencia y un temor a la escalada que no se corresponde con los principios éticos y jurídicos que deben regir las actuaciones de los países democráticos, la aplicación del art. 2 del Acuerdo debería ser suficiente para justificar involucrarse en el conflicto en la defensa de la libertad de Ucrania,

Querámoslo o no, ya estamos metidos en la guerra. De momento, España solo lo ha hecho mediante el envío de armas en un segundo nivel. Se dice que son para incrementar la capacidad de defensa individual y se pretende que no nos involucra…demasiado. No dejo de pensar que un combatiente sin experiencia en el manejo de material militar al que se envía al frente de guerra y a combatir con un enemigo sin escrúpulos y mejor alimento, se convierte en blanco fácil.

La heroicidad de los ucranianos, sosteniendo la situación con valor, entereza y capacidad de respuesta improvisada pero efectiva (hasta ahora) es acreedora, no solo de palabras de ánimo, aplausos y oraciones, sino de apoyo sin reservas. Si las medidas que pretenden el colapso económico de Rusia (a costa de provocar acercarnos nosotros también a la pérdida sustancial de nuestro bienestar) no tienen el efecto de detener la barbarie, si los desvelos negociadores de Macron (en campaña electoral en Francia), o de los presidentes chino y turco, no sirven más que para que Putin eleve su apuesta destructora, la OTAN debe tomar una decisión difícil, honrosa y legítima: o Putin se retira de Ucrania o entraremos en guerra directa con Rusia.

Quién nos iba a decir hace apenas unas semanas que nos tendríamos que confrontar con un porvenir tan sombrío. Putin no puede vencer en esta guerra.

Publicado en: Actualidad, Guerra en Ucrania, Ucrania Etiquetado como: Guerra en Ucrania, Rusia, Ucrania, Vladimir Putin, Volodomir Zelenski

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